La verdad es que fue una absoluta locura todo, ver a mi esposa recibiendo la verga grande de otro, y verla venirse tantas veces además de ver como ese macho le llenaba su conchita de leche, fue una puta locura.
Empezare por decirles que somos Sonia y Ezequiel una pareja madura, con alguna que otra vivencia swinger, Sonia es alta y rubia, pechos grandes y hermosos sin ser enormes, piernas largas y muy bien torneadas. Yo soy un tipo de lo más común, fornido y con algunos kilos de más.
Sonia mi mujer siempre ha sido una mujer muy risueña y disfrutadora de la vida en todos los sentidos.
Disfrutamos mucho de ir a la playa, no a cualquier playa, sino a una nudista que existe cerca de donde vivimos, la cual durante los eventos que se organizan la gente viene y disfruta por allí con total libertad.
Durante los dos primeros días de nuestra estancia, nos fijamos en una pareja ambos muy guapos, después sabría sus nombres Alicia y Alfredo, los cuales se la pasaban al sol todo el día y ambos habían adquirido un bronceado que los hacia lucir muy bien. Ello nos motivó a intentar establecer contacto con ellos, y a la hora de cenar les pedimos compartir la mesa a lo cual aceptaron.
Por supuesto que para la cena Sonia se había puesto unos de esos vestidos que cubre solo lo indispensable y en los que luce muy bella y atractiva, punto que no pasó desapercibido para Alfredo, quien le dirigió algunos piropos. Durante la cena nos conocimos un poco, al terminar nos dirigimos al billar, más como pretexto que para jugar, y tomar unos tequilas extras.
Todo el encuentro previo fue viento en popa, hasta que Alicia recibió una llamada de sus hijos y tuvieron que retirarse a resolver algún problema. Rápidamente se despidieron y quedamos de vernos al día siguiente en la playa.
Después de desayunar, nos dirigimos a la playa, en donde ya se encontraban Alicia y Alfredo, después de los saludos de rigor, Alfredo le comenta a Sonia que trajo un vino de mesa que a Alicia le encanta y que esperaba que a ella también le gustara, nos dice que es un vino de precio moderado, pero de muy buen sabor y excelentes resultados, cosa que en ese momento no entendí, se refería al White Zinfandel de LA CETTO.
Y así transcurrió la mañana, amena charla e ingesta del dichoso vinito, ya para el mediodía, empecé a entender lo de los excelentes resultados. Se sentaron juntas Alicia y Sonia, entre la cuales establecieron un contacto visual mientras sus manos empezaron a acariciarse con dulzura. La distancia entre ambas era muy corta por lo que Alicia aprovecho el momento en el que Sonia hizo un pequeño giro se acercó todavía más y empezó a besar a Sonia.
Hubo un momento de sorpresa en su cara, pero al instante cerró los ojos y empezaron a besarse deliciosa y rítmicamente mientras desaparecían sus lenguas en el interior de sus bocas.
¡Dios mío que éxtasis! ¡¡No me lo podía creer!! Las dos chicas no tardaron en seguir su agasajo de besos, muchos besos bien cachondos y caricias, pero muchos besos de lengua, super salvajes pues. Las dos chicas, sin nada de ropa, los senos al aire chocando entre ellos en los besos y caricias que se daban las dos super hembras, era una escena impresionante, de venirse ahí mismo, pero en un determinado momento Sonia dijo muy sugerentemente: ¿porque no le damos el show lésbico completo a nuestros maridos?
Las dos se rieron, y acto seguido se pusieron de pie para dirigirnos a su habitación, el cuerpo sensual de las dos rivalizaba, el de mi mujer maduro pero de carnes firmes, el de Alicia hermoso, piel blanca, las dos completamente desnudas, completamente entregadas una a la otra.
Tardamos dos a tres minutos en llegar a su habitación y mi mujer tomo la iniciativa, tiro a Alicia sobre la cama, abriéndole delicadamente las piernas, viéndola a los ojos, sonriendo lascivamente, Alicia entendió la señal y alzo el pubis para recibir la lengua de mi mujer en su clítoris, a los primeros lengüeteos de Sonia en su conchita, lanzo un gemido riquísimo de placer, tocándose los pechos para aliviar su excitación… así duraron un buen rato, en ese delicioso oral lésbico, luego se cambiaron y Alicia metió su lengua en el sexo de mi mujer, más en este caso, Sonia le musito algo, como enseñémosles como dar más placer con la lengua, agarrándole las nalgas y bebiendo sus jugos vaginales, ambas se retorcían del placer, en eso abrió los ojos, me miro, y me lanzo un beso, se sonrió en una mueca de placer y siguió en lo suyo.
