Este es mi primer post querÃa subir fotos pero, no quiso ella, subire luego de converserla 😛
lo encontre en mis viejas carpetas de joven un saludo ro y eze
En la oficina
Mi historia no es ni mejor ni peor que las otras, pero para mà fue lo mas. Resulta que yo empecé a trabajar en una empresa desde que tenÃa casi 20 años y era soltero. La primera vez que la vi ella tenÃa 24 y era la cadeta de la empresa. Morocha de pelo lacio, ojos verdes enormes y un culo y piernas para alquilar balcones. Bueno, el hecho es que esta chica estaba de novia hacia bastante, pero yo no podÃa parar de pensar en ella. Me provocó incluso una obsesión tal que llegué a pensar estar enamorado. Eso pasó durante tres años, pero nunca pasó nada, pese a que mis reiteradas declaraciones de "amor" no hacÃan mella en ella. Incluso se casó con su novio y yo me sentà desgarrado por dentro. Luego de esos tres años me trasladaron a otro sector y ya no la và mas. En ese Ãnterin me puse de novio con otra chica con la que me fui a vivir. Luego de 5 años me devolvieron a mi lugar de origen, pero ya no sentÃa nada por ella porque estaba enamorado de mi mujer real. Sin embargo, sentÃa que me corrÃa un bichito. El bichito de la calentura, del que deja algo pendiente y quiere concretarlo. Ella ya tenÃa dos hijos, pero estaba todavÃa muy potente. Era muy afecta a los chistes de dobre sentido, asi que siempre andaba jugando con eso. Le gustó que yo volviera y ya la relación fue igual, pero un poco mas con roce, ya que yo estaba conciente de que no era amor y me calentaba mucho tocarla o hacerle masajes. Se me ponÃa el pene duro como garrote de olerle el perfume nomás.
Una de las cosas que solÃamos hacer era que yo le hiciera masajes mientras estaba en la recepción. Un sábado nos tocó trabajar a los dos y, como siempre fui a hacerle masajes. Ese dÃa habÃa ido con una camisa sin mangas y una pollera larga hasta los tobillos. Comencé a hacerle los masajes de rutina mientras charlábamos, pero noté que se calló en un momento y se comenzó a relajar. Mis manos comenzaron a bajar por su pecho y a masajearle las tetas. Ella sólo habÃa ladeado la cabeza y sonreÃa con los ojos cerrados. Acerqué mi boca a su cuello y comencé a lamerlo, pero ella no sólo no decÃa nada, sino que comenzaba a jadear. Fui desabrochándole la camisa lentamente mientras con la otra mano le levantaba la pollera, mientras sentÃa el ardor de sus firmes muslos en mis yemas. Seguà besándole el cuello, luego la cara y cuando llegué a la boca me sorprendió notar cómo introducÃa su lengua en mi boca y se apretaba a mÃ. Le terminé de desabrochar todo y la abracé, algo que ella respondió. La paré y ya no podia mas, y asà abrazados giramos y la logré sentar sobre el escritorio, mientras nuestras lenguas no se separaban un instante. Le abrà las piernas y levanté un poco la pollera que le llegaba a los tobillos y le acaricié frenéticamente esas piernas que durante 8 años me tuvieron loco. Le metà una mano en la zona de la vagina, mientras la otra seguÃa masajeandole las tetas. Noté que tenÃa bombacha, pero yo estaba a punto de estallar asà que se la corrà a un costado y, tomándola del culo la levanté y ella enroscó sus piernas a mi cintura, hasta que sentà mi miembro dentro de ella. Jadeó de placer y asà la penetré una vez, otra vez, otra vez mientras mis manos le servÃan de apoyo a su hermoso culo. Le acabé y cuando terminé ella se apretó a mà asà como estaba enroscada y me dijo al oÃdo, luego de morderme el lóbulo "Esto era algo que lo tenÃamos pendiente hace años".
