Nunca pensé que una noche de cumpleaños terminaría conmigo llena de leche de dos tipos y con las piernas temblando de una forma que no había sentido nunca.
Mi marido y yo ya habíamos hecho trío un par de veces con Nanu, su mejor amigo. Nos gustaba. Esa noche íbamos a lo de Nanu por su cumpleaños. Yo me vestí a propósito: body negro de encaje, portaligas, medias y tacos. Sabía que la idea era repetir el trío más tarde, cuando volviéramos a casa.
Tomamos, bailamos, reímos. En un momento me aburrí y me fui antes. Le mandé mensajes a mi marido pero no contestaba. Después me enteré por qué: estaba con la prima de Nanu. Ironías de la vida.
Yo ya estaba en lo de Nanu cuando llegaron él y Tute, otro amigo. Empezamos a charlar, nada raro. Nanu sacó una botella de champagne y seguimos tomando. Tute dijo que se iba a dormir. Yo intenté llamar otra vez a mi marido… nada.
Estaba aburrida, medio caliente por el alcohol y por lo que había planeado con mi marido. Nanu se acercó por detrás y me empezó a besar el cuello. Suave al principio. Me di vuelta y le agarré la verga por encima del pantalón. Estaba dura.
Me arrodillé ahí mismo y se la saqué. Se la empecé a chupar con ganas, haciendo ruido, ese sonido húmedo y fuerte de garganta. “Gogogo…” se me escapaba. No me di cuenta de lo alto que estaba.
La puerta se abrió. Tute.
Me quedé congelada con la pija de Nanu todavía en la boca. Él pensó que le estaba poniendo los cuernos a mi marido. No sabía que ya habíamos hecho trío antes. Se quedó mirándome, sorprendido, con la cara de “qué carajo…”.
Yo estaba tan caliente que no pensé. Lo miré y le dije:
—Acercate.
Tute dudó un segundo y después se acercó. Me bajó el body y me empezó a chupar los pezones mientras yo seguía chupándole la pija a Nanu. Todavía estaba casi vestida. El body me lo habían bajado hasta la cintura, las tetas afuera, las medias todavía puestas.
Cuando Tute se bajó el pantalón y sacó la pija, se me escapó un “dios santo María…”. Era gruesa. Casi del grosor de mi antebrazo. Mi marido la tiene grande, pero esto era otro nivel. Ya tenía la concha completamente babosa, chorreando.
—Metémela —le dije.
Me acomodé en 69 con Nanu. Él abajo, chupándome el clítoris con lengua plana y succionando. Yo le chupaba la pija a él y Tute se puso atrás. Me abrió los labios con los dedos y empezó a empujar.
Ardía. Entraba lento, centímetro a centímetro, y yo gemía con la boca llena. El flujo me salía a montones, más de lo normal, chorreando por los muslos. Nanu se quejaba de placer porque le estaba goteando toda la cara.
No aguanté mucho. El clítoris me lo tenía succionando y esa pija gruesa abriéndome… squirté. Fuerte. Tanto que tuve que sacarme de encima de Nanu porque casi lo ahogo. Me temblaba todo el cuerpo, las piernas no me respondían, me corrían contracciones hasta el vientre.
Los dos se rieron y se calentaron más.
Después vino la doble.
Me pusieron de costado. Nanu me la metió en la concha y Tute fue empujando despacio en el culo. Al principio costó, pero dilaté bien. Cuando los dos estuvieron adentro al mismo tiempo sentí que me iban a partir. El roce de las dos vergas juntas, el llenado total… era demasiado. Gemía como puta, pedía más, les decía que me cojan más duro.
Estuvimos toda la madrugada.
Me la metieron de todas las formas: de a una, los dos juntos, uno en la boca y el otro abajo, me la frotaron en la cara, me escupieron, me cachetearon suave. Yo les chupaba las pijas turnándome, les pedía que me acabaran adentro.
Y lo hicieron.
Primero Tute, profundo en la concha, llenándome. Después Nanu, también adentro. Sentí cómo me chorreaba la leche de los dos por los muslos cuando me paré. Me temblaban las piernas tanto que casi no podía caminar.
Ellos me grabaron. Tengo el video. Y las fotos de cómo me quedó la concha: hinchada, roja, brillante, goteando.
Ahora la idea es contárselo a mi marido. Mostrarle el video. Él no se va a enojar por Nanu… pero Tute es otro tema. Aunque, si se prende, capaz que los tres me cojan juntos.
