Entonces él comenzó a jalar muy fuertemente de mis caderas a la vez que me ensartaba su verga brutalmente, podían escucharse los impactos de nuestros cuerpos húmedos, cada que su pubis rasurado impactaba contra mi culito ardiente. Yo sentía que me rompía por dentro y mis nalgas adoloridas. Los pezones se me endurecieron más por la excitación producida.
—¡Cógeme muy duro Chucho! ¡Dame más fuerte! ¡Castígame! ¡Quiero que me duela! ¡Méteme tu verga muy duro! ¡Házmelo como si fuera una puta! ¡Soy tu puta papi, reviéntame el culo!
—¡Aaaaaaahhhhh! ¡Aaaaaahhhh! ¡Aaaaaahhhh! ¡Me Dueleee! ¡Aaaahhhhh! ¡Sigue así Chucho! ¡Más duro Papi! ¡Aaauuu! ¡Aaayyyyy! ¡Ahhhaaaaa!
—¿Te gusta perrita? ¿Así es como lo querías verdad? —Me preguntaba ardiendo de lujuria mientras me nalgueaba muy fuerte.
Mi ano ya estaba muy dilatado y yo sabía que, si me sacaba su verga él podría ver como mi ano se quedaba completamente abierto, yo abría mis nalgas para dejar a la vista más mi culito y que el entrara más al fondo.
—Sácame tu verga, quiero que veas como se queda mi ano abierto. —Le dije con voz cachonda.
—Se te quedó abierto preciosa, te ves bien hermosa con el ano abierto. Se ve que ya estás acostumbrada.
—Sí, es que me penetro mucho con mis dildos en mi casa y me gusta usar mucho mi culito.
Jesús, continuó penetrándome, pero ahora sacaba su verga por completo y me la ensartaba muy duro por mi culo, para ver como se quedaba abierto cada que la sacaba.
—Ahora sí, ya quiero venirme preciosa. —Me dijo emprendiendo una penetración vigorosa y frenética
Tan solo de recordar la forma en que me cogió, hace que se me erice la piel y endurezcan los pezones. Mi vagina está lubricando como un rio de agua dulce al momento de escribir estas líneas.
—¡Aaahhh! ¡Así Chucho! ¡Cógeme fuerte! ¡Aaahhhh! ¡Me duele mucho! ¡Aaauuuu!
¡Me lastimas mucho! ¡Aaahhhaaaa!
—¿Así preciosa? Estás bien buena Nat. Tienes un culo bien sabroso muy apretado y unas nalgotas.
—¡Así me gusta papi! ¡Aayyy! ¡Me arde! ¡Cógeme más Chucho! ¡Que rico me coges! ¡Aaaahhhh! ¡Sí hazme tu zorra! ¡Destrózame el culo! ¡Aayyyy! ¡Me duele mucho! ¡Me arde! ¡Aaahhhh! ¡Más rápido amor! ¡Más fuerte!
—¡Ya me voy a venir hermosa! ¿Dónde quieres que te los eche? —Me dijo muy excitado.
—¡Échamelos en la boca! —Le dije deseosa de probar su semen, aunque también los quería en mi vagina o en el culo.
Él retiro su verga de mi ano y yo me arrodillé con mis senos expuestos y excitados. Jesús se masturbo muy intensamente durante unos cuantos segundos.
—¡Aquí van preciosa! ¡Aahh! ¡Aahh! —Me dijo jadeando mientras acercaba su enorme verga a mi boca.
Yo saqué mi lengua como perrita y lo miré a los ojos cachondamente. Él colocó su verga sobre mi lengua y de pronto sentí un fuerte, cálido y abundante chorro de semen que entró directo en mi boca.


—¡¿Te gusta perrita?! —Me dijo al verme saborear su semen en mi boca.
—¡Tienes un semen delicioso! ¡Muy ricooo! —Le dije muy cachonda y gustosa mostrándole mi lengua como perrita, para que viera que me los había tragado todos.
—¡Hiciste que me viniera muy fuerte! —Me dijo con su respiración agitada.
Después, continué mamándole la verga hasta dejársela completamente limpia. Ambos comenzamos a vestirnos y nos dimos besos y caricias de agradecimiento por tan cálido encuentro.
—Coges muy rico Chucho y tienes una verga muy rica, muchas gracias, me gustó mucho aunque me dejaste muy adolorida de mi culito y de mi vientre jajaja.
—Gracias a ti, estás buenísima. Eres la chica más guapa con la que he estado y con el mejor culo.
—¿Enserio? Que lindo eres muchas gracias. —Le agradecí con otro beso de lengüita mientras me agarraba las pompis.
Habían pasado 40 minutos desde que llegamos, así que le envié un mensaje a mi amiga.
—¿Ya estás en el café? —Le pregunté.
—Ya tengo como 10 minutos que llegué.
