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Mi primera vez con un negro (Parte 2)



Hola, ¿cómo están? Pues aquí les traigo la segunda parte. La verdad me había desanimado un poco porque sentí que el relato anterior no tuvo mucha acogida, y también pues he estado un poco ocupado con el trabajo y prácticamente no ha habido nada bueno que contar. En todo caso, les traigo la segunda parte para no dejar las cosas a medias: el final está de película.


Bueno, pues este negro, después de que se la chupé, me pide que me ponga en cuatro mientras estaba atrás mío parqueándome su verga, y yo sentía cómo me la pasaba por en medio de mis nalgas una y otra vez, una y otra vez. Volvió a ponerse otro condón porque tenía varios, y en eso pues empieza a metérmela de nuevo. En esta ocasión él empezó más lentito, y en eso pues yo le digo que me lo haga despacito porque si no me va a doler. Entonces él —aquí lo que me gustó de él fue que me trató como una perrita, pero con su acento colombiano todo... no sabría decirte de dónde era, pero era un colombiano, no sé, parecía que era de por aquí nomás, de Mocoa o del oriente, porque era un colombiano no tan marcado como el de Bogotá o como el paisa— me decía: "Tranquila, parce, tranquila. Uy, a ver cómo le entra ese chino". Entonces procede a metérmela despacito, despacito, despacito, hasta pegar toda su cadera contra mi culo.
Después me la saca todita, asímismo lentamente, y otra vez empezó a sobar todo el ano. Otra vez empujó y me la metió todita, y otra vez la sacaba, hasta que en un punto solo la sacaba hasta la cabecita y volvía a meterla, pero la hacía con una lentitud... Yo sentía esa verga, y yo sentía cómo mi culo estaba cada vez más dilatado y él entraba como... eso resbalaba sin ningún problema. Claro que sí sentía un poquito de dolor cuando él pegaba su cintura, cuando la metía todo profundo, pero era la parte más rica.
El punto es que sentirse una perra completamente dominada por un macho así de fuerte y voluminoso, porque el tipo, como les decía, parecía jugador de fútbol. Era un tipo que fácilmente pasaba el metro ochenta y tenía unos brazos como de gimnasio, un abdomen marcado y unas piernotas y esa verga negra ahí, propia de un actor porno tipo Mandingo. Y cuando me cogía de la cintura no me agarraba tan duro, o sea, me agarraba con la suficiente fuerza como para no lastimarme, y eso que yo no soy pequeño: yo mido 1.78 y soy de contextura relativamente gruesa, voy al gimnasio y tengo un cuerpo bastante atlético, pero al lado de este negro yo parecía una hembra pequeña».


Bueno, la cosa es que el tipo me estaba bombeando el culo de manera calmada, suave, relajada. Y a medida que me iba dando, yo me empezaba a quejar. Es un dato bastante curioso, porque yo nunca me suelo quejar; a lo mucho emito un quejido, un golpe de respiración y un como susurro con los dientes, un seseo se podría decir. Como cuando alguien se golpea algo y hace ¡uf!. Pero jamás me había quejado. La verdad me excita mucho que las mujeres se quejen y griten y digan cosas como "dame más verga, papi, rómpeme el culo, métemela más duro, más rápido", etcétera, cuando las estoy culeando; pero cuando un hombre me está culeando, yo jamás he sido de portarme así.
A veces respondo una que otra palabra, pero esta vez no sé qué me pasó y empecé a gemir. Empecé a pegar unos alaridos porque el tipo no es que me estuviera haciendo doler, sino que en serio me había dilatado el culo de tal manera que no sentía ninguna especie de dolor. No había sentido nada, nunca había sentido esa sensación tan placentera. Solo sentía cómo mi culo se llenaba y llegaba hasta el fondo, y luego se vaciaba, llegaba hasta el fondo y se vaciaba. Obviamente sin miedo, porque yo estaba completamente aseado y obviamente con condón. Y sentía cómo el tipo me llenaba cuando yo pegaba esos alaridos y empezaba a gritar “ah, ah, ah”, obviamente con mi voz que es un poquito gruesa.
Entonces el tipo me dice: "Ah, ¿te encanta cómo te meto el chimbo? Uy, qué rico culo que tienes, parce, qué rico culo". Y me agacha la cabeza y me aplasta todo el torso contra la cama mientras él subía una rodilla al filo de la misma. Y me seguía dando, me seguía dando a un ritmo no tan rápido ni muy duro, un ritmo bastante bueno; un ritmo que no era lo suficientemente duro como para hacerme doler, ni lo suficientemente lento ni débil como para yo pedirle que me levante. Entonces el tipo seguía dando y seguía dando, y yo seguía gritando como una perra.


