Deseos de sierra XI Tres años habían pasado como un sueño febril en la casita de block que ahora era completamente suya. El pequeño Ramiro —ya no tan pequeño, con tres años de energía inagotable— corría por el patio con sus juguetes de madera, gritando “¡Pap
Deseos de sierra X El bebé nació una madrugada de julio, en el hospital general de San Luis Potosí. Fue un parto largo y doloroso; Karina gritó más de lo que esperaba, apretando la mano de Javier que había insistido en entrar como “el hermano mayor que acompaña
Deseos de sierra IX El embarazo avanzó en una calma aparente por fuera, pero con un fuego subterráneo que nunca se apagaba. Ramiro vivía en una nube de felicidad: compraba ropita de bebé en el mercado, hablaba de nombres (si era niño, Ramiro Jr.; si niña, algo como...
Deseos de sierra VIII Los meses después de la boda de José transcurrieron en una calma aparente que era puro espejismo. Ramiro trabajaba turnos completos otra vez, orgulloso de su pierna “como nueva”. José y Ana vivían su luna de miel prolongada en Monterrey, mandand
Deseos de sierra VII La recuperación de Ramiro ya era casi completa cuando llegó la noticia que nadie esperaba. José llamó una tarde de sábado, con la voz emocionada y nerviosa al mismo tiempo. —Papá, mamá, carnal… tengo que decirles algo importante. Voy a ir a...
Deseos de sierra VI Una noche, Ramiro se quejó de dolores en la espalda además de la pierna fracturada. Karina sugirió un masaje para aliviarlo. Ramiro, en la cama, se acostó boca abajo con esfuerzo, y Karina se sentó a su lado, untando aceite en sus manos. Javier obs
Deseos de sierra V Era un martes por la tarde. Javier estaba en la maquila, soldando piezas, cuando su teléfono vibró en el bolsillo. Era José. Contestó rápido, esperando noticias buenas o dinero enviado. —Carnal… pasó algo feo. Papá tuvo un accidente en la obr
Deseos de sierra III Después del primer contacto, el silencio que siguió fue más pesado que cualquier palabra. Quedaron abrazados en la cama estrecha,sudorosos, con la respiración aún entrecortada. Javier tenía la cara hundida en el cuello de Karina, oliendo su piel...
Deseos de sierra II El deseo de Javier se había vuelto una fiebre que no lo dejaba dormir. Cada noche, cuando Ramiro salía al turno nocturno en la maquila,la casa quedaba envuelta en un silencio cargado. Karina se movía por la cocina con esa naturalidad suya: se inclina
Deseos de sierra I En el filo de la sierra norte de Oaxaca, donde los cerros se apilan como tortillas mal cocidas, estaba el pueblo de San Isidro Yaluni. Ahíla tierra no alcanza para todos. Ramiro y Karina se habían unido a los quince y trece años, como casi todos en...