Trate de estar lo más sereno posible, creía que al abrir la puerta del salón había visto algo entre Jessica y yo, estaba completamente decidido a negar todo hasta las últimas consecuencias.
D : Alexis, tuve una charla muy sería con la profesora, respecto a lo que están haciendo ustedes dos.
Tragué saliva y me mantuve callado.
D : Algunos profesores me dijeron que pidió sacarte de las clases algunas veces para que vayas al salón donde estaban. Es verdad ?
La miré a mí lado y respondí “Si”.
D : Usted tiene algún problema con ello ?
Yo: Con que ? No me quedaba claro.
D : Con que lo saqué de alguna clase para ir al salón de ella.
Yo: No, para nada.
D : La profesora me había estado buscando para comentarme lo que ustedes hacían en el salón.
No respondí, no entendía para donde iba todo esto.
D: Me pidió si era posible que lo exima de las clases para ayudarla, me explicó que le es de gran utilidad para organizar el acto de fin de año.
J: Muuucha utilidad señor, usted no se imagina. Golpeó mí pierna 2 o 3 veces, cerca de la rodilla, sonriéndome.
Era todo muy raro, no lograba entender qué pasaba.
D : Entonces en base al pedido de su profesora, me tomé el trabajo de hablar con los demás profesores, evaluar su desempeño y ver sus calificaciones. Como director tengo la potestad de eximirlo de lo que resta de cursada siempre y cuando su profesora lo necesite. Está de acuerdo ?
Yo: Si pero que tendría que hacer ? No entiendo.
D : Ayudarla en lo que necesite, los días que su profesora no esté, no hace falta que venga al colegio pero con la condición de que si lo necesita fuera de un horario escolar, venga a ayudarla.
Los ratones bailaron en mí cabeza al oir esa última frase.
J: Entonces, que dice ?
Yo: Si obvio, no tengo problema.
D : Espectacular, gracias por su colaboración. Ya mismo llamo a su madre para informarle de esto y si no tiene nada más que hacer con su profesora, puede irse a su casa.
J: De hecho si necesito una ayudita más y lo dejó tranquilo. Me acompaña ?
Yo: Claro.
Saludamos al director, me estrechó la mano y me fui con Jessica al salón donde todo ocurría. Ella iba mirando a los costados para que nadie vea y se daba vuelta para sonreír, moviendo la cola de lado a lado en un claro intento de calentarme, bajo el riesgo que conllevaba.
Llegamos al salón y no tardamos en continuar con el beso que nos habían cortado anteriormente, varios minutos de toqueteo y yo con mí verga que no daba para más hasta que sonó nuevamente el timbre, cambio de hora y ella debía irse a dar una clase.
J: Me seguiría quedando aquí todo el tiempo que pudiera pero debo irme.
Yo: Está bien, lo entiendo.
J: Espero que no le moleste lo que hable con el director por usted.
Yo: Para nada, además…
J: Que ?
Yo: Se que voy a tener mis beneficios por ayudarla.
J: Ah sí ? Cómo cuáles ? Encima tengo que pagarle, mire usted.
Yo: Como por ejemplo encargarme de esto. Le agarre las nalgas bien fuerte.
J: Pero eso no es un beneficio, ahora es su obligación. Enseguida redobló la apuesta, guiñando un ojo. Una cosa más, me gustaría conocer a.. diría mí suegra pero por ahora, dejémoslo en su madre.
Yo: No hay problema, cuando quieras.
J: Ok, hoy a la tarde entonces.
Me besó por última vez y se dirigió a su curso, por otro lado yo, junté mis cosas del salón e hice lo mismo pero yéndome a mí casa. Le expliqué masomenos lo que había pasado en el colegio, añadiendo que tal vez hoy vendría la profesora responsable de mí beneficio. Más tarde ese día, Jessica me avisó que vendría, yo estaba nervioso y no se porque, de hecho no había nada raro ni estaba mintiendo en lo que dije.
Llegó, bajó de su auto con una solera hermosa, blanca con flores bien veraniega, suelta aunque ya saben, hay cosas que aunque se intenté, mucho no se pueden esconder. Mí mamá salió conmigo y se presentó, de inmediato se dieron un beso afectuoso entre sonrisas.
