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Mamá y sus Amigos del Gimnasio | Parte 6

Modelaje 

El reto de Braulio quedó flotando en el aire por un par de segundos. Todos miraban a mamá. Ella, con las mejillas ruborizadas y ese vestidito negro apretadísimo a punto de reventar sobre sus curvas exageradas, intentó disimular con una risa nerviosa:

—Ay jaja… no sean así, por favor… Mejor tomo un trago y seguimos, ¿sí? 

Se llevó el vaso a los labios, pero Kevin se levantó de golpe con una sonrisa fría, se puso detrás de ella y metió las manos en su escote dando un jalón violento. El vestido se rasgó desde arriba hasta el abdomen, dejando sus enormes tetas operadas completamente al aire. 

Mamá soltó un grito ahogado e intentó cubrirse.

—No era opcional, perra — gruñó Kevin —.

En ese mismo instante, Marco se colocó detrás de mí, me agarró con fuerza y me ató las muñecas a la silla con una cuerda. Apenas podía moverme. Mientras forcejeaba, vi el bulto en su bolsillo: era mi celular. Me lo habían quitado. Entendí todo, nos iban a hacer lo que quisieran y no podría pedir ayuda… 

Un miedo helado me recorrió la espalda, mezclado con una excitación enfermiza. Miré a mamá, que intentaba cubrirse las tetas con las manos, pero era inútil. Eran demasiado grandes, se desbordaban; sus pequeñas manos no podían cubrirlas por completo y sus pezones cafés duros la traicionaban.

—Por favor… no, si esto es una broma… — suplicó ella con voz temblorosa, todavía queriendo mantener un mínimo de decencia —. Ya no sigan… mi hijo está aquí.

Pero esos animales no tendrían piedad, era claro que llevaban planeando esto todo el día. Entre los cuatro la rodearon. Max la levantó de un tirón y terminó de arrancarle el vestido de un solo jalón. La tela se rompió completamente, dejándola solo con una tanguita negra diminuta que apenas le cubría el coño y se metía completamente entre su culo. Por la fuerza del jalón, sus tetas rebotaron junto a toda la carne de sus muslos y nalgas. 

La pobre seguía intentando taparse inútilmente. Braulio la tomó fuerte del brazo mientras ella protestaba, sacó una bolsa llena de conjuntos de lencería y los puso en la mesa.

—Estos los íbamos a disfrutar contigo todo el día de hoy, la íbamos a pasar muy bien… pero como trajiste a un invitado especial, ahora tu hijito va a ver cómo te convertimos en la puta más barata del mundo — dijo Braulio burlón y se acercó a besarla —. Vamos, póntelos y asegúrate que tu niño mire.

Mamá, temblando de vergüenza, obedeció.

Primero la hicieron ponerse un body de encaje negro, completamente transparente. La tela era tan fina que se le transparentaba todo: los pezones duros y el coño que ya comenzaba a mojarse. Pero no solo debía ponérselo, la obligaron a caminar por la sala modelando. Cada paso hacía que sus tetas y nalgas rebotaran un poco.

Mamá seguía insistiendo en taparse, lo que molestó a Marco, quien le dijo:

—Ni se te ocurra volver a taparte, puta. Igual no las puedes esconder, las tienes deliciosas — se burlaba mientras le daba una nalgada fuerte que hizo temblar su culo y le sacó un grito. 

Ella solo bajó la mirada y dejó de intentar taparse, aunque no se atrevía a voltear hacia mí.

Mamá y sus Amigos del Gimnasio | Parte 6


El siguiente conjunto que le hicieron usar fue un baby doll transparente que le dejaba ver todo el cuerpo. Noté cómo se le veía el coño cada vez más humedecido. 

Los chicos ya tenían sus vergas afuera y se pajeaban lento.

—Abre las piernas cuando gires, mamita. Muéstrale a tu hijito lo mojada que estás por ver nuestras vergas — ordenó Kevin.

— ¿Ves cómo le chorrea el coño? Hasta con su hijo mirando se pone cachonda la cerda — rio Max.

Mamá intentaba cerrar las piernas al pasar frente a mí, pero cada vez que lo hacía le daban nalgadas más fuertes.

—No te tapes, puta, y enséñale a tu hijo lo que es su mamá de verdad — le decía Braulio.
puta

El último conjunto fue un brasier apretado transparente que dejaba ver todas sus tetas y unos panties con mallas en color rosa. Es como mejor se veía, y los chicos lo sabían, pues comenzaron a pajearse más duro al verla. Mamá caminaba lento, ya había perdido algo de la pena con la que inició toda esta locura.

—Da unos brinquitos, zorra, que tu hijo vea bien cómo se mueven las tetas con las que lo criaste — añadió Kevin entre risas, agitado por estarse pajeando con el espectáculo.

Mamá lo hizo ya sin recriminar nada. Le costó un poco pues los tacones no la dejaban brincar bien, pero efectivamente sus tetas rebotaban un poco, contenidas en el bra, y su culo igual hacía un movimiento que me pareció hipnótico.
tetona

—Qué bien te miras, amor. Justo era para que nos la chuparas rico en la alberca… pero sinceramente no nos quedaremos con las ganas — le decía Braulio, mientras se ponía de pie atrás de ella.Se acercó, la agarró del cabello y le dijo:

Ya basta de modelitos, es hora del espectáculo principal para tu hijito.Todos se levantaron y le empezaron a quitar a la fuerza la lencería mientras ella se quejaba.

—Basta, no lo haré hasta que dejen que mi niño se vaya…

Pero Braulio la calló dándole un beso profundo, y yo noté incluso cómo mamá se relajó, dejando de protestar. Cuando la dejaron solo en tacones, la pusieron de rodillas en el centro de la sala, rodeándola completamente, mirándola desde arriba como una presa, poniendo sus duras vergas cerca de su cara.

Sin notarlo, mi pene ya estaba duro, marcándose demasiado la erección. No podía creerlo, cómo era posible que me tuviera así ver cómo humillaban a la mujer que más amo en mi vida, y esta locura apenas iniciaba…

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