Capítulo 4: MAX
Habían pasado casi diez días desde la noche con Marco. Mamá estaba desesperada y muy cachonda. Tengan en cuenta que los otros tres ya la habían cogido varias veces, pero Max que era el más joven, flaco y callado seguía sin ponerle una mano encima. Eso la tenía obsesionada, era el único que faltaba y su frustración la convertía en una auténtica depredadora.
Esa tarde fuimos al centro comercial los tres, ella me convenció porque según Max era de mi edad (le llegó 5 años) mamá se vistió casual pero provocadora: un top blanco corto tipo crop que le dejaba todo el abdomen al aire y marcaba sus tetas grandes bien redondas, algo curioso pues nunca imaginé que mamá tendría la confianza de andar enseñando su abdomen supongo los resultados del gym le están afectando, aparte traía unos shorts de mezclilla bien cortos que apenas le cubrían la mitad del muslo, dejando ver sus piernas gruesas y su culo gordo, traía el cabello suelto, gloss rosado y maquillaje discreto, simplemente se veía hermosa.
Durante toda la salida mamá se comportó como loba en celo. Se pegaba mucho a Max, le tocaba los brazos, le arreglaba la camisa, le rozaba el pecho y lo miraba con hambre descarada, el tímido como siempre, se ponía rojo y apenas hablaba.
Ya al atardecer llevamos a Max a su departamento (renta en la ciudad porque es de fuera y estudia aquí). Mamá me dijo al bajarse con él del auto:
— Espérame aquí un momento mi amor me anda mucho del baño, voy rápido y vuelvo —
Pasaron más de cinco minutos y mamá no salía. Me bajé del carro y me acerqué sigilosamente a la ventana del departamento subiendo los dos pisos del complejo departamental y llegando a la ventana que daba a la sala de Marx, la cortina estaba medio abierta al sonarme vi que mami tenía a Max en el sillón besándolo de lengua mientras le pasaba la mano encima del pantalón, le estaba masturbando la verga sin siquiera sacarla del pantalón y le dijo:
— Solo quería darte unos besitos y ver si mañana quieres ir al motel que está cerca del gym conmigo … —
entre besos.
Max, que siempre había sido el tímido, cambió completamente apenas mamá le dijo que lo dejaría sin venirse, la tomó del cabello con fuerza y la empujó contra la pared.
— Llevas semanas provocándome, no te vas de aquí hasta que yo diga—
le gruñó con una voz que nunca le había escuchado.
Le desabotonó el short y le hizo la tanga a un lado, solo lo suficiente para acceder a su conchita, le levantó una pierna y sacó su verga finalmente:
Estaba enorme, larga, gruesa y jugosa Mamá abrió los ojos sorprendida.
— Max… en serio traes todo eso—
Mamá le dijo, note su cara excitada.
Pero él ya no escuchaba, solo la tomo de sus caderas y se la metió toda, esa verga monstruosa de un solo empujón bruto destruía a mamá que soltó un gemido ahogado, el solo le tapó la boca con la mano pues sabía que yo estaba afuera.
Max empezó a follársela contra la pared con embestidas fuertes que hacían temblar los cuadros que tenía de su familia en la pared, los shorts de mezclilla de mami seguían puestos, solo bajados lo suficiente, mientras que sus tetas rebotaban, esas tetas de silicon solo duraban contenidas dentro del top blanco. Él la tenía agarrada de una pierna y del pelo, penetrándola sin piedad y le decía:
— ¿Pensaste que porque soy el callado me harías como quieres? … — le gruñó al oído mientras se la metía más rico
Mamá gemía intentando no hacer mucho ruido tapándose la boca y mordiendo su labio, pero su cuerpo la traicionaba sentía esa larga verga, Max la volteó, la inclinó sobre el respaldo del sofá y siguió follándola desde atrás, tirándole del pelo. Su verga entraba y salía completa, brillando con los jugos del coño de mamá.
Tras unos 5 minutos se la sacó y rápido la jaló del cabello, la puso de rodillas y le metió la verga hasta el fondo de la garganta.
— Trágatelo todo, calentona—
Gemía mientras se corria con fuerza, descargando chorros espesos directamente en su garganta. Mamá tragó como pudo, tosiendo y babeando. Max se quedó unos segundos dentro de su boca, luego se sacó y se subió el pantalón.
—bien, hoy te portaste excelente le diré a los chicos porque no te olvides que tenemos una cita todos el sábado—
Le dijo mientras se sentaba en el sofá y prendía la tele
—ya vete pues pendeja tu hijo espera afuera—
Le dijo mientras mamá se acomodaba los shorts, se limpiaba la boca y se ataba el cabello para disimular. Salió del departamento tratando de parecer normal.
Yo corrí de regreso al carro antes que ella, pero cuando ella subió, todavía tenía los labios hinchados y un poco de semen escurriendo sospechoso en la comisura.
— Ya vámonos, mi amor — me dijo sonriendo —.
Max tenía algunos problemas personales y me estaba contando… por eso tardamos.
