You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Hipnotizando a mamá 2

Hipnotizando a mamá II

Los siguientes días después de haber renovado su guardarropa, mamá realmente cambio su forma de vestir, incluso para ir a su trabajo. No es que ahora usara ropa muy extravagante, de hecho, utilizaba ropa bastante normal, pero las enormes y pronunciadas curvas de su cuerpo, hacían resaltar su figura de MILF. La tela de sus prendas ceñidas al cuerpo sin duda alguna hacía un gran contraste con la ropa holgada y aburrida que utilizaba antes, esta vez se vestía con un estilo más casual, atrevido y sexy.
Fue todo un espectáculo cuando por primera vez la vi salir a la calle vistiendo un pequeño short de cuero negro que apenas alcanzaba a cubrirle ese hermoso culo y mostrando en plenitud sus gruesas y firmes piernas, las cuales, torneadas por el ejercicio lucían una apariencia musculosa y suave al mismo tiempo. O cuando salía a su trabajo vistiendo pantalones de mezclilla (normales en realidad), pero acompañados de pequeños tops y blusas con grandes escotes que con dificultad podían contener sus enormes tetas quienes parecían querer escapar de aquellas apretadas prendas.

A pesar de que siempre le había resultado cómodo trabajar con zapatos planos, o deportivos, ahora había adoptado la costumbre de usar tacones, y no cualquier tipo de tacones sino tacones altos, que levantaban aún más su ya de por si respingado culo.
Como no podía faltar, siempre, antes de salir o después de probarse alguna prenda, preguntaba mi opinión modelándome y girándose frente a mi para que pudiera apreciar su escultural cuerpo, incluso había adoptado la costumbre de cambiarse en su habitación con la puerta abierta y en más de una ocasión había entrado “accidentalmente” observándola semidesnuda. La mejor parte era que ni siquiera se esforzaba por cubrirse, al contrario, me daba la espalda mostrando aquellas enormes nalgas cubiertas solo por pequeñas tangas en la mayoría de ocasiones.
Sin duda, me estaba provocando y cada día que pasaba no resistía las ganas de avanzar más, me moría de ganas de poder tocarla o al menos poder sentir la suave piel de sus nalgas con mis manos, aunque era placentero verla, me resultaba también una tortura no poder lanzarme sobre ella y devorarla.



Mi hermana por otro lado, al notar el cambio en la vestimenta de nuestra madre mostro cierta intriga por la razón de su cambio, algunas veces incluso la llego a cuestionar, pero debido a su corta edad quizá, o a su mente abierta, le pareció algo bueno, lo tomo como un “empoderamiento femenino” o algo así le llamo ella al hecho de que mamá pudiera vestir como le plazca sin miedo al “qué dirán”.

Conforme pasaban los días, podía ver crecer en mi madre un deseo sexual que poco a poco la iba consumiendo, ¿Cómo lo sabía?, algunas veces la había atrapado espiándome mientras me vestía en mi habitación que a propósito yo también dejaba abierta.
Un día instale un espejo en una posición que me permitía ver la puerta de mi habitación estando de espaldas, entonces, cuando me vestía, podia ver la puerta abrirse lentamente y sin hacer ruido. Después un par de ojos asomarse y cuando esto sucedía, me quitaba los pantalones y los bóxers lentamente, para que no se perdiera ningún detalle. Después comenzaba a masturbarme hasta terminar… sin apartar la vista de aquel espejo, imaginando el rostro de mamá lleno de mi semen, escurriéndole por toda la cara, manchando sus labios, sus mejillas y su frente mientras abría esa pequeña boquita y sacaba la lengua como una autentica puta.

