"La sospecha, versión hijo"
Después de meses de estar matándome a masturbadas, espiando a mi culona madre, de estar oliendo sus calzones olorosos llenos de flujo, orina y sudor, llego un momento que me puso los pelos de punta, nervioso, intrigado y con mucha ansiedad.
Mi madre al pasar el tiempo, empezó a llevarse su ropa del día que se quitaba a su cuarto, también coloco un porta toallas en la puerta del baño justo donde tenia las rendijas donde la espiaba, estuvo como un mes distante, con la mente fugas, aunque seguíamos platicando, con nuestros relajos, había un ambiente que ya no era lo mismo, como de inseguridad por ambas partes.
Mi necesidad de masturbarme con los aromas de mi madre, de verla desnuda para poder sacarme leche, fueron aumentando, mi madre al salir a visitar a mi abuela dejaba ahora su cuarto cerrado con llave, los papeles del baño ya los echaba al wc, eso me ponía fatal.
En los descuidos de mi madre, busque en su bolso las llaves de su cuarto y le saque una copia, para que cuando no este mi madre, pueda entrar y poder oler sus calzones.
Ya no la pude espiar mas en el baño, porque se cuidaba mucho, creí ver en alguna ocasión, como mi madre me quedaba viendo, cuando estaba distraído o concentrado haciendo mi tarea, o viendo la tv, como queriendo conversar conmigo, pero no lo hacia, yo solo me ponía caliente de vergüenza, porque sabia que mi madre sospechaba que agarraba sus calzones y después de que la espiaba, pasaron los meses y mi madre no dejaba cerrado la puesta del cuarto, cuando estaba mi padre de descanso, y dejaba su ropa sucia en el baño como si no pasara nada.
Yo aprovechaba esas ocasiones para masturbarme a mis anchas, solo por 15 días cuando padre estaba en casa. Después de que mi padre regresaba a trabajar, mi madre volvía hacer lo mismo, cerraba la puerta y ocultaba sus calzones.
Pero había días amigos, en la que no ponía la toalla en la puerta del baño o días en el que si dejaba su ropa sucia en el baño, una o dos veces al mes, o incluso había meses en el que no dejaba su ropa o que la espiara.
Era una tortura amigos, no poder sacarme leche con sus olores, o ver su vagina gorda y peluda, veía a mi madre que en unos días andaba nerviosa y no dejaba de verme, y en ratos se le formaba una sonrisa en el rostro, pude darme cuanta que en esos días, ella decidía dejar sus calzones para mi deleite.
la observaba bien, ese dia ella desde la mañana andaba realizando limpieza general, limpiaba los pisos, salía al jardín a barrer, subía y bajaba, salía a comprar y regresando preparaba la comida y hasta bien de noche, entraba al baño a bañarse, rápidamente corría a ver si la podía ver, pero dejaba la toalla en la puerta, por lo que no podía verla, pero para mi sorpresa después de salir del baño, me llamaba para decirme, chamaco cochino ya báñate ya es tarde, yo corría a buscar mi ropa y a entrar al baño, mi madre se encerraba en su cuarto y ya no salía mas.
Amigos, para mi sorpresa, mi madre dejaba en el cesto de la ropa sucia, sus calzones, wow esos calzones eran los mas olorosos que podría dejarlos, la cantidad de sudor y flujo vaginal que dejaba mi madre en la parte del refuerzo del calzón era mas exquisito, tanto así que en esa parte hasta amarillento quedaba, y sus calzones hasta los sentía pesados, al acercar mi mano para sujetar y acomodar en mi palma de mi mano la parte en la que estuvo sus labios vaginales, y cuando los llevaba a mi nariz, sentía un fuerte golpe en todo mi ser, tanto así estaban de fuerte sus olores que sentía que me daban mareos, para entonces, mi verga estaba tan dura y preparada para masturbarle con tan delicioso olor materno, olía profundamente al momento en el que salía chorros de mi leche que hacían que perdiera mis fuerzas, y en mi mente decía "gracias madre mia, por darme la oportunidad de poder oler tan exquisito aroma de tu vagina, como desearía poder oler directamente este olor que dejas en tus calzones, poder meter mi cara entre tu gran vagina, hasta poder correrme con mi cara y mis labios unidos a tus labios vaginales en un beso eterno.
Después de recobrar fuerzas, dejaba sus calzones en su lugar, me bañaba y me metía a mi cuarto ya casi para dormir, escuchaba la puerta del cuarto de mi madre abrirse y después escuchaba la puerta del baño cerrarse, después mi madre entraba a su cuarto y lo cerraba, ya yo salía lento de mi cuarto para ir a revisar el baño, mi sorpresa fue tan grande, al descubrir que en el cesto de la ropa sucia en la cual deje mi ropa sucia que ocupe todo el dia, no estaban mis bóxer sucios.
fue en esa vez que me entere que mi madre los utilizaba para masturbarse, que feliz me sentí. Al ver al otro dia que revisando mi boxer, estos olían a su vagina y estaban con una mancha semitransparente en todo la parte donde mi verga reposa.
Que puta es mi madre.
Continuara...