Desde ese momento es que de vez en cuando rememoramos ese dÃa en el que por primera vez me cojà a mi compañera de trabajo.
lo encontre en mis viejas carpetas de joven un saludo ro y eze
En la oficina
Mi historia no es ni mejor ni peor que las otras, pero para mà fue lo mas. Resulta que yo empecé a trabajar en una empresa desde que tenÃa casi 20 años y era soltero. La primera vez que la vi ella tenÃa 24 y era la cadeta de la empresa. Morocha de pelo lacio, ojos verdes enormes y un culo y piernas para alquilar balcones. Bueno, el hecho es que esta chica estaba de novia hacia bastante, pero yo no podÃa parar de pensar en ella. Me provocó incluso una obsesión tal que llegué a pensar estar enamorado. Eso pasó durante tres años, pero nunca pasó nada, pese a que mis reiteradas declaraciones de "amor" no hacÃan mella en ella. Incluso se casó con su novio y yo me sentà desgarrado por dentro. Luego de esos tres años me trasladaron a otro sector y ya no la và mas. En ese Ãnterin me puse de novio con otra chica con la que me fui a vivir. Luego de 5 años me devolvieron a mi lugar de origen, pero ya no sentÃa nada por ella porque estaba enamorado de mi mujer real. Sin embargo, sentÃa que me corrÃa un bichito. El bichito de la calentura, del que deja algo pendiente y quiere concretarlo. Ella ya tenÃa dos hijos, pero estaba todavÃa muy potente. Era muy afecta a los chistes de dobre sentido, asi que siempre andaba jugando con eso. Le gustó que yo volviera y ya la relación fue igual, pero un poco mas con roce, ya que yo estaba conciente de que no era amor y me calentaba mucho tocarla o hacerle masajes. Se me ponÃa el pene duro como garrote de olerle el perfume nomás.
Una de las cosas que solÃamos hacer era que yo le hiciera masajes mientras estaba en la recepción. Un sábado nos tocó trabajar a los dos y, como siempre fui a hacerle masajes. Ese dÃa habÃa ido con una camisa sin mangas y una pollera larga hasta los tobillos. Comencé a hacerle los masajes de rutina mientras charlábamos, pero noté que se calló en un momento y se comenzó a relajar. Mis manos comenzaron a bajar por su pecho y a masajearle las tetas. Ella sólo habÃa ladeado la cabeza y sonreÃa con los ojos cerrados. Acerqué mi boca a su cuello y comencé a lamerlo, pero ella no sólo no decÃa nada, sino que comenzaba a jadear. Fui desabrochándole la camisa lentamente mientras con la otra mano le levantaba la pollera, mientras sentÃa el ardor de sus firmes muslos en mis yemas. Seguà besándole el cuello, luego la cara y cuando llegué a la boca me sorprendió notar cómo introducÃa su lengua en mi boca y se apretaba a mÃ. Le terminé de desabrochar todo y la abracé, algo que ella respondió. La paré y ya no podia mas, y asà abrazados giramos y la logré sentar sobre el escritorio, mientras nuestras lenguas no se separaban un instante. Le abrà las piernas y levanté un poco la pollera que le llegaba a los tobillos y le acaricié frenéticamente esas piernas que durante 8 años me tuvieron loco. Le metà una mano en la zona de la vagina, mientras la otra seguÃa masajeandole las tetas. Noté que tenÃa bombacha, pero yo estaba a punto de estallar asà que se la corrà a un costado y, tomándola del culo la levanté y ella enroscó sus piernas a mi cintura, hasta que sentà mi miembro dentro de ella. Jadeó de placer y asà la penetré una vez, otra vez, otra vez mientras mis manos le servÃan de apoyo a su hermoso culo. Le acabé y cuando terminé ella se apretó a mà asà como estaba enroscada y me dijo al oÃdo, luego de morderme el lóbulo "Esto era algo que lo tenÃamos pendiente hace años".
Desde ese momento es que de vez en cuando rememoramos ese dÃa en el que por primera vez me cojà a mi compañera de trabajo.
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