Volví a ir a trabajar el viernes por un par de horas, Ingrid no me daba pelota, yo no podía dejar de mirarla cada vez que me la encontraba por la base, a veces la veía de espalda y me imaginaba como le quedaría la tanga qué me había regalado, como se verían esos cachetes haciéndola perder dentro de ellos, la desnudaba. Y cuando venía de frente lo mismo, recordaba sus tetas e imaginaba la misma tanga como le quedaría puesta y si tal vez sus labios en algún momento la abrazaría haciendo perder al menos un poco de tela dentro de ellos.
Podría hacerla arrodillar para chuparme la verga en cualquier lugar, sin importar si nos verían o no, o hasta apoyarla contra una de las paredes de espaldas a mí, haciendo que mí pelvis suene contra su culo retumbando donde sea.
Ella debía irse algunas horas antes que yo pero primero tenía que entregarme un informe diario, como soy el jefe, intenté acomodarla en un puesto para que se quede en mayor tiempo posible dentro de la base y poder tenerla cuando quisiera, pero este no era el caso, se había invertido y ahora ella me tendría a mí, cuando ella quisiera o al menos por ahora.
Golpeó la puerta de mí oficina y se anunció, pasó y me dejó el informe en el escritorio, volví a intentar persuadirla pero no hubo caso, se mantuvo distante creo que ella también había quedado muy caliente y sabía que si accedía, ninguno de los dos pararía hasta acabar. Tuvimos una breve charla y le pregunté, ella me respondió que sí, que estaba muy caliente pero había hablado con su tía y no podía cambiar de parecer, ni traicionarla. Me dijo además que Lorena me conocía mucho y se daría cuenta fácilmente si pisabamos el palito alguno de los dos, así que no quería arriesgarse.
Yo: Dame algo al menos, no aguanto más.
I: ¿Qué querés que te dé ? Cualquier cosa que haga o hagamos, va a ser para empeorar la situación.
Yo: Ya lo sé, pero al menos quiero tocarte el culo, una teta, algo.
I: Va a empeorar la situación, te vas a quedar más caliente.
Ella tenía razón, tenía toda la razón pero soy necio y las ganas de ver o sentir algo me superan, no podía pensar claramente.
Yo: Que empeore, no me importa nada.
I: Seguro ?
Yo: Muy seguro.
I: Te voy a mostrar solo una cosa y te vas a arrepentir de haber tomado esa decisión.
Se puso a 2 metros mío y empezó a desabrocharse el cinto, siguió con el botón y la bragueta.
I: Sabía que si nos veríamos, esto iba a pasar.
Yo: Ah si ? Dije relamiendo mis labios y prestando atención sólo a lo que estaba por mostrarme.
I: Si, así que me vine preparada.
Momento de tensión, su uniforme tapaba la parte de adelante de su cuerpo, le quedaba a medio muslo pero cuando se dio vuelta y levantó su camisa, mí cabeza estalló y no pude aguantarme. Tenía una tanga demasiado pequeña, era un hilo negro que se perdía dentro de sus nalgas al apenas empezar a verse y la cintura era igual, solo un hilo rodeandola. Abrió sus nalgas intentando mostrarla completa pero dada la profundidad y sus nalgas tan voluptuosas como duras era casi imposible.
Yo: Un poco más. Dije casi jadeando.
Agarró sus nalgas desde el comienzo y las abrió, levantándolas, ahí pude ver algunos pliegues de su ano. En un momento que se descuido, solo unos breves segundos, ya estaba detrás de ella con una mano empujando su cintura y con la otra sosteniendo sus pelos para llevarla hasta la pared más cercana. “Ay” exclamó pero con voz de puta, de que le gustaba, beboteando.
Yo: Querés esto no ? Dije, refregando la cabeza de la verga sobre la tanga por sus dos agujeros.
I: Ay si.
Con un poco de su ayuda le metí la verga de un solo empujón en la concha y tuve que frenar para quedarme quieto ahí, inmóvil de lo contrario hubiera acabado. Agarró mí nuca con su mano izquierda, apretándome contra su cuerpo “Dame, dame” suplico.
Respire profundo e intenté pensar en cualquier cosa, no podía acabar con solo dos o tres vergazos. Apretaba su cabeza contra la pared y su cintura la traía hacia mí cuerpo, no me importaba si comodidad, solo quería meterle la verga lo más profundo que podía.
I: Ya vas a acabar bebé?
Yo: Si, no aguanto más..
I: Dámela en la boca..
Yo: No, te quiero llenar la concha de leche..
