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La albercada

La albercada de Jackie
Estábamos en la albercada de mi novia Jackie. Ella es más rellenita, de curvas suaves y panza notoria. Ese día llevaba un traje de baño negro que le marcaba todos los rollitos. Yo estaba en el agua intentando disimular la erección cuando llegó Ari.
Ari, su mejor amiga. Bikini verde clarito, mínimo, que apenas le cubría las tetas y se le clavaba entre las piernas. Se metió al agua justo a mi lado, me rozó “sin querer” y bajo la superficie me agarró la verga con total naturalidad.
—Tu gorda no se da cuenta de nada —me susurró al oído—. Soy la razón por la que te masturbas. Cuando cieras los ojos con ella, piensas en mí.
Me masturbó lento bajo el agua hasta hacerme correrme en su mano. Después se untó mi leche en la barriga y regresó a platicar con Jackie como si nada.
Poco después me hizo una seña hacia el baño. Entré detrás de ella. Apenas cerré la puerta, Ari se bajó el bikini, se apoyó en el lavabo y me ordenó:
—Métela. Rápido. Quiero que me cojas mientras tu novia está afuera.
La follé duro contra el lavabo, agarrándola de la panza. Se corrió apretándome y yo me vine profundo dentro de ella. Salió del baño con mi semen escurriéndole por el muslo y se sentó pegada a Jackie.
Más tarde, delante de todos, Ari no se aguantó:
—Oye Jackie… me acabé de coger a tu novio en el baño. Todavía lo tengo adentro. Míralo.
Levantó la pierna y mostró el hilito blanco que le bajaba. Jackie se quedó en shock, pero en lugar de enojarse se le notó la excitación. Ari lo vio y sonrió.
—Te gusta, ¿verdad, cornuda?
En ese momento apareció Sofi, la del bikini naranja. En vez de ponerse del lado de Jackie, se unió a la humillación:
—Qué patética te ves, Jackie… la gorda cornuda. Ahí parada viendo cómo se cojen a tu novio.
Sofi se bajó el bikini, se subió encima de mí y se me clavó delante de toda la fiesta. Ari le abría las piernas para que Jackie viera todo.
—Mira cómo nos lo cogemos entre las dos, gordita. Tu novio ya no es tuyo.
Me corrí dentro de Sofi mientras la fiesta empezaba a burlarse de Jackie a gritos:
—¡Cornuda!
—¡Gorda putita!
—¡Mírenla cómo se moja de la humillación!
Ari y Sofi obligaron a Jackie a arrodillarse y limpiarles el coño con la lengua delante de todos. Después me hicieron correrme otra vez, esta vez en la cara de Jackie. La dejaron completamente manchada de semen.
Entonces Ari levantó la voz:
—Ahora le toca a toda la fiesta.
Uno tras otro la usaron. La follaron en la boca, en el coño, le corrieron encima, le jalaron el pelo, la humillaron sin parar. Jackie terminó tirada en el piso, llena de semen por todos lados, mientras la albercada la gritaba “gorda cornuda” y “agujero público”.
Al final, Ari y Sofi me hicieron follarlas otra vez justo encima del cuerpo usado de Jackie. Me corrí dentro de Ari por última vez y dejaron que mi leche le cayera encima a mi novia.
Cuando la fiesta se dispersó, Ari me dio un beso posesivo delante de Jackie y me dijo:
—Esta noche duermes con nosotras. Tu gorda se queda sola… a pensar en todo lo que le hicimos.
Sofi me tomó de la mano. Las tres nos alejamos hacia la casa, dejando a Jackie tirada en el piso, manchada, humillada y completamente sola.
Fin.

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