A pesar de todo, para mi desgracia, la situación no avanzaba de pequeños roces y espiarnos a través de las puertas. Necesitaba mas y no dejaba de pensar sobre mi siguiente paso.
Una mañana un molesto ruido de aspiradora interrumpió mi sueño, trate de cubrir mis oídos con un par de almohadas, pero fue inútil, después de dar un par de vueltas en la cama evidenciando mi molestia, finalmente abrí los ojos y mire el reloj, eran las 8:00 am. Levante la cabeza para ver el origen de aquel molesto ruido y de inmediato mi enojo se esfumo al ver a mi madre, vistiendo un sexy conjunto negro, que consistía en un short de licra que apenas y cubría con esfuerzo sus enormes nalgas, además de un top deportivo que dejaba escapar casi la mitad de sus tetas y claramente se marcaban sus pezones. Además, si prestaba atención suficiente, podía ver sus tetas transparentarse en aquella delgada tela.

-Buenos días hijo-
-Hola ma, buenos días- dije sorprendido
-Aproveche que tu hermana salió de viaje estas vacaciones para limpiar su habitación y… pues pase a la tuya de una vez.
-Gracias… no sabía que saldría de la ciudad… y… tu trabajo?
-Fue algo imprevisto, ya sabes, planes de última hora… y en cuanto a mí, pedí unos días de vacaciones, quiero estar en casa y pasar un tiempo con mi bebé-

Casi se me detiene el corazón al escuchar eso, camino hacia mí, se acercó y me dio un abrazo y un beso en la frente, pude sentir sus tetas en mi cara y por instinto rodee su cintura con mis brazos, baje lentamente mis manos un poco más hasta tocar el inicio de su redondo culo.

-Hey!... es más arriba hijo- me dijo al sentir mis manos ya en sus nalgas.
-Perdón ma…-
-Jajaja no te preocupes, ahora muévete que voy a tender tu cama- sin objeción me baje solo para ver cómo se acostaba abriendo un poco las piernas y levantando el culo mientras tendía mi sabana.


-Ahorita preparo el desayuno, te espero en el comedor- me dijo mientras salía de mi habitación moviendo esas sensuales caderas en un vaivén que atrapaba mi mirada. Antes de cerrar volteo a verme, me atrapo mirándole el culo y soltó una pequeña carcajada.
- ¡Adolescentes! - la escuche decir mientras salía de mi habitación.

Me tome unos minutos para vestirme y salí, solo para encontrarla en la concina, trepada en un pequeño banquito. Estaba acomodando algunas cosas en la alacena, no pude evitarlo, ya no resistía más, seguí mi instinto y mi primer impulso al verla de espaldas sobre aquel pequeño banquito, de puntitas y con el culo bien respingado fue acercarme y poner mis manos en sus nalgas… esas enormes y suaves nalgas que por primera vez tocaba.



Era la primera vez que mis manos hacían contacto con aquel pedazo de culo… fue una sensación maravillosa, fue tan rápido todo que no alcanzo a reaccionar, solo dio un pequeño salto cuando sintió que le agarraba el culo, ese enorme culo que ni siquiera alcanzaba a cubrir con mis palmas bien abiertas.

-Yo te ayudo ma, no te vayas a caer- dije para justificarme.
Hubo un silencio incomodo de pocos segundos, que me hicieron tragar saliva. Sude frio, cuando volteo a verme con una mirada que en ese momento no entendí, ¿enojo?, ¿sorpresa?... ¿excitación? .
-Gracias por cuidarme bebé, agárrame bien fuerte que no me quiero caer- dijo.
Al escuchar eso, sentí como mi sangre volvía a circular y no solo eso, sino que se calentaba y un bulto comenzaba a endurecerse entre mis pantalones. Tardamos un buen rato en esa posición, incluso cuando mis brazos se cansaron, me mantuve bien agarrado de ese par de hermosas nalgas, apretando fuerte.
Al terminar esa larga actividad que duro más de lo necesario y bajar de aquel pequeño banquito, parecía agitada, notaba sus mejillas enrojecidas y cierto nerviosismo. Bajo la mirada y vio a través de la delgada tela de mis pantalones, la enorme erección que me había provocado.

