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Todo por mi hijo VIII

Pasaron unos años desde mi último relato, Valen a estaaltura ya estaba viviendo con su pareja, tenían una vida estable. Yo, por miparte estaba con algún encuentro casual con algún que otro chongo, pero nadaformal con nadie.
Una tarde valen vino a visitarme, a tomar la merienda, loveía preocupado así que le pregunté que le pasaba, y sin mediar palabra selargó a llorar. Me contó que sabía que su mujer estaba con otro. Le preguntéporque sospechaba eso y me contó toda la historia.
Hace ya meses que él había vuelto a sus andanzas con laropa interior de mujer, como no podía tener la suya propia, empezó a usar la desu mujer. Me decía que solamente cuando estaba solo en casa abría el cajón dela ropa interior de ella y tomaba alguna tanga para masturbarse. Pero un día,al revisar bien el cajón, encontró una tanga negra con doble tira de encaje quenunca había visto y otra parecida colaless. Le resultó extraño que nunca se lashabía visto puestas, mas allá de que para ese entonces me confesó que no teníanmucho sexo y un poco ese fue el motivo por el cual volvió a usar tangas. Supreocupación lo llevó a buscar en su computadora, y ahí pudo entrar a suwhatsapp web y encontró las conversaciones. El nombre era “val” pero era unflaco, se escribían de todo. “Como me cogiste la otra tarde”, “que linda tangaque tenés” “como me gustó hacerte el orto”, “al fin estoy con un hombre deverdad”, “tuve ques esconder las tangas que uso con vos para que no me las useel puto ese”, “no me sabe coger”.
Era un montón, le pregunté si había hablado con ella,pero me dijo que no, que no sabía que decirle, que no quería que la relación serompa. Pero que se sentía muy triste. Yo no pude atinar a hacer otra cosa queacercarme a él y abrazarlo. Él me abrazó también, me preguntó si yo cogía bien,a lo cual le dije que sí, que no tenía nada que preocuparse. “Gracias mami” medijo, abrazándome más fuerte. Sus manos empezaron a bajar por mi cintura hastami cola, me apretó fuerte acercando mi pelvis a la suya. Pude sentirlo duro.Sabía lo que tenía que hacer. Acerqué mis manos a su pantalón y se lo bajé.Pude ver que estaba con una tanga negra puesta, le pregunté si era la que usabasu novia y me dijo que sí. Empecé a frotarle por arriba de la tanga el penehasta sentirlo bien erecto, entonces bajé, lo saqué de la tanga y le dije “esel pene hermoso, como no le va a gustar” y lo puse en mi boca, empecé asaborearlo como hace mucho no lo hacía, mientras él tomaba mi pelo y seguía elritmo de la mamada. “Sos la mejor mamá del mundo, no pares”. Estuve un rato mamándoselahasta que me levantó, me subió la pollera y puso su pene adentro de mi tangaempezando a mover su miembro erecto en mi vagina mojada. “Estás mojada mami, avos si te caliento” me dijo, “si amor, sos hermoso” le respondí. “Esta tanga deputa me queda bien?”, “Si amor, sos hermosa” decíamos mientas seguíamosfrotándonos. Estaba excitada, me saqué la remera y me quedé en corpiño, Valenaprovecho para chuparme las tetas. Quería tenerlo adentro, como lo supe tenertantas veces. “Cogeme por favor” le pedí, “Te quiero adentro”. “Cambiémonos lastangas” me dijo. Me resultó raro, pero accedí, me saqué la tanga y le bajé lasuya, aprovechando para chuparle un poco mas la pija. Luego le pusé la mía ytomé la de su mujer, la que había usado con otro, me la puse, me dio vuelta, mepuso en cuatro en el sofá y acercó su cara mi cola, oliéndome, oliendo latanga, la que usaba su mujer con otro, Sentía que él quería estar con ella y noconmigo, pero no importaba, quería complacerlo. Sentí su pene dentro mío,empezó a bombearme, yo gemía como una perra mientras él me decía que era suputa, que él era mi macho, que no era ningún puto. Acabamos al mismo tiempo. Mesalí, me saqué la tanga y se la puse en el pene mientras le limpiaba. Lo abracéy le pedí el número de teléfono del chongo de su novia. Él me lo dio.

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