Esa mañana me puse un vaquero apretado. Me marcaba todo. Mi esposo antes de irme me dijo que se me metía mucho. No le hice caso y sali. Al llegar al trabajo todos se daban vuelta a mirarme y cuando hablaba con alguien no me miraban a los ojos. Tenían su vista en mi entrepiernas. Me sentí bien todos me miraban. La verdad me vestí así por el cadete, un formidable espécimen que se nota que su vida es el gimnasio. Desde que entró a trabajar no tengo entre ceja y ceja. Pero el nunca me miró. Cono si no existiera. Tal vez la diferencia de edad era un factor pero yo a mis 50 me sentía mejor que a mis 20. Ese día pasó algo raro.
estaba yendo para mi oficina cuando se me cayeron unos papeles. No tuve tiempo a agacharme a buscarlos que ya Nico, el cadete los estaba levantando. Se quedó arrodillado frente a mi. Su mirada estaba fija en mi entrepierna. Yo pensé bueno el vaquero está haciendo el efecto esperado. Se levantó muy despacio sin dejar de verme. Cuando le agradecí me miró a los ojos y me dijo. Nunca te había visto así. Me sonreí. Y le dije. Nunca me había visto. Le pedí si me podía llevar los papeles a mi oficina él aceptó. Al entrar cerré la puerta con traba. Me acerqué a mi escritorio a dejar las carpetas que traía y en ese momento él me atacó por detrás. Sentí su cuerpo musculoso pegado al mío. Sus manos en mi cintura apretándome contra el, sentí su bulto crecer junto a mi. Me dio vuelta me acostó en el escritorio empezó a tocarme los pechos me arrancó la camisa y el corpiño. Su boca suavemente envolvió cada uno de mis pezones. Me beso desaforadamente metiendo su lengua en mi boca. Yo estaba extasiada caliente muy caliente. Pero él no me sacaba el vaquero. Le rogué que me lo saque. Su respuesta fue. Espera te queda muy bien para sacarlo. Si mano se dirigió a mis entrepiernas. Me empezó a tocar sentí que me mojaba empecé a temblar le rogué que me la meta pero él seguía tocándome me agaché le saqué sus pantalones y le empecé a chupar su pija enorme y dura era tan gruesa como una botella. Le volví a rogar cogeme. Por favor. Te necesito adentro mío. Entonces me llevo al ventanal. La ventana ocupaba toda la oficina de punta a punta. Me estiró las manos hacia arriba. Se agachó y empezó a bajarme el vaquero. Yo temblaba con cada movimiento que hacía me arrancó la bombacha. Me puso mis piernas en sus hombros y empezó a chupármela, ningún hombre me había hecho sentir lo que en ese momento sentí. Si lengua me hizo tener un squirt como nunca antes. Me dio vuelta y me la metió con fuerza su técnica para cogerme fue magnífica nunca tuve 4 orgasmos seguidos. Me sentí en el cielo. Cuando termino le rogué para que me coja una vez más. Pero él se negó. La próxima vez que nos crucemos te voy a coger en el baño para que nos escuchen todos. Lo único que pude decir fue claro. Cuando quieras. El se fue y yo estuve una hora desnuda sobre la ventana reviviendo cada minuto de lo que había pasado. Seguía exitada y muy caliente. Quería su pija otra vea adentro mío. Quería otra vez sentir lo que me hizo sentir.
estaba yendo para mi oficina cuando se me cayeron unos papeles. No tuve tiempo a agacharme a buscarlos que ya Nico, el cadete los estaba levantando. Se quedó arrodillado frente a mi. Su mirada estaba fija en mi entrepierna. Yo pensé bueno el vaquero está haciendo el efecto esperado. Se levantó muy despacio sin dejar de verme. Cuando le agradecí me miró a los ojos y me dijo. Nunca te había visto así. Me sonreí. Y le dije. Nunca me había visto. Le pedí si me podía llevar los papeles a mi oficina él aceptó. Al entrar cerré la puerta con traba. Me acerqué a mi escritorio a dejar las carpetas que traía y en ese momento él me atacó por detrás. Sentí su cuerpo musculoso pegado al mío. Sus manos en mi cintura apretándome contra el, sentí su bulto crecer junto a mi. Me dio vuelta me acostó en el escritorio empezó a tocarme los pechos me arrancó la camisa y el corpiño. Su boca suavemente envolvió cada uno de mis pezones. Me beso desaforadamente metiendo su lengua en mi boca. Yo estaba extasiada caliente muy caliente. Pero él no me sacaba el vaquero. Le rogué que me lo saque. Su respuesta fue. Espera te queda muy bien para sacarlo. Si mano se dirigió a mis entrepiernas. Me empezó a tocar sentí que me mojaba empecé a temblar le rogué que me la meta pero él seguía tocándome me agaché le saqué sus pantalones y le empecé a chupar su pija enorme y dura era tan gruesa como una botella. Le volví a rogar cogeme. Por favor. Te necesito adentro mío. Entonces me llevo al ventanal. La ventana ocupaba toda la oficina de punta a punta. Me estiró las manos hacia arriba. Se agachó y empezó a bajarme el vaquero. Yo temblaba con cada movimiento que hacía me arrancó la bombacha. Me puso mis piernas en sus hombros y empezó a chupármela, ningún hombre me había hecho sentir lo que en ese momento sentí. Si lengua me hizo tener un squirt como nunca antes. Me dio vuelta y me la metió con fuerza su técnica para cogerme fue magnífica nunca tuve 4 orgasmos seguidos. Me sentí en el cielo. Cuando termino le rogué para que me coja una vez más. Pero él se negó. La próxima vez que nos crucemos te voy a coger en el baño para que nos escuchen todos. Lo único que pude decir fue claro. Cuando quieras. El se fue y yo estuve una hora desnuda sobre la ventana reviviendo cada minuto de lo que había pasado. Seguía exitada y muy caliente. Quería su pija otra vea adentro mío. Quería otra vez sentir lo que me hizo sentir.
1 comentarios - El cadete