-Porque no vas a ocuparte de eso primero y después me sigues ayudando- dijo soltando una pequeña risita.
- ¿Por qué no mejor me ayudas tu? - le conteste
- ¡¿Qué?!, ¿estás loco? Soy tu madre niño no olvides eso- me dijo esta vez en un tono más serio, como si por unos segundos se hubiera roto la hipnosis que programe en ella.
-Ya, ya, solo estaba jugando- dije mientras me marchaba sin entender que sucedía. Ufff, que momento… tenía que manejar esa situación con cuidado, no quería arruinar el avance obtenido.

Por la tarde, la vi por el patio llenando una pequeña alberca inflable, así que salí corriendo a verla.
-Hola, ¿qué haces ma? - dije tímidamente, lo cierto es que después de la situación de la cocina, no sabía cómo debía hablarle.
-Si voy a estar de vacaciones quiero tomar el sol un poco, además esta alberca inflable nunca la usamos, ¿quieres ayudarme a llenarla? - -Si claro que si-

Tome la manguera de agua y después de unos minutos cuando ya casi estaba llena la alberca apunté hacia ella quien se encontraba instalando un camastro y la empecé a mojar, empapándola completamente. Era muy gracioso verla tratar de huir mientras seguía apuntando el chorro hacia ella, en ese punto su blusa ya era completamente transparente, pero parecía no importarle, solo reía y corría por el patio huyendo del agua, riendo, y yo corriendo tras de ella. Después, en un momento de forcejeo, logro quitarme esa manguera con agua y esta vez fue ella quien me mojo a mí, parecíamos dos novios jugando.


Una vez que el juego termino, y la alberca estuvo completamente llena, fue por un traje de baño. Yo por mi parte hice lo mismo ya que planeaba pasar el resto de la tarde con ella.

Al verla aparecer en el patio con el traje de baño que llevaba puesto, no pude ocultar la emoción por tremenda mujer frente a mí.

-¿Qué pasa?, me queda muy feo este traje de baño?
-no… no… te, te ves buenísima-
-¡Hey!, más respeto niño-
-perdón, ma, digo, te vez buen… te ves muy muy bien-
-no encontré los míos, seguramente los tiraste cuando te pedí que acomodaras mi ropa, así que tome un traje de baño de tu hermana, pero creo que me queda un poco pequeño-
-nooo, te queda perfecto mama-


-mmm hay que comprarnos más ropa, que te parece si mañana vamos al super y luego vamos a escoger trajes baño… además sirve que me ayudas a escoger algunos.

No podía creerlo, solo pude asentir con la cabeza mientras me imaginaba en el centro comercial, ayudándola a escoger sus trajes de baño.

El resto de la tarde nos la pasmos metidos en esa pequeña alberca, platicando de cosas triviales y bebiendo algunas cervezas, aunque tenía una erección a tope, el estar sumergido en el agua hacía que no se notara, aunque mamá no me quitaba los ojos de encima.
Por la noche, un sonido me despertó… era bastante débil, pero podía escucharlo con claridad… eran gemidos y venían del cuarto de mi madre que está junto al mío.
Me levanté y en silencio salí para acercarme a la fuente de aquel sonido. La puerta estaba cerrada, así que pegue mi oreja lo más que pude y fue entonces cuando la escuche gemir.

Fue el sonido más excitante que jamás había escuchado, su respiración era muy agitada y aun así su delgada voz traspasaba aquella habitación, la escuché decir algunas palabras, pero no pude entenderlas, así que la excitación y curiosidad me llevaron a lentamente abrir la puerta.
Afortunadamente ni siquiera escucho ya que sus gemidos callaron cualquier ruido que pude hacer. Me asomé un poco y la vi… allí estaba, acostada en su cama con la cabeza hacia el costado, su enredado pelo le cubría el rostro y sus pechos desnudos se podían ver en todo su esplendor rebotando por el movimiento de su mano, que metida entre sus piernas jugueteaba con sus dedos dentro de su pequeña tanga blanca que llevaba puesta mientras se masturbaba, tenía una pierna levantada para facilitar el acceso de sus dedos a su húmeda vagina.


