Me desperté con la luz suave del domingo filtrándose por las cortinas. Al lado mío, Laura dormía plácidamente, con una expresión de paz que me resultó casi irreal después de la tormenta de la noche anterior. La miré y sentí un vuelco en el corazón; no era solo deseo, era una fascinación profunda, una especie de amor retorcido por la mujer que era capaz de ser mi ángel y mi perra más descarada en cuestión de horas. La acaricié suavemente por el hombro y ella abrió los ojos lentamente, regalándome una sonrisa radiante.
Laura:¿Cómo amaneciste, mi Dani? murmuró con voz ronca.
Le di un beso apasionado, un beso que sabía a complicidad y a un secreto que nos pertenecía solo a nosotros. Ella se separó un poco y me dio las gracias con una dulzura genuina por haber recibido a su amigo en la casa. Me sentía el hombre más afortunado del mundo, un espectador privilegiado de su doble vida.

Bajamos a la cocina con un humor excelente. Camilo se unió a nosotros poco después, saliendo del cuarto de huéspedes con ese aire pesado de quien tiene un guayabo terrible. Nos sentamos los tres en el comedor. El ambiente era una mezcla extraña de normalidad y una tensión sexual que flotaba en el aire como el humo; las risas eran piconas y las miradas entre Laura y Camilo eran breves, pero cargadas de un morbo que yo podía sentir en la piel.
Mientras desayunábamos, noté que Laura no soltaba su celular. Tecleaba por debajo de la mesa con una sonrisa disimulada, como si estuviera en su propio mundo. De repente, mi teléfono vibró en mi bolsillo. Era Paola. Abrí el chat y vi que me había reenviado una captura de pantalla de lo que Laura le estaba escribiendo en ese preciso momento:
*Pao, no sabe lo espectacular que fue... este man me dio toda la noche, estuvo sabroso. Tengo a mi amante y a mi novio juntos en la misma mesa desayunando, estoy súper excitada y satisfecha.*
Sentí un orgullo morboso recorriéndome la columna. Mi mujer estaba ahí, frente a mí, celebrando su traición en tiempo real. Le respondí a Paola con una sonrisa triunfal:
Uy, Pao, es que sí estuvo espectacular... no se imagina le escribí, sintiendo cómo mi verga se ponía dura bajo la mesa.
Paola no tardó en lanzarme el anzuelo:
Mi Dani, pues no deje enfriar la mañana. Váyase a hacer ejercicio o a comprar algo y déjelos solos una hora. Apuesto a que esa perritah no desaprovecha la oportunidad de repetirlo.
Bueno dije rompiendo el silencio del desayuno mientras miraba a Camilo , voy a salir a trotar un rato y compro algo para el almuerzo. Camilo, tranquilo, quédate descansando.
Camilo asintió y Laura me dio un beso rápido en la mejilla. Salí del apartamento con el corazón acelerado. Me senté en una cafetería cercana, pedí un café y abrí la aplicación de la cámara espía en mi celular.
La imagen se aclaró y vi a Laura entrando al cuarto de huéspedes. Llevaba puestos unos cuquitos rosados muy pequeños y un top que dejaba ver gran parte de su piel. Se veía hermosa y peligrosamente provocativa. Se acercó a Camilo, que ya estaba en la cama, y lo besó con una urgencia que me hizo morder el labio.
Laura:Aprovechemos que Dani no está le susurró ella, su voz saliendo nítida por el micrófono de la cámara . Dámelo rápido antes de que vuelva...
Se giró, se puso en cuatro en la orilla de la cama, arqueando la espalda y empujando sus nalgas hacia él con una impaciencia obscena. Camilo le corrió el cuco y la penetro

Que rico se veía ya me estoy acostumbrado a ver a mi Laura ser una perra pero me sorprendió lo que dijo uno minutos después
Laura: Dámelo por el culo le pidió sin rodeos , quiero sentirlo bien adentro y que me llenes las entrañas antes de que Dani regrese. Se quitó los cucos y puso su como hermoso al aire
Vi cómo Camilo la agarraba con fuerza de las nalgas y la penetraba analmente de un solo golpe. El sonido fue crudo y violento: *¡Plap, plap, plap!*. Laura soltó un grito que me hizo estremecer: "¡Ahhh!... ¡Sllurp!... ¡Mmmph!... ¡Sí, así!".