Por supuesto que para ese momento Alfredo y yo estábamos completamente excitados de ver a nuestras mujeres, Sonia le hizo una señal a Alfredo para que se acercara a la cama, ni lerdo ni perezoso se acercó, ella tomo con delicadeza su verga y la coloco en su boca, empezando a darle una mamada que lo hizo poner los ojos en blanco, su lengua acariciándole la verga, que se la introducía casi toda en su boca, por cierto de dimensiones muy respetables.
Mientras tanto yo trataba de ordenar mi mente y disfrutar de lo que estaba viendo, Alicia chupándole con ansias el clítoris a Sonia, mientras ella a su vez disfrutaba de mamar la verga de Alfredo, que caliente que estaba mi mujer, estaba toda desbocada mamando como solo se puede dar en circunstancias inesperadas. Sonia continuó mamando, la verga de Alfredo la cual estaba cada vez más grande y yo disfrutando el enorme placer de verla disfrutar (soy cornudo, ya que).
Continuo lamiéndole su verga , bajando hasta sus huevos, metiéndose uno en la boca, chupando y jalando de él, luego se metía el otro para hacer lo mismo, baja a sus piernas y le chupa por la parte interna de sus muslos, sube de nuevo hacia su verga lamiéndole por su tronco, mientras su mano le masturbaba, la metió de nuevo a su boca despacio y la saco despacio, saca un poco la cabeza y la volví a meter, dejó la verga dentro de su boca y la mete más adentro, la verga de Alfredo estaba llena de babas, la volvió a meter y a sacar rápido… cada vez más rápido, chupando cada vez más, de pronto Alfredo comenzó a avisarle que estaba a punto de acabar, y mi esposa lo miró a los ojos y se la siguió mamando… hasta que finalmente él se vino dentro de su boca, la verdad es que Alfredo tenía bastante leche, y se la estaba descargando toda en la garganta a mi esposa… y ella no llegaba a tragarse todo, asi que parte de esa leche le salía por la comisura de los labios a Sonia, quien terminó de tragar todo y procedió a limpiar con su boca la leche que aun chorreaba por su verga.
En ese momento decido participar, y me dirijo con Alicia que continuaba chupando la panocha de Sonia, sin preámbulos clavo mi verga (mis 15 cm pues) que entro sin mucho esfuerzo debido a lo lubricada que estaba su vagina, sintiendo su calor delicioso, mientras ella emite un gemido, no para de seguir mamándole a Sonia, así que mientras bombeo a la mayor velocidad que me es posible Sonia empieza a tener su primer orgasmo del día.
No dure mucho en terminar, yo estaba muy excitado, así que al acabar, rápidamente abandone la cama, para ver ahora a Sonia mamarle su clítoris a Alicia y a la vez degustar el semen que instantes antes yo había depositado.
Alfredo se dio el lujo de acomodar a Sonia en posición de perrito, mientras esta se comía con intensidad la panocha a de Alicia. La tomo por las cadenas y comenzó a bombearle, le jalaba del cabello, le acariciaba los senos, le daba nalgadas, iba acelerando y aumentado la intensidad de sus embestidas, mientras Sonia gozaba como nunca, ya se había venido un par de veces sintiendo unos orgasmos brutales.
Alfredo comenzó a acelerar sus embestidas soltando gruñidos, estaba a punto de eyacular nuevamente, entonces él la tomo más fuerte aferrándose a sus caderas empujando su verga lo más profundo posible mientras Sonia sentía otro orgasmo aproximarse.
No sé cuánto tiempo llevaba Alfredo sin tener sexo, pero la cantidad de esperma que empezó a escurrir de la vagina de Sonia con la verga dentro era mucho, y más para ser la segunda vez que acababa en apenas un ratito.
La verdad es que fue una absoluta locura todo, ver a mi esposa recibiendo la verga grande de otro, y verla venirse tantas veces… además de ver como ese macho le llenaba su conchita de leche, fue una puta locura.
