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Luz, Ana y Yo 14

En la llamada se notaba muy enojada a Luz mientras discutían, yo me mantenía al margen pero a su vez pensaba que entre madre e hija peleaban por mí, por coger conmigo en cierto punto, y me alimentaba el ego de gran manera. Hasta que en un momento de la discusión Luz le dijo “ Yo sé que tenías que haber venido hace rato y no cumplí con mí palabra, pero el otro día había comprado algo para cada una y te iba a invitar este fin de semana, ahora te cagaste, no venís nada”. En ese momento me di cuenta, que por una calentura del momento que había tenido con su madre, me había perdido un fin de semana de puro sexo seguramente, aunque no estaba al tanto de lo que quería hacer Luz, ni de lo que había comprado. Tenía que encontrar la forma de revertir el enojo de Luz, para tener el fin de semana sexo con ambas.

Esa misma noche, nos acostamos y solo la abrace en mí pecho, mimandola hasta que se quedó dormida. Al otro día trabaje, llegue casi para la hora de la cena, después de ducharnos y acostarnos, hicimos el amor con bastante ternura. Y el último día antes del fin de semana, propuse hablar del tema, sabía que ambas tenían razón pero tenía que encontrarle la vuelta para darle un punto más de razón a Ana, esa era la única forma que Luz crea que aunque estaba en lo correcto, afloje un poco su postura, así que hablé con el padre esa misma tarde y lleve el tema para la discusión que habían mantenido.

Yo: Sabes lo que pasó ? Te contó algo Ana ?
Era obvio que no le iba a decir la verdad, por eso fui pillo y pregunté.
M: Ni idea, no me quiso decir. Pero se quedó mal, no le gusta pelear con Luz y hace varios días está así.

La lamparita de las ideas se encendió en mí cabeza de nuevo, todo parecía acomodarse solo para tener otra vez a mis putas a disposición.

Yo: Mira, tengo una idea, porque Luz también está mal y no me gusta verla así tampoco.
M: Decime, si es para mejor de ellas no hay problema. Porque está fastidiosa y me rompe los huevos a mí por cualquier cosa.
Yo: Jaja bueno tu hija está igual, qué te parece si le damos un Finde de madre e hija, como la otra vez ?
M: No se que pasó la otra vez que hicieron eso, pero por una semana no me quiso ni coger jaja pero bueno, con tal de que le cambié el humor, contá con eso.
Yo: Yo me encargo y te aviso. Y claro está que había vuelto a su casa toda garchada por su yerno, por eso no quiso tocarlo, pero bueno que se arregle a pajas jaja

También le avisé a Ana, y aunque sabía que le agradaba la idea seguía enojada con Luz.

Yo: Hola suegra, hablé con “M” y le pedí permiso para que vengas este fin de semana a pasarlo con tu hija.
A: Hola, no creo que vaya con Luz tan enojada pero gracias.
Yo: De tu hija me encargo yo.
A: Sí, pero igual, no sé si es que creo que hice mal las cosas.
Yo: Escúchame bien, vas a llegar a tu casa, te vas a duchar y vas a poner todas las tangas y cosas que encuentres como la puta que sos, y tu marido te va a traer acá, para que te garche todo el fin de semana a vos y a tu hija, estamos ?
A: Intento, pero no puedo evitar lo mucho que me calentas y me calienta que me hables así.
Yo: Está noche, traes ese orto a mí casa para que me divierta con el, estamos ?
A: Está bien, como puedo negarme ?

Deje de responderle, ahora ya tenía todo arreglado menos una parte importante, Luz. Casi a la hora que iba a llegar su madre nos pusimos a hablar, le comenté que había hablado con su papá y que me contó que estaba mal, le pedí permiso para que venga todo el fin de semana y aceptaron, tu mamá mucho no quería pero la convencí. Me quedó mirando estupefacta por lo que había hecho, no quería y cuando empezamos a discutir, sonó el timbre, habían llegado.

Abrí la puerta, y el ambiente estaba tenso. Charlamos un rato los 4 y “M” tenía que irse, así que cuando se fue, se miraron tirándose chispazos con la mirada, hablaban y la discusión iba subiendo de tono, decidí intervenir y qué mejor manera para que no discutan es tenerlas con la boca ocupada, no?

Me levanté de la silla y con tono autoritario interrumpí su charla.

