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Marta y Gustavo y su vecino

Me encontraba en mi dormitorio, arreglando mi computadora, cuando golpearon la puerta.

Le había pedido a Cacho, nuestro vecino, que viniera a cortar el césped. Le había comentado a Marta, mi esposa, que Cacho iba avenir, y ella, como siempre, se mostró tranquila, preparando el almuerzo en la cocina.


Le dije que esperara un momento, que ya terminaba unas tareas. El estaba conmigo en el dormitorio y desde ahí pude darme cuenta de que la estaba mirando mucho a Marta.

Con una sonrisa cómplice, le dije al oído: "¿Te gusta Marta?",


Cacho con una mirada que delataba su deseo, asintió.

Le dije, con la voz cargada de picardía: "Tiene buen culo, ¿verdad? Y te digo, ese culo lo tiene de tanto que me la cojo por el orto".

La conversación continuó, y le revelé los secretos de Marta: "Le encanta chupar la pija, y que la cojan por el culo". La tensión en el aire era palpable.

Le dije a Cacho; andá, acércate y acariciale el culo, seguro se va adejar.

De pronto, escuché un grito ahogado. Me asomé a la puerta y vi la escena que había orquestado. Cacho, sin mediar palabra, se había acercado a Marta, que estaba en la cocina, le había metido una mano por debajo del vestido, acariciándole el culo a través del vestido floreado.

Cacho,con una mirada llena de lujuria, se bajó los pantalones. Marta, sin dudarlo, se arrodilló frente a él, se ató el cabello y agarró la pija de Cacho entre sus manos. La empezó a chupar con una pasión que me hizo calentar por dentro, yo solo me agarraba la pija y me la sacudia.

Cacho agitado le decía: "¡Ahhhhh, asíííí! ¡Dale, dale, chúpala que no se gasta!", gritaba Cacho, perdiendo el control.

La escena era hipnótica. Marta, con una destreza asombrosa, guiaba la pija de Cacho, que entraba y salía de su boca una y otra vez. Yo,desde la distancia, observaba, sintiendo la excitación recorrer micuerpo.

—Mmm,que pijota tenés hijo de puta, mmmm, mmmm, me encanta esa verga que tenes, bien gorda, gruesa, larga, mmmm dame la leche hijo de puta,cogeme toda —exclamó Marta, con la boca llena de mi pija.

Finalmente,Cacho se vino, largando toda su leche en la boca de Marta. Ella, sin inmutarse, siguió arrodillada, mirándolo a los ojos, y se tragó toda la leche a la vez que sonreia.

La escena había terminado, pero la excitación aún me embargaba. Sabía que esa no sería la última vez.

Continuará...

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