I: No, en la boca.
Sentenció, apoyando sus manos en la pared y empujando con fuerza hacia atrás.
I: Sentate ahí.
No dije nada, solo hice caso. Pero cuando, termine de acomodarme y gire mí vista hacia ella, se levantaba la ropa vistiéndose nuevamente.
Yo: Que haces ?
I: Te dije que vas a acabar cuando yo o mí tía te digamos. Quédate sentado ahí.
Yo: Por favor ya estoy a nada de acabar.
I: Te callas la boca y guardas esa verga.
Terminó de vestirse segundos más tarde y se fue, nuevamente me dejó con la leche en la punta de la verga y aparentemente no podía hacer nada para cambiarlo. No la vi más en lo que restaba del trabajo, ella ya se iba y yo me quedé re contra caliente.
Volví a mí casa a dormir, ya era día sábado y no sabía si vendrían o no, tuve una corta charla primero con Lorena, preguntándole si al fin vendría y me lo confirmó en un 90% “A menos que tenga algún problema uno de mis hijos, voy a ir pero habla con Ingrid yo ahora no puedo”. Y después otra casi igual con su sobrina, que en realidad fueron más indicaciones que otra cosa, mis amigos me habían invitado a salir a cenar, ella me dijo que lo haga pero que antes pase a dejarle las llaves de mí casa a Lorena y que antes de volver, avise y si estaba todo listo, podía regresar.
Antes de comenzar la cena, en la previa tomando alguna cerveza, Ingrid me avisó que ya estaban en camino a mí casa, ella se había encargado de pasar a buscar a su tía. Un rato más tarde en el medio de la cena recibí 2 fotos, una de cada una que decía “El postre te espera acá” casi me quedo atragantado con la comida y un amigo riendo bromeó conmigo por lo que me había pasado. Avisé que volvía y me dieron el “Ok”, algunos amigos míos querían seguirla en mí casa, incluido mí mejor amigo “F” un viejo conocido de Lore, con el la habíamos enfiestado en alguna ocasión y creo que él intuía que ella estaría. Pero en esta ocasión no iba a poder ser, estaba Ingrid y a ella no pensaba compartirla, se imaginarán el porqué, pero no descarto que en alguna próxima ocasión que esté solo con su tía, llame a mí amigo de vuelta.
Entre a mí casa, la luz era tenue solo algún velador y algunas luces inalámbricas de las que cambian de color, esas eran rojas. Se veía un poco tétrico tal vez, pero no me desagrada al contrario el corazón latía más rápido y fuerte, la incertidumbre de saber que es lo que pasaría me mataba, aún no veía a ninguna de las 2, seguro están esperando en la pieza como dos putitas, se me cruzaba por la cabeza. Caminaba lento hacia el cuarto, observando todo y de repente, empezó a sonar música, me quedé inmóvil en el living y ambas aparecieron, vestidas con una bata cada una. Lore me dio un vaso y entre las dos me llevaron de a poco a un sillon desvistiéndome en el camino, una me acariciaba el cuerpo y la cara, la otra me agarraba la verga, yo con la mano que tenía libre quise tocarlas pero no me dejaron.
I: Sentate.
L: Tenes que ser obediente.
Yo: Me cuesta mucho.
L: No lo arruines, tenés que ser obediente.
Entendí que tenían ideado un plan y yo debía aceptarlo, seguramente no me dejarían hacer algo que quiera hacer pero también estoy seguro que tarde o temprano el placer llegaría.
Empezaron a acariciarse entre ellas, una a la otra, hasta que Lore empezó a desatar lentamente la bata de Ingrid, ambas me miraban y la dejó caer de espaldas a mí, tenía una lencería que se hacía transparente en algunos lados color negro. El turno fue de Ingrid se colocó atrás de su tía para desvestirla lentamente, se puso de frente de esta forma cuando su sobrina termine podría mostrarme su cuerpo. La bata cayó y su cuerpo quedó dibujado frente a mis ojos con una lencería de igual forma pero roja, agarró las manos de su sobrina e hizo que acaricie su cuerpo, su mano izquierda guiaba a la izquierda de la otra y con la derecha hacia lo mismo, se hizo apretar las tetas y acariciar el abdomen.