Y la verdad… me gustaría.

Mi marido y yo ya habíamos hecho trío un par de veces con Nanu, su mejor amigo. Nos gustaba. Esa noche íbamos a lo de Nanu por su cumpleaños. Yo me vestí a propósito: body negro de encaje, portaligas, medias y tacos. Sabía que la idea era repetir el trío más tarde, cuando volviéramos a casa.
Tomamos, bailamos, reímos. En un momento me aburrí y me fui antes. Le mandé mensajes a mi marido pero no contestaba. Después me enteré por qué: estaba con la prima de Nanu. Ironías de la vida.
Yo ya estaba en lo de Nanu cuando llegaron él y Tute, otro amigo. Empezamos a charlar, nada raro. Nanu sacó una botella de champagne y seguimos tomando. Tute dijo que se iba a dormir. Yo intenté llamar otra vez a mi marido… nada.
Estaba aburrida, medio caliente por el alcohol y por lo que había planeado con mi marido. Nanu se acercó por detrás y me empezó a besar el cuello. Suave al principio. Me di vuelta y le agarré la verga por encima del pantalón. Estaba dura.
Me arrodillé ahí mismo y se la saqué. Se la empecé a chupar con ganas, haciendo ruido, ese sonido húmedo y fuerte de garganta. “Gogogo…” se me escapaba. No me di cuenta de lo alto que estaba.
La puerta se abrió. Tute.
Me quedé congelada con la pija de Nanu todavía en la boca. Él pensó que le estaba poniendo los cuernos a mi marido. No sabía que ya habíamos hecho trío antes. Se quedó mirándome, sorprendido, con la cara de “qué carajo…”.
Yo estaba tan caliente que no pensé. Lo miré y le dije:
—Acercate.
Tute dudó un segundo y después se acercó. Me bajó el body y me empezó a chupar los pezones mientras yo seguía chupándole la pija a Nanu. Todavía estaba casi vestida. El body me lo habían bajado hasta la cintura, las tetas afuera, las medias todavía puestas.
Cuando Tute se bajó el pantalón y sacó la pija, se me escapó un “dios santo María…”. Era gruesa. Casi del grosor de mi antebrazo. Mi marido la tiene grande, pero esto era otro nivel. Ya tenía la concha completamente babosa, chorreando.
—Metémela —le dije.
Me acomodé en 69 con Nanu. Él abajo, chupándome el clítoris con lengua plana y succionando. Yo le chupaba la pija a él y Tute se puso atrás. Me abrió los labios con los dedos y empezó a empujar.
Ardía. Entraba lento, centímetro a centímetro, y yo gemía con la boca llena. El flujo me salía a montones, más de lo normal, chorreando por los muslos. Nanu se quejaba de placer porque le estaba goteando toda la cara.
No aguanté mucho. El clítoris me lo tenía succionando y esa pija gruesa abriéndome… squirté. Fuerte. Tanto que tuve que sacarme de encima de Nanu porque casi lo ahogo. Me temblaba todo el cuerpo, las piernas no me respondían, me corrían contracciones hasta el vientre.
Los dos se rieron y se calentaron más.
Después vino la doble.
Me pusieron de costado. Nanu me la metió en la concha y Tute fue empujando despacio en el culo. Al principio costó, pero dilaté bien. Cuando los dos estuvieron adentro al mismo tiempo sentí que me iban a partir. El roce de las dos vergas juntas, el llenado total… era demasiado. Gemía como puta, pedía más, les decía que me cojan más duro.
Estuvimos toda la madrugada.
Me la metieron de todas las formas: de a una, los dos juntos, uno en la boca y el otro abajo, me la frotaron en la cara, me escupieron, me cachetearon suave. Yo les chupaba las pijas turnándome, les pedía que me acabaran adentro.
Y lo hicieron.
Primero Tute, profundo en la concha, llenándome. Después Nanu, también adentro. Sentí cómo me chorreaba la leche de los dos por los muslos cuando me paré. Me temblaban las piernas tanto que casi no podía caminar.
Ellos me grabaron. Tengo el video. Y las fotos de cómo me quedó la concha: hinchada, roja, brillante, goteando.
Ahora la idea es contárselo a mi marido. Mostrarle el video. Él no se va a enojar por Nanu… pero Tute es otro tema. Aunque, si se prende, capaz que los tres me cojan juntos.
Y la verdad… me gustaría.

4 comentarios - Los amigos de mi marido me dejaron temblando las piernas