estaba en la oficina quince minutos después del cierre terminando de mandar unos mails a un estudio de Arquitectura cuando me llama mi jjefe
Imaginé que el jefe me pediría algún trabajito, así que me abrí un botón de la camisa, me acomodé las tetas y fui a la oficina.
—Qué pasa , qué necesita?
—Tengo que pedirte un favor me dijo mientras me servía un vaso de Whisky.
Le hice señas con la mano en donde debía detenerse, pensé que me quería emborrachar, pero enseguida descarté eso ya que él no necesitaba de extras para que nuestro “contrato” funcionara.
—Mirá, necesito un gran favor de tu parte— dijo mientras depositaba el vaso en mi mano —y obviamente descontá que el beneficio va a ser mayor que de costumbre— agregó.
—Mirá mañana van a venir dos tipos, un arquitecto muy importante y su contador, para aprobar o no un proyecto que nos dejaría mucha guita y además nos posicionaría muy bien dentro del mercado.
—Ahá muy bien y yo?— pregunté sabiendo la respuesta
—Y vos sos la que va a definir las cosas, si sos buena conmigo, también vas a ser buena con ellos ¿o no?
—Ok, pero eso me imagino va a tener una buena recompensa, trabajo especial bonificación especial, lo justo es justo— dije.
—Si princesa, ya te dije que sí, si firmamos ese contrato te doy dos semanas para que vajyas con tu familia
, ¿mañana a qué hora?
—Los cité a las siete cuando no hay nadie en la oficina.
Ese día me pasó a buscar mi marido fuimos a comer y después a casa a tener sexo
Al otro día, ahí estaba yo con mi mejor ropa interior. Una tanga roja hilo dental para el infarto y un corpiño, rojo también de encaje que dejaba ver mis pezones.
me llamó a su oficina.
—Quedate acá que ahí están subiendo.
—Me senté y puse mi mejor cara de póquer.
En eso golpean la puerta y ahí empezó la novela.
El primero en entrar fue el arquitecto, 47 años, esperé que entrara el otro, el contador.
Ahí se me vino el mundo abajo.
El famoso contador no era otro que mi suegro
Abrí los ojos como no queriendo creer lo que estaba pasando.
El me miró tranquilo, los ojos le brillaron, pero no dijo nada.
Confieso que me sentí incómoda, pero ya estaba jugada
Empezaron a hablar de negocios y no tardaron mucho.
El arquitecto enseguida preguntó
—Quién es esta belleza?
mi secretaria, mi mano derecha,
—No solo es linda además es muy eficiente y muy gauchita. o no
Asentí con la mirada mientras no separaba la vista de mi suegro que sobraba la situación y mantenía una mueca parecida a una sonrisa en su boca.
—Demostrale al arquitecto lo eficiente que sos— y mientras decía esto empezaba a desabrocharme la camisa, yo sumisa me dejaba desvestir.
Mi corpiño rojo dejaba ver mis pezones y enseguida la mirada del Arquitecto se iluminó, un ataque de líbido se apoderó de él y se me avalanzó como para partirme en cuatro, metió su cabeza entre mis tetas y empezó a chupar como loco.
se aflojó la corbata, se sacó el saco y me sacó el corpiño.
Me empezó a chupar las tetas de manera salvaje parecía que me las quería arrancar.
Siempre noté la desesperación de los hombres con las tetas parece que entran en trance cuando tienen que chuparlas o acariciarlas. se paró frente a mi, se aflojó el cinturón y bajó sus pantalones.
Que poronga mi Dios. Inmensa, jamás pensé que detrás de aquel hombrecillo deforme podría ocultarse una poronga tan grande como esa.
—A ver como la besas hermosa— me dijo.
Mientras no dejaba de admirar ese pedazo hermoso me lo llevé a la boca como desesperada, empecé a chupar como una perra, haber visto ese pedazo me había puesto cachonda. Chupé, chupé y chupé, me agarraba del pelo y me empujaba la pija cada vez más adentro, no se cuanta leche debería caber dentro de ese instrumento la cuestión es que en un momento me sentí ahogada, parecía que el arquitecto no paraba más de tirar leche, no dejó que ni media gota se me escapara.
