Nunca pensé que iba a terminar así.
Mucho menos con él.
Mi compañero de la planta, el mismo que durante el día me hablaba de trabajo como si entre nosotros no existiera ningún secreto. El mismo que, cuando nos cruzábamos en Mataderos, apenas me sostenía la mirada un segundo de más para recordarme todo lo que había pasado entre nosotros. Mi amante secreto...
Esa noche, en cambio, no estábamos en el laburo.
Estábamos en su depto, lejos de los pasillos de la planta y de cualquier mirada indiscreta.
Yo llevaba un disfraz de Sailor Moon.







Él se quedó mirándome unos segundos.
—No puedo creer que te hayas animado.
—Yo tampoco —contesté, riéndome nerviosa.
Mi compañero del trabajo me sentó en sus piernas, mientras tomábamos unos tragos...mis piernas quedaban muy expuestas, con ese traje...




Su amigo estaba sentado en el sillón, habiamos tomado y jugado a las cartas, se quedó dormido.... Lo conocía solamente de alguna conversación y de las historias que mi amante me había contado. Ahora me observaba con una mezcla de curiosidad y admiración que hizo que me pusiera todavía más colorada, esperando a que reaccionara...

—Está hermosa —dijo el desconocido, luego de despertar
Mi amante sonrió.
—Te dije.
Me retiré para comprobar que llevaba mi tanguita negra, y para respirar un poco, era mi primera vez haciendo algo así...




Por un momento pensé en todo lo extraño que era aquello. Al día siguiente, mi amante y yo volveríamos a ser compañeros de trabajo. Volveríamos a hablar de informes, horarios y problemas de producción como si aquella noche no hubiera existido.
Pero ahora no.
Ahora estábamos los tres.
Y yo ya no quería esconderme.
Mi amante tomó mi mano y me miró.
—¿Seguís segura?
Asentí.
Su amigo sonrió, pero ninguno de los dos se apresuró.
Eso fue lo que terminó de relajarme.
La noche avanzó entre risas, miradas y una tensión cada vez más difícil de disimular. Yo sentía que estaba cruzando una frontera que durante mucho tiempo había imaginado desde lejos.
Y, mientras los dos hombres me cogían como si aquella versión de mí fuera algo completamente nuevo, pensé que quizá lo más excitante no era el disfraz.
Era descubrir que la mujer tímida que todos conocían tenía secretos que nadie en la planta siquiera sospechaba.








al día siguiente encontré los forros llenos de líquido blanco, y no me aguante...


Mucho menos con él.
Mi compañero de la planta, el mismo que durante el día me hablaba de trabajo como si entre nosotros no existiera ningún secreto. El mismo que, cuando nos cruzábamos en Mataderos, apenas me sostenía la mirada un segundo de más para recordarme todo lo que había pasado entre nosotros. Mi amante secreto...
Esa noche, en cambio, no estábamos en el laburo.
Estábamos en su depto, lejos de los pasillos de la planta y de cualquier mirada indiscreta.
Yo llevaba un disfraz de Sailor Moon.







Él se quedó mirándome unos segundos.
—No puedo creer que te hayas animado.
—Yo tampoco —contesté, riéndome nerviosa.
Mi compañero del trabajo me sentó en sus piernas, mientras tomábamos unos tragos...mis piernas quedaban muy expuestas, con ese traje...




Su amigo estaba sentado en el sillón, habiamos tomado y jugado a las cartas, se quedó dormido.... Lo conocía solamente de alguna conversación y de las historias que mi amante me había contado. Ahora me observaba con una mezcla de curiosidad y admiración que hizo que me pusiera todavía más colorada, esperando a que reaccionara...

—Está hermosa —dijo el desconocido, luego de despertar
Mi amante sonrió.
—Te dije.
Me retiré para comprobar que llevaba mi tanguita negra, y para respirar un poco, era mi primera vez haciendo algo así...




Por un momento pensé en todo lo extraño que era aquello. Al día siguiente, mi amante y yo volveríamos a ser compañeros de trabajo. Volveríamos a hablar de informes, horarios y problemas de producción como si aquella noche no hubiera existido.
Pero ahora no.
Ahora estábamos los tres.
Y yo ya no quería esconderme.
Mi amante tomó mi mano y me miró.
—¿Seguís segura?
Asentí.
Su amigo sonrió, pero ninguno de los dos se apresuró.
Eso fue lo que terminó de relajarme.
La noche avanzó entre risas, miradas y una tensión cada vez más difícil de disimular. Yo sentía que estaba cruzando una frontera que durante mucho tiempo había imaginado desde lejos.
Y, mientras los dos hombres me cogían como si aquella versión de mí fuera algo completamente nuevo, pensé que quizá lo más excitante no era el disfraz.
Era descubrir que la mujer tímida que todos conocían tenía secretos que nadie en la planta siquiera sospechaba.








al día siguiente encontré los forros llenos de líquido blanco, y no me aguante...


10 comentarios - Me dejaron llena de leche - Mi primer trío