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La nerd y el capitán (Capítulo 2)

En el capítulo anterior...

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Emily Parker, una brillante y tímida estudiante universitaria, recibe en su propia habitación a Jake, el carismático capitán del equipo de fútbol americano, para ayudarle a preparar un examen de matemáticas. Lo que comienza como una inocente sesión de estudio pronto se convierte en un encuentro cargado de complicidad, miradas y confesiones. Entre ecuaciones y bromas, Jake descubre a Emily un lado de su vida que pocos conocen: sus sorprendentes habilidades como masajista tántrico. Y cuando ella, venciendo su timidez, le confiesa sus inseguridades y sus malas experiencias íntimas, Jake le hace una propuesta tan inesperada como atrevida. Lo que sucede a continuación cambiará por completo la forma en que Emily se ve a sí misma...

***

Capitulo 2. La fiesta.

Emily, sentada al borde de la cama, terminó de confesarle a su amiga lo sucedido durante aquella primera sesión de estudio con Jake. Necesitaba darle una explicación a ese errático comportamiento que había mostrado desde entonces, resultaba tan descontrolado e impropio de ella. Jodie, también sentada sobre su cama, al escuchar el relato del masaje tántrico se quedó como congelada, con la boca abierta y las cejas levantadas.

El capitan y la nerd (Capítulo 2)

—Espera, espera... ¿Me estás contando que aquel día Jake, el gran Jake, nuestro idolatrado capitán, el inalcanzable y masculino Jake, termino mastur...?
—Jodie, por favor. No me hagas repetirlo —dijo tapándose la cara con las manos.
—Está bien, está bien —intentaba controlarse, pero al instante... —. ¡Dios mío, tía! ¡El capitán del equipo! ¡En tu habitación!
—Tía, baja la voz, puede escucharnos alguien...
—Ya la bajo, en serio... Pero es que es un bombazo increíble lo que me estás contando, sólo dime ¿tan especial fue?

Emily, sonrojada, asintió. Fue incapaz de contener una verdadera sonrisa.
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—No sé ni cómo explicarlo. Sólo te diré que me quitó del tirón los complejos y obsesiones que tenía sobre mi sexualidad. Ahora sé que puedo disfrutar de ella tanto como la que más...

Jodie no podía parar de mirarla.

—Creo que me estoy mareando...
—¡Jajajaja! Estás fatal tía.
—Bufff, No... está claro lo que me pasa, yo también necesito una cosa así con urgencia, un hombre, uno de verdad, ya sabes... Un hombretón fornido, aunque como al tuyo hay pocos... Vamos, ninguno, sólo en la tele o en las películas, pero debe haber algo por ahí, aunque sea un sucedáneo... Tiene que ser alguien que me haga sentir... mujer. ¿Crees que Billy podría...? Bah... No tiene pinta de haber estudiado técnicas hindús ni hostias, ¿verdad?

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—Jajaja, no sé tía... Pero, hablando de esto, aparte de para estudiar y contarte lo de Jake, había venido a decirte algo ¿A que no sabes...? Te vas a aquedar muerta... Jake me ha invitado a la fiesta de primavera de los Kappa.
—¿En serio? ¿A la exclusiva fiesta a la que sólo van los más guapos y populares del campus y de la que se habla todo el año?
—Sí. Me dijo que llevara a amigas si quería... ¿Quieres venir?

Jodie levantó las cejas, iba de sobresalto en sobresalto.

—¿Yo...?
—Habrá chicos, los más guapos... Necesitabas a un hombre, ¿no?
—¡Bufff, ni hablar!
—Jodie...
—De verdad, ¿tú me has visto? ¿Tú has visto cómo es esa gente? No quiero más humillaciones, tía ¡Me moriría de vergüenza, en serio!
—Ven conmigo por favor, no me dejes sola los "populares", a mi también me impresionan. Jodie, eres mi mejor amiga...
—Precisamente por eso. Y quiero seguir siéndolo...

Emily se cruzó de brazos.

—Pues si no vienes tú, yo tampoco voy.
—¿Chantaje emocional? Lo inventé yo, ¿recuerdas?
—No es chantaje, tía, sólo le estoy pidiendo un favor a mi mejor amiga. Estoy como loca por volver a ver a Jake y me da un miedo increíble esa fiesta... Si hay suerte igual hasta conoces a alguien y lo pasamos bien.

Jodie la miró, debatiéndose entre el pánico y la tentación. Hubo unos segundos de silencio.

—¿Y si se ríen de mí? —preguntó Jodie con un hilo de voz.
—No voy a dejar que eso pase.
—¿Y si te vas con Jake que haré yo?
—No me iré, él estará super ocupado. Es la fiesta de su hermandad, no va a perder el tiempo conmigo. Prometo que te haré la cobertura con cualquier chico con el que hablemos —y diciendo esto, cogió las manos de su amiga—. Vamos juntas. Nos quedamos un rato y, si no estamos cómodas, nos marchamos. No quiero hacer esto sin ti.