Juro que me cansé. perdía uno a cero y esto recién empezaba. Arrodillada como estaba, me agache para toser, tomar aire y volver en mi, cuando volví a levantarme a mi lado estaban mi jefe y mi suegro ambos en bolas y con sus vergas a escasos centímetros de mi cara.
mi suegro tenía una linda poronga, ni tan grande, ni tan chica, justa sería la palabra, como hecha a mano.
Ahí en mi posición empecé a chupar, primero a mi suegro, después a mi jefe
Mi jefe me acabó en la boca, mi suegro prefirió mi cara. Así como estaba, me paré y me tomé el sorbo de whisky que quedaba en mi vaso.
Y ahí estaba el otro desnudo el arquitecto tocandose la pija con la mano, Me dijo que me acercara. Me sacó la minifalda y la tanga, me hizo sentar arriba de él, . el arquitecto sabía lo que hacía, entro a darme con los dedos mientras me abría las piernas y me empezó a pasar la lengua por la concha. Por Dios como chupaba ese hombre me mojé toda. Empecé a gemir.
—Estás lista hermosa?
Asentí con la cabeza y los ojos cerrados, me tomó firmemente de la cadera y me hizo montarlo. Entró toda de un saque y como entró. Pegué un grito mezcla de dolor y de placer. Abrí los ojos de golpe y ahí estaba mi jefe y mi suegro mirando como me cogía ..
Empecé a subir y bajar por esa pija alocadamente. Cinco minutos meta subir y bajar le pedí por favor que no acabara adentro ya que no me cuidaba, me sacó de encima suyo me hizo arrodillar y me acabó en las tetas. Brutal el guascazo,
Me levanté tambaleando, como perdida, mi jefe me llamó y también me hizo montarlo, ahora parecía no tener nada dentro mío la diferencia entre mi jefe y el arquitecto eran abismales. Pero empezó a trabajar y trabajar como siempre y con sus manos empezó a abrirme el culo yo subía y bajaba, cuando de repente me siento puerteada por atrás, era mi suegro que le me estaba metiendo por el culo.
Así estaba, clavada de ida y vuelta por mi jefe y por mi suegro.cerré los ojos y me dejé llevar. mi jefe se levantó y me hizo tragar su leche mientras mi suegro me la seguía dando por el culo, me tuvo diez minutos serruchándome yo estaba gozando hasta que sentí la explosión de esa verga, fueron tres chorros de leche dentro mío, Tuve un orgasmo exquisito.
Quedé tirada en el suelo por unos segundos aunque pareció una eternidad. Esperé que el alma me volviera al cuerpo y pedí ir al baño.
Me ayudaron a pararme, caminé lentamente como podía. Mi jefe me abrió la puerta y entré.
Me senté en el inodoro para hacer pis. entro el arquitecto
Me hizo parar contra el lavamanos me hizo agarrar fuerte y empezó a chuparme el culo. Se venía lo peor. Me trabajó bien con sus dedos hasta que acomodó ese tremendo miembro en mi agujerito y empujó con toda la furia. me agarró del pelo y con toda la furia me daba por atrás. Con su mano derecha me empezó a masajear el clítoris y ahí la cosa cambió. Empecé a disfrutar yo del polvo. i iba y venía con una gracia inimaginable en ese hombre. Quince minutos fue lo que duró hasta acabarme, se paró en seco y mientras me metía la lengua en la oreja me besó el cuello y se fue del baño. Mi suegro y mi jefe me hicieron una pasada más por el culo y también fueron a vestirse.
Aproveché y me pegué una ducha en el baño de la oficina de mi jefe ,
Cuando salí, los tres estaban terminando las gestiones para la firma del contrato que se iba a celebrar al otro día en el Estudio del arquitecto
en una oportunidad que almorzamos con mi marido y suegro me trató como siempre, como si nada hubiera pasado. A la hora del almuerzo y mientras nos preparábamos para comer un delicioso asado, mi suegro me miró y me dijo
¿te doy carne?
