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Como me coji a mi suegra pte 2

Se que no es la historia más increíble, pero al menos es real, y fue una locura para mí.
Al otro día, a la mañana temprano, llegó Andrés.
 Entró con la valija, saludó, nos dio un abrazo y se sentó a tomar un café. Habló un rato del barco, de lo cansado que estaba y de que al final había podido adelantar el regreso. Valentina estaba contenta de ver a su papá. Lorena le hizo un beso en la mejilla y yo, la verdad, me quedé medio raro. Cada vez que cruzaba mirada con ella me acordaba del abrazo del día anterior.
Apenas terminó el café, Andrés se levantó y dijo:
—Che, me voy a Tortuguitas a buscar la carne y algunas cosas que faltan. Está a más de una hora, así que vuelvo tipo mediodía o un poco más tarde. Me acompañas Lore?
- No ni en pedo jajaja, anda tranquilo que yo voy a tomar sol un rato mas. 
Agarró las llaves del auto, se despidió y se fue.
Valentina se quejó de que todavía tenía sueño y se volvió a meter en la cama. Se cerró la puerta de la pieza.
 Yo me levanté, me puse la malla y salí sin remera porque pensaba meterme un rato a la pileta , era un día muy caluroso. Fui a la cocina a preparar el mate antes de salir.
Lorena entró a la cocina ya con su bikini puesto.
—Buen día. Esta vez no me confundás con Valentina, ¿eh?
Me reí nervioso, medio colorado, y le alcancé el mate.
—Perdón de nuevo por ayer… de verdad pensé que eras ella.
Ella agarró el mate, tomó un sorbo y me miró de arriba abajo. Se quedó un segundo en silencio, con la mirada en mi pecho y en la panza. 
—Che ¿cómo hacés para estar así?
—¿Así cómo?
— Así, (me señaló el cuerpo con el dedo). Hijo de puta estas todo marcado. 
Me quedé un momento sin saber qué contestar. El comentario me agarró de sorpresa, pero no me molestó. Al contrario. Había algo cálido en la forma en que lo dijo, sin ser pesada ni demasiado directa.
—No sé… siempre estuve masomenos así, ahora hace unos meses empecé a definir para que se me noten más los musculos, pero no es la gran cosa.
Lorena tomó otro sorbo de mate y me miró otra vez, esta vez a los ojos.
—Valentina sigue durmiendo? Que hija de puta loco, vinimos acá para que disfrute el día y se encierra y te deja solo acá
Después del mate nos fuimos a la pileta.
 Agarramos dos reposeras, las pusimos una al lado de la otra y nos tiramos. 
Puse música en el parlante, algo tranquilo, y abrimos un par de cervezas que habían quedado en la heladera.
Al principio hablamos de cualquier cosa. De la vida. De cómo había sido de chica, de cuando conoció a Andrés, de lo raro que se sentía estar tanto tiempo sola mientras él viajaba. Yo le conté un poco de mí, del laburo, de lo que quería hacer más adelante. La conversación fluía fácil, sin forzarlo. De vez en cuando nos reíamos. Ella tenía esa cara cachetona que se le llenaba de hoyuelos cuando sonreía de verdad, y cada vez que se reía fuerte se le movían las tetas.
Yo no podía dejar de mirarlas.
 Eran enormes. De verdad enormes. Parecían pesadas, caídas apenas por el peso, redondas y grandes como las de Valentina pero un poco más todavía, quizás porque Lorena era un poco más gordita. Cada vez que levantaba la lata de cerveza para tomar, se le tensaba la tela y se le balanceaban con un movimiento lento, pesado, que me hipnotizaba. A veces se acomodaba en la reposera y el escote se le abría un poco más, dejando ver el arranque blanco de esas tetas que no se podían disimular. Yo tomaba un sorbo y aprovechaba para mirar de reojo, ya entre el alcohol y la calentura acumulada realmente estaba en cualquiera.
En un momento ella se quedó mirando el agua, pensativa, con la lata en la mano y el sol dándole de costado. Le iluminaba la cara cachetona, las mejillas redondas, y ese pecho imposible de ignorar. Saqué el celular como si fuera a cambiar la música y le saqué una foto. Rápido, sin que se diera cuenta. Ella seguía mirando la pileta. En la foto se le veía de la cintura para arriba… esas tetas enormes y pesadas apretadas dentro del corpiño negro, casi desbordándose.
Nunca le dije nada.
 Esa foto todavía la tengo. Hasta el día de hoy, de vez en cuando la abro cuando estoy solo. Y me pajeo mirándola, acordándome de esa mañana en la quinta, del olor a cloro y a cerveza, de su risa, y de lo mucho que me costó no mirarla todo el tiempo.