Jodie suspiró.

—Está bien, pero si alguien pregunta soy una estrella de pop millonaria de incógnito.
—¡Jajajaja!
—Esta te la apunto... Me vas a deber una muy grande.

***

La música retumbaba por toda la casa. La fiesta ocupaba las tres plantas de la enorme residencia estudiantil de los Kappa. Luces de colores, bebidas por doquier y grupos de estudiantes que parecían conocerse de siempre. Jake estaba junto a una de las barras en el salón principal; charlaba con Amanda que lucía la versión festiva de su uniforme de animadora.


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—Podríamos hacer algo este fin de semana —propuso ella, acercándose un poco más al chico—. Tú y yo, sin todo ese circo de tus amigos.
—Suena bien, pero tengo entrenamiento y el sábado he quedado con unos compañeros.
—Siempre tienes algún plan, ¿eh?
—Conozco a mucha gente.

Amanda forzó una sonrisa.

—Podrías hacerme un hueco. Al fin y al cabo, nos entendemos bastante bien, ¿no?

Jake dio un sorbo a su bebida.

—Claro que sí, pero tampoco hace falta ponerle etiquetas a todo.
—No te preocupes, cariño. No estoy pidiendo un anillo.

La sonrisa forzada de Jake resultó más natural. Fue justo después cuando vio, entre la multitud, a Emily. Acababa de llegar acompañada de una amiga. Antes de perderla entre la multitud, el chico levantó la mano para llamarle la atención.


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—¡Emily! ¡Eh, Emily!

Amanda miró para allá también.

—¿Quiénes son?
—Ahora vuelvo.

Jake atravesó el salón con una sonrisa y se acercó a las dos chicas.

—¡Habéis venido! Me alegro muchísimo.

Emily sonrió, visiblemente nerviosa.


El capitan y la nerd (Capítulo 2)



—Ho... Hola, Jake.

—¿Qué tal? ¿Cómo va esa profesora de matemáticas?
—Bien... Creo que has aprobado el primer examen, ¿no?
—¡Síii! me salió genial, entró todo lo que me dijiste —entonces Jake se volvió hacia Jodie—. Hola, yo soy Jake ¿Y tú eres...?

La chica abrió los ojos de par en par.


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—Jo... Jodie...
—Encantado Jodie... ¿Te gusta la fiesta?
—S... Sí...
—Jajajaja. Bueno, espero que no os esté resultando demasiado embarullado todo esto. Es una fiesta un poco exagerada, pero la gente suele ser bastante maja... Por lo menos a esta hora.
—Está bien —respondió Emily visiblemente intimidada y Jodie se limitó a asentir, tratando de mantener la sonrisa. Sin embargo ninguna de aquellas pequeñas reacciones pasaron desapercibidas para Jake que era un tipo realmente empático.
—Venid, os enseñaré dónde están las bebidas. Y si la música os parece demasiado alta, hay una terraza estupenda arriba.
—Gracias —dijo Emily.
—No hay de qué. Además, después de tantas horas de matemáticas se necesita un merecido un descanso.

Emily notó el rubor subiéndole a las mejillas... Se habían convertido en el centro de atención de la fiesta al recibir semejante atención del capitán.

—No ha sido para tanto.
—Para mí sí. Me has salvado la vida.

En ese momento apareció Amanda.

—Jake, cariño, ¿no nos vas a presentar?

Él se volvió.

—Por supuesto. Amanda, ellas son Emily y Jodie. Emily me está ayudando con matemáticas. Y Jodie es su amiga.

Amanda examinó a las dos chicas con una sonrisa impecable.

—¡Ah, la famosa profesora! Encantada.
—Hola —respondió Emily.
—Qué monas. Me encanta que hayáis salido un poco de la biblioteca. Tiene que ser agotador vivir rodeada de tantos libros.
—A mí me gusta, no me agota estudiar —contestó Emily.
—Ya, claro. Cada una tiene sus aficiones.

Jake intervino enseguida.

—Emily es increíble, de veras. No sé cómo consigue entender todo aquello.
—Bueno, algunas tenemos otros talentos —respondió Amanda, acariciándole brevemente el brazo.

Jake sonrió intentando quitarle importancia.

—Por cierto, ¿habéis probado las bebidas de la barra? Hay una de mezcla de frutas bastante buena.
—No, todavía no —contestó Emily.

Amanda miró a Jodie.