Ingrid me miraba fijo mientras Lorena solo disfrutaba con los ojos cerrados, le pasó la lengua desde la base del cuello hasta la oreja y mordisqueó el lóbulo, su tía gemía mientras ella lo hacía repetidamente hasta que volteo y quedaron frente a frente, segundos después estaban dándose un beso de lengua profundo, jugaban entrelazando sus lenguas fuera de su boca y alternadamente chupaban también la lengua de una y de la otra. En medio del beso, Lorena se llevó 2 dedos de la sobrina a su boca para después guiar su mano hasta su pelvis, Ingrid supo que quería y metió la mano dentro de la tanga de su tía, está gimió moviéndose lento, ahora ambas me miraban, quise masturbarme pero no me dejaron tenía que disfrutar de la escena solo con la vista.
Después de un rato, Ingrid hizo arrodillar a Lorena y la trajo hacia mí caminando a 4 patas, olió mí verga la miraba de cerca, tocaba mis huevos y se relamía.
L: Hiciste caso, no acabaste.
Yo: No, no me dejaron.
Dio 2 o 3 chupadas profundas que me hicieron estremecer.
L: Pero si te cogiste a mí sobrina.
Yo: Como sabes ?
L: Si yo estuviera trabajando con vos, ¿podrías aguantar las ganas?
Yo: No creo.
L: Y menos con el lomo de mí sobrina.
Yo: Trataría de cogerte cada vez que pueda.
L: Ni yo, ni ella podríamos negarnos a esta pija.
Yo: Que putitas que son.
L: Debe ser de familia. Dijo sonriendo.
Ingrid se agachó detrás de su tía y comenzó a chuparle el culo mientras jugaba con algún dedo en su concha. Lorena no aguantaba ese placer y dejó caer su cabeza al lado de mí verga, la pajeaba despacio y se la refregaba por la cara.
L: Ay que rico
I: Tu culo es rico.
L: Así lamelo, que rico.
Yo: Sigan así, no paren, voy a acabar.
Ingrid dejó de chupar el culo de Lorena.
I: Ni se te ocurra, vas a acabar cuando te digamos.
L: Y vos vas a dejar de chupar cuando te diga. La agarró de los pelos y la llevó de nuevo a dónde estaba.
Mientras le chupaba el culo, le metía 1 dedo despacio en la concha e iba aumentando la velocidad, solo se escuchaba ese sonido a humedad, su mano golpeando contra su tía y los gemidos de ambas, una disfrutando el sabor y la otra el placer. Yo no pude soportar más, hasta acá es donde el juego para mí terminaba, me levanté de un salto sosteniendo la cabeza de Lorena del pelo y le metí la verga hasta el fondo de la garganta, exclamé de placer mientras le cogía la boca.
Yo: Te vas a tragar toda la leche, puta.
…
Yo: Vos no me vas a decir cuando tengo que acabar.
…
Yo: Va a pasar directo la leche.
…
Yo: Quédate así puta, ya llega, ya llega.
Cuando de repente un fuerte empujón me tiró al sillón, caí boca abajo y sentí a Ingrid encima, escuché un sonido familiar y aunque intente defenderme, no pude, porque Lorena también la estaba ayudando, momentos después me encontraba con las manos atrás y esposado, ahora el juego ya no me gustaba nada.
Me hicieron sentar y se pusieron frente a mí.
I: Vas a cooperar o no ?
Yo: Sacame está mierda.
L: Responde la pregunta.
Yo: Sacame esto Ingrid dale.
L: Que pasa tenés miedo ? Yo no tuve miedo cuando lo hiciste conmigo..
Yo: No tengo miedo, ustedes deberían tenerlo.
I: Entonces no vas a cooperar ?
Yo: Para nada puta.
I: Sabía que iba a decir eso.
Ambas rieron, Ingrid fue a buscar en mí mochila y sacó mis esposas, después fue hasta mí pieza y trajo una cuerda. Me pusieron boca abajo de nuevo y ataron mis tobillos, pusieron una silla con rueditas que tenía en el escritorio de la computadora me sentaron allí, un extremo de las esposas agarró la cuerda y el otro el caño que sostiene la silla.
L: Ahora si, vas a aprender a hacer caso, mira bien mí amor.
I: Seguimos ?
L: No puedo esperar.
Lorena se acostó boca arriba en el sillón en Ingrid le chupaba la concha de una forma deliciosa, la agasajada me miraba tocándose las tetas, acariciaba la cabeza de su sobrina y gemía de placer, subió las piernas en los hombros de Ingrid.
L: Seguí, donde estabas antes.
Su sobrina separó las nalgas y chupaba el agujero del ano de su tía, mientras yo estaba desesperado en la silla, como un perro rabioso intentando soltarme con la verga lista para cogerlas.
L: Te toca disfrutar, Acostate.
I: No tía, quiero seguir chupándote, estás muy rica.