Camilo, mientras la embestía con saña, le preguntó con la voz rota por el esfuerzo: ¿Quién es tu novio?

Laura, jadeando y apretando las sábanas con las uñas mientras sus nalgas rebotaban contra él, respondió con una mezcla de ternura y un descaro que me voló la cabeza:
¡Daniel!... ¡El amor de mi vida... y un cornudo!... ¡Sí, me encanta ponerle los cuernos, dale más rápido! ¡Ahhh!... ¡Sí!... ¡Plap, plap, plap!... ¡Mierda, sí!... ¡SÍIII!
El ritmo se volvió frenético. El sonido de la carne chocando era lo único que se escuchaba en mis auriculares mientras veía cómo Camilo aceleraba hasta que se vino profundamente dentro de su culo, dejando a Laura temblando y exhausta.

Me quedé en la cafetería un rato más, tratando de calmar la respiración. Me tocaba la pijama por encima de la sudadera mientras la imagen de las nalgas de Laura rebotando en HD se grababa en mi retina. Regresé al apartamento unos cuarenta minutos después, haciendo ruido deliberado con las llaves para romper el hechizo.
Al entrar, el contraste fue casi cómico. Camilo estaba en la sala, ya vestido y con una expresión de nerviosismo evidente, masticando un chicle como si intentara disimular su agitación. Laura, en cambio, estaba en la cocina, radiante y bailando una cancion Se veía hermosa, con la piel todavía encendida.

¡Hola, mi amor! me dijo cuando me vio, corriendo a abrazarme con un cariño que parecía el más puro del mundo . Te estoy haciendo tu comida favorita.
Camilo se levantó para despedirse, visiblemente aliviado de que el encuentro hubiera terminado sin incidentes.
Hermano, mil gracias por la hospitalidad dijo Camilo dándome la mano.
Yo lo miré con una chispa de picardía en los ojos, sabiendo exactamente qué era lo que ese hombre le había hecho a mi mujer en mi propia cama.
Tranquilo, Camilo le respondí con una sonrisa tranquila , usted aquí es bienvenido cuando quiera.
Laura:¿Cómo amaneciste, mi Dani? murmuró con voz ronca.
Le di un beso apasionado, un beso que sabía a complicidad y a un secreto que nos pertenecía solo a nosotros. Ella se separó un poco y me dio las gracias con una dulzura genuina por haber recibido a su amigo en la casa. Me sentía el hombre más afortunado del mundo, un espectador privilegiado de su doble vida.

Bajamos a la cocina con un humor excelente. Camilo se unió a nosotros poco después, saliendo del cuarto de huéspedes con ese aire pesado de quien tiene un guayabo terrible. Nos sentamos los tres en el comedor. El ambiente era una mezcla extraña de normalidad y una tensión sexual que flotaba en el aire como el humo; las risas eran piconas y las miradas entre Laura y Camilo eran breves, pero cargadas de un morbo que yo podía sentir en la piel.
Mientras desayunábamos, noté que Laura no soltaba su celular. Tecleaba por debajo de la mesa con una sonrisa disimulada, como si estuviera en su propio mundo. De repente, mi teléfono vibró en mi bolsillo. Era Paola. Abrí el chat y vi que me había reenviado una captura de pantalla de lo que Laura le estaba escribiendo en ese preciso momento:
*Pao, no sabe lo espectacular que fue... este man me dio toda la noche, estuvo sabroso. Tengo a mi amante y a mi novio juntos en la misma mesa desayunando, estoy súper excitada y satisfecha.*
Sentí un orgullo morboso recorriéndome la columna. Mi mujer estaba ahí, frente a mí, celebrando su traición en tiempo real. Le respondí a Paola con una sonrisa triunfal:
Uy, Pao, es que sí estuvo espectacular... no se imagina le escribí, sintiendo cómo mi verga se ponía dura bajo la mesa.
Paola no tardó en lanzarme el anzuelo:
Mi Dani, pues no deje enfriar la mañana. Váyase a hacer ejercicio o a comprar algo y déjelos solos una hora. Apuesto a que esa perritah no desaprovecha la oportunidad de repetirlo.
Bueno dije rompiendo el silencio del desayuno mientras miraba a Camilo , voy a salir a trotar un rato y compro algo para el almuerzo. Camilo, tranquilo, quédate descansando.
Camilo asintió y Laura me dio un beso rápido en la mejilla. Salí del apartamento con el corazón acelerado. Me senté en una cafetería cercana, pedí un café y abrí la aplicación de la cámara espía en mi celular.
La imagen se aclaró y vi a Laura entrando al cuarto de huéspedes. Llevaba puestos unos cuquitos rosados muy pequeños y un top que dejaba ver gran parte de su piel. Se veía hermosa y peligrosamente provocativa. Se acercó a Camilo, que ya estaba en la cama, y lo besó con una urgencia que me hizo morder el labio.
Laura:Aprovechemos que Dani no está le susurró ella, su voz saliendo nítida por el micrófono de la cámara . Dámelo rápido antes de que vuelva...
Se giró, se puso en cuatro en la orilla de la cama, arqueando la espalda y empujando sus nalgas hacia él con una impaciencia obscena. Camilo le corrió el cuco y la penetro

