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Las Putas del Colegio: Leticia la chismosa

Leticia es la mama de Valentina, desde que se conocieron en la escuela, se creó una rivalidad entre ella y Alejandra tu esposa, siempre competían en quien se vestía mejor, quien esta mas buena y ahora, a ver quién te coge mejor, esa tarde después de dejar a los niños en la escuela, en el estacionamiento, te encontraste a Leticia y la muy puta y sin ningún descaro me dijo directamente: “Sé que te estás follando a Miss Danny y a la directora. Y sé que tu esposa Alejandra se cree la gran cosa… pero yo quiero probar esa verga que tanto chismea”. Vestía una blusa escotada y una falda corta. La metí en el asiento trasero de mi coche. Le subí la falda, le bajé las bragas y le metí dos dedos: estaba empapada. “¿Quieres que te folle mejor que como te coge tu marido?” le pregunté. Ella abrió las piernas como una perra: “¡Sí! ¡Fóllame más duro de lo que te follas a tu esposa! Quiero que me dejes el coño más abierto que a esa presumida”. 
Después de que te veniste dentro de ella, Leticia se bajó del asiento trasero del coche con las piernas temblando. Tenía la falda arrugada, el pelo revuelto y un hilo grueso de semen blanco chorreándole por el interior de los muslos. Se pasó los dedos por el coño todavía palpitante, recogió un poco de tu corrida y se lo metió en la boca sin vergüenza, mirándote con ojos vidriosos.
—Joder… — jadeó, lamiéndose los dedos—. 
Esa verga es mucho mejor de lo que imaginaba. Me dejaste el coño destrozado, cabrón. Me siento abierta, llena y todavía me tiemblan las piernas. Se acercó a la ventana del coche, se inclinó mostrando sus tetas todavía marcadas por tus manos y te susurró con una sonrisa perversa:
—Cada vez que hable mierda de tu esposa Alejandra, voy a recordar cómo me partiste el coño mientras ella cree que soy su “amiga”. La próxima vez que la vea en la escuela voy a sonreírle sabiendo que tengo tu leche caliente adentro. Le voy a preguntar cómo está su “perfecto matrimonio” mientras aprieto los muslos para que no se me escape tu semen.
Esa misma noche, en su casa Leticia no pudo esperar. Se metió al baño, se quitó las bragas empapadas y se miró en el espejo. Su coño estaba rojo, hinchado y todavía goteando tu corrida. Se tocó despacio, metiéndose dos dedos y sacándolos llenos de semen.
—Mmm… qué rico te corriste dentro —gimió para sí misma—. Ese hijo de puta me folló mejor que mi marido en diez años. Me trató como a una puta barata… y me encantó. Al día siguiente, en la escuela, Leticia se encontró con Alejandra en la entrada. Llevaba una falda más corta de lo normal y una blusa que marcaba sus tetas. Se acercó con esa sonrisa falsa de siempre, pero ahora con un brillo diferente en los ojos.
—Hola Ale, qué guapa estás hoy —dijo con voz dulce, pero cargada de morbo—. Oye, ayer vi a tu esposo… se ve que está muy “activo” últimamente. Mientras hablaba, Leticia apretaba los muslos recordando cómo la habías taladrado. Podía sentir restos de tu semen aún dentro. Se inclinó un poco más cerca y bajó la voz:
—Entre nosotras… hay que cuidar a nuestros maridos, ¿no? Porque hay mamás y maestras que están muy desesperadas. Yo, por ejemplo, ayer tuve que resolver un “asunto urgente” en el estacionamiento… y quedé muy satisfecha. Alejandra levantó una ceja, sospechando. Leticia solo sonrió más amplio, casi gimiendo al recordar:
—Tu marido tiene una verga espectacular, de verdad. Me abrió el coño como nadie. Mientras me la metía por detrás en el coche me dijo que era “por cada chisme que había dicho de ti”. Y yo me corrí como una perra gritando que sí, que me follara más duro que a su esposa. (Esto último no se lo dijo a Alejandra… todavía. Pero lo pensó con tanto morbo que se mojó de nuevo).
Esa tarde, Leticia te escribió:
No he dejado de tocarme pensando en tu verga gruesa. Todavía tengo el coño sensible y lleno de ti. Mi marido intentó follarme anoche y casi me río… no sentí nada después de cómo me reventaste el coño. Quiero que me uses más. Quiero que me llames cuando quieras descargar la leche de tus huevos. Quiero que me folles en el baño de la escuela mientras tu esposa y Miss Danny están cerca. Quiero que te corras adentro otra vez y que yo vaya a la reunión de mamás chorreando de ti. Dile a tu esposa que su “amiga” Leticia ahora es otra de tus putas… y que me encanta serlo. ¿Cuándo me vas a partir de nuevo, papá? Mi coño y mi culo ya están mojado solo de escribirte.
Leticia se había convertido completamente: de chismosa envidiosa a puta adicta. Ahora competía en silencio con Miss Danny y la directora Adriana por recibir tu verga, y cada vez que veía a Alejandra en la escuela sentía una mezcla de triunfo, morbo y excitación sabiendo que tenía algo más por lo que tenía que competir con ella: tu semen fresco dentro de su coño infiel.

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