L: Entonces vení, ponete así.
La acomodó para hacer un 69 quedando ella arriba, ambas se chupaban pero la única que me miraba era Lorena. Después de varios minutos de jadeos y gemidos, su tía le avisó.
L: Quiero acabar, estoy cerca. Espera.
Se paró y se acercó a mí, sonriendo de manera perversa.
L: Vos también vas a ayudarme.
Dijo apoyándose en mis rodillas y su cara cerca a la mía. Me llevó hasta el costado del sillón quedé mirándolo y solo el apoyabrazos me separaba de la cabeza de Ingrid aunque no podía moverme estaba a pocos centímetros. Lorena si subió sobre la cara de su sobrina, primero apoyando ambas plantas de los pies al costado de su cara, para que ella pueda chupar y meter profundamente la lengua en su orto, gemía y gesticulaba como puta haciendome acordar a cuando yo le hago el orto. Ahora sí cambio de posición y coloco las rodillas al costado de la cara de Ingrid, quedando su concha de manera perfecta y cómoda para que pueda chuparla desde abajo.
L: Ahora si, llegó tu turno de ayudarme.
Yo: Qué querés que haga ?
Pensé que me diría que le hable sucio, o le preste mí verga tan solo un rato sin que pueda acabar pero no, tenía otro plan peor aún para mí solo hacerme ver en primer plano lo que iba a pasar. Se quedó quieta un rato sobre Ingrid mientras volvía a estar a tono con la calentura que tenía antes, ella lamia algunos de sus dedos para frotar el clítoris de su sobrina.
Lore volvió a estar cerca de acabar y ya no se molestaba en darle placer a Ingrid, se movía sobre su cara hacia adelante y atrás como cabalgando a una velocidad intermedia, refregando su concha casi por toda la cara, con su mano derecha se agarró de mí rodilla y con la izquierda hizo lo mismo aunque de vez en cuando la usaba para agarrar del flequillo a Ingrid mientras ella agarraba las nalgas de su tía para ayudarle a moverse.
L: Te gusta lo que ves ? Dijo mirándome a los ojos.
Yo: Me encanta.
L: Voy a acabar en la boca de tu novia.
Yo: No es mí novia, acaba en mí boca.
L: Qué es entonces ?
Yo: Mí putita, como vos.
L: Me encanta ser tu putita.
Yo: Preferís acabarle en la boca, antes de hacerlo arriba de esta verga ? Dije haciéndole seña con los ojos, mostrando mí verga dura.
L: Que rica se ve esa verga.
Yo: Vení, úsala. Subite puta, desquitate.
L: Tengo tiempo todavía para eso, tu putita lo hace bien, estoy cerca Ingrid no pares.
Yo: Que lindas putas son las dos. Sueltenme.
L: Todavía no, así sobrina así, seguí así.
De repente Ingrid nalgueo a Lorena.
L: Ay pendeja, me dolió.
Otra vez.
L: Uff, acordate que después te agarro yo y si tratas mal a tu tía, tu tía te va a tratar mal a vos.
Volvió a nalguear más fuerte el culo de Lorena con ambas manos.
L: Estás mala pendeja, yo también estoy igual. Ya viene, ya viene, vas a tomar todo mí juguito ?
I: Todo, dámelo en la boca. Dijo ahogadamente
L: Ay sí, ahí va, ahí vaaa…
Lorena acabó en la boca y cara de su sobrina, yo no podía más de la calentura intentaba sacarme las esposas y no podía, Ingrid tenía la cara completamente empapada estaba especial para pasarle la lengua por la cara.
Yo: Déjame limpiarte la cara.
Lorena la miro y ambas sonrieron, Ingrid se acercó a mí.
I: Mí tía me acabo toda la carita, me querés limpiar ?
Yo: Sí vení, acércate. Parecía un animal enjaulado.
I: Pásame la lengüita.
Me dejó lengüetear su cara 2 o 3 veces y se dio vuelta al sillón, su tía la esperaba arrodillada sobre él, de frente a mí.
I: ¿Estás lista ? Dijo mientras pasaba por el costado de ella, para sentarse atrás.
L: Lista para que ?
I: Ahora me toca disfrutar a mí.
La agarró del pelo e hizo que su tía girase, para llevarle la cara a su concha, la vista que tenía era espléndida, primero miraba el apoyabrazos del sillón, seguía el culo en 4 de Lore y por último frente a mí, Ingrid mirando a su tía y a mí directo a los ojos sobre la cabeza de Lorena. Tal parece que me va a seguir tocando ser un espectador entre una mezcla de tortura por no poder hacer nada y dichoso por lo que estaba sucediendo, tenía que aguantar sabía que en algún momento el juego se iba a terminar y tendrían que soltarme, ahí es cuando ellas se las iban a ver negras por todo lo que me hacían.