—Ay, disculpa. En unos minutos llego, ya no tardo.
—Chucho, mi amiga ya está en el café. ¿Me podrías llevar porfis?
—Sí preciosa, vámonos.
Bajamos las escaleras yo con un poco de dolor en la cola por tremenda cogida que me habían dado y subimos al coche, está vez me senté en el asiento de copiloto, él abrió el portón eléctrico y salimos del motel.
Durante el trayecto, seguimos platicando sobre lo bien que lo pasamos, a pesar de que fue poco tiempo. Después de unos minutos llegamos a la plaza comercial donde está el café y nos despedimos.
—Mira te paso mi número, por si te gustaría que nos volvamos a ver, o si necesitas que te lleve a algún lugar, estoy para lo que necesites preciosa. —Me dijo amistosamente.
—Muchas gracias, sí me gustaría. La pasé muy bien contigo, la verdad me dejaste bastante adolorida, pero bueno, así es más rico ¡Jajaja! —Le dije con voz cachonda, yo seguía muy excitada y sensible de mi zona íntima pues si la había usado bastante bien pero me había quedado satisfecha.
—Ya sabes cuando gustes preciosa te lo vuelvo a romper.
—¡Ay, que lindo! Pero bueno dime ¿Cuánto te debo?
—No, como crees. No me debes nada. Y cuando gustes ya tienes mi número.
—¡Ay, muchas gracias! Sí, yo te llamo —Me despedí con un beso de lengüita mientras le frotaba su verga—. Bye.
—Bye. —Él se esperó hasta que me vio llegar a la entrada del café y después se retiró.
Yo no me había percatado de que mi amiga estaba esperándome en las mesas que están en el exterior del café. Por lo que pudo ver perfectamente la cálida manera como me despedí de Jesús.
—¡Hola, amiga ¿Como estás? —Le pregunté emotivamente.
—¡Muy bien amiga! ¿Y tú?
—¡También, estoy muy bien! ¡Discúlpame por la demora!
—No te preocupes amiga, pero a ver cuéntame ¿Entonces te tuviste que venir en un taxi?
—Sí, es que está ponchada la llanta de mi camioneta. —Le contesté explicándole.
—¿Entonces el chico con el que te acabo de ver besándote, es el conductor del taxi? —Me dijo con gran curiosidad.
—¡Ay, nooo! ¿Me viste? —Le dije sonrojada, no sabía dónde meter la cara jajaja.
—¡Sí, lo vi todo! ¡A ver cuéntame que pasó, quiero detalles!
—Bueno, pero primero vamos por nuestro frappé… pues resulta que...
—¡Cógeme muy duro Chucho! ¡Dame más fuerte! ¡Castígame! ¡Quiero que me duela! ¡Méteme tu verga muy duro! ¡Házmelo como si fuera una puta! ¡Soy tu puta papi, reviéntame el culo!
—¡Aaaaaaahhhhh! ¡Aaaaaahhhh! ¡Aaaaaahhhh! ¡Me Dueleee! ¡Aaaahhhhh! ¡Sigue así Chucho! ¡Más duro Papi! ¡Aaauuu! ¡Aaayyyyy! ¡Ahhhaaaaa!
—¿Te gusta perrita? ¿Así es como lo querías verdad? —Me preguntaba ardiendo de lujuria mientras me nalgueaba muy fuerte.
Mi ano ya estaba muy dilatado y yo sabía que, si me sacaba su verga él podría ver como mi ano se quedaba completamente abierto, yo abría mis nalgas para dejar a la vista más mi culito y que el entrara más al fondo.
—Sácame tu verga, quiero que veas como se queda mi ano abierto. —Le dije con voz cachonda.
—Se te quedó abierto preciosa, te ves bien hermosa con el ano abierto. Se ve que ya estás acostumbrada.
—Sí, es que me penetro mucho con mis dildos en mi casa y me gusta usar mucho mi culito.
Jesús, continuó penetrándome, pero ahora sacaba su verga por completo y me la ensartaba muy duro por mi culo, para ver como se quedaba abierto cada que la sacaba.
—Ahora sí, ya quiero venirme preciosa. —Me dijo emprendiendo una penetración vigorosa y frenética
Tan solo de recordar la forma en que me cogió, hace que se me erice la piel y endurezcan los pezones. Mi vagina está lubricando como un rio de agua dulce al momento de escribir estas líneas.
—¡Aaahhh! ¡Así Chucho! ¡Cógeme fuerte! ¡Aaahhhh! ¡Me duele mucho! ¡Aaauuuu!
¡Me lastimas mucho! ¡Aaahhhaaaa!
—¿Así preciosa? Estás bien buena Nat. Tienes un culo bien sabroso muy apretado y unas nalgotas.