Juro, que no pude evitar reirme y él creo que tampoco.
Imaginé que el jefe me pediría algún trabajito, así que me abrí un botón de la camisa, me acomodé las tetas y fui a la oficina.
—Qué pasa , qué necesita?
—Tengo que pedirte un favor me dijo mientras me servía un vaso de Whisky.
Le hice señas con la mano en donde debía detenerse, pensé que me quería emborrachar, pero enseguida descarté eso ya que él no necesitaba de extras para que nuestro “contrato” funcionara.
—Mirá, necesito un gran favor de tu parte— dijo mientras depositaba el vaso en mi mano —y obviamente descontá que el beneficio va a ser mayor que de costumbre— agregó.
—Mirá mañana van a venir dos tipos, un arquitecto muy importante y su contador, para aprobar o no un proyecto que nos dejaría mucha guita y además nos posicionaría muy bien dentro del mercado.
—Ahá muy bien y yo?— pregunté sabiendo la respuesta
—Y vos sos la que va a definir las cosas, si sos buena conmigo, también vas a ser buena con ellos ¿o no?
—Ok, pero eso me imagino va a tener una buena recompensa, trabajo especial bonificación especial, lo justo es justo— dije.
—Si princesa, ya te dije que sí, si firmamos ese contrato te doy dos semanas para que vajyas con tu familia
, ¿mañana a qué hora?
—Los cité a las siete cuando no hay nadie en la oficina.
Ese día me pasó a buscar mi marido fuimos a comer y después a casa a tener sexo
Al otro día, ahí estaba yo con mi mejor ropa interior. Una tanga roja hilo dental para el infarto y un corpiño, rojo también de encaje que dejaba ver mis pezones.
me llamó a su oficina.
—Quedate acá que ahí están subiendo.
—Me senté y puse mi mejor cara de póquer.
En eso golpean la puerta y ahí empezó la novela.
El primero en entrar fue el arquitecto, 47 años, esperé que entrara el otro, el contador.
Ahí se me vino el mundo abajo.
El famoso contador no era otro que mi suegro
Abrí los ojos como no queriendo creer lo que estaba pasando.
El me miró tranquilo, los ojos le brillaron, pero no dijo nada.
Confieso que me sentí incómoda, pero ya estaba jugada
Empezaron a hablar de negocios y no tardaron mucho.
El arquitecto enseguida preguntó
—Quién es esta belleza?
mi secretaria, mi mano derecha,
—No solo es linda además es muy eficiente y muy gauchita. o no
Asentí con la mirada mientras no separaba la vista de mi suegro que sobraba la situación y mantenía una mueca parecida a una sonrisa en su boca.
—Demostrale al arquitecto lo eficiente que sos— y mientras decía esto empezaba a desabrocharme la camisa, yo sumisa me dejaba desvestir.
Mi corpiño rojo dejaba ver mis pezones y enseguida la mirada del Arquitecto se iluminó, un ataque de líbido se apoderó de él y se me avalanzó como para partirme en cuatro, metió su cabeza entre mis tetas y empezó a chupar como loco.
se aflojó la corbata, se sacó el saco y me sacó el corpiño.
Me empezó a chupar las tetas de manera salvaje parecía que me las quería arrancar.
Siempre noté la desesperación de los hombres con las tetas parece que entran en trance cuando tienen que chuparlas o acariciarlas. se paró frente a mi, se aflojó el cinturón y bajó sus pantalones.
Que poronga mi Dios. Inmensa, jamás pensé que detrás de aquel hombrecillo deforme podría ocultarse una poronga tan grande como esa.
—A ver como la besas hermosa— me dijo.
Mientras no dejaba de admirar ese pedazo hermoso me lo llevé a la boca como desesperada, empecé a chupar como una perra, haber visto ese pedazo me había puesto cachonda. Chupé, chupé y chupé, me agarraba del pelo y me empujaba la pija cada vez más adentro, no se cuanta leche debería caber dentro de ese instrumento la cuestión es que en un momento me sentí ahogada, parecía que el arquitecto no paraba más de tirar leche, no dejó que ni media gota se me escapara.