Hasta que el tipo se bota encima mío completamente y deja caer todo su cuerpo. A decir verdad, yo siempre he tenido un poquito de prejuicio con el olor de los negros, pero este moreno olía a macho, estaba perfumado completamente. Su olor me ponía como loco. Después, el tipo me abrazó completamente, aprisionó todo mi cuerpo con sus brazos y yo sentía que estaba en una camisa de fuerza. Y en eso siento que empieza a darme más fuerte. Esta vez yo estaba completamente boca abajo en la cama y él estaba encima mío; con sus piernas abrió las mías y empezó a mover su cadera de una manera rápida, pero no fuerte. Y yo sentía que ya no podía más, simplemente le gritaba y le decía "qué rico".



«Creo que pasaron como unos cinco minutos así, al punto que yo simplemente estaba en un éxtasis que no podía describir. Luego el tipo se para y me dice que si se la puede chupar otra vez. Le digo: "Claro, pero anda lávatela de nuevo, sácate el condón y lávatela otra vez", le digo, para no sentir el olor a látex, que es un poco feo. El tipo se va; yo, hasta eso, cojo un pañito, me lo paso por el culo y bueno, todo estaba en orden, simplemente el culo estaba completamente dilatado, no había sangre ni nada. Entonces el tipo se va a la ducha, cuando veo que empieza a bañarse. Digo: "Qué raro", pensé que a lo mejor ya no quiso acabar, entonces ya hasta se iba a vestir. En eso me dice: "Ey, parcero, venga para acá un ratito". Y bueno, yo le digo: "Bueno, voy".
Mi baño es un poquito grande, es como un minicuartito, se podría decir; mide unos dos metros y medio por dos.  Entonces, cuando voy entrando al baño desnudo, el tipo estaba en la ducha. Abre la llave y le pregunto ¿qué pasó? Pensé que de pronto no podía abrir la ducha porque es de esas que tienen tipo piano con teclas. Me dice: "No, todo bien. Venga". Yo digo... bueno, yo me imaginaba que de pronto quería morbosear en el baño, cuando me dice: "Pero venga arrodillado". ¿Cómo?, le digo. "Venga arrodillado", me dice.


En ese instante simplemente me salió una risa así como de extrañeza, no de enojo, no me parecía algo malo, la verdad. Pero bueno, yo, como la verdad no soy afeminado fuera de estas jodas que hago, siempre me he portado de una forma muy varonil; pero bueno, también sentirse dominado por un hombre —siempre y cuando no sea brusco, porque yo no tolero golpes ni maltratos, ese tipo de cosas no van conmigo—, pero que me trate así de esa manera como perra y que quiera un poco de sumisión, pues bueno, dije: ¿Por qué no?, y simplemente me arrodillé. Aprovechando que en el baño tengo una alfombra afelpada, pues no hay problema, y simplemente caminé hacia él.
En eso el tipo ya se estaba lavando el cuerpo, y la verga ya se la había bajado; estaba igual de larga, tenía los mismos diecisiete o dieciocho centímetros, pero estaba caída con una curva hacia abajo. Pero yo simplemente caminé hacia él y le agarro la verga y se la empiezo a mamar en la ducha. El tipo dice: "Eso, qué linda, qué linda perrita, tremenda perra que es, ¿no? Le encanta mamar chimbo. Sí te gusta mamar chimbo. Vale, vale. Solo vine a refrescarme un ratito". 


