
Valeriano era un hombre sumamente miedoso, dicho en terminó vulgar, cagón, por demás, cualquier insulto se lo tomaba personal y si vos le decías que le ibas a pegar era capaz de no salir de su casa por semanas por el miedo, evitaba todo tipo de contacto con la mayoría de las personas, apático y completamente asocial, aunque era muy bueno, si vos lo grabas acercarte el loco se te podía quedar hablando por horas, pero el nunca iba a entablar primero una conversación por eso nunca en su puta vida tuvo una novia o algo por el estilo, literalmente las espantaba, era medio petiso, con lentes, menos testoreno que una mujer promedio, menos pelo en el cuerpo que un bebé, usaba camisas a cuadros y unos jeans medio apretados que dejaban ver lo muy flaquito que era, con toda la furia pesaba 60 kilos, si es que llegaba, no le podía meter miedo a nadie, hasta las mujeres le podían llegar a ganar una pelea si se ponían serio, tenía menos fuerza que un anciano, pero un corazón sumamente bondadoso, literalmente no mataba ni una mosca.
Aunque su vida era media aburrida, estudiaba programación, obviamente, tenía poca casi nula vida social, en la universidad un poco, lo que interactuaba con alguno que se le acercaba, la mayoría que le hablaba era para que les pase los apuntes, ya que se sentaba siempre adelante de todo y obvio copiaba mucho.
Su vida no era mala, de hecho él estaba muy contento en ella, pero había algo que nunca le terminaba de cerrar y eso era su constante fracaso, en la escuela, en el amor, en las amistades, buscando trabajo, parecía que no pegaba una, pero había alguien que siempre lo apoyaba, su único y mejor amigo de toda la vida, Mateo, era raro, tenían una relación rara, ahora estaban distantes separados por la distancia, pero Mateo fue el único amigo que tuvo en su infancia y adolescencia, al principio era alguien que solo lo molestaba, después de volvieron buenos amigos, pero Valeriano empezó a sentir algo por él, no sabía que era, pero lo valoraba mucho como amigo, entre bromas de compas empezó a dudar de sus gustos, eso sumado a que él siempre le decía que como femboy le iría bien lo empezó a considerar.
De hecho lo consideró tanto que terminó probando una vez, pero no le gustó, ser el hombre no le convenció y ahí fue cuando en esa misma cita le dijieron del famoso programa, Gender Change Male to Female que le cambiaría la vida, se decía por las calles que había una persona que terminó en ese programa y ahora era una mujer que le brillaba la concha, era un mito urbano pero algo no cerraba, así que Valeriano probó, y vaya la sorpresa que se llevó.
Desde ahí empezó su nueva vida, cómo Valeria, una joven, también muy petisa, muy culona, muy sexy y candente, de esas que te prenden nomás viéndolas, su marca de maldición era amor violento, la llevaba justo en la parte de atrás del cuello, esa marca significaba que ser abusada la excitaba y provocaba que vea a las personas que lo hacían con cariño, básicamente que se enamoré de ellos, lo cuál con su cuerpo tan hot le iba a provocar algunos "problemas".

En su primer viaje en el transporte público se iba a llevar una súper manoseada, por parte de dos extraños, pero en ese momento mientras la agarraban, le apretaban, nalgueban y tiraban de la tanga ella no dijo ni una sola palabra, simplemente permaneció ahí quieta, como si lo estuviera disfrutando, hasta sé aguanto las ganas de soltar pequeños gemidos, pareciera que el ser forzada y abusada por ellos la estaba excitando.
Apenas frenó el colectivo se bajo y trato de irse lo más rápido posible, Valeria quería gritar y huir, pero no podía, no le salía, es más estaba mojada, eso la había prendido y le pareció peligroso, pero para su mala suerte uno se dió cuenta y la siguió, en ese momento iba a empezar la nueva vida de Valeria.
La tomaron del brazo y se la llevó el extraño al motel, a la fuerza, contra su resistencia, aunque ella en el fondo no quería, se dejó, ya que la marca así lo indicaba, eso la estaba excitando y lo estaba viendo con otros ojos, su maldición se activaba, iba a convertirse en la perrita de ese tipo.