—¡Así me gusta papi! ¡Aayyy! ¡Me arde! ¡Cógeme más Chucho! ¡Que rico me coges! ¡Aaaahhhh! ¡Sí hazme tu zorra! ¡Destrózame el culo! ¡Aayyyy! ¡Me duele mucho! ¡Me arde! ¡Aaahhhh! ¡Más rápido amor! ¡Más fuerte!
—¡Ya me voy a venir hermosa! ¿Dónde quieres que te los eche? —Me dijo muy excitado.
—¡Échamelos en la boca! —Le dije deseosa de probar su semen, aunque también los quería en mi vagina o en el culo.
Él retiro su verga de mi ano y yo me arrodillé con mis senos expuestos y excitados. Jesús se masturbo muy intensamente durante unos cuantos segundos.
—¡Aquí van preciosa! ¡Aahh! ¡Aahh! —Me dijo jadeando mientras acercaba su enorme verga a mi boca.
Yo saqué mi lengua como perrita y lo miré a los ojos cachondamente. Él colocó su verga sobre mi lengua y de pronto sentí un fuerte, cálido y abundante chorro de semen que entró directo en mi boca.


—¡¿Te gusta perrita?! —Me dijo al verme saborear su semen en mi boca.
—¡Tienes un semen delicioso! ¡Muy ricooo! —Le dije muy cachonda y gustosa mostrándole mi lengua como perrita, para que viera que me los había tragado todos.
—¡Hiciste que me viniera muy fuerte! —Me dijo con su respiración agitada.
Después, continué mamándole la verga hasta dejársela completamente limpia. Ambos comenzamos a vestirnos y nos dimos besos y caricias de agradecimiento por tan cálido encuentro.
—Coges muy rico Chucho y tienes una verga muy rica, muchas gracias, me gustó mucho aunque me dejaste muy adolorida de mi culito y de mi vientre jajaja.
—Gracias a ti, estás buenísima. Eres la chica más guapa con la que he estado y con el mejor culo.
—¿Enserio? Que lindo eres muchas gracias. —Le agradecí con otro beso de lengüita mientras me agarraba las pompis.
Habían pasado 40 minutos desde que llegamos, así que le envié un mensaje a mi amiga.
—¿Ya estás en el café? —Le pregunté.
—Ya tengo como 10 minutos que llegué.
—Ay, disculpa. En unos minutos llego, ya no tardo.
—Chucho, mi amiga ya está en el café. ¿Me podrías llevar porfis?
—Sí preciosa, vámonos.
Bajamos las escaleras yo con un poco de dolor en la cola por tremenda cogida que me habían dado y subimos al coche, está vez me senté en el asiento de copiloto, él abrió el portón eléctrico y salimos del motel.
Durante el trayecto, seguimos platicando sobre lo bien que lo pasamos, a pesar de que fue poco tiempo. Después de unos minutos llegamos a la plaza comercial donde está el café y nos despedimos.
—Mira te paso mi número, por si te gustaría que nos volvamos a ver, o si necesitas que te lleve a algún lugar, estoy para lo que necesites preciosa. —Me dijo amistosamente.
—Muchas gracias, sí me gustaría. La pasé muy bien contigo, la verdad me dejaste bastante adolorida, pero bueno, así es más rico ¡Jajaja! —Le dije con voz cachonda, yo seguía muy excitada y sensible de mi zona íntima pues si la había usado bastante bien pero me había quedado satisfecha.
—Ya sabes cuando gustes preciosa te lo vuelvo a romper.
—¡Ay, que lindo! Pero bueno dime ¿Cuánto te debo?
—No, como crees. No me debes nada. Y cuando gustes ya tienes mi número.
—¡Ay, muchas gracias! Sí, yo te llamo —Me despedí con un beso de lengüita mientras le frotaba su verga—. Bye.
—Bye. —Él se esperó hasta que me vio llegar a la entrada del café y después se retiró.
Yo no me había percatado de que mi amiga estaba esperándome en las mesas que están en el exterior del café. Por lo que pudo ver perfectamente la cálida manera como me despedí de Jesús.
—¡Hola, amiga ¿Como estás? —Le pregunté emotivamente.
—¡Muy bien amiga! ¿Y tú?
—¡También, estoy muy bien! ¡Discúlpame por la demora!
—No te preocupes amiga, pero a ver cuéntame ¿Entonces te tuviste que venir en un taxi?
—Sí, es que está ponchada la llanta de mi camioneta. —Le contesté explicándole.
—¿Entonces el chico con el que te acabo de ver besándote, es el conductor del taxi? —Me dijo con gran curiosidad.
—¡Ay, nooo! ¿Me viste? —Le dije sonrojada, no sabía dónde meter la cara jajaja.
—¡Sí, lo vi todo! ¡A ver cuéntame que pasó, quiero detalles!
—Bueno, pero primero vamos por nuestro frappé… pues resulta que...
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