Juro que me cansé. perdía uno a cero y esto recién empezaba. Arrodillada como estaba, me agache para toser, tomar aire y volver en mi, cuando volví a levantarme a mi lado estaban mi jefe y mi suegro ambos en bolas y con sus vergas a escasos centímetros de mi cara.
mi suegro tenía una linda poronga, ni tan grande, ni tan chica, justa sería la palabra, como hecha a mano.
Ahí en mi posición empecé a chupar, primero a mi suegro, después a mi jefe
Mi jefe me acabó en la boca, mi suegro prefirió mi cara. Así como estaba, me paré y me tomé el sorbo de whisky que quedaba en mi vaso.
Y ahí estaba el otro desnudo el arquitecto tocandose la pija con la mano, Me dijo que me acercara. Me sacó la minifalda y la tanga, me hizo sentar arriba de él, . el arquitecto sabía lo que hacía, entro a darme con los dedos mientras me abría las piernas y me empezó a pasar la lengua por la concha. Por Dios como chupaba ese hombre me mojé toda. Empecé a gemir.
—Estás lista hermosa?
Asentí con la cabeza y los ojos cerrados, me tomó firmemente de la cadera y me hizo montarlo. Entró toda de un saque y como entró. Pegué un grito mezcla de dolor y de placer. Abrí los ojos de golpe y ahí estaba mi jefe y mi suegro mirando como me cogía ..
Empecé a subir y bajar por esa pija alocadamente. Cinco minutos meta subir y bajar le pedí por favor que no acabara adentro ya que no me cuidaba, me sacó de encima suyo me hizo arrodillar y me acabó en las tetas. Brutal el guascazo,
Me levanté tambaleando, como perdida, mi jefe me llamó y también me hizo montarlo, ahora parecía no tener nada dentro mío la diferencia entre mi jefe y el arquitecto eran abismales. Pero empezó a trabajar y trabajar como siempre y con sus manos empezó a abrirme el culo yo subía y bajaba, cuando de repente me siento puerteada por atrás, era mi suegro que le me estaba metiendo por el culo.
Así estaba, clavada de ida y vuelta por mi jefe y por mi suegro.cerré los ojos y me dejé llevar. mi jefe se levantó y me hizo tragar su leche mientras mi suegro me la seguía dando por el culo, me tuvo diez minutos serruchándome yo estaba gozando hasta que sentí la explosión de esa verga, fueron tres chorros de leche dentro mío, Tuve un orgasmo exquisito.
Quedé tirada en el suelo por unos segundos aunque pareció una eternidad. Esperé que el alma me volviera al cuerpo y pedí ir al baño.
Me ayudaron a pararme, caminé lentamente como podía. Mi jefe me abrió la puerta y entré.
Me senté en el inodoro para hacer pis. entro el arquitecto
Me hizo parar contra el lavamanos me hizo agarrar fuerte y empezó a chuparme el culo. Se venía lo peor. Me trabajó bien con sus dedos hasta que acomodó ese tremendo miembro en mi agujerito y empujó con toda la furia. me agarró del pelo y con toda la furia me daba por atrás. Con su mano derecha me empezó a masajear el clítoris y ahí la cosa cambió. Empecé a disfrutar yo del polvo. i iba y venía con una gracia inimaginable en ese hombre. Quince minutos fue lo que duró hasta acabarme, se paró en seco y mientras me metía la lengua en la oreja me besó el cuello y se fue del baño. Mi suegro y mi jefe me hicieron una pasada más por el culo y también fueron a vestirse.
Aproveché y me pegué una ducha en el baño de la oficina de mi jefe ,
Cuando salí, los tres estaban terminando las gestiones para la firma del contrato que se iba a celebrar al otro día en el Estudio del arquitecto
en una oportunidad que almorzamos con mi marido y suegro me trató como siempre, como si nada hubiera pasado. A la hora del almuerzo y mientras nos preparábamos para comer un delicioso asado, mi suegro me miró y me dijo
¿te doy carne?
Juro, que no pude evitar reirme y él creo que tampoco.
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