Ya no aguantaba más. La calentura me tenÃa loco, revisando las grabaciones una y otra vez, jalándome la verga viendo cómo Marco le metÃa los dedos a Laura en el sillón, cómo ella le jalaba la verga por encima del bóxer y gemÃa su nombre. Decidà ponerle trampa: le dije a Laura que el viernes tenÃa que ir a una junta en la obra hasta tarde, que probablemente llegarÃa como a las 11 o más. Ella me contestó "ay amor, qué pesado, pero está bien, yo me quedo viendo Netflix". Le mandé mensaje a Marco: "Carnal, este viernes estoy hasta tarde en la obra, ¿por qué no pasas a hacerle compañÃa a Laura? Lleva unas chelas, total yo llego tarde". Él contestó rápido: "Claro carnal, no hay pedo, voy a ver que esté bien". Yo sonreà como pendejo, sabiendo que iba a pasar.
El viernes llegué a casa a las 7:30, pero no entré. Me estacioné a dos cuadras, me puse una gorra y una chamarra oscura, y me acerqué sigiloso. La luz de la sala estaba prendida, las cortinas entreabiertas lo suficiente para ver desde la banqueta. Ahà estaban: Marco y Laura en el sillón grande, ya con varias chelas encima. Laura traÃa un conjunto blanco que la hacÃa ver como una diosa cachonda: un top deportivo ajustado tipo tank top de tela elástica que se pegaba perfecto a su cuerpo, marcando las tetas medianas paradas y los pezones duros clarito debajo, sin brasier obvio. Abajo unos shorts cortÃsimos del mismo material negro brillante, superpegados como segunda piel, abrazando sus nalgonas tremendas redondas y firmes, dejando casi todo el cachete de nalga al aire, con las piernotas gruesas y bronceadas expuestas hasta la mitad del muslo. El short se le subÃa un poco con cada movimiento, marcando el contorno del coño y el hilo del tanga negro asomando por los lados. Se veÃa fresca, sudorosa por el calor, con el pelo recogido en un moño desordenado y gloss en los labios que brillaban cada vez que sonreÃa.

Marco estaba sin camisa (decÃa que tenÃa calor), mostrando el pecho fornido y los brazos tatuados, con el pantalón deportivo flojo donde ya se le marcaba la verga semi-dura.
Yo saqué el celular y abrà la app de las cámaras. La de la sala grababa todo en HD. Laura se levantó a poner música, moviendo las nalgonas al ritmo, el short negro brillante rebotando con cada paso. Marco la jaló de la cintura hacia él. "Ven mami, baila conmigo". Ella se rió y se sentó a horcajadas encima de él, frotándose despacito contra su entrepierna, el short pegado estirándose más y marcando todo. Se besaron profundo, con lengua, manos por todos lados. Marco le levantó el top y le chupó las tetas, mordisqueando los pezones mientras ella gemÃa "sÃ... chúpamelas... más fuerte". Laura le bajó el pantalón deportivo y sacó la verga de Marco: una vergota gruesa, venosa, como de 20 cm, ya bien parada y goteando. Ella se la agarró con las dos manos y empezó a chuparla despacito, metiéndosela hasta la garganta, haciendo ruidos de arcadas pero sin parar. Marco le agarró el pelo y le empujaba la cabeza "asÃ, perra... chúpamela toda... que tu novio nunca te ve asÃ".
Laura se paró, se bajó los shorts y el tanga de un jalón, quedando en pelotas. Sus nalgonas tremendas rebotando, el coño depilado brillando de mojado. Se dio la vuelta, se apoyó en el respaldo del sillón y le dijo "cógeme Marcos... métemela ya... quiero sentir esa vergota adentro". Marco se puso atrás, le dio unas nalgadas fuertes que dejaron marcas rojas en esas nalgonas brillantes y le metió la verga de un empujón. Laura gritó "¡ayyy cabrón! qué grande... sÃ... asÃ... rómpeme el coño". Él empezó a bombear fuerte, agarrándola de las caderas, las nalgonas chocando contra su pelvis con ruido seco y el short negro tirado en el suelo. Laura se mordÃa el brazo para no gritar tanto, pero se le escapaban "más duro... cógeme como puta... Carlos no me da esto...".
Yo afuera, con la verga dura como piedra, jalándomela despacito mientras veÃa por la ventana y por la cámara al mismo tiempo. Marco la volteó, la sentó en el sillón con las piernas abiertas y se la metió de nuevo, embistiéndola profundo mientras le chupaba las tetas. Laura le clavaba las uñas en la espalda "sÃ... ahÃ... me voy a venir... no pares...". Se vino fuerte, temblando, chorros mojando el sillón. Marco siguió un rato más y le dijo "me vengo adentro mami... ¿quieres que te llene?". Ella asintió "sÃ... lléname... quiero sentir tu leche caliente". Él empujó profundo y se corrió dentro de ella, gimiendo fuerte, mientras Laura gemÃa "sÃ... toda... adentro...".
Después se quedaron abrazados un rato, besándose, Laura con la verga todavÃa adentro goteando semen por sus piernotas. Marco le dijo "esto va a seguir, ¿verdad? Cada vez que Carlos salga". Ella sonrió pÃcara "claro... me encanta cómo me coges...".
Yo me vine afuera, en la banqueta, sin poder contenerme más. Me limpié rápido y me fui a dar una vuelta para calmarme. Cuando volvà a las 11, entré haciendo ruido. Laura salió del cuarto con una bata puesta, pelo revuelto, cara de recién cogida, y me dijo "¡amor! ¿ya llegaste? Te extrañé". Marco ya se habÃa ido por la puerta de atrás. Me besó y noté que olÃa a sexo y a él.
