Holaaaaa
Quiero compartirles un poco de mi historia y como es que me di cuenta que era una sissy maricona.
Todo empezó desde que era muy pequeño, cuando mi madre salía de casa y me quedaba solo solía entrar a escondidas a su habitación. Donde me llamaba mucho la atención su ropa interior, me encantaba ponerme sus tangas y sus sostenes, recuerdo que me miraba al espejo y posaba como toda una putita, mientras más crecía más puta y sucia me volvía, pues empecé a masturbarme mientras olfateaba su ropa interior sucia. Poco a poco empecé a descubrir el porno trans y finalmente descubrí el porno sissy y el sissy hypno. Eso terminó destrozando por completo el poco hombre que era. Me entregué a mis deseos y empecé poco a poco a experimentar con mi hoyito, primero con mis dedos, luego con algunas verduras como zanahorias las cuales lubricaba muy bien para meterlas en mi anito. Que delicioso sentía, fantaseaba que los machos me tocaban y me violaban todo el tiempo. Un día de visita en el campo me quedé solo con unos primos mayores que yo, debieron darse cuenta que yo era toda una putita, pues entre los dos me llevaban al corral de las gallinas donde tocaban mi cuerpecito, mis pezones y mi penecito. Les gustaba pasar sus dedos por mi anito mientras me decían cosas sucias como: “Eres una putita” “Cuanto cobras putita?”. Un día uno de ellos estaba sentado en el sofá y me dijo: “acércate putita” y me acerqué mientras sacaba su gran pene gordo y negro. “Mámala” me dijo. Y yo como una buena putita obedecí. Después de eso no los volví a ver y los años pasaron. Empecé a sentirme culpable de todo lo que había pasado y traté de reprimir a mi puta interior. Pero eso solo haría el deseo más grande. Muchos años después tuve una novia y después de un tiempo terminé confesándole todo, mi deseo de ser una puta. Para mi sorpresa ella no solo lo entendió sino que le encantó la idea, así que yo le mandaba muchas fotos y videos tocándome por el culo y vistiendo lencería. Incluso llegó a ponerme su ropa, maquillarme y depilarme el culo para después comérmelo y dedearme hasta hacerme venir. Por distintos asuntos la relación terminó. Como la extraño. Paso el tiempo y más puta me volvía. Seguía usando lencería y pasado un tiempo compré mi primer dildo con el que empecé a masturbarme y a imaginar que los machos me cogian. En fin, por muchas cosas no he podido ser yo misma todo el tiempo, pues es imposible en realidad. Pero me gusta ser un chico la mayor parte del tiempo, pero cuando estoy en secreto, lejos de mis amigos y mi familia, me transformo en una verdadera putita adicta al placer anal. Espero les haya gustado mi historia. Déjenme saber en comentarios que les pareció. Besos hermosos!!! 💋💋💋
Quiero compartirles un poco de mi historia y como es que me di cuenta que era una sissy maricona.
Todo empezó desde que era muy pequeño, cuando mi madre salía de casa y me quedaba solo solía entrar a escondidas a su habitación. Donde me llamaba mucho la atención su ropa interior, me encantaba ponerme sus tangas y sus sostenes, recuerdo que me miraba al espejo y posaba como toda una putita, mientras más crecía más puta y sucia me volvía, pues empecé a masturbarme mientras olfateaba su ropa interior sucia. Poco a poco empecé a descubrir el porno trans y finalmente descubrí el porno sissy y el sissy hypno. Eso terminó destrozando por completo el poco hombre que era. Me entregué a mis deseos y empecé poco a poco a experimentar con mi hoyito, primero con mis dedos, luego con algunas verduras como zanahorias las cuales lubricaba muy bien para meterlas en mi anito. Que delicioso sentía, fantaseaba que los machos me tocaban y me violaban todo el tiempo. Un día de visita en el campo me quedé solo con unos primos mayores que yo, debieron darse cuenta que yo era toda una putita, pues entre los dos me llevaban al corral de las gallinas donde tocaban mi cuerpecito, mis pezones y mi penecito. Les gustaba pasar sus dedos por mi anito mientras me decían cosas sucias como: “Eres una putita” “Cuanto cobras putita?”. Un día uno de ellos estaba sentado en el sofá y me dijo: “acércate putita” y me acerqué mientras sacaba su gran pene gordo y negro. “Mámala” me dijo. Y yo como una buena putita obedecí. Después de eso no los volví a ver y los años pasaron. Empecé a sentirme culpable de todo lo que había pasado y traté de reprimir a mi puta interior. Pero eso solo haría el deseo más grande. Muchos años después tuve una novia y después de un tiempo terminé confesándole todo, mi deseo de ser una puta. Para mi sorpresa ella no solo lo entendió sino que le encantó la idea, así que yo le mandaba muchas fotos y videos tocándome por el culo y vistiendo lencería. Incluso llegó a ponerme su ropa, maquillarme y depilarme el culo para después comérmelo y dedearme hasta hacerme venir. Por distintos asuntos la relación terminó. Como la extraño. Paso el tiempo y más puta me volvía. Seguía usando lencería y pasado un tiempo compré mi primer dildo con el que empecé a masturbarme y a imaginar que los machos me cogian. En fin, por muchas cosas no he podido ser yo misma todo el tiempo, pues es imposible en realidad. Pero me gusta ser un chico la mayor parte del tiempo, pero cuando estoy en secreto, lejos de mis amigos y mi familia, me transformo en una verdadera putita adicta al placer anal. Espero les haya gustado mi historia. Déjenme saber en comentarios que les pareció. Besos hermosos!!! 💋💋💋
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