Charlamos en la mesa compartiendo mate, en realidad yo no aportaba mucho a la charla y tampoco los voy a aburrir contándoles. Pasaron algunas horas y no paraban de hablar, reírse, mí mamá la invitó a qué se quede a comer y aceptó.
Mí papá estaba en el sillón sin meterse mucho en la charla, se estaba por ir a trabajar pronto y no se quedaría a comer. Mientras mí mamá terminaba de cocinar, ella empezó a poner la mesa y cuando se acercó a poner un plato, puse mí mano derecha en su pierna izquierda del lado interno, cerca de su rodilla, se estremeció y se quedó quieta sorprendida mirando para el lado donde podría aparecer mí mamá y a mí papá dándonos la espalda en el sillón.
Siguió subiendo hasta que sentí la tela de su tanga diminuta y mientras mí dedo índice rozaba sus labios sobre la tanga, el dedo pulgar se metía entre sus duras y grandes nalgas siguiendo un hilo que le quedaría hermoso, suspiro y de pronto escuchamos unos pasos cerca, saque la mano rápidamente, era mí madre que pasó de largo para acompañar hasta la puerta a mí papá que se iba a trabajar, nos saludó y ellos se quedaron charlando fuera de la casa con la puerta entreabierta.
Yo: Te ves así vos también ? Dije mirando a mis padres, volviendo a apoyar mí mano en la parte interna de su pierna cerca de la rodilla.
J: Como ?
Yo: Despidiéndome en la puerta cuando me vaya a trabajar.
J: Obvio, pero primero lo despido en la cama.
Seguí subiendo mí mano hasta el punto tal de volver a tocar su tanga, está vez estaba algo mojada, tenía ambas manos apoyadas en la mesa parando un poco la cola, de pronto la puerta se cerró y mí madre regresó.
Mientras comíamos, hablaban de cuál era mí nueva tarea en el colegio y lo mucho que la ayudaba, mí madre la escuchaba atenta y sonriente. Por otro lado yo, sentí un pie por debajo de la mesa acariciando mí pierna, subiendo y bajando lento hasta llegar a mí muslo. Y ahora, en la verga, la aplastó contra mí pelvis mientras terminaba de ponerse dura que siendo realista no tardó tanto, me dolió un poco e hice un gesto de dolor. Tanto mí madre como ella me preguntaron si estaba bien aunque ella lo hizo con una pícara sonrisa.
Aún sigo sin entender cómo me masturbaba con el pie con tanta facilidad sin que pudiera notarse un mínimo movimiento extraño sobre la mesa, pero yo lo disfrutaba. Ellas venían tomando algunas copas de vino, pasándolo bien realmente hasta que Jessica soltó unas palabras que nos dejó atónitos a los dos. A es mí mamá.
J: Sabe que me gustaría señora ?
A: Que hermosa ?
J: Yo en unas semanas me voy de vacaciones a Colombia.
A: Que bueno, te felicito. Pero qué es lo que te gustaría ?
J: Que me de permiso de llevarme a Alexis conmigo.
Mí madre quedó por lo menos confundida.
A: No se que contestarte, nunca nadie le había hecho una invitación así. Pero es Colombia, muy lejos, mucha plata.
J: Si usted me da permiso, lo único que necesito es que firme los papeles para que pueda salir del país.
A: Pero y la plata, el lugar, la comida ?
J: No se haga problema, está todo cubierto por mí.
A: Porque el ? Le dijo mirándola. Vos sabías esto ? Dijo mirándome a mí.
Yo: La verdad que no má. Mire a J y continúe. Pero me encantaría.
Las madres tienen ese algo que saben las intenciones seguramente.
A: Lo voy a charlar con el padre y te aviso, hasta cuándo tengo tiempo ?
J: Está semana, pienselo bien pero es una oportunidad única para su hijo y a mí me vendría bien algo de compañía allá, no es nada malo.
Terminaron la copa de vino, aunque el clima cambió un poco, antes de irse fue al baño, luego se despidió y todos nos fuimos a acostar. Un mensaje me llegó.
J: Mí amor, llegue bien a casa. Usted como se lo paso ? Me agrada mucho su madre.
Yo: Muy bien pero me quedé con unas ganas…quisiera tenerte acá.
J: Mire, me hizo recordar algo. Vaya al baño, vi un canasto de ropa y estaba lo que uso el día de hoy en el colegio.