Podría hacerla arrodillar para chuparme la verga en cualquier lugar, sin importar si nos verían o no, o hasta apoyarla contra una de las paredes de espaldas a mí, haciendo que mí pelvis suene contra su culo retumbando donde sea.
Ella debía irse algunas horas antes que yo pero primero tenía que entregarme un informe diario, como soy el jefe, intenté acomodarla en un puesto para que se quede en mayor tiempo posible dentro de la base y poder tenerla cuando quisiera, pero este no era el caso, se había invertido y ahora ella me tendría a mí, cuando ella quisiera o al menos por ahora.
Golpeó la puerta de mí oficina y se anunció, pasó y me dejó el informe en el escritorio, volví a intentar persuadirla pero no hubo caso, se mantuvo distante creo que ella también había quedado muy caliente y sabía que si accedía, ninguno de los dos pararía hasta acabar. Tuvimos una breve charla y le pregunté, ella me respondió que sí, que estaba muy caliente pero había hablado con su tía y no podía cambiar de parecer, ni traicionarla. Me dijo además que Lorena me conocía mucho y se daría cuenta fácilmente si pisabamos el palito alguno de los dos, así que no quería arriesgarse.
Yo: Dame algo al menos, no aguanto más.
I: ¿Qué querés que te dé ? Cualquier cosa que haga o hagamos, va a ser para empeorar la situación.
Yo: Ya lo sé, pero al menos quiero tocarte el culo, una teta, algo.
I: Va a empeorar la situación, te vas a quedar más caliente.
Ella tenía razón, tenía toda la razón pero soy necio y las ganas de ver o sentir algo me superan, no podía pensar claramente.
Yo: Que empeore, no me importa nada.
I: Seguro ?
Yo: Muy seguro.
I: Te voy a mostrar solo una cosa y te vas a arrepentir de haber tomado esa decisión.
Se puso a 2 metros mío y empezó a desabrocharse el cinto, siguió con el botón y la bragueta.
I: Sabía que si nos veríamos, esto iba a pasar.
Yo: Ah si ? Dije relamiendo mis labios y prestando atención sólo a lo que estaba por mostrarme.
I: Si, así que me vine preparada.
Momento de tensión, su uniforme tapaba la parte de adelante de su cuerpo, le quedaba a medio muslo pero cuando se dio vuelta y levantó su camisa, mí cabeza estalló y no pude aguantarme. Tenía una tanga demasiado pequeña, era un hilo negro que se perdía dentro de sus nalgas al apenas empezar a verse y la cintura era igual, solo un hilo rodeandola. Abrió sus nalgas intentando mostrarla completa pero dada la profundidad y sus nalgas tan voluptuosas como duras era casi imposible.
Yo: Un poco más. Dije casi jadeando.
Agarró sus nalgas desde el comienzo y las abrió, levantándolas, ahí pude ver algunos pliegues de su ano. En un momento que se descuido, solo unos breves segundos, ya estaba detrás de ella con una mano empujando su cintura y con la otra sosteniendo sus pelos para llevarla hasta la pared más cercana. “Ay” exclamó pero con voz de puta, de que le gustaba, beboteando.
Yo: Querés esto no ? Dije, refregando la cabeza de la verga sobre la tanga por sus dos agujeros.
I: Ay si.
Con un poco de su ayuda le metí la verga de un solo empujón en la concha y tuve que frenar para quedarme quieto ahí, inmóvil de lo contrario hubiera acabado. Agarró mí nuca con su mano izquierda, apretándome contra su cuerpo “Dame, dame” suplico.
Respire profundo e intenté pensar en cualquier cosa, no podía acabar con solo dos o tres vergazos. Apretaba su cabeza contra la pared y su cintura la traía hacia mí cuerpo, no me importaba si comodidad, solo quería meterle la verga lo más profundo que podía.
I: Ya vas a acabar bebé?
Yo: Si, no aguanto más..
I: Dámela en la boca..
Yo: No, te quiero llenar la concha de leche..
I: No, en la boca.
Sentenció, apoyando sus manos en la pared y empujando con fuerza hacia atrás.
I: Sentate ahí.
No dije nada, solo hice caso. Pero cuando, termine de acomodarme y gire mí vista hacia ella, se levantaba la ropa vistiéndose nuevamente.
