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La infidelidad de Ana María

Conozco a Ana María por casi 15 años. Coincidimos en la oficina de la Caja Municipal donde tuve mi primer empleo. Ambas participamos del mismo proceso de selección y nos asignaron a la misma agencia. Muy rápido congeniamos. Teníamos la misma edad. Si bien ambas estudiábamos en la Universidad Católica, ella para ingeniera industrial, yo para administradora, nunca nos habíamos visto en el campus ni en ninguna actividad.
Éramos muy distintas. Yo bastante desenvuelta y de cuerpo contundente; ella muy reservada y delgadita. Ahora, ambas con dos hijos, tenemos cuerpos parecidos. Ella se puso muy cuerpona también, con unas nalgas casi tan grandes como las mías.
Trabajamos juntas por año y medio. Cuando conseguí un nuevo empleo, ella se quedó unos meses más en la Caja y luego, a su vez, consiguió otro. En todos estos años hemos mantenido un contacto muy fluido. Saliendo siempre por unos cafés o unos cocteles. Diego la conoce y la aprecia mucho. Conozco también a su esposo, Martín. Más de una vez hemos salido los cuatro a cenar o de copas o a bailar.
Si bien somos bastante próximas, nunca habíamos conversado de temas sexuales. Ella nunca los tocó. Yo soy poco de hablar de ello. Acá me suelto, pues es anónimo. Somos más de 4millones de mujeres en Lima y seguro hay algunos miles de Nicoles.
Hasta el jueves que nos juntamos el sexo fue tabú en nuestras charlas. Habíamos quedado en tomar un café. Pero a último momento me pidió salir por unos cocteles. Me sorprendió pues usualmente soy yo la que propone tomar algo. No le di importancia y le propuse ir a un bar muy lindo donde ya habíamos ido un par de veces.
En el segundo cóctel, luego de la típica charla sobre nuestros hijos, maridos y el trabajo, ella hizo un largo silencio. Luego me dijo que tenía algo que contarme. Le dije que era todo oídos. Supuse alguna pelea con su marido, o algún problema médico de alguno de sus hijos o de su madre, que tenía un historial complicado.
Pero desde que empezó a hablar me di cuenta que era algo distinto.
Conocí a alguien me dijo. Eso captó inmediatamente mi atención. De acá en adelante, reproduzco lo que conversamos, aunque básicamente es un monólogo suyo, de frases cortas y silencios profundos.
-            Nicole conocí a alguien. No pensé que algo así me pasaría. Es un colega en la oficina. Venezolano. Desde que llegó fue amable conmigo. Me hacía reír y sabes que soy seria. Me sentía muy cómoda y abierta con él.
-            ¿Cuánto tiempo lo conoces?
-            Hace tres meses lo contrataron. Es muy inteligente. Da muy buenas ideas en el trabajo. Habla muy bien. Se ha ganado la confianza de todos. Pero conmigo es distinto. Desde que lo vi me resultó atractivo. Pero otros hombres también me han parecido atractivos. Pero sabes que nunca le he faltado a Martín. Mirar no es pecado. Pero con José (el nombre del venezolano) es distinto. Me hacia sentir muy bien. Me despertó deseos que no tenía. Ideas en mi cabeza en las que no pensaba.
-            ¿Qué ideas Ana María?
-            Empecé a desear acostarme con él. Tenía miedo. No quería faltarle a Martín ni a mis niños. Me sentía sucia por pensar eso. No quería. Pero no podía dejar de pensar en ello. Me estaba volviendo loca Nicole. Me imaginaba desnuda con él. Siendo suya. Me sentía mal. Lo deseaba todo el tiempo. Incluso teniendo relaciones con Martín pensaba en José.
-            Hablas en pasado. ¿ya cogieron?
No me respondió. Se quedó en un largo silencio. No quise interrumpirla. Su silencio era su respuesta. Por la angustia en su rostro supe que habían cogido ya. Fueron quizás 2 minutos o algo más en los que se quedó sin hablar. No quise interrumpir sus pensamientos.
-            Si.
-            ¿Si que Ana María?
-            Si ya lo hicimos. Hace una semana fue la primera vez. Esta semana también lo hemos hecho. El jueves pasado, él entro a mi oficina, como tantas otras veces. Me miró a los ojos y me propuso ir a un hotel. Ni siquiera me había besado ni menos tocado. Nunca habíamos tenido una conversación de ese tipo. No le había dado esa confianza. No habíamos hablado siquiera de temas románticos. Pero él me dijo que me lo tenía que decir o moría en el intento. Que lo disculpara pero que no estaba dispuesto a seguir ocultado lo que deseaba. Le acepté la propuesta. No podía negar lo que yo deseaba también. Era más fuerte que yo amiga. Al salir de la oficina, fuimos al hotel
-            ¿Y?
-            Estaba muy nerviosa. Sabes que no he estado con muchos hombres. Me conoces. Antes de Martín solo estuve con dos chicos. Te lo he contado. Ir al hotel con otro hombre me ponía casi loca. Me lo dijo como hacia las 4pm. Salíamos de trabajar a las 5pm. Esa hora estuve angustiada. Quise llamarlo y decirle que no. Pero no pude. Era algo que deseaba, que soñaba, que me hacía hervir la sangre.
-            ¿Todo estuvo bien? fin del primer capitulo, parte 2 en la red social del autor original
https://x.com/memestodoslos24/status/2112213339875295266

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