Yo: Si, que paso ?
J: En un bolsillo le dejé un regalo para que sienta que estoy ahí con usted.
Fui corriendo al baño y busque, en el primer bolsillo nada, en el segundo estaba el regalo, su tanga y al parecer era la que había usado hacía un rato porque aún seguía húmeda. No puedo explicarles la paja que me hice con ella, más que un regalo para mí era un trofeo y del bueno. Después de varios minutos el celular volvió a sonar.
J: Espero que le haya gustado y me haya podido recordar bien. Yo creo que hice lo mismo que usted, recordando sus caricias y lo que pasó hoy en el salón.
El fin de semana volvió a pasar, escribiéndonos y ella por su parte mandándome alguna foto para que según ella “No la olvidé” algunas eran de hace un tiempo atrás tal vez cuando hacía unos meses había ido a Colombia para visitar a su familia y alguna que otra, mostrándome la cola para que no me olvidé de ella.
La semana comenzó y no nos vimos, habíamos quedado que tal vez ella me invitaría a su casa pero por ciertas cosas de su vida no se dio, el jueves me escribió, bastante contenta.
J: Vio que el sábado por la noche es el acto ?
Yo: Si.
J: Bueno vio que al director tengo el poder de persuadirlo ?
Yo: Si, es un pajero. No para de mirarte.
J: No hay problema en mirar pero si en tocar y el único que toca, es usted.
Yo: Más te vale, que siga así.
J: Así me gusta, que mí hombre ponga límites.
Yo: Vos sos mia pero dale, decime que paso.
J: Conseguí las llaves del colegio para mañana por la tarde. Estaremos usted y yo solos, tenemos todo el colegio para nosotros. Lo espero ?
Yo: Obvio, ahí voy a estar.
J: Lo espero a las 14 Hrs. Antes de llegar, avíseme porque se me ocurrió un jueguito, además tengo otra cosa que contarle pero eso mañana.
Yo: Quedamos así.
Nuevamente la vería, ya me había dejado claro que tenía que ir con los huevos llenos y ella se encargaría, lo único que me carcomia la cabeza era saber de su juego. Pero falta muy poco para que lo averigüe.
Lo único que les quiero avisar es, no se imaginan lo que se viene.
D : Alexis, tuve una charla muy sería con la profesora, respecto a lo que están haciendo ustedes dos.
Tragué saliva y me mantuve callado.
D : Algunos profesores me dijeron que pidió sacarte de las clases algunas veces para que vayas al salón donde estaban. Es verdad ?
La miré a mí lado y respondí “Si”.
D : Usted tiene algún problema con ello ?
Yo: Con que ? No me quedaba claro.
D : Con que lo saqué de alguna clase para ir al salón de ella.
Yo: No, para nada.
D : La profesora me había estado buscando para comentarme lo que ustedes hacían en el salón.
No respondí, no entendía para donde iba todo esto.
D: Me pidió si era posible que lo exima de las clases para ayudarla, me explicó que le es de gran utilidad para organizar el acto de fin de año.
J: Muuucha utilidad señor, usted no se imagina. Golpeó mí pierna 2 o 3 veces, cerca de la rodilla, sonriéndome.
Era todo muy raro, no lograba entender qué pasaba.
D : Entonces en base al pedido de su profesora, me tomé el trabajo de hablar con los demás profesores, evaluar su desempeño y ver sus calificaciones. Como director tengo la potestad de eximirlo de lo que resta de cursada siempre y cuando su profesora lo necesite. Está de acuerdo ?
Yo: Si pero que tendría que hacer ? No entiendo.
D : Ayudarla en lo que necesite, los días que su profesora no esté, no hace falta que venga al colegio pero con la condición de que si lo necesita fuera de un horario escolar, venga a ayudarla.
Los ratones bailaron en mí cabeza al oir esa última frase.
J: Entonces, que dice ?
Yo: Si obvio, no tengo problema.
D : Espectacular, gracias por su colaboración. Ya mismo llamo a su madre para informarle de esto y si no tiene nada más que hacer con su profesora, puede irse a su casa.
J: De hecho si necesito una ayudita más y lo dejó tranquilo. Me acompaña ?
Yo: Claro.