El inicio de un amor madre-hijo (Parte No. 5)
"La sospecha, versión madre"
Después de meses de estar matándome a masturbadas, espiando a mi culona madre, de estar oliendo sus calzones olorosos llenos de flujo, orina y sudor, llego un momento que me puso los pelos de punta, nervioso, intrigado y con mucha ansiedad.
Mi madre al pasar el tiempo, empezó a llevarse su ropa del día que se quitaba a su cuarto, también coloco un porta toallas en la puerta del baño justo donde tenia las rendijas donde la espiaba, estuvo como un mes distante, con la mente fugas, aunque seguíamos platicando, con nuestros relajos, había un ambiente que ya no era lo mismo, como de inseguridad por ambas partes.
Mi necesidad de masturbarme con los aromas de mi madre, de verla desnuda para poder sacarme leche, fueron aumentando, mi madre al salir a visitar a mi abuela dejaba ahora su cuarto cerrado con llave, los papeles del baño ya los echaba al wc, eso me ponía fatal.
En los descuidos de mi madre, busque en su bolso las llaves de su cuarto y le saque una copia, para que cuando no este mi madre, pueda entrar y poder oler sus calzones.
Ya no la pude espiar mas en el baño, porque se cuidaba mucho, creí ver en alguna ocasión, como mi madre me quedaba viendo, cuando estaba distraído o concentrado haciendo mi tarea, o viendo la tv, como queriendo conversar conmigo, pero no lo hacia, yo solo me ponía caliente de vergüenza, porque sabia que mi madre sospechaba que agarraba sus calzones y después de que la espiaba, pasaron los meses y mi madre no dejaba cerrado la puesta del cuarto, cuando estaba mi padre de descanso, y dejaba su ropa sucia en el baño como si no pasara nada.
Yo aprovechaba esas ocasiones para masturbarme a mis anchas, solo por 15 días cuando padre estaba en casa. Después de que mi padre regresaba a trabajar, mi madre volvía hacer lo mismo, cerraba la puerta y ocultaba sus calzones.
Pero había días amigos, en la que no ponía la toalla en la puerta del baño o días en el que si dejaba su ropa sucia en el baño, una o dos veces al mes, o incluso había meses en el que no dejaba su ropa o que la espiara.
Era una tortura amigos, no poder sacarme leche con sus olores, o ver su vagina gorda y peluda, veía a mi madre que en unos días andaba nerviosa y no dejaba de verme, y en ratos se le formaba una sonrisa en el rostro, pude darme cuanta que en esos días, ella decidía dejar sus calzones para mi deleite.
la observaba bien, ese dia ella desde la mañana andaba realizando limpieza general, limpiaba los pisos, salía al jardín a barrer, subía y bajaba, salía a comprar y regresando preparaba la comida y hasta bien de noche, entraba al baño a bañarse, rápidamente corría a ver si la podía ver, pero dejaba la toalla en la puerta, por lo que no podía verla, pero para mi sorpresa después de salir del baño, me llamaba para decirme, chamaco cochino ya báñate ya es tarde, yo corría a buscar mi ropa y a entrar al baño, mi madre se encerraba en su cuarto y ya no salía mas.
Amigos, para mi sorpresa, mi madre dejaba en el cesto de la ropa sucia, sus calzones, wow esos calzones eran los mas olorosos que podría dejarlos, la cantidad de sudor y flujo vaginal que dejaba mi madre en la parte del refuerzo del calzón era mas exquisito, tanto así que en esa parte hasta amarillento quedaba, y sus calzones hasta los sentía pesados, al acercar mi mano para sujetar y acomodar en mi palma de mi mano la parte en la que estuvo sus labios vaginales, y cuando los llevaba a mi nariz, sentía un fuerte golpe en todo mi ser, tanto así estaban de fuerte sus olores que sentía que me daban mareos, para entonces, mi verga estaba tan dura y preparada para masturbarle con tan delicioso olor materno, olía profundamente al momento en el que salía chorros de mi leche que hacían que perdiera mis fuerzas, y en mi mente decía "gracias madre mia, por darme la oportunidad de poder oler tan exquisito aroma de tu vagina, como desearía poder oler directamente este olor que dejas en tus calzones, poder meter mi cara entre tu gran vagina, hasta poder correrme con mi cara y mis labios unidos a tus labios vaginales en un beso eterno.
Después de recobrar fuerzas, dejaba sus calzones en su lugar, me bañaba y me metía a mi cuarto ya casi para dormir, escuchaba la puerta del cuarto de mi madre abrirse y después escuchaba la puerta del baño cerrarse, después mi madre entraba a su cuarto y lo cerraba, ya yo salía lento de mi cuarto para ir a revisar el baño, mi sorpresa fue tan grande, al descubrir que en el cesto de la ropa sucia en la cual deje mi ropa sucia que ocupe todo el dia, no estaban mis bóxer sucios.
fue en esa vez que me entere que mi madre los utilizaba para masturbarse, que feliz me sentí. Al ver al otro dia que revisando mi boxer, estos olían a su vagina y estaban con una mancha semitransparente en todo la parte donde mi verga reposa.
Que puta es mi madre.
Continuara...
El inicio de un amor madre-hijo (Parte No. 5)
"La sospecha, versión madre"
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