Ese día seguimos hablando rato largo. La música seguía de fondo. Las cervezas se fueron acabando. Y yo, mientras ella hablaba de la vida, no podía dejar de pensar en lo fácil que se sentía estar ahí con ella… y en lo peligroso que se estaba poniendo todo.
Seguimos tomando sin parar. Después de un rato ya estábamos los dos medio en cualquiera . Lorena se había bajado como 6 cervezas y yo iba por la quinta.
En un momento se quiso levantar de la reposera para ir a buscar más hielo o algo así. Se incorporó de golpe, se le doblaron las piernas y se fue para adelante.
La atajé al toque. La agarré de la cintura y ella se sostuvo de mi brazo con las dos manos. Se quedó ahí un segundo, medio colgada de mí, con la cara casi pegada a mi pecho.
—Uy, perdón… me mareé —dijo riendo, todavía sin soltarme.
Yo la sujetaba firme. Ella me miró de cerca, con los ojos medio vidriosos del alcohol, y de repente empezó a hablar bajito, como si no quisiera que nadie más escuchara.
—Sos un gran chico, ¿sabés?… Valentina tiene mucha suerte. De verdad.
Yo no dije nada. Solo la miraba.
Ella apretó un poco más mi brazo y siguió, con una voz un poco arrastrada seguro por la cerveza
—Ayer… me encantó cómo me tocaste. En serio. Pero no voy a decir nada, ¿eh? Queda entre nosotros. Jajajaja.
Se quedó callada un segundo, todavía agarrada de mí, y después se rio bajito, como si se hubiera dado cuenta de lo que acababa de soltar.
—Veni Lore que te acompaño.
La agarre de la mano, y ella iba apoyando su cuerpo en mi hombro, realmente no podía caminar.
Llegamos a la parte de atrás de la cabaña, donde esta la parrilla y una mesa como si fuera de piedra.
Le digo que se siente ahí que yo voy a buscar agua, que lo mejor es dejar de tomar un poco en este momento.
Vuelvo con el agua, no sé si ella ya estaba así y no me di cuenta o que, pero al volver estaba con las tetas más al descubierto todavía, dejando ver la parte que aún no estaba bronceada. Me siento y ella medio riéndose me dice “Gracias hermoso”.
Toma el agua, se le cae un poco y yo no pude evitar seguir el camino de las gotas y mirarle las tetas. No exagero si digo que son las mejores tetas que vi en mi vida.
Después de terminar el vaso ella me abraza, y me agradece por cuidarla. Al volver del abrazo ella se me pegó de más y empezó a acariciarme la espalda. Cruzamos nuestras caras y ella me besó lentamente.
Yo sabiendo que estaba borracha la saco luego de unos segundos, y le digo que esto está mal, que estaba muy borracha.
—No estoy borracha, yo se que valentina te trata mal, a mi andres también me trata mal, dame un beso por favor.
—Lorena por favor te lo pido, pensá en lo que estas haciendo.
— Vos no entendés? Sos la única persona que me tocó en meses, Andrés ya ni siquiera me besa, solo te pido un beso y no te jodo más.
Lorena agarra mi mano y se la acerca a una teta, yo se la acaricio con un poco de vergüenza y la beso lentamente.
Fue un beso apasionado, lento, le mordí los labios, y al final le apreto los cachetes y le doy un pico.
Esos cachetes gorditos que tenía, me encantaban.
Después de separarnos nos dimos otro beso más, y ella empezó a tocarme la pija sobre la malla.
—Que dura la tenés hijo de puta, yo te pusé así
— Si Lore, me encantas, me encanta tu cuerpo me encanta todo.
Ella se agacha y me baja la malla, mi pija que si bien no es la gran cosa, ese día parecía que tenía vida propia, ya estaba goteando con los besos.
Se la pone en la boca, me empieza a dar besos en el tronco de costado, y finalmente me la chupa.
Nunca vi a una mujer chupar una pija con tantas ganas, yo le tocaba las tetas como podía, le apretaba los cachetes de la cara, y cada tanto le daba un pico.
Estaba apunto de decirle que entremos cuando me suena el teléfono y me estaba llamando Valentina, preguntándome donde estaba.
Menos mal que estabamos en la parte de atrás, bastante alejados de todo.
Lorena me dice que vaya al baño dando la vuelta, que ella volvía a la pileta. Así nadie sospechaba.
Eso fue lo que hice. A los pocos minutos llegó Andrés, y empezó a hacer el asado.


Como me coji a mi suegra pte 2

1 comentarios - Como me coji a mi suegra pte 2

titomatiusalta
Sigue el relato? muy bueno y si hay fts de ella mejor
Todotengo
nos vimos 2 o 3 veces más, después casi nos descubren y decidí no hacer mas todo eso. Si esta parte llega a 300ptos subo el final. Tengo fotos de ella, pero por las dudas prefiero no subirlo. La foto que puse es muy parecida a ella.
titomatiusalta
pasala por privado entonces