Saludamos al director, me estrechó la mano y me fui con Jessica al salón donde todo ocurría. Ella iba mirando a los costados para que nadie vea y se daba vuelta para sonreír, moviendo la cola de lado a lado en un claro intento de calentarme, bajo el riesgo que conllevaba.
Llegamos al salón y no tardamos en continuar con el beso que nos habían cortado anteriormente, varios minutos de toqueteo y yo con mí verga que no daba para más hasta que sonó nuevamente el timbre, cambio de hora y ella debía irse a dar una clase.
J: Me seguiría quedando aquí todo el tiempo que pudiera pero debo irme.
Yo: Está bien, lo entiendo.
J: Espero que no le moleste lo que hable con el director por usted.
Yo: Para nada, además…
J: Que ?
Yo: Se que voy a tener mis beneficios por ayudarla.
J: Ah sí ? Cómo cuáles ? Encima tengo que pagarle, mire usted.
Yo: Como por ejemplo encargarme de esto. Le agarre las nalgas bien fuerte.
J: Pero eso no es un beneficio, ahora es su obligación. Enseguida redobló la apuesta, guiñando un ojo. Una cosa más, me gustaría conocer a.. diría mí suegra pero por ahora, dejémoslo en su madre.
Yo: No hay problema, cuando quieras.
J: Ok, hoy a la tarde entonces.
Me besó por última vez y se dirigió a su curso, por otro lado yo, junté mis cosas del salón e hice lo mismo pero yéndome a mí casa. Le expliqué masomenos lo que había pasado en el colegio, añadiendo que tal vez hoy vendría la profesora responsable de mí beneficio. Más tarde ese día, Jessica me avisó que vendría, yo estaba nervioso y no se porque, de hecho no había nada raro ni estaba mintiendo en lo que dije.
Llegó, bajó de su auto con una solera hermosa, blanca con flores bien veraniega, suelta aunque ya saben, hay cosas que aunque se intenté, mucho no se pueden esconder. Mí mamá salió conmigo y se presentó, de inmediato se dieron un beso afectuoso entre sonrisas.
Charlamos en la mesa compartiendo mate, en realidad yo no aportaba mucho a la charla y tampoco los voy a aburrir contándoles. Pasaron algunas horas y no paraban de hablar, reírse, mí mamá la invitó a qué se quede a comer y aceptó.
Mí papá estaba en el sillón sin meterse mucho en la charla, se estaba por ir a trabajar pronto y no se quedaría a comer. Mientras mí mamá terminaba de cocinar, ella empezó a poner la mesa y cuando se acercó a poner un plato, puse mí mano derecha en su pierna izquierda del lado interno, cerca de su rodilla, se estremeció y se quedó quieta sorprendida mirando para el lado donde podría aparecer mí mamá y a mí papá dándonos la espalda en el sillón.
Siguió subiendo hasta que sentí la tela de su tanga diminuta y mientras mí dedo índice rozaba sus labios sobre la tanga, el dedo pulgar se metía entre sus duras y grandes nalgas siguiendo un hilo que le quedaría hermoso, suspiro y de pronto escuchamos unos pasos cerca, saque la mano rápidamente, era mí madre que pasó de largo para acompañar hasta la puerta a mí papá que se iba a trabajar, nos saludó y ellos se quedaron charlando fuera de la casa con la puerta entreabierta.
Yo: Te ves así vos también ? Dije mirando a mis padres, volviendo a apoyar mí mano en la parte interna de su pierna cerca de la rodilla.
J: Como ?
Yo: Despidiéndome en la puerta cuando me vaya a trabajar.
J: Obvio, pero primero lo despido en la cama.
Seguí subiendo mí mano hasta el punto tal de volver a tocar su tanga, está vez estaba algo mojada, tenía ambas manos apoyadas en la mesa parando un poco la cola, de pronto la puerta se cerró y mí madre regresó.
Mientras comíamos, hablaban de cuál era mí nueva tarea en el colegio y lo mucho que la ayudaba, mí madre la escuchaba atenta y sonriente. Por otro lado yo, sentí un pie por debajo de la mesa acariciando mí pierna, subiendo y bajando lento hasta llegar a mí muslo. Y ahora, en la verga, la aplastó contra mí pelvis mientras terminaba de ponerse dura que siendo realista no tardó tanto, me dolió un poco e hice un gesto de dolor. Tanto mí madre como ella me preguntaron si estaba bien aunque ella lo hizo con una pícara sonrisa.