Después de un buen rato de sexo todos contra todos, nos quedamos rendidos sobre la cama, empapados de sudor, pero completamente extasiados.
Empezare por decirles que somos Sonia y Ezequiel una pareja madura, con alguna que otra vivencia swinger, Sonia es alta y rubia, pechos grandes y hermosos sin ser enormes, piernas largas y muy bien torneadas. Yo soy un tipo de lo más común, fornido y con algunos kilos de más.
Sonia mi mujer siempre ha sido una mujer muy risueña y disfrutadora de la vida en todos los sentidos.
Disfrutamos mucho de ir a la playa, no a cualquier playa, sino a una nudista que existe cerca de donde vivimos, la cual durante los eventos que se organizan la gente viene y disfruta por allí con total libertad.
Durante los dos primeros días de nuestra estancia, nos fijamos en una pareja ambos muy guapos, después sabría sus nombres Alicia y Alfredo, los cuales se la pasaban al sol todo el día y ambos habían adquirido un bronceado que los hacia lucir muy bien. Ello nos motivó a intentar establecer contacto con ellos, y a la hora de cenar les pedimos compartir la mesa a lo cual aceptaron.
Por supuesto que para la cena Sonia se había puesto unos de esos vestidos que cubre solo lo indispensable y en los que luce muy bella y atractiva, punto que no pasó desapercibido para Alfredo, quien le dirigió algunos piropos. Durante la cena nos conocimos un poco, al terminar nos dirigimos al billar, más como pretexto que para jugar, y tomar unos tequilas extras.
Todo el encuentro previo fue viento en popa, hasta que Alicia recibió una llamada de sus hijos y tuvieron que retirarse a resolver algún problema. Rápidamente se despidieron y quedamos de vernos al día siguiente en la playa.
Después de desayunar, nos dirigimos a la playa, en donde ya se encontraban Alicia y Alfredo, después de los saludos de rigor, Alfredo le comenta a Sonia que trajo un vino de mesa que a Alicia le encanta y que esperaba que a ella también le gustara, nos dice que es un vino de precio moderado, pero de muy buen sabor y excelentes resultados, cosa que en ese momento no entendí, se refería al White Zinfandel de LA CETTO.
Y así transcurrió la mañana, amena charla e ingesta del dichoso vinito, ya para el mediodía, empecé a entender lo de los excelentes resultados. Se sentaron juntas Alicia y Sonia, entre la cuales establecieron un contacto visual mientras sus manos empezaron a acariciarse con dulzura. La distancia entre ambas era muy corta por lo que Alicia aprovecho el momento en el que Sonia hizo un pequeño giro se acercó todavía más y empezó a besar a Sonia.
Hubo un momento de sorpresa en su cara, pero al instante cerró los ojos y empezaron a besarse deliciosa y rítmicamente mientras desaparecían sus lenguas en el interior de sus bocas.
¡Dios mío que éxtasis! ¡¡No me lo podía creer!! Las dos chicas no tardaron en seguir su agasajo de besos, muchos besos bien cachondos y caricias, pero muchos besos de lengua, super salvajes pues. Las dos chicas, sin nada de ropa, los senos al aire chocando entre ellos en los besos y caricias que se daban las dos super hembras, era una escena impresionante, de venirse ahí mismo, pero en un determinado momento Sonia dijo muy sugerentemente: ¿porque no le damos el show lésbico completo a nuestros maridos?
Las dos se rieron, y acto seguido se pusieron de pie para dirigirnos a su habitación, el cuerpo sensual de las dos rivalizaba, el de mi mujer maduro pero de carnes firmes, el de Alicia hermoso, piel blanca, las dos completamente desnudas, completamente entregadas una a la otra.
Tardamos dos a tres minutos en llegar a su habitación y mi mujer tomo la iniciativa, tiro a Alicia sobre la cama, abriéndole delicadamente las piernas, viéndola a los ojos, sonriendo lascivamente, Alicia entendió la señal y alzo el pubis para recibir la lengua de mi mujer en su clítoris, a los primeros lengüeteos de Sonia en su conchita, lanzo un gemido riquísimo de placer, tocándose los pechos para aliviar su excitación… así duraron un buen rato, en ese delicioso oral lésbico, luego se cambiaron y Alicia metió su lengua en el sexo de mi mujer, más en este caso, Sonia le musito algo, como enseñémosles como dar más placer con la lengua, agarrándole las nalgas y bebiendo sus jugos vaginales, ambas se retorcían del placer, en eso abrió los ojos, me miro, y me lanzo un beso, se sonrió en una mueca de placer y siguió en lo suyo.