Yo: Este es el cuento de nunca acabar, vos vas a decir que lo que hizo tu mamá está mal y tenés razón. Pero vos por tu parte tampoco cumpliste con el trato.

L: Pero no pasó tanto tiempo y yo la iba a invitar este fin de semana.

Yo: Bueno pero ella tampoco lo sabía, ninguno es adivino. Pidanse disculpas y es la última vez que vos me mentís a mí Ana, y para vos lo mismo Luz, cumplí con el trato o avisa al menos, háblalo.

A: Tiene razón hija, discúlpame.
L: Está bien, gracias por disculparte. Discúlpame vos también.

Se dieron un abrazo y volvió todo a la normalidad rápidamente.

Yo: Vamos a disfrutar el fin de semana o no ?
A: Si, yo quiero.
L: Y yo me muero de ganas de que usemos lo que compre, pero todavía no.

Fui hacia la puerta de la habitación y al llegar me voltee para hacerles un gesto con la cabeza de que vengan. Cuando entraron yo me había apoyado en el respaldo de la cama entre las almohadas, tratando de sacarme el short y bóxer.

Yo: Vamos chicas, que empiece el fin de semana. Muestrenme su reconciliación y saquenme la leche entre las dos.

Ni siquiera se sacaron las zapatillas, se abalanzaron hacia mí intentando ayudarme a sacarme la ropa y mientras Luz terminaba de sacarla por los pies, su madre ya tenía mí pija en la boca.

L: Ay mami que desesperada, se la chupaste hace unos días.
A: Pero no fue suficiente, vos la podes disfrutar todos los días, una vez que estoy acá quiero disfrutar lo máximo posible, porque después vos te haces la boluda y no invitas.

Agarré a Ana de los pelos y la hice ahogar por varios segundos, golpeaba mis piernas para que la suelte pero no lo hacía, cuando se lo permití le dije.

Yo: Nada de peleas, ni palazos sino van a tener castigos.

Ana cambió la cara y su hija también, son dos putas y les encanta que las trate como tal.

A: Es que esta pendeja de mierda, no me invita nunca.

Lo hizo a propósito para que la castigue y salió contenta. Mientras tanto Luz se apostaba cerca de la verga también.

L: Si seguís así, no te voy a invitar más.

Saque a Ana de mí verga e hice lo mismo con Luz, a las dos las tenía agarradas del pelo. Su madre tomo un poco de aire y dijo.

A: Cada vez que tenga oportunidad le voy a chupar la pija a tu novio.

Salió Luz y volvió Ana a mí verga, pero está vez hacia que mí glande toque lo profundo de su garganta la sacaba un poco y volvía a hacer lo mismo, era como cogerle la boca.

L: Salí mamá, esa verga es mía. No la vas a usar nunca más.

Repetí el proceso, saque a Ana y quedó Luz.

Yo: Me cansé de escucharlas, callense la boca.

Alterne unos segundos con la boca de cada una, sosteniendo los pelos de ambas.

Yo: Me van a coger la verga con la boca, hasta que acabe. Y voy a acabar solo en una boca, después se comparten la leche.

Seguí con una y con la otra, hasta que venía la leche, sentía que el cuerpo se tensionada y la verga empezaba a moverse sola, intenté aguantar lo más que pude, estaba gimiendo algo fuerte la verdad el placer que me daban esas bocas era increíble. Cuando la leche empezó a salir, la boca de Luz fue la privilegiada, mantuve su cabeza bien pegada a mí verga llegando lo más profundo que podía.

Luz se incorporó, quedando arrodillada pero erecta en la cama, tosiendo un poco. Pero Ana, es la definición de puta en persona y no iba a quedarse sin probarla. Agarró la cara de Luz con las dos manos y le pasó la lengua por los cachetes, pera y labios para tragar un poco de leche.

Ana: No te la tomes toda, convidame un poco.

Luz escupió un poco, la leche y la saliva bajaban lento de su boca, eso le dio tiempo a Ana para abrir grande la boca, sacando la lengua y tragando lo que su hija le convidaba.

Yo: Más tranquilas ? Yo me voy a duchar, y cuando salgo vemos que cenamos. Les parece ?

Ambas asintieron, el fin de semana de sexo con madre e hija, suegra y novia había comenzado. Y tenía toda la intención de disfrutarlo más que el anterior, sin perder tiempo en boludeces.

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