—¿Y tú? ¿No te animas? Esta noche hay que soltarse un poco.
—Estoy bien, gracias.
—Por cierto Jake, no soy tu secretaria —dijo la animadora—, pero Randy me ha preguntando por ti hace un momento—. El chico miró hacia el otro extremo del salón.
—Está allí, voy a ver qué quiere. Vuelvo en cinco minutos, ¿vale?
—Claro —respondió Emily.

Jake se despidió con una sonrisa y desapareció entre la gente. Amanda esperó a que se alejara antes de volverse hacia las dos chicas.

—Bueno, Emily, parece que has conseguido llamar bastante su atención.
—No sé a qué te refieres.
—Vamos, mujer. No tienes que disimular conmigo.

Jodie permanecía callada cuando Amanda se giró hacia ella para volver a escanearla.

—¡Anda! Si tú eres esa Jodie, ¿verdad? Creo que coincidimos el semestre pasado en la fiesta de bienvenida.
—Puede ser.
—¡Claro! Ahora me acuerdo. Tú eras la chica que se cayó en mitad del concurso de baile —Jodie se puso colorada, aquello era lo que más temía.
—Fue un accidente.
—¡Por supuesto! Aunque lo de levantarte con el vestido enganchado en una de las sillas fue de lo más comentado.

Emily miró a Amanda y apretó los labios.

—Bueno, no fue para tanto —dijo saliendo en defensa de su amiga.
—Ay, no te enfades. Si fue divertidísimo, nos reímos tanto todos.

Jodie bajó la cabeza.

—Emily, ¿podemos irnos?
—¿Ahora?
—Sí. Por favor.

Emily miró hacia donde había desaparecido Jake.

—Jodie, acabamos de llegar.
—No me encuentro cómoda.
—Solo un ratito más.
—No os preocupéis, chicas. Aquí nadie os obliga a quedaros —la animadora sonreía, satisfecha.
—Lo siento Emily, me voy al coche.
—Tía...
—De verdad. Necesito salir de aquí.
—Bufff... Está bien, me despido de Jake y voy contigo, espérame allí.

Jodie asintió y, cabizbaja y apresuradamente huyó entre la multitud. Emily no quiso ni pensar como debía estar sintiéndose, los fantasmas del pasado parecían no querer dejarla en paz. Le dolía tanto haberle hecho pasar por aquello, se lo compensaría con lo que le pidiera.

Entonces Amanda se arrió a ella.

—Tu amiga es un poco especial, ¿no?
—Es tímida. Nada más.
—Bueno, en cierto modo puede llegar a ser encantador.

Emily apretó los puños y prefirió no contestar. Sin embargo, Amanda permanecía impertérrita, todo aquello su día a día, el comportamiento normal entre las animadoras. Vio un par de vasos llenos en la bandeja de la mesa contigua y los alcanzó.

—Toma, cariño. Bebe algo y relájate. Estás demasiado tensa.


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Todavía no se explica Emily por qué bebió de aquel vaso. Seguramente lo haría por entretenerse con algo hasta que llegara Jake, o eso, o se lanzaría al cuello de aquella víbora con uniforme de animadora. Desde el primer sorbo noto que aquel brebaje, aparte de tener un sabor que podría recordar lejánamente a las frutas, estaba cargadísimo de alcohol. Ella, como la buena chica que era, no estaba acostumbrada a tomarlo.

—Cariño, ¿estas bien?

Emily miró el fondo de su vaso y contestó:

—No lo sé —fue lo último que dijo antes de comenzar a desvanecerse.

***


No sabía cuánto tiempo había pasado al comenzar a despertar. Tenía la sensación de que la música se había vuelto más lejana y las conversaciones se mezclaban en una especie de murmullo. Recordaba haber bajado unas escaleras ayudada por alguien en busca un lugar tranquilo. Al abrir los ojos se vio tumbada en un sofá situado en la esquina más oscura de lo que supuso que sería el sótano de la residencia de los Kappa. 

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Parpadeó varias veces, estaba realmente oscuro aquel rincón. Miró alrededor, al otro lado de la estancia había otro sofá... Y en él estaba Jake... Amanda y Jake. Los dos parecían haberse olvidado por completo de la fiesta, estaban abrazados, besándose, no había dudas sobre lo que estaban haciendo. A Emily le dio un vuelco la respiración: "Jake...". 
Sin poder apartar la mirada vio al chico, con el pelo ligeramente revuelto, separarse de Amanda para observarla con un poco de distancia. Ella, prácticamente desnuda y muy lejos de la actitud fría y calculadora que había mostrado con ellas, lo miró desafiante mientras se abría de piernas. Al poco, Jake le estaba mostrando sus habilidades tántricas que tan diestramente aplicaba.