Aún sigo sin entender cómo me masturbaba con el pie con tanta facilidad sin que pudiera notarse un mínimo movimiento extraño sobre la mesa, pero yo lo disfrutaba. Ellas venían tomando algunas copas de vino, pasándolo bien realmente hasta que Jessica soltó unas palabras que nos dejó atónitos a los dos. A es mí mamá.
J: Sabe que me gustaría señora ?
A: Que hermosa ?
J: Yo en unas semanas me voy de vacaciones a Colombia.
A: Que bueno, te felicito. Pero qué es lo que te gustaría ?
J: Que me de permiso de llevarme a Alexis conmigo.
Mí madre quedó por lo menos confundida.
A: No se que contestarte, nunca nadie le había hecho una invitación así. Pero es Colombia, muy lejos, mucha plata.
J: Si usted me da permiso, lo único que necesito es que firme los papeles para que pueda salir del país.
A: Pero y la plata, el lugar, la comida ?
J: No se haga problema, está todo cubierto por mí.
A: Porque el ? Le dijo mirándola. Vos sabías esto ? Dijo mirándome a mí.
Yo: La verdad que no má. Mire a J y continúe. Pero me encantaría.
Las madres tienen ese algo que saben las intenciones seguramente.
A: Lo voy a charlar con el padre y te aviso, hasta cuándo tengo tiempo ?
J: Está semana, pienselo bien pero es una oportunidad única para su hijo y a mí me vendría bien algo de compañía allá, no es nada malo.
Terminaron la copa de vino, aunque el clima cambió un poco, antes de irse fue al baño, luego se despidió y todos nos fuimos a acostar. Un mensaje me llegó.
J: Mí amor, llegue bien a casa. Usted como se lo paso ? Me agrada mucho su madre.
Yo: Muy bien pero me quedé con unas ganas…quisiera tenerte acá.
J: Mire, me hizo recordar algo. Vaya al baño, vi un canasto de ropa y estaba lo que uso el día de hoy en el colegio.
Yo: Si, que paso ?
J: En un bolsillo le dejé un regalo para que sienta que estoy ahí con usted.
Fui corriendo al baño y busque, en el primer bolsillo nada, en el segundo estaba el regalo, su tanga y al parecer era la que había usado hacía un rato porque aún seguía húmeda. No puedo explicarles la paja que me hice con ella, más que un regalo para mí era un trofeo y del bueno. Después de varios minutos el celular volvió a sonar.
J: Espero que le haya gustado y me haya podido recordar bien. Yo creo que hice lo mismo que usted, recordando sus caricias y lo que pasó hoy en el salón.
El fin de semana volvió a pasar, escribiéndonos y ella por su parte mandándome alguna foto para que según ella “No la olvidé” algunas eran de hace un tiempo atrás tal vez cuando hacía unos meses había ido a Colombia para visitar a su familia y alguna que otra, mostrándome la cola para que no me olvidé de ella.
La semana comenzó y no nos vimos, habíamos quedado que tal vez ella me invitaría a su casa pero por ciertas cosas de su vida no se dio, el jueves me escribió, bastante contenta.
J: Vio que el sábado por la noche es el acto ?
Yo: Si.
J: Bueno vio que al director tengo el poder de persuadirlo ?
Yo: Si, es un pajero. No para de mirarte.
J: No hay problema en mirar pero si en tocar y el único que toca, es usted.
Yo: Más te vale, que siga así.
J: Así me gusta, que mí hombre ponga límites.
Yo: Vos sos mia pero dale, decime que paso.
J: Conseguí las llaves del colegio para mañana por la tarde. Estaremos usted y yo solos, tenemos todo el colegio para nosotros. Lo espero ?
Yo: Obvio, ahí voy a estar.
J: Lo espero a las 14 Hrs. Antes de llegar, avíseme porque se me ocurrió un jueguito, además tengo otra cosa que contarle pero eso mañana.
Yo: Quedamos así.
Nuevamente la vería, ya me había dejado claro que tenía que ir con los huevos llenos y ella se encargaría, lo único que me carcomia la cabeza era saber de su juego. Pero falta muy poco para que lo averigüe.
Lo único que les quiero avisar es, no se imaginan lo que se viene.
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