Mi mujer había tenido molestias en la espalda por lo que al estar preguntando una amiga le recomendó a un masajista, agendamos la cita y ella se fue con ropa cómoda, una playera holgada y una brasier deportivo y abajo un short de licra .
Al llegar nos recibió el masajista quien se presentó con nosotros como Antonio, saludamos y pasamos a la sala de masaje donde tenía su camilla, el lugar estaba muy limpio y olía a aceites e incienso, pidiéndole Antonio a mi esposa que se acostara boca abajo y se quitará la ropa, mi esposa se quitó la playera quedándose en brasier y licra, por lo que Antonio le comentó que tenía que quitarse todo, que el calzón se lo podía dejar pero todo lo demás se lo tenía que quitar, pero resulta que ella no llevaba nada debajo de la licra pensando qué tal vez podía quedarse con la ropa puesta.
Antonio notó la duda e incomodidad de mi mujer y trato de tranquilizarla comentando que yo podía estar presente, sólo era necesario para el masaje, le dio una toalla a mi mujer para cubrirse mientras salía de la sala para ir por los materiales que necesitaba.
Yo aproveché para ayudarla a quitarse la ropa aprovechando para darle unas nalgadas y apretar sus tetas y pellizcar sus pezones, hasta que escuchamos pasos acercarse por lo que ella se acostó y yo tapé su culo con la toalla.
Antonio empezó el masaje y todo normal, le empezó a cuestionar sobre el motivo del dolor mientras hablábamos de otras cosas sin importancia mientras mi mujer se quejaba un poco de dolor y un poco de lo rico que estaba sintiendo el masaje, Antonio ya había masajeado el cuello, los hombros, la espalda y su cintura por lo que procedió a acomodar la toalla subiéndola un poco dejándola a la altura del inicio de sus nalgas empezando a masajear sus pies siguiendo con sus tobillos y subiendo cada vez más, obviamente al tomar un pie y moverlo hacia los lados sus piernas quedaban separadas por lo que Antonio desde el lugar donde estaba tenía una vista privilegiada de su conchitay como se abría al mover sus pies.
Yo estaba más que caliente por la escena, en ver a mi mujer siendo tocada por otro hombre frente a mi era salgo muy excitante, supongo que todo esto es normal para Antonio pero para mi no lo es y ver cómo con sus manos acariciaba a mi esposa me estaba poniendo cada vez más caliente y obviamente mi verga se estaba poniendo muy dura.
Estaba muy atento a qué pasaba y Antonio lo sabía, hasta que recibí una llamada del trabajo que tuve que atender por lo que salí unos 5 minutos y al abrir la puerta pude ver a mi mujer ya sin toalla y cómo Antonio tenía cada mano en una nalga de mi mujer apretándolas y separándolas un poco, por el ruido Antonio retiro enseguida sus manos de ahí y las subió a la cintura y espalda, yo hice como que no vi pero ya que traía el teléfono en la mano, hice como que estaba escribiendo para poder tomar algunas fotos

Enseguida Antonio volvió a bajar a sus piernas separándolas un poco para proceder a sobar la parte interna de sus muslos poniendo su mano muy cerca de la conchita de mi mujer quien ya completamente cómoda y en confianza dejaba escapar unos gemidos que indicaban lo mucho que le estaba gustando su masaje.

Después le indicó a mi mujer que se diera vuelta ofreciéndole de nuevo la toalla, yo pensé que se taparía las tetas o su conchita, pero la muy descarada se tapó la cara mientras volteaba a mirarme con una sonrisa traviesa que me indicaba que ella estaba igual o más caliente que yo por todo lo que estaba pasando. Antonio se puso más aceite en ambas manos y empezó a esparcirlo por todo el cuerpo de mi mujer obviamente ella ya estaba más que entregada a sus manos notándose cómo se ponían duros sus ricos pezones.

Lastimosamente Antonio ya no se atrevió a algo más además de pasarle la mano cerca de conchita y apretando de vez en cuando sus tetas pero haciéndolo ver todo muy profesional. Después de otros 15 minutos de masaje Antonio terminó y salió de la sala para que mi esposa se vistiera, cómo sino ya le hubiera visto y tocado todo. Yo me acerqué a mi mujer quien solo abrió sus piernas mostrándome lo caliente que se había puesto por ser tocada por otro hombre frente a su esposo.