La velocidad iba en aumento y sus gemidos eran cada vez más fuertes, un calor comenzó a recorrer mi cuerpo me moría de ganas por entrar y ver de cerca ese gran espectáculo, de tocarla y agarrarle esas deliciosas y enormes nalgas, pero no podía hacerlo, solo podía ver… bajé mi mano y al igual que ella comencé a masturbarme.
-Ohhh, siiii, siiii, Manuel… asiii…- la escuche decir
<<!Dijo mi nombre ¡>> y estaba seguro de ello, asome más mi cabeza sin importarme ya el ser descubierto, quería escuchar más.
-Mas, hijo… ¡más! - dijo y segundos después, un enorme orgasmo le recorrió todo el cuerpo, lo supe porque sus gemidos se fueron apagando mientras su cuerpo temblaba y arqueaba su espalda. Su respiración se volvió más lenta y dejo caer su mano con la cual se aplicaba placer.
Después de unos segundos, hizo un movimiento para levantarse, al verlo, rápidamente cerré la puerta con mucho cuidado de no ser descubierto y corrí hacia mi habitación.
Esa noche me corrí como hace mucho tiempo no lo hacía.
A la mañana siguiente al caminar a la sala la encontré muy arreglada y sonriente, vistiendo un conjunto deportivo de tela muy delgada, tanto que podía verle la tanga.

- ¿Listo para ir de compras? - -emmm si…-
-¿Ya no recuerdas? ¡Ayer quedamos en ir! - -Si recuerdo, ¿pero te iras así? -
- ¿Así? ¿Como? - dijo girando sobre su misma mostrándome su culo en todo su esplendor.
-Olvídalo, solo déjame comer un cereal y nos vamos- le dije mientras corría a la cocina para bajar mi erección causada por verla.

Ya que vivíamos cerca de un centro comercial decidimos ir caminando, era todo un espectáculo ver a semejante mujer entre la multitud, con sus leggins transparentes, atraía la mirada de hombres y mujeres, pero parecía no impórtale, yo por mi parte caminaba siempre detrás de ella, además de cuidar que nadie se pasara de listo, aprovechaba para verle esas tremendas nalgas.

Paseando por el centro comercial, primero decidimos comprar alimento y cosas para la casa, por supuesto yo elegí llevar el carrito mientras mamá escogía que comprar y lo llenaba.

Caminar un rato, encontramos una tienda de trajes de baño, me pidió ayuda para escoger algunos, incluso me invito a los probadores, para que le diera mi opinión de cómo le quedaba cada uno.

- ¿qué tal me queda este? - dijo mientras salió vistiendo un delgado traje negro mientras yo no podía cerrar la boca de la impresión.


Después de varios minutos probándose y eligiendo la ropa finalmente salimos, tenía una erección que no aguantaba, al llegar a casa lo primero que hice fue correr a mi habitación para masturbarme, a propósito, deje abierta la puerta y comencé a hacerlo con toda la intención de que mamá me viera, y así fue, a los pocos minutos vi como la puerta lentamente se abría. Pero una vez más, solo se quedó en eso.
Durante la tarde ocurrió algo que no esperaba, mientras tomábamos en sol en el patio junto a la pequeña alberca, recibió un mensaje, al estar de espaldas ni siquiera lo escucho, pero sentí curiosidad, ya que era el nombre de un hombre. Sin que se diera cuenta lo abrí:

Gabriel:
“Claro que puedo agendar un espacio para ti, podemos vernos la siguiente semana”
Abrí la conversación y vi el mensaje anterior:
Patricia:
-“No sé qué me pasa doc. Creo que debería retomar la terapia, últimamente he estado sintiendo deseos sexuales muy fuertes hacia mi hijo y no sé cómo manejarlos, necesito su ayuda urgente, no quiero cometer una locura”

¡Maldita sea!, no puedo negar que leer eso bajo mis ánimos, era más que obvio que tenía la iniciativa de tomar esa terapia donde seguramente acabarían con mi programación o peor aún, ¡me descubrirían!, esto ya se había ido al diablo, después de todo, no es como que le hubiese quitado la voluntad, aun no estoy listo con ese nivel de hipnosis, no me quedaba más remedio que seguir practicando. En este punto tratar de convencerla parecía una tarea imposible, después de todo, una mujer con el carácter tan fuerte como ella, era capaz de controlar sus más bajos instintos.