Yo: Que haces ?
I: Te dije que vas a acabar cuando yo o mí tía te digamos. Quédate sentado ahí.
Yo: Por favor ya estoy a nada de acabar.
I: Te callas la boca y guardas esa verga.
Terminó de vestirse segundos más tarde y se fue, nuevamente me dejó con la leche en la punta de la verga y aparentemente no podía hacer nada para cambiarlo. No la vi más en lo que restaba del trabajo, ella ya se iba y yo me quedé re contra caliente.
Volví a mí casa a dormir, ya era día sábado y no sabía si vendrían o no, tuve una corta charla primero con Lorena, preguntándole si al fin vendría y me lo confirmó en un 90% “A menos que tenga algún problema uno de mis hijos, voy a ir pero habla con Ingrid yo ahora no puedo”. Y después otra casi igual con su sobrina, que en realidad fueron más indicaciones que otra cosa, mis amigos me habían invitado a salir a cenar, ella me dijo que lo haga pero que antes pase a dejarle las llaves de mí casa a Lorena y que antes de volver, avise y si estaba todo listo, podía regresar.
Antes de comenzar la cena, en la previa tomando alguna cerveza, Ingrid me avisó que ya estaban en camino a mí casa, ella se había encargado de pasar a buscar a su tía. Un rato más tarde en el medio de la cena recibí 2 fotos, una de cada una que decía “El postre te espera acá” casi me quedo atragantado con la comida y un amigo riendo bromeó conmigo por lo que me había pasado. Avisé que volvía y me dieron el “Ok”, algunos amigos míos querían seguirla en mí casa, incluido mí mejor amigo “F” un viejo conocido de Lore, con el la habíamos enfiestado en alguna ocasión y creo que él intuía que ella estaría. Pero en esta ocasión no iba a poder ser, estaba Ingrid y a ella no pensaba compartirla, se imaginarán el porqué, pero no descarto que en alguna próxima ocasión que esté solo con su tía, llame a mí amigo de vuelta.
Entre a mí casa, la luz era tenue solo algún velador y algunas luces inalámbricas de las que cambian de color, esas eran rojas. Se veía un poco tétrico tal vez, pero no me desagrada al contrario el corazón latía más rápido y fuerte, la incertidumbre de saber que es lo que pasaría me mataba, aún no veía a ninguna de las 2, seguro están esperando en la pieza como dos putitas, se me cruzaba por la cabeza. Caminaba lento hacia el cuarto, observando todo y de repente, empezó a sonar música, me quedé inmóvil en el living y ambas aparecieron, vestidas con una bata cada una. Lore me dio un vaso y entre las dos me llevaron de a poco a un sillon desvistiéndome en el camino, una me acariciaba el cuerpo y la cara, la otra me agarraba la verga, yo con la mano que tenía libre quise tocarlas pero no me dejaron.
I: Sentate.
L: Tenes que ser obediente.
Yo: Me cuesta mucho.
L: No lo arruines, tenés que ser obediente.
Entendí que tenían ideado un plan y yo debía aceptarlo, seguramente no me dejarían hacer algo que quiera hacer pero también estoy seguro que tarde o temprano el placer llegaría.
Empezaron a acariciarse entre ellas, una a la otra, hasta que Lore empezó a desatar lentamente la bata de Ingrid, ambas me miraban y la dejó caer de espaldas a mí, tenía una lencería que se hacía transparente en algunos lados color negro. El turno fue de Ingrid se colocó atrás de su tía para desvestirla lentamente, se puso de frente de esta forma cuando su sobrina termine podría mostrarme su cuerpo. La bata cayó y su cuerpo quedó dibujado frente a mis ojos con una lencería de igual forma pero roja, agarró las manos de su sobrina e hizo que acaricie su cuerpo, su mano izquierda guiaba a la izquierda de la otra y con la derecha hacia lo mismo, se hizo apretar las tetas y acariciar el abdomen.
Ingrid me miraba fijo mientras Lorena solo disfrutaba con los ojos cerrados, le pasó la lengua desde la base del cuello hasta la oreja y mordisqueó el lóbulo, su tía gemía mientras ella lo hacía repetidamente hasta que volteo y quedaron frente a frente, segundos después estaban dándose un beso de lengua profundo, jugaban entrelazando sus lenguas fuera de su boca y alternadamente chupaban también la lengua de una y de la otra. En medio del beso, Lorena se llevó 2 dedos de la sobrina a su boca para después guiar su mano hasta su pelvis, Ingrid supo que quería y metió la mano dentro de la tanga de su tía, está gimió moviéndose lento, ahora ambas me miraban, quise masturbarme pero no me dejaron tenía que disfrutar de la escena solo con la vista.