Al salir yo procedí a pagar mientras ella le agradecía diciéndole que agendaría otra cita después, Antonio solo sonrió contestando que cuando quisiera el estaba a sus órdenes
Al llegar nos recibió el masajista quien se presentó con nosotros como Antonio, saludamos y pasamos a la sala de masaje donde tenía su camilla, el lugar estaba muy limpio y olía a aceites e incienso, pidiéndole Antonio a mi esposa que se acostara boca abajo y se quitará la ropa, mi esposa se quitó la playera quedándose en brasier y licra, por lo que Antonio le comentó que tenía que quitarse todo, que el calzón se lo podía dejar pero todo lo demás se lo tenía que quitar, pero resulta que ella no llevaba nada debajo de la licra pensando qué tal vez podía quedarse con la ropa puesta.
Antonio notó la duda e incomodidad de mi mujer y trato de tranquilizarla comentando que yo podía estar presente, sólo era necesario para el masaje, le dio una toalla a mi mujer para cubrirse mientras salía de la sala para ir por los materiales que necesitaba.
Yo aproveché para ayudarla a quitarse la ropa aprovechando para darle unas nalgadas y apretar sus tetas y pellizcar sus pezones, hasta que escuchamos pasos acercarse por lo que ella se acostó y yo tapé su culo con la toalla.
Antonio empezó el masaje y todo normal, le empezó a cuestionar sobre el motivo del dolor mientras hablábamos de otras cosas sin importancia mientras mi mujer se quejaba un poco de dolor y un poco de lo rico que estaba sintiendo el masaje, Antonio ya había masajeado el cuello, los hombros, la espalda y su cintura por lo que procedió a acomodar la toalla subiéndola un poco dejándola a la altura del inicio de sus nalgas empezando a masajear sus pies siguiendo con sus tobillos y subiendo cada vez más, obviamente al tomar un pie y moverlo hacia los lados sus piernas quedaban separadas por lo que Antonio desde el lugar donde estaba tenía una vista privilegiada de su conchitay como se abría al mover sus pies.
Yo estaba más que caliente por la escena, en ver a mi mujer siendo tocada por otro hombre frente a mi era salgo muy excitante, supongo que todo esto es normal para Antonio pero para mi no lo es y ver cómo con sus manos acariciaba a mi esposa me estaba poniendo cada vez más caliente y obviamente mi verga se estaba poniendo muy dura.
Estaba muy atento a qué pasaba y Antonio lo sabía, hasta que recibí una llamada del trabajo que tuve que atender por lo que salí unos 5 minutos y al abrir la puerta pude ver a mi mujer ya sin toalla y cómo Antonio tenía cada mano en una nalga de mi mujer apretándolas y separándolas un poco, por el ruido Antonio retiro enseguida sus manos de ahí y las subió a la cintura y espalda, yo hice como que no vi pero ya que traía el teléfono en la mano, hice como que estaba escribiendo para poder tomar algunas fotos

Enseguida Antonio volvió a bajar a sus piernas separándolas un poco para proceder a sobar la parte interna de sus muslos poniendo su mano muy cerca de la conchita de mi mujer quien ya completamente cómoda y en confianza dejaba escapar unos gemidos que indicaban lo mucho que le estaba gustando su masaje.

Después le indicó a mi mujer que se diera vuelta ofreciéndole de nuevo la toalla, yo pensé que se taparía las tetas o su conchita, pero la muy descarada se tapó la cara mientras volteaba a mirarme con una sonrisa traviesa que me indicaba que ella estaba igual o más caliente que yo por todo lo que estaba pasando. Antonio se puso más aceite en ambas manos y empezó a esparcirlo por todo el cuerpo de mi mujer obviamente ella ya estaba más que entregada a sus manos notándose cómo se ponían duros sus ricos pezones.

Lastimosamente Antonio ya no se atrevió a algo más además de pasarle la mano cerca de conchita y apretando de vez en cuando sus tetas pero haciéndolo ver todo muy profesional. Después de otros 15 minutos de masaje Antonio terminó y salió de la sala para que mi esposa se vistiera, cómo sino ya le hubiera visto y tocado todo. Yo me acerqué a mi mujer quien solo abrió sus piernas mostrándome lo caliente que se había puesto por ser tocada por otro hombre frente a su esposo.

Al salir yo procedí a pagar mientras ella le agradecía diciéndole que agendaría otra cita después, Antonio solo sonrió contestando que cuando quisiera el estaba a sus órdenes
1 comentarios - Llevando a mi mujer al masajista