Entraron a un motel y en ese momento la desnudó rompiéndole lo que traía puesto, él se voló la ropa y con la pija bien dura la penetró directamente, Valeria estaba mojada, caliente, su marca la hacía excitarse en esa situación, algo que ella no quería, pero no podía hacer nada, tenía que dejarse abusar por este tipo, era su destino, trato de imponerse pero era inútil luchar contra él y contra ella misma, enseguida la sometió, muy fácil ya que ella se dejó someter y se la empezaron a coger, en el piso mientras ella gemía, con las manos en la espalda estaba siendo agarrada del pelo y perpetrada, se iba a convertir en su perrita para siempre.
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La cogida fue más brutal de lo que pareció, después de andar cogiéndola duro por la concha, se dió cuenta que la putita lo estaba disfrutando, así que decidió someterla aún más, agarrándola de las piernas y de la cabeza completamente vulnerable y se la cogió por atrás, mientras Valeria gemía muy fuerte, le estaban reventando el culo en una posición muy humillante, pero solo disfrutaba, ya que eso era el acto que necesitaba, ser forzada, después de esa cogida bestial, le dejo la concha y el culo bien rotos y llenos de leche, pero Valeria estaba feliz, no solo eso, sino que se había encariñado del tipo, lo veía hacia arriba, como si fuera su superior, en fin de cuentas ese era su macho, su señor, tomada por la fuerza con la ayuda de su marca se había vuelta una perrita, su perrita.
Después de esa cogida bestial, ahora él que seguía a alguien era Valeria al tipo, quería más, se había encariñado de él, así qué sin desaprovechar la situación se la llevó a Valeria a su casa para seguir con lo que había empezado, aunque ella lo hizo por mera voluntad, fueron a su casa, dónde Valeria se instaló súper rápido.
Después de que Valeria hiciera la cena, como si hubiese vivido en esa casa con él toda la vida, tocaba continuar.

Apoyada en el sillón, el tipo sacó la verga y le empezó a dar chotazos en la cara a Valeria, que los estaba disfrutando, mientras él le restregaba todo el miembro en ella, abría suavemente la boca para recibir los pijazos, hasta que él se canse y se digne a metérsela en la boca, que era lo que ella quería.

No duró mucho que enseguida se la metió y empezó a cogerla la boca con fuerza, él era dominante, fuerte y rudo, Valeria se dejaba, disfrutaba tener su verga en la boca, mientras él le empujaba hasta el fondo, sonando gogogo en su garganta, ella solo miraba y respiraba como podía, hasta que él suelta toda la carga, en el fondo de su garganta sin previo aviso, pero Valeria ni se inmutó, trato de tragarlo todo, mientras lo miraba y le chorreaba semen, no pudo.

Al ver que Valeria se dejaba hacer cualquier cosa, él tipo aprovecho, le había caído de la nada una sumisa, así que sacó una soga y la ato, algo que Valeria se dejó hacer de todo, atada con las manos en la espalda y las patas bien abierta estaba lista para él, este le metió los dedos dedos en la boca para probar cuánto aguantaba, pero Valeria los aguantaba todo, hasta el fondo, con cachetada y escupitajo de por medio era mejor pasar a la acción.

La tumbó en la cama y le levanto las patas dejando su concha al aire lista para que la empiece a penetrar, con mucha violencia y poca delicadeza le dió hasta el fondo mientras Valeria estaba atada y gimiendo, pidiendo más, mas fuerte, eso era lo que quería, que la fuercen, eso le generaba placer, ver cómo era sometida por él, que seguía siendo un completo extraño, pero ella ya lo amaba, le pertenecía, su concha estaba chorreando mares de lo mojada que estaba, excitada a otro nivel, en la sumisión encontró el verdadero placer, ser una puta fácil sumisa era lo único que anhelaba.
Se fue de esa casa llena de marcas y semen, pero no iba a durar mucho separado iba a volver, su marca la iba hacer volver, no podía pasar mucho tiempo alejado de él, después de todo lo que le hizo, ahora lo amaba, así que después de 2 días volvía a la casa de ese completo desconocido que para ella era su macho, su amor, su amo, su abusador, su todo.

Ese tipo tenía una sospecha de que pasó algo raro, no era normal que esa mina haya vuelto, así que la agarró a la fuerza para confirmar su teoría, que ya era un hecho, inmovilizandola con sus manos y piernas empezó a nalguearla mientras ella gritaba, pero no de dolor, eran gemidos, lo estaba disfrutando, se le notaba la voz incómoda, grave, le dolía, le picaba cada nalgada, pero no podía evitar gemir, un Ahhhh de placer, se le escapaban en cada golpe de él, porque eso era su destino, ser de quién la maltrata, más de una forma sexual y casualmente se había encontrado a un depredador sexual, muy pervertido y con gustos bastante sádicos.

El sexo con él no era amoroso, era duro, con mucha fricción, lleno de golpes, marcas, moretones, pero era intenso y cubierto de placer, mientras ella recibía golpes en todo el cuerpo, principalmente en su trasero, él disfrutaba, manosear a una puta, algo que hacía siempre, le trajo un premio que ni las mejores plegarias habrían conseguido jamás, ahora tenía una puta para su diversión, que le pedía que sea completamente agresivo, el sexo y los golpes eran las dos cosas que él más disfrutaba y ahora las tenía a ambas en una sola mujer que estaba entregada a él.

Esto era lo que le esperaba a partir de ahora, estar completamente sometida por un tipo random que no se sabe ni el nombre, pero no le importa, ella quiere y le nace atenderlo, pero él se aprovecha de la sumisión de ella, ya que mientras más le pega, más la muerde, más la nalguea, ella más se deja, así que a partir de ahora y hasta siempre va a vivir con el culo marcado y los agujeros llenos de semen, por este amor violento. Fin.
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