Ya en la noche, veíamos su caricatura favorita, “Los increíbles”.
-jajaja, que tontos, como no pueden saber quiénes son solo por un antifaz.- dijo ella mientras reía al ver una escena.
-Es solo una caricatura ma, eso no pasa en la vida real…-

Fue como hacer un clic en mi cerebro, de inmediato se presentó ante mí la solución a mis problemas, lo había estado pensando toda la tarde, la razón por la cual mamá no quería dar el siguiente paso era el remordimiento, el hecho de ser su hijo quien despierta esos bajos deseos la hacía rechazar esos mismos… era mi última oportunidad, necesitaba más y estaba dispuesto a ir por ello, en la noche, me infiltre de nuevo en su habitación y de forma silenciosa avance. Aunque no tenía dominada la hipnosis de nivel más avanzado, aquella donde pudiera ser capaz de dar órdenes sin ser cuestionado, si tenia el nivel suficiente para engañarla.

-Mamá, mamá- dije susurrando, esperando una respuesta para saber si estaba dormida o no, la moví un poco tomándola del brazo para comprobar que estuviera completamente dormida.

Al no tener ninguna señal decidí iniciar rápidamente esto me tomaría más tiempo, así que necesitaba iniciar ya.
Reproduje aquel sonido para sumergirla en el trance.

-Patricia, eres una madre que siente un profundo deseo sexual por su hijo, te masturbas en la noche pensando en el y lo has provocado vistiendo ropa sexy, pero no puedes dar un paso más, sabes que es tu hijo y está mal.
-¡SI!, es mi hijo y sentir eso esta mal- contestó.
Casi me desmayo al escucharla, ¡maldita sea!, esto no era parte de la hipnosis, <<¿porque me había respondido?>>, bueno, luego tendré tiempo para preguntas.
Debía continuar.
-Tienes razón, esta mal que el mundo sepa tu deseo oculto, pero, ¿y si nadie te reconociera?... ni siquiera tu hijo, si pudieras convertirte en otra mujer… entonces no existiría ningún problema.
-No, si fuera otra mujer, me lanzaría sobre él y podría cogerlo como tanto deseo- -Es por ello que necesitas ocultar tu identidad, sobre tu buro, encontrarás un antifaz, al ponértelo, serás otra persona, serás la Patricia que tanto deseas ser, la patricia que es una puta, la patricia que está cansada de fingir decencia, que está cansada de los prejuicios, de la culpa y del remordimiento por sentir deseo hacia su propio hijo, al usar ese antifaz, nadie sabrá que eres tú, y finalmente podrás darle rienda suelta a tus más bajos instintos. Tu nombre al usar ese antifaz, será Jacky.

No obtuve respuesta, debo admitir que fue confuso, pero supongo que había funcionado, aunque ya no me quedaba mas que perder. Sali del cuarto y aunque me costó trabajo, logré quedarme dormido después de un rato.

El día siguiente transcurrió normal, a excepción de que esta vez no salimos a tomar el sol, de hecho, vi poco a mamá, se la pasó casi todo el día encerrado en su habitación, decidí entonces jugar videojuegos en la sala.
Cerca de la noche vi a mamá salir muy arreglada.

- ¿A dónde vas ma? -
-mmm una amiga me invito a salir a una fiesta… regreso más tarde- - ¿qué amiga?, ¿a qué hora? -
-No la conoces mmm que se yo, no hagas preguntas niño, por cierto, quizá la invite a dormir, pero… no nos esperes desierto. - -Si claro…- le respondí.
-Se llama Jacky… mi amiga se llama Jacky- dijo y cerro la puerta al salir.

1 comentarios - Hipnotizando a mamá 2