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Me quedé a dormir en casa de mi amiga

Gina es una amiga de la universidad con quien compartimos principalmente en primer semestre. Es este tipo de persona recatada que habla más bien de temas académicos en todo momento y suele tener una actitud sobria frente a lo que se le plantee, viéndolo como algo técnico.

Una vez nos invitó a varios amigos a su casa, realmente sólo a compartir. Cuando se fue haciendo cada vez más noche éramos menos y, progresivamente, sólo quedamos tres. Mi mejor amigo, ella y yo. Al momento de dormir, nos acomodamos juntando dos colchones en el suelo, quedando mi mejor amigo a un lado, ella en medio y yo al otro lado.

Tras apagar las luces y, acomodándome disimuladamente muy poco a poco, me fui acercando a ella, lo que no sospechaba es que ella estaba haciendo lo mismo.

Empezaron a encontrarse nuestras rodillas que, poco a poco, se fueron entrelazando, se encontraron nuestros pies e hicieron lo mismo y, teniendo mis dedos cerca a su muslo, de la manera más controlada los fui apoyando, yendo con el movimiento hacia la parte posterior de su pierna, ella haciendo lo mismo con la mía.

Estando nuestras piernas cruzadas y nuestros pechos a escasos centímetros, podía sentir su respiración en mi boca y sé que ella podía sentir la mía. Nuestros labios se posicionaron, apenas sintiéndose, uno junto al otro, mientras nuestras manos, cada vez menos tímidas, acariciaban las piernas del otro.

Sobre el pantalón de pijama, de una tela delgada, podía sentir bien la forma de su pierna, el volumen de su culo y hasta su firmeza, conociendo la superficie una y otra vez yendo de arriba a abajo, cada vez un poco más intenso y, al subir, cada vez un poco más adentro.

Se sintieron como horas esos minutos, sabiendo que en cualquier momento mi amigo podía despertar o entrar alguien de la familia de Gina.

Si yo mandaba mi mano cada vez más hacia sus nalgas, ella lo hacía hacia mi pene, quedando ambos cada vez más cerca.

Al roce de la nariz, nuestras bocas empezaron a encontrarse de manera mucho más precisa, empezando con un cruce simple pero muy duradero de labios, que dio inicio a besarnos con firmeza y suavidad, acariciando yo ya exclusivamente sus glúteos y ella exclusivamente mi pubis y piernas alrededor, lo que cada vez le era más difícil, ya que, en este punto, estábamos con nuestros torsos prácticamente juntos.

Sin dejar de besarnos, empecé a subir mi mano un poco más, hacia su espalda bajo la ropa, sabía que debía tener cuidado de no ir demasiado de prisa o ella podría detener las cosas. Me quedé algún tiempo allí en su espalda, bajando brevemente y de a pocos adentro de su pantalón, manteniendo el meñique allí para que la transición fuera fluida.

Ella cada vez se acercaba más a mi pene y, con su pierna entre las mías, empezó a moverse de manera suave, como queriendo explorar mi erección que, en ese punto, ya debía sentir muy bien. Mi mano bajaba progresivamente hacia su culo y cada vez ganaba más confianza. Su mano empezó a frotar poco a poco el tallo de mi pene y supe que era el momento; bajé totalmente mi mano y masajeé su culo directamente, tomando mi tiempo en cada una de sus nalgas.

Los besos se hicieron más intensos y ella empezó a masturbarme sobre la ropa, yo movía mis caderas como buscando ir más allá. Abriendo ocasionalmente su culo al sostenerlo con fuerza.

Estaba tan empapado en líquido preseminal que sé que ella podía sentirlo en su mano, pero no paraba y cada vez lo hacía con más velocidad.

Sin soltar su culo, empecé a levantar mi brazo, esperando que con el movimiento se bajara su pantalón. Ella me hizo la voz más dulce del mundo con un suave quejido para indicarme que no lo hiciera y bajé mi brazo, que en esta ocasión avanzaba sobre su pierna en camino a su vagina. Esto no pareció molestarle, que que siguió masturbándome y dándome besos cada vez más apasionados.

Encontré un vello púbico afeitado a un nivel bajo, muy suave y que se sentía caliente, estiraba mis dedos tanto como fuera posible queriendo bajar. Ella entonces acomodó su pierna sobre mi brazo y fue ahí cuando la sentí: su vagina palpitante y completamente viscosa invitaba a mis dedos a pasar.

Jugué con sus labios y clítoris simulando entrar en ocasiones, pero volviendo. Quería que realmente lo deseara. Ella se acomodaba cada vez más encima, esperando que con ello mis dedos entraran en ella. Fue entonces que separé sus labios con dos de mis dedos y, con los otros dos, empecé a penetrarla. Primero de manera suave, aunque rápida, entrando sólo superficialmente.

Ella, cada vez más rápida con su mano, empezó a masajearme los huevos, y no pude resistir más. Le metí los dedos hasta el fondo, a lo que tuvo que ahogar su gemido con mi boca, y allí la masturbé de una manera realmente intensa. Claramente se escuchaba, pero en ese punto ya no me importó, si no podía follármela, al menos la dejaría deseándolo.

Entre el sudor y nuestros fluidos, había olvidado en dónde estábamos y la situación, estaba por eyacular, cuando se detuvo en seco. Me tomó realmente por sorpresa que ella quitara su mano, pero, aún más, que sacara mi pene del pantalón para seguir de manera directa. En ningún momento me detuve, pero sí bajé la intensidad por la sorpresa. Aún así, con la poca precisión con la que sacó mi pene, se ve que ya estaba completamente rendida, así que hice lo propio y, en un mismo movimiento, bajé mi mano y moví mis caderas hacia adelante, quedando mi pene entre sus piernas y sintiendo sus calientes palpitaciones.

Volví a agarrar su culo, metiendo la mano sin delicadeza, terminando de bajarle el pantalón y movía mis caderas endemoniadamente. Ella no paraba de jugar con mis testículos, mientras mi pene se frotaba contra sus labios. Cuando apreté con fuerza su culo ella lo supo e hizo lo mismo con su mano. Haciéndome venir con mucha fuerza sobre su vagina y en medio de sus piernas.

Nos quedamos así unos minutos, totalmente entrelazados, hasta que ella se levantó al baño a limpiarse, permitiéndome ver que, por suerte, mi amigo seguía durmiendo. Después también fui a limpiarme y dormimos el resto de la noche de manera normal, como si no hubiera pasado nada (tampoco hablamos nunca al respecto).
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Hace tiempo quería empezar a contar mis experiencias sexuales. Quisiera saber si les gustó para seguirlo haciendo.

1 comentarios - Me quedé a dormir en casa de mi amiga

Orianaxx
Esta excelente,espero la siguiente!