Esa noche no pude dormir. SabÃa que esto apenas empezaba. Y lo peor... o lo mejor... es que me excitaba más que nunca imaginarlos juntos otra vez.
El viernes llegué a casa a las 7:30, pero no entré. Me estacioné a dos cuadras, me puse una gorra y una chamarra oscura, y me acerqué sigiloso. La luz de la sala estaba prendida, las cortinas entreabiertas lo suficiente para ver desde la banqueta. Ahà estaban: Marco y Laura en el sillón grande, ya con varias chelas encima. Laura traÃa un conjunto blanco que la hacÃa ver como una diosa cachonda: un top deportivo ajustado tipo tank top de tela elástica que se pegaba perfecto a su cuerpo, marcando las tetas medianas paradas y los pezones duros clarito debajo, sin brasier obvio. Abajo unos shorts cortÃsimos del mismo material negro brillante, superpegados como segunda piel, abrazando sus nalgonas tremendas redondas y firmes, dejando casi todo el cachete de nalga al aire, con las piernotas gruesas y bronceadas expuestas hasta la mitad del muslo. El short se le subÃa un poco con cada movimiento, marcando el contorno del coño y el hilo del tanga negro asomando por los lados. Se veÃa fresca, sudorosa por el calor, con el pelo recogido en un moño desordenado y gloss en los labios que brillaban cada vez que sonreÃa.

Marco estaba sin camisa (decÃa que tenÃa calor), mostrando el pecho fornido y los brazos tatuados, con el pantalón deportivo flojo donde ya se le marcaba la verga semi-dura.
Yo saqué el celular y abrà la app de las cámaras. La de la sala grababa todo en HD. Laura se levantó a poner música, moviendo las nalgonas al ritmo, el short negro brillante rebotando con cada paso. Marco la jaló de la cintura hacia él. "Ven mami, baila conmigo". Ella se rió y se sentó a horcajadas encima de él, frotándose despacito contra su entrepierna, el short pegado estirándose más y marcando todo. Se besaron profundo, con lengua, manos por todos lados. Marco le levantó el top y le chupó las tetas, mordisqueando los pezones mientras ella gemÃa "sÃ... chúpamelas... más fuerte". Laura le bajó el pantalón deportivo y sacó la verga de Marco: una vergota gruesa, venosa, como de 20 cm, ya bien parada y goteando. Ella se la agarró con las dos manos y empezó a chuparla despacito, metiéndosela hasta la garganta, haciendo ruidos de arcadas pero sin parar. Marco le agarró el pelo y le empujaba la cabeza "asÃ, perra... chúpamela toda... que tu novio nunca te ve asÃ".
Laura se paró, se bajó los shorts y el tanga de un jalón, quedando en pelotas. Sus nalgonas tremendas rebotando, el coño depilado brillando de mojado. Se dio la vuelta, se apoyó en el respaldo del sillón y le dijo "cógeme Marcos... métemela ya... quiero sentir esa vergota adentro". Marco se puso atrás, le dio unas nalgadas fuertes que dejaron marcas rojas en esas nalgonas brillantes y le metió la verga de un empujón. Laura gritó "¡ayyy cabrón! qué grande... sÃ... asÃ... rómpeme el coño". Él empezó a bombear fuerte, agarrándola de las caderas, las nalgonas chocando contra su pelvis con ruido seco y el short negro tirado en el suelo. Laura se mordÃa el brazo para no gritar tanto, pero se le escapaban "más duro... cógeme como puta... Carlos no me da esto...".
Yo afuera, con la verga dura como piedra, jalándomela despacito mientras veÃa por la ventana y por la cámara al mismo tiempo. Marco la volteó, la sentó en el sillón con las piernas abiertas y se la metió de nuevo, embistiéndola profundo mientras le chupaba las tetas. Laura le clavaba las uñas en la espalda "sÃ... ahÃ... me voy a venir... no pares...". Se vino fuerte, temblando, chorros mojando el sillón. Marco siguió un rato más y le dijo "me vengo adentro mami... ¿quieres que te llene?". Ella asintió "sÃ... lléname... quiero sentir tu leche caliente". Él empujó profundo y se corrió dentro de ella, gimiendo fuerte, mientras Laura gemÃa "sÃ... toda... adentro...".
Después se quedaron abrazados un rato, besándose, Laura con la verga todavÃa adentro goteando semen por sus piernotas. Marco le dijo "esto va a seguir, ¿verdad? Cada vez que Carlos salga". Ella sonrió pÃcara "claro... me encanta cómo me coges...".
Yo me vine afuera, en la banqueta, sin poder contenerme más. Me limpié rápido y me fui a dar una vuelta para calmarme. Cuando volvà a las 11, entré haciendo ruido. Laura salió del cuarto con una bata puesta, pelo revuelto, cara de recién cogida, y me dijo "¡amor! ¿ya llegaste? Te extrañé". Marco ya se habÃa ido por la puerta de atrás. Me besó y noté que olÃa a sexo y a él.
Esa noche no pude dormir. SabÃa que esto apenas empezaba. Y lo peor... o lo mejor... es que me excitaba más que nunca imaginarlos juntos otra vez.
2 comentarios - Como vi a mi novia con mi amigo - Parte 3
Le vivo diciendo a la mia que coja con otro y aun no lo logre