Después de un rato, Ingrid hizo arrodillar a Lorena y la trajo hacia mí caminando a 4 patas, olió mí verga la miraba de cerca, tocaba mis huevos y se relamía.
L: Hiciste caso, no acabaste.
Yo: No, no me dejaron.
Dio 2 o 3 chupadas profundas que me hicieron estremecer.
L: Pero si te cogiste a mí sobrina.
Yo: Como sabes ?
L: Si yo estuviera trabajando con vos, ¿podrías aguantar las ganas?
Yo: No creo.
L: Y menos con el lomo de mí sobrina.
Yo: Trataría de cogerte cada vez que pueda.
L: Ni yo, ni ella podríamos negarnos a esta pija.
Yo: Que putitas que son.
L: Debe ser de familia. Dijo sonriendo.
Ingrid se agachó detrás de su tía y comenzó a chuparle el culo mientras jugaba con algún dedo en su concha. Lorena no aguantaba ese placer y dejó caer su cabeza al lado de mí verga, la pajeaba despacio y se la refregaba por la cara.
L: Ay que rico
I: Tu culo es rico.
L: Así lamelo, que rico.
Yo: Sigan así, no paren, voy a acabar.
Ingrid dejó de chupar el culo de Lorena.
I: Ni se te ocurra, vas a acabar cuando te digamos.
L: Y vos vas a dejar de chupar cuando te diga. La agarró de los pelos y la llevó de nuevo a dónde estaba.
Mientras le chupaba el culo, le metía 1 dedo despacio en la concha e iba aumentando la velocidad, solo se escuchaba ese sonido a humedad, su mano golpeando contra su tía y los gemidos de ambas, una disfrutando el sabor y la otra el placer. Yo no pude soportar más, hasta acá es donde el juego para mí terminaba, me levanté de un salto sosteniendo la cabeza de Lorena del pelo y le metí la verga hasta el fondo de la garganta, exclamé de placer mientras le cogía la boca.
Yo: Te vas a tragar toda la leche, puta.
…
Yo: Vos no me vas a decir cuando tengo que acabar.
…
Yo: Va a pasar directo la leche.
…
Yo: Quédate así puta, ya llega, ya llega.
Cuando de repente un fuerte empujón me tiró al sillón, caí boca abajo y sentí a Ingrid encima, escuché un sonido familiar y aunque intente defenderme, no pude, porque Lorena también la estaba ayudando, momentos después me encontraba con las manos atrás y esposado, ahora el juego ya no me gustaba nada.
Me hicieron sentar y se pusieron frente a mí.
I: Vas a cooperar o no ?
Yo: Sacame está mierda.
L: Responde la pregunta.
Yo: Sacame esto Ingrid dale.
L: Que pasa tenés miedo ? Yo no tuve miedo cuando lo hiciste conmigo..
Yo: No tengo miedo, ustedes deberían tenerlo.
I: Entonces no vas a cooperar ?
Yo: Para nada puta.
I: Sabía que iba a decir eso.
Ambas rieron, Ingrid fue a buscar en mí mochila y sacó mis esposas, después fue hasta mí pieza y trajo una cuerda. Me pusieron boca abajo de nuevo y ataron mis tobillos, pusieron una silla con rueditas que tenía en el escritorio de la computadora me sentaron allí, un extremo de las esposas agarró la cuerda y el otro el caño que sostiene la silla.
L: Ahora si, vas a aprender a hacer caso, mira bien mí amor.
I: Seguimos ?
L: No puedo esperar.
Lorena se acostó boca arriba en el sillón en Ingrid le chupaba la concha de una forma deliciosa, la agasajada me miraba tocándose las tetas, acariciaba la cabeza de su sobrina y gemía de placer, subió las piernas en los hombros de Ingrid.
L: Seguí, donde estabas antes.
Su sobrina separó las nalgas y chupaba el agujero del ano de su tía, mientras yo estaba desesperado en la silla, como un perro rabioso intentando soltarme con la verga lista para cogerlas.
L: Te toca disfrutar, Acostate.
I: No tía, quiero seguir chupándote, estás muy rica.
L: Entonces vení, ponete así.
La acomodó para hacer un 69 quedando ella arriba, ambas se chupaban pero la única que me miraba era Lorena. Después de varios minutos de jadeos y gemidos, su tía le avisó.
L: Quiero acabar, estoy cerca. Espera.