Por supuesto que para ese momento Alfredo y yo estábamos completamente excitados de ver a nuestras mujeres, Sonia le hizo una señal a Alfredo para que se acercara a la cama, ni lerdo ni perezoso se acercó, ella tomo con delicadeza su verga y la coloco en su boca, empezando a darle una mamada que lo hizo poner los ojos en blanco, su lengua acariciándole la verga, que se la introducía casi toda en su boca, por cierto de dimensiones muy respetables.
Mientras tanto yo trataba de ordenar mi mente y disfrutar de lo que estaba viendo, Alicia chupándole con ansias el clítoris a Sonia, mientras ella a su vez disfrutaba de mamar la verga de Alfredo, que caliente que estaba mi mujer, estaba toda desbocada mamando como solo se puede dar en circunstancias inesperadas. Sonia continuó mamando, la verga de Alfredo la cual estaba cada vez más grande y yo disfrutando el enorme placer de verla disfrutar (soy cornudo, ya que).
Continuo lamiéndole su verga , bajando hasta sus huevos, metiéndose uno en la boca, chupando y jalando de él, luego se metía el otro para hacer lo mismo, baja a sus piernas y le chupa por la parte interna de sus muslos, sube de nuevo hacia su verga lamiéndole por su tronco, mientras su mano le masturbaba, la metió de nuevo a su boca despacio y la saco despacio, saca un poco la cabeza y la volví a meter, dejó la verga dentro de su boca y la mete más adentro, la verga de Alfredo estaba llena de babas, la volvió a meter y a sacar rápido… cada vez más rápido, chupando cada vez más, de pronto Alfredo comenzó a avisarle que estaba a punto de acabar, y mi esposa lo miró a los ojos y se la siguió mamando… hasta que finalmente él se vino dentro de su boca, la verdad es que Alfredo tenía bastante leche, y se la estaba descargando toda en la garganta a mi esposa… y ella no llegaba a tragarse todo, asi que parte de esa leche le salía por la comisura de los labios a Sonia, quien terminó de tragar todo y procedió a limpiar con su boca la leche que aun chorreaba por su verga.
En ese momento decido participar, y me dirijo con Alicia que continuaba chupando la panocha de Sonia, sin preámbulos clavo mi verga (mis 15 cm pues) que entro sin mucho esfuerzo debido a lo lubricada que estaba su vagina, sintiendo su calor delicioso, mientras ella emite un gemido, no para de seguir mamándole a Sonia, así que mientras bombeo a la mayor velocidad que me es posible Sonia empieza a tener su primer orgasmo del día.
No dure mucho en terminar, yo estaba muy excitado, así que al acabar, rápidamente abandone la cama, para ver ahora a Sonia mamarle su clítoris a Alicia y a la vez degustar el semen que instantes antes yo había depositado.
Alfredo se dio el lujo de acomodar a Sonia en posición de perrito, mientras esta se comía con intensidad la panocha a de Alicia. La tomo por las cadenas y comenzó a bombearle, le jalaba del cabello, le acariciaba los senos, le daba nalgadas, iba acelerando y aumentado la intensidad de sus embestidas, mientras Sonia gozaba como nunca, ya se había venido un par de veces sintiendo unos orgasmos brutales.
Alfredo comenzó a acelerar sus embestidas soltando gruñidos, estaba a punto de eyacular nuevamente, entonces él la tomo más fuerte aferrándose a sus caderas empujando su verga lo más profundo posible mientras Sonia sentía otro orgasmo aproximarse.
No sé cuánto tiempo llevaba Alfredo sin tener sexo, pero la cantidad de esperma que empezó a escurrir de la vagina de Sonia con la verga dentro era mucho, y más para ser la segunda vez que acababa en apenas un ratito.
La verdad es que fue una absoluta locura todo, ver a mi esposa recibiendo la verga grande de otro, y verla venirse tantas veces… además de ver como ese macho le llenaba su conchita de leche, fue una puta locura.
Después de un buen rato de sexo todos contra todos, nos quedamos rendidos sobre la cama, empapados de sudor, pero completamente extasiados.
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