Las ganas de orinar me despiertan, decidí no encender luces en la casa para no despertar al resto de la familia.
Al salir al pasillo una mano va directa a mis genitales, no adivino a ver quien es, me empuja hacia la puerta de mi habitación. Entramos, mis pantalones por los tobillos, mi verga suelta, una figura femenina se arrodilla ante mí.
Comienza a lamer mi glande, no sé quién es, todavía, pero me encanta el placer que me otorga. Me doy cuenta de que no es mi futura esposa, agarro la cabeza de la fémina y acompaño su movimiento con mis manos haciendo que se la trague toda hasta el fondo, tiene un leve reflejo en su garganta al tragar mi verga, pero no permito que cese.
Mi pene sale cubierto de babas como nunca, la mujer se levanta y me besa con pasión, distingo a la prima de mi futura mujer. Tras unos besos más, vuelve a arrodillarse para continuar con una felación de primer nivel, lamiendo, chupando y mordiendo desde mi glande a hasta la base y sin olvidarse de darle cariño a mis huevos.
Tengo la pija que me va a reventar, en la oscuridad de la noche no veo nada, pero sé que el color de mi glande es un púrpura intenso de toda la sangre que ha fluido hasta él.
Mi amante quiere ser penetrada, me sienta en un silla y se coloca a horcajadas sobre mi. Comienza a botar con violencia sobre mi, no sin antes desprenderse de su corpiño y meter mi cabeza entre sus generosos pechos, paso a devorar sus pezones incluyo alguna suave mordida que mi compañera premia aumentando el ritmo.
Noto como el clímax se acerca, me levanto de la silla, mientras continúo penetrándola. Ella colgada de mi cuello, está encantada y nuestras lenguas libran una batalla dentro de mi boca, el intercambio de saliva continúa hasta que, irremediablemente, eyaculo dentro de ella. Varios temblores y notó como ella también se ha venido, un último beso apasionado pone fin a nuestro furtivo encuentro.
En un segundo, se viste y abandona mi habitación. A la mañana siguiente, en el desayuno, con el resto de la familia, mi orgullosa futura esposa me felicita por mantenerme alejado de cuarto, pues según me dice hubiera sido de mala educación mantener relaciones sexuales bajo el techo familiar.
Poco después todos comenzamos a prepararnos, pues estábamos allí para asistir al enlace de su prima. Sí, esa prima, a la que hasta anoche no conocía de nada. Tres Meses después, mi ya esposa, tremendamente contenta me comenta que su prima está embarazada de su primer hijo.
Al parecer, el viaje a Marruecos a conocer a la familia de mi esposa había sido demasiado productivo. Nunca cruzamos ni una sola palabra y ahora va a dar a luz a mi hijo, haciéndolo pasar por el de su marido.
Al salir al pasillo una mano va directa a mis genitales, no adivino a ver quien es, me empuja hacia la puerta de mi habitación. Entramos, mis pantalones por los tobillos, mi verga suelta, una figura femenina se arrodilla ante mí.
Comienza a lamer mi glande, no sé quién es, todavía, pero me encanta el placer que me otorga. Me doy cuenta de que no es mi futura esposa, agarro la cabeza de la fémina y acompaño su movimiento con mis manos haciendo que se la trague toda hasta el fondo, tiene un leve reflejo en su garganta al tragar mi verga, pero no permito que cese.
Mi pene sale cubierto de babas como nunca, la mujer se levanta y me besa con pasión, distingo a la prima de mi futura mujer. Tras unos besos más, vuelve a arrodillarse para continuar con una felación de primer nivel, lamiendo, chupando y mordiendo desde mi glande a hasta la base y sin olvidarse de darle cariño a mis huevos.
Tengo la pija que me va a reventar, en la oscuridad de la noche no veo nada, pero sé que el color de mi glande es un púrpura intenso de toda la sangre que ha fluido hasta él.
Mi amante quiere ser penetrada, me sienta en un silla y se coloca a horcajadas sobre mi. Comienza a botar con violencia sobre mi, no sin antes desprenderse de su corpiño y meter mi cabeza entre sus generosos pechos, paso a devorar sus pezones incluyo alguna suave mordida que mi compañera premia aumentando el ritmo.
Noto como el clímax se acerca, me levanto de la silla, mientras continúo penetrándola. Ella colgada de mi cuello, está encantada y nuestras lenguas libran una batalla dentro de mi boca, el intercambio de saliva continúa hasta que, irremediablemente, eyaculo dentro de ella. Varios temblores y notó como ella también se ha venido, un último beso apasionado pone fin a nuestro furtivo encuentro.
En un segundo, se viste y abandona mi habitación. A la mañana siguiente, en el desayuno, con el resto de la familia, mi orgullosa futura esposa me felicita por mantenerme alejado de cuarto, pues según me dice hubiera sido de mala educación mantener relaciones sexuales bajo el techo familiar.
Poco después todos comenzamos a prepararnos, pues estábamos allí para asistir al enlace de su prima. Sí, esa prima, a la que hasta anoche no conocía de nada. Tres Meses después, mi ya esposa, tremendamente contenta me comenta que su prima está embarazada de su primer hijo.
Al parecer, el viaje a Marruecos a conocer a la familia de mi esposa había sido demasiado productivo. Nunca cruzamos ni una sola palabra y ahora va a dar a luz a mi hijo, haciéndolo pasar por el de su marido.
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