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—Hijo de puta... Ahhhh —gimió—. ¿Por qué eres tan hijo de puta? Bufff, ¿por qué tienes que hablar con todas...? Me vas a volver loca...
—Son amigas, no tienes mi contrato de exclusividad...
—Dámelo, te quiero sólo para mi... Ahhhh, ufff, ahhhh —la animadora estaba entregada.


El capitan y la nerd (Capítulo 2)


—No... te acabarías cansando de mi... Un hombre domesticado no excita.
—Ahhhh, cabrón... Tus dedos... esos dedos...
—Te gusta así, ¿eh? tienes una pared vaginal muy amplia...
—Ahhhhhh... No sabes cuanto...

Emily apenas si pudo parpadear desde el manto de oscuridad de aquel rincón. Su corazón le palpitaba.

—Sácatela...
—¿Vas a chupármela?
—Vamos, no me hagas rogarte, sácate esa pedazo de polla de la que me enamoré...
—Aquí la tienes...

A Emily se le petrificó el alma al contemplar tan intimidante tamaño. Amanda, acostumbrada, se la agarró y se la metió entera a la boca.


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Y así estuvo un rato la animadora, medio atragantada esforzándose en aquel portento masculino; pesado, duro y ardiente. Fue cuando pasó, cuando Jodi llamó al teléfono de Emily... Justo en aquel momento. El tono sonó y Emily, aterrorizada, como una centella desactivó el sonido de su móvil, se recostó en el sofá y volvió a cerrar los ojos.

—Ummmmmpf... Ummmmmmpf... ¿Qué ha sido eso? —las babas le resbalaron por la comisura de los labios.
—No sé... —el chico miró hacia el rincón...
—Es esa chica, la que te da clase de matemáticas.
—Sí, pero sigue dormida. Si en un rato no se despierta...
—No te preocupes, se le pasará... —y nada más terminar de decirlo volvió a llenarse la boca con la virilidad del chico.

Espero un rato, y al sentirse de nuevo desapercibida, Emily bajó el brillo de la pantalla a su teléfono y echó un vistazo. Era Jodi, le había escrito muchos mensajes, seguía en el coche esperándola, estaba muy preocupada:

<Emily> Tía... estoy bien.
<Jodie> ¡Gracias a diooooos! ¿Qué te ha pasado? ¿Dónde te has metido?
<Emily> Cuando te fuiste, Amanda me ofreció un trago. Tía, estaba cargadísimo, creo que me desmayé allí, en mitad de la fiesta. Alguien me ha bajado a un sofá del sótano para que duerma la mona.
<Jodie> Muy bien, estoy en el coche, vente para acá.
<Emily> Tía, hay un problema...

Le explico lo embarazoso de la situación.

<Jodie> ¿... Y se lo está montando con esa furcia?
<Emily> Ya ves, yo porque estoy a oscuras, pero les estoy viendo todo.
<Jodie> ¿Y qué están haciendo ahora?
<Emily> Amanda se la ha estado chupando un buen rato, pero creo que ya quiere guerra... Se ha levantado... Se ha puesto encima de él... ¡Madre Mía!


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<Emily> Tía, qué barbaridad... Que manera de hacer el amor, ella no puede parar de gemir. Me gustaría que lo vieras, Jake tiene un pene super grande... Qué exagerados...
<Jodie> ¿Los puedes grabar?
<Emily> Bufff, espera... Yo creo que así no se darán cuenta.


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<Jodie> ¡Jooooooder! que barbaridad... Eso es lo que me hace falta a mi... Una buena polla como esa.
<Emily> ¿Has visto? Como le puede entrar toda con esa facilidad.
<Jodie> Porque esa víbora es muy puta, es una puta reputa... Según me han contado se ha trajinado a todo el equipo de football... Buenos, igual a todos los suplentes no, pero a los demás a todos, y de dos en dos o de tres en tres.


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<Emily> ¿Has visto lo lubricada que está? Está super excitada... Joder tía... Yo me estoy calentando también. Qué morbo, soy lo peor.
<Jodie> Bufff, y yo... ¿Te gustaría que te la metiera así?
<Emily> ¡Hala! Qué bruta...
<Jodie> Vamos di...
<Emily> Sí, pero no tan fuerte... La tiene tan grande. Yo creo que me haría daño...
<Jodie> A mi me encantaría... Y que me agarrara del pelo mientras. Le dejaría que me hiciera lo que quisiera...
<Emily> Espera, creo que Amanda está teniendo un orgasmo... ¡Madre mía que envidia!

Continuará...

El capitan y la nerd (Capítulo 2)


<Jodie> La muy víbora... Todas las putas tienen suerte...
<Emily> Ahora va él...
<Jodie> ¡Grábalo, eh! Es material de primera para esos sábados tan solitarios que tenemos.


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<Emily> Es tan increíblemente guapo y varonil. Tía, voy a estar un tiempo sim poder dormir.

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