En eso que se la estaba mamando, el tipo me dice que lo mire a los ojos. Y bueno, yo solo solté una sonrisa porque es algo que yo suelo pedir a las mujeres. Y ahí estaba mamando, metiéndome la mitad de esa verga —porque no me entraba toda—, mientras con la mano intentaba masturbarle. Esa verga pues estaba bastante bonita, parecía una verga de actor porno: toda larga , negra y con un grosor bastante bueno, pero con una curva hacia abajo.
En eso el tipo me levanta del cuello, me da la vuelta, me arrima contra la pared del baño y me la empieza a querer meter otra vez. Lo detengo y le digo que espere que voy por otro condón. Cuando regreso se la chupé de nuevo y se lo puse. Me empezó a coger así, arrimado contra la pared del baño; yo estaba cuidando de no golpearme contra las baldosas, mientras él me empezó a meter la verga hasta el fondo. Al comienzo despacito, pero luego empezó a chapotear porque, como estábamos con agua, eso sonaba splash, splash, splash. El tipo no me dio verga más que uno o dos minutos, y en eso me dice: "Venga, vamos de nuevo, sigamos a la cama".


Ya en la cama, yo simplemente me acosté y me puse en cuatro, pero el tipo me coge y me hace acostarme de lado. Entonces él se acuesta detrás mío, también de lado, me levanta una pierna y empieza a meterme la verga otra vez. Y bueno, yo solo suspiraba, ya no gemía, ya se me había pasado ese éxtasis; yo solo suspiraba y me quejaba como suelo hacer, pero sin gritar como hace rato. Y el tipo empezó a metérmela despacito y despacito mientras me agarraba con sus brazos, y con la otra mano intentaba cogerme el pene —aunque la verdad a mí rara vez se me para cuando hago de pasivo. Al rato ya estaba gritando como perra de nuevo. -Dale, dale, que rico, más, más- mientras con mis manos le agarraba el muslo para empujarlo hacia mí.


Y en eso simplemente me empuja, se pone otra vez encima mío y empezó de nuevo a darme, y a darme y a darme boca abajo. Empezó a mover esas caderas de negro completamente rápido. De ahí creo que estuvo aproximadamente unos cuatro o cinco minutos, cuando de repente veo que en eso el tipo se saca el condón y me termina en toda la espalda. Luego me hace arrodillar de nuevo y me dice: "Límpielo". Y ahí estaba yo, limpiando esa verga embarrada con un residuo de semen, pasándole toda la boquita hasta el último.
Ahí ahora sí nos fuimos a bañar. En la ducha, simplemente el tipo se estaba refrescando y yo también, cuando sin pensarlo y sin pedirle permiso me arrodillé de nuevo y se la empecé a mamar otra vez. La verdad es que me encantaba mamar esa verga, no sé por qué. El tipo  al comienzo como que se quejó y dijo: "Espere, que estoy un poquito sensible"


Dejé de chuparle la cabecita y empecé simplemente a masturbarlo mientras él se enjabonaba. Yo lo masturbaba, lo masturbaba, y esa verga parecía que empezaba a pararse de nuevo. Después de un rato, bueno, salimos a la cama y yo simplemente me acosté, como cansado, completamente destrozado después de la verguiza que me trancó; y él se acostó al lado mío.


Empezamos a conversar un poco -Bueno, yo la verdad no soy muy de quedarme después de coger, pero tampoco soy grosero como para echar a la gente". Pero él también entendía eso, así que simplemente me dijo: "¿Me puedo quedar unos diez minutos y luego me voy?". Le dije: "Claro, con confianza, no te preocupes". Me dijo: "Ya, listo, es que quiero primero descansar un poco". 


Entonces, entre chiste y chiste, pues esta vez simplemente le cogí la verga de nuevo —como si la agarrara otra vez— y le dije: "¿Puedo?". Me dijo: "Hágale". Y se la empecé a mamar otra vez. Esta vez simplemente se la mamé por gusto: mientras él hablaba, yo simplemente estaba mamando ahí pegado, y él decía: "Qué rico" —bueno, ajá, le respondí, con la verga en la boca sin poder hablar—.



Al final, pues, después de eso ya se vistió, lo acompañé a que coja su moto y se fue. Lamentablemente nunca volví a saber de él, no me topé nunca más con su perfil de Grindr, tal vez me eliminó o tal vez me bloqueó, pero fue algo que me hubiera gustado repetir


1 comentarios - Mi primera vez con un negro (Parte 2)

kaanvagu2026
JJEjejeje, que bien. Tambén me cogí un culito rico por Bogotá, mamaba rico y luego le di en 4, lo tenía apretadísimo pero le insistí hasta que se abrió. Hubiera querido repetir pero nunca mas supe. Creo que no mentía cuando dijo que era su primera vez. Quedé con ganas de acabarlo de abrir.