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La novia del dealer - 3

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La novia del dealer - 3




Juli le pasó la lengua al gordo por toda la panza, limpiándole los pelos. Hasta le agarró la verga dormida, le tiró el prepucio para atrás y le pasó la lengua entre el glande y el tronco. Se levantó, se pasó la lengua por los labios, saboreando y me dijo: 

-¿Vamos?

En el auto me dijo:

-La próxima es una chica.

Me mostró el celular con la foto del chat. La conocía. Era Romina, la hermana más chica de Matías, un amigo de la infancia. Una morochita terrible que conocía desde muy chico, prácticamente me crié con su familia.Siempre le tuve ganas y creo que ella también. Hacía como un año que no la veía y ahora la cachaba comprando. Juli me dijo que quería solo merca. 

Esta vez si nos mojamos al bajarnos del auto. Mucho. Romina nos esperaba con la puerta abierta y entramos sin pedir permiso. Su cara fue impresionante cuando se dio cuenta que era yo. 

-Hola, Romi. Tanto tiempo.

Juli se sorprendió al ver que nos conocíamos pero dijo:

-Que lindo que seamos todos amigos.- Con una inocencia fatal. 

Romi se puso muy nervioso hasta que le dije:

-Tranqui. Esto queda entre nosotros. 

Juli le pidió si podía pasar al baño a secarse. Romi aceptó y le indicó para después volver conmigo. Yo también estaba mojado pero aproveché para hablar con ella.

-¿Me extrañabas, Romi?

Ella se mordió el labio con una leve sonrisa. Pero me cambió de tema.

-¿Qué hacés con ella?

-Es la novia del dealer. Todo esto es muy nuevo para ella así que le estoy dando una mano.

-Ah, si. Seguro la ayuda desinteresada que te caracteriza.- Dijo irónicamente. 

Me reí.

-Bueno, ligar un poquito de merca de arriba no tiene nada malo.

Y en eso aparece Juli. En tetas y concha. Con total naturalidad y toda su ropa en la mano. Dice:

-Linda, ¿Nos dejás secar la ropa? Te hacemos un descuentito por tu amabilidad.- Y le guiñó un ojo. 


trio


Romi me miró a mí desencajada. Me reí y le dije:

-Ella es así.

Y procedí a sacarme la remera y el jean también. Quedando en boxers. 

Romi estaba desorientada. En menos de cinco minutos tenía dos personas casi desnudas en su casa. Pero no dijo nada. Agarró nuestras ropas y las llevó hacia una esquina donde tenía un tender. Las colgó y le puso una estufa al lado. 

Cuando volvió, me dí cuenta que no las había presentado y lo hice. Juli se acercó a Romi y le dio un beso en la mejilla y un pequeño abrazo, chocando sus tetas desnudas contra las tetas de Romina debajo de la remera. 

Luego, Juli agarró su cartera y sacó la bolsita. Nos sentamos en un sillón tres cuerpos. Juli, yo y Romi. En ese orden. Juli, que ya se la veía con más confianza, tiró tres líneas sobre el mármol de la mesa ratona que estaba enfrente. Le dió un canuto a Romi y le dijo:

-Probá, linda.

Romi no se hizo esperar y aspiró. Después yo y última Juli. Juli, pasó el dedo por donde estaban las líneas y sin preguntar se lo metió en la boca a Romi, que pese a estar un poco sorprendida, chupó. 

Juli, sorprendida me dijo:

-¡León! Tenés el boxer mojado. 

Y sin mediar y frente a la nueva sorpresa de Romi, Juli se arrodilló frente a mí y me bajó el boxer, dejando mi verga al aire. Romi miró mi verga unos segundos y cambió su vista hacía otra dirección. Juli se levantó y fue a llevar mi boxer al tender. 

-Son una caja de sorpresas ustedes, ¿eh?- Dijo Romi mientras yo me reía. 

Charlamos los tres mientras la ropa se secaba cuando Juli se tiró una línea en la teta izquierda y juguetona dijo:

-Romi, ¿Te animás?

Romi sonrió desafiante, agarró el canuto y suavemente, inclinándose sobre mí y sobre mi verga, se acercó al pecho de Juli para esnifar. No se retiró enseguida, sino que redobló la apuesta y le pasó la lengua por la teta mientras Juli la miraba con la boca entreabierta. Fue cuando Romi volvió a su lugar cuando los tres descubrimos que yo tenía la verga como un ladrillo. Nos reímos. Juli me hizo parar. Tiró una línea de merca sobre mi verga, la esnifó y me la empezó a chupar. Yo me volví a dejar caer sobre el sillón y me puse a disfrutar de la chupada. Romi ya no miraba sorprendida, sino caliente. La miré y le dije:

-Falta que tome yo.- A la vez que le guiñé un ojo. 

Ella amagó a sacarse la remera cuando la frené.

-No, no. Ya hubo teta y verga.- Le volví a guiñar un ojo, sonriendo. 

Ella me devolvió la sonrisa, cómplice. Se dio vuelta y se bajó el short, dejando ver una tanguita hermosa que le hacía un culo perfecto. Le acaricié la nalga izquierda, le puse una línea y esnifé. No me retiré, me quedé besándole la cola mientras ella daba pequeños gemidos a la vez que Juli me la seguía chupando. 




cheta


Me relajé y disfruté de la boca de Juli. Romi abrió las piernas y se empezó a tocar por arriba de la tanga, en círculos. Dijo:

-León, ¿sabías que tu verga fue la primera que vi en persona? 

La miré, super excitado. Ella tenía una cara de perra caliente terrible. Se seguía tocando.

-Cuando estabas en la pileta con mi hermano. Él te bajó la malla en broma y vos a tenías parada.

Claro que me acordaba.

-En esa época siempre me tocaba pensando en vos. 

Eso fue suficiente para que yo empezara a gemir y a llenarle la boca a Juli de leche, que aguantaba estoica. Juli lo tragó todo. Di un suspiro y me tiré para atrás, sobre el sillón. El orgasmo fue increíble. 



rubia

Si les gustó el relato, agradecería que me escriban por MD. Pueden decirme como les gustaría que siga, darme ideas para otros o simplemente morbosear un rato.

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