Se paró y se acercó a mí, sonriendo de manera perversa.
L: Vos también vas a ayudarme.
Dijo apoyándose en mis rodillas y su cara cerca a la mía. Me llevó hasta el costado del sillón quedé mirándolo y solo el apoyabrazos me separaba de la cabeza de Ingrid aunque no podía moverme estaba a pocos centímetros. Lorena si subió sobre la cara de su sobrina, primero apoyando ambas plantas de los pies al costado de su cara, para que ella pueda chupar y meter profundamente la lengua en su orto, gemía y gesticulaba como puta haciendome acordar a cuando yo le hago el orto. Ahora sí cambio de posición y coloco las rodillas al costado de la cara de Ingrid, quedando su concha de manera perfecta y cómoda para que pueda chuparla desde abajo.
L: Ahora si, llegó tu turno de ayudarme.
Yo: Qué querés que haga ?
Pensé que me diría que le hable sucio, o le preste mí verga tan solo un rato sin que pueda acabar pero no, tenía otro plan peor aún para mí solo hacerme ver en primer plano lo que iba a pasar. Se quedó quieta un rato sobre Ingrid mientras volvía a estar a tono con la calentura que tenía antes, ella lamia algunos de sus dedos para frotar el clítoris de su sobrina.
Lore volvió a estar cerca de acabar y ya no se molestaba en darle placer a Ingrid, se movía sobre su cara hacia adelante y atrás como cabalgando a una velocidad intermedia, refregando su concha casi por toda la cara, con su mano derecha se agarró de mí rodilla y con la izquierda hizo lo mismo aunque de vez en cuando la usaba para agarrar del flequillo a Ingrid mientras ella agarraba las nalgas de su tía para ayudarle a moverse.
L: Te gusta lo que ves ? Dijo mirándome a los ojos.
Yo: Me encanta.
L: Voy a acabar en la boca de tu novia.
Yo: No es mí novia, acaba en mí boca.
L: Qué es entonces ?
Yo: Mí putita, como vos.
L: Me encanta ser tu putita.
Yo: Preferís acabarle en la boca, antes de hacerlo arriba de esta verga ? Dije haciéndole seña con los ojos, mostrando mí verga dura.
L: Que rica se ve esa verga.
Yo: Vení, úsala. Subite puta, desquitate.
L: Tengo tiempo todavía para eso, tu putita lo hace bien, estoy cerca Ingrid no pares.
Yo: Que lindas putas son las dos. Sueltenme.
L: Todavía no, así sobrina así, seguí así.
De repente Ingrid nalgueo a Lorena.
L: Ay pendeja, me dolió.
Otra vez.
L: Uff, acordate que después te agarro yo y si tratas mal a tu tía, tu tía te va a tratar mal a vos.
Volvió a nalguear más fuerte el culo de Lorena con ambas manos.
L: Estás mala pendeja, yo también estoy igual. Ya viene, ya viene, vas a tomar todo mí juguito ?
I: Todo, dámelo en la boca. Dijo ahogadamente
L: Ay sí, ahí va, ahí vaaa…
Lorena acabó en la boca y cara de su sobrina, yo no podía más de la calentura intentaba sacarme las esposas y no podía, Ingrid tenía la cara completamente empapada estaba especial para pasarle la lengua por la cara.
Yo: Déjame limpiarte la cara.
Lorena la miro y ambas sonrieron, Ingrid se acercó a mí.
I: Mí tía me acabo toda la carita, me querés limpiar ?
Yo: Sí vení, acércate. Parecía un animal enjaulado.
I: Pásame la lengüita.
Me dejó lengüetear su cara 2 o 3 veces y se dio vuelta al sillón, su tía la esperaba arrodillada sobre él, de frente a mí.
I: ¿Estás lista ? Dijo mientras pasaba por el costado de ella, para sentarse atrás.
L: Lista para que ?
I: Ahora me toca disfrutar a mí.
La agarró del pelo e hizo que su tía girase, para llevarle la cara a su concha, la vista que tenía era espléndida, primero miraba el apoyabrazos del sillón, seguía el culo en 4 de Lore y por último frente a mí, Ingrid mirando a su tía y a mí directo a los ojos sobre la cabeza de Lorena. Tal parece que me va a seguir tocando ser un espectador entre una mezcla de tortura por no poder hacer nada y dichoso por lo que estaba sucediendo, tenía que aguantar sabía que en algún momento el juego se iba a terminar y tendrían que soltarme, ahí es cuando ellas se las iban a ver negras por todo lo que me hacían.
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