Que rico se veía ya me estoy acostumbrado a ver a mi Laura ser una perra pero me sorprendió lo que dijo uno minutos después
Laura: Dámelo por el culo le pidió sin rodeos , quiero sentirlo bien adentro y que me llenes las entrañas antes de que Dani regrese. Se quitó los cucos y puso su como hermoso al aire
Vi cómo Camilo la agarraba con fuerza de las nalgas y la penetraba analmente de un solo golpe. El sonido fue crudo y violento: *¡Plap, plap, plap!*. Laura soltó un grito que me hizo estremecer: "¡Ahhh!... ¡Sllurp!... ¡Mmmph!... ¡Sí, así!".

Camilo, mientras la embestía con saña, le preguntó con la voz rota por el esfuerzo: ¿Quién es tu novio?

Laura, jadeando y apretando las sábanas con las uñas mientras sus nalgas rebotaban contra él, respondió con una mezcla de ternura y un descaro que me voló la cabeza:
¡Daniel!... ¡El amor de mi vida... y un cornudo!... ¡Sí, me encanta ponerle los cuernos, dale más rápido! ¡Ahhh!... ¡Sí!... ¡Plap, plap, plap!... ¡Mierda, sí!... ¡SÍIII!
El ritmo se volvió frenético. El sonido de la carne chocando era lo único que se escuchaba en mis auriculares mientras veía cómo Camilo aceleraba hasta que se vino profundamente dentro de su culo, dejando a Laura temblando y exhausta.

Me quedé en la cafetería un rato más, tratando de calmar la respiración. Me tocaba la pijama por encima de la sudadera mientras la imagen de las nalgas de Laura rebotando en HD se grababa en mi retina. Regresé al apartamento unos cuarenta minutos después, haciendo ruido deliberado con las llaves para romper el hechizo.
Al entrar, el contraste fue casi cómico. Camilo estaba en la sala, ya vestido y con una expresión de nerviosismo evidente, masticando un chicle como si intentara disimular su agitación. Laura, en cambio, estaba en la cocina, radiante y bailando una cancion Se veía hermosa, con la piel todavía encendida.

¡Hola, mi amor! me dijo cuando me vio, corriendo a abrazarme con un cariño que parecía el más puro del mundo . Te estoy haciendo tu comida favorita.
Camilo se levantó para despedirse, visiblemente aliviado de que el encuentro hubiera terminado sin incidentes.
Hermano, mil gracias por la hospitalidad dijo Camilo dándome la mano.
Yo lo miré con una chispa de picardía en los ojos, sabiendo exactamente qué era lo que ese hombre le había hecho a mi mujer en mi propia cama.
Tranquilo, Camilo le respondí con una sonrisa tranquila , usted aquí es bienvenido cuando quiera.
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