Sus mentiras ya sonaban a ruido blanco. Yo solo podía pensar en cómo la había visto siendo usada como juguete, ya era la tercera vez y creo que estaba perdiendo a mami…
Habían pasado casi diez días desde la noche con Marco. Mamá estaba desesperada y muy cachonda. Tengan en cuenta que los otros tres ya la habían cogido varias veces, pero Max que era el más joven, flaco y callado seguía sin ponerle una mano encima. Eso la tenía obsesionada, era el único que faltaba y su frustración la convertía en una auténtica depredadora.
Esa tarde fuimos al centro comercial los tres, ella me convenció porque según Max era de mi edad (le llegó 5 años) mamá se vistió casual pero provocadora: un top blanco corto tipo crop que le dejaba todo el abdomen al aire y marcaba sus tetas grandes bien redondas, algo curioso pues nunca imaginé que mamá tendría la confianza de andar enseñando su abdomen supongo los resultados del gym le están afectando, aparte traía unos shorts de mezclilla bien cortos que apenas le cubrían la mitad del muslo, dejando ver sus piernas gruesas y su culo gordo, traía el cabello suelto, gloss rosado y maquillaje discreto, simplemente se veía hermosa.
Durante toda la salida mamá se comportó como loba en celo. Se pegaba mucho a Max, le tocaba los brazos, le arreglaba la camisa, le rozaba el pecho y lo miraba con hambre descarada, el tímido como siempre, se ponía rojo y apenas hablaba.
Ya al atardecer llevamos a Max a su departamento (renta en la ciudad porque es de fuera y estudia aquí). Mamá me dijo al bajarse con él del auto:
— Espérame aquí un momento mi amor me anda mucho del baño, voy rápido y vuelvo —
Pasaron más de cinco minutos y mamá no salía. Me bajé del carro y me acerqué sigilosamente a la ventana del departamento subiendo los dos pisos del complejo departamental y llegando a la ventana que daba a la sala de Marx, la cortina estaba medio abierta al sonarme vi que mami tenía a Max en el sillón besándolo de lengua mientras le pasaba la mano encima del pantalón, le estaba masturbando la verga sin siquiera sacarla del pantalón y le dijo:
— Solo quería darte unos besitos y ver si mañana quieres ir al motel que está cerca del gym conmigo … —
entre besos.
Max, que siempre había sido el tímido, cambió completamente apenas mamá le dijo que lo dejaría sin venirse, la tomó del cabello con fuerza y la empujó contra la pared.
— Llevas semanas provocándome, no te vas de aquí hasta que yo diga—
le gruñó con una voz que nunca le había escuchado.
Le desabotonó el short y le hizo la tanga a un lado, solo lo suficiente para acceder a su conchita, le levantó una pierna y sacó su verga finalmente:
Estaba enorme, larga, gruesa y jugosa Mamá abrió los ojos sorprendida.
— Max… en serio traes todo eso—
Mamá le dijo, note su cara excitada.
Pero él ya no escuchaba, solo la tomo de sus caderas y se la metió toda, esa verga monstruosa de un solo empujón bruto destruía a mamá que soltó un gemido ahogado, el solo le tapó la boca con la mano pues sabía que yo estaba afuera.
Max empezó a follársela contra la pared con embestidas fuertes que hacían temblar los cuadros que tenía de su familia en la pared, los shorts de mezclilla de mami seguían puestos, solo bajados lo suficiente, mientras que sus tetas rebotaban, esas tetas de silicon solo duraban contenidas dentro del top blanco. Él la tenía agarrada de una pierna y del pelo, penetrándola sin piedad y le decía:
— ¿Pensaste que porque soy el callado me harías como quieres? … — le gruñó al oído mientras se la metía más rico
Mamá gemía intentando no hacer mucho ruido tapándose la boca y mordiendo su labio, pero su cuerpo la traicionaba sentía esa larga verga, Max la volteó, la inclinó sobre el respaldo del sofá y siguió follándola desde atrás, tirándole del pelo. Su verga entraba y salía completa, brillando con los jugos del coño de mamá.
Tras unos 5 minutos se la sacó y rápido la jaló del cabello, la puso de rodillas y le metió la verga hasta el fondo de la garganta.
— Trágatelo todo, calentona—
Gemía mientras se corria con fuerza, descargando chorros espesos directamente en su garganta. Mamá tragó como pudo, tosiendo y babeando. Max se quedó unos segundos dentro de su boca, luego se sacó y se subió el pantalón.
—bien, hoy te portaste excelente le diré a los chicos porque no te olvides que tenemos una cita todos el sábado—
Le dijo mientras se sentaba en el sofá y prendía la tele
—ya vete pues pendeja tu hijo espera afuera—
Le dijo mientras mamá se acomodaba los shorts, se limpiaba la boca y se ataba el cabello para disimular. Salió del departamento tratando de parecer normal.
Yo corrí de regreso al carro antes que ella, pero cuando ella subió, todavía tenía los labios hinchados y un poco de semen escurriendo sospechoso en la comisura.
— Ya vámonos, mi amor — me dijo sonriendo —.
Max tenía algunos problemas personales y me estaba contando… por eso tardamos.
Sus mentiras ya sonaban a ruido blanco. Yo solo podía pensar en cómo la había visto siendo usada como juguete, ya era la tercera vez y creo que estaba perdiendo a mami…
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