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El Día De La Lealtad (parte 3)





Capítulo 3 - “Del trabajo a casa y de casa al trabajo”





Por ese entonces, Nicolas ya estaba empezando a sospechar algo. No sabía bien que, ni con quién, ni cómo era. Todavía no. Faltaba información. Pero para alguien detallista como él, había patrones que no podía ignorar.

Cuando Valentina le comentó una noche mientras cenaban que había arreglado con Cecilia para contratar, de alguna manera, al gordo Tavo de la verdulería para que les hiciera algunas entregas de Fondo Liso, por ejemplo, ese dato si hubiese estado aislado, hubiese sido inofensivo. Inerte. Pero cuando a ese dato se lo ponía en contexto de lo demás, de lo que Nicolas había escuchado en la verdulería de boca de Tavo y Raul, mas la forma en que los vió interactuar a Valentina y a Tavo cuando se reencontraron, a Nicolas le estaba causando una especie de leve alerta amarilla.

Pero no dijo nada. No ahí, en ese momento. Le dijo a Valentina que le parecía bien, si les iba a quitar una molestia a las dos. Lo único que le preocupaba, le dijo, era si ese Tavo era realmente de confianza. Si no iba a desaparecer con algún envío y esas cosas. Valentina nada más sacudió la cabeza. Le dijo a Nicolas que estaba siendo prejuicioso. Que ella lo conocía a Tavo de años, pese al bache sin contacto que tuvieron en el medio, y que siempre fue buen tipo.

No le dijo a Nicolas que Tavo ya había ido a la casa aquella tarde a matear. Mucho menos lo que el gordo le había sugerido cuando se estaba yendo. No hacía falta.

Nicolás lo terminó aceptando, aunque tampoco era algo sobre lo que él tenía algún tipo de potestad. Fondo Liso era el emprendimiento de Valentina y Cecilia, podían contratar a quienes ellas quisieran, él no había puesto un peso en eso y no tenía nada que ver. Hubiese sido extremadamente de vigilante, pensó él para sí mismo, si ponía algún tipo de grito en el cielo a esa altura temprana. No había nada de lo que quejarse, siendo sensatos. Y él se consideraba un tipo sensato.

Pero a los pocos días Valentina, sin quererlo, le dio más información a Nicolas. Mínimamente, pero a él le sirvió para agregar al archivo mental.

Paso un sábado a la tardecita, tipo siete y media. Valentina había separado tres cajas medianas de ventas de Fondo Liso, las tenía en el living, embalándolas bien y pegandoles el moño y la tarjeta del emprendimiento que siempre ponía de agradecimiento y contacto. Nicolas estaba en la cocina, haciéndose un café, pero la escucho a Valentina hablar en su celular mientras terminaba la tarea.

Naturalmente sólo escuchaba la mitad de la conversación:


“Hola gordo, qué haces?”
“Bien. Estás viajando? Que es ese ruido?”
“Ah, okey.”

“Como estas?”
Valentina se rió, “Me alegro. Che, escuchame, hoy nos entró un pedido, son tres cajas. Cajitas. Podes entregar el lunes a la mañana?”
“Recoleta”


Hubo una pausa, Nicolas aprovechó para tomar un sorbo de café, parado en la cocina, en silencio. Escuchando.
“Dale okey.”
“Cuando p… okey, podes pasar tipo ocho y media, nueve? O es muy temprano?”

“Si, boludo, en mi casa”, se rio Valentina, “Sino te habría dicho que vayas a lo de Ceci o al taller”
Valentina se rio, “Ganso.”
Hubo una pausa, Valentina estaría escuchando, Nicolas la oyó reírse de nuevo, “Basta, tarado!”
Otra pausa, “Si, eso si. No hay drama con eso.”
“Si, seguro”
Una pausa. “No, por?”
Valentina se rió de nuevo, “Bueno, dale. Ya aprendiste? Te mostró Raul?”
“Bueno, eso espero. Dale. Después me fijo. Ahora tengo que arrancar la cena.”
Una pausa. “Pasta, creo.”

“Okey, te guardo si sobra, pero no creo”
Una pausa, “Dale, locura, nos vemos el lunes. No vengas tarde”
“Beso. Chau.”




Valentina y Nicolas cenaron lo mas bien, miraron un poco de TV en el living y Nicolas se fue a dormir, ya que estaba bastante cansado. Había sido uno de esos sábados que el no hacer nada lo terminó amodorrando. Valentina se quedó en el living mirando algo en Netflix. Ya eran como las doce y media y aun no estaba cansada. Apago la TV y agarro un libro, tirándose en uno de los sillones del living a leer tranquila.

A eso de la una, por algún motivo, le picó el bichito. Se puso a pensar en Tavo. Por nada. Por todo. La quietud del living, el suave ruido de algún auto que pasaba por afuera la relajo y la hizo pensar. Se acordó de la canción de Cerati y como él decía que “el diablo frecuenta soledades”. Se mordió el labio y pensó que estaría haciendo el gordo. Por ahí estaba durmiendo. Por ahí seguía despierto ahí donde paraba con su primo y la mujer del primo. Por ahí estaba de joda, era sábado por la noche.

Dudo un poco hasta que al final tomó su celular y le mando un mensaje.


“Tavo, andas por ahí? Estás despierto?”, le escribió. No recibió respuesta. Varios minutos. Por ahí estaría dormido. Hasta que poco tiempo después, cuando había vuelto a la lectura, el celular le vibró al lado del cuerpo, en el asiento del cómodo sillon.

“Si aca estoy que pasa todo bien?”
“Si tranqui. Todo bien.”
“Que paso?”
“Nada, bolas, no pasó nada.”
“Bue”
“Estás ocupado? Estabas durmiendo?”
“No”
“Te fuiste de joda?”
“Jajaja no, aca en casa con el primo, jugando al truco un rato”
“Bien. Quién ganó?”
“Parejo jajajaj”
“Juegan por guita?”
“Jajajaj no que guita mami! Me haces cagar de risa”
“Jajaja yo que se”
“Ahora con la changa tuya por ahí si”

Valentina sonrió mirando la pantalla del celu. Le contestó rápido.
“Me parece bien que te ganes unos pesos, pero no para que te los patines en la timba”
“Jajaja na mi amor yo no juego, tranqui. Escabio si, timba no”

Pasaron unos momentos sin intercambio. Valentina no sabía que decir, y aparentemente Tavo tampoco. Hasta que le entró un mensaje de él.
“Que hacías estabas al pedo”
“Si, maso. Tirada aca leyendo”
“Lees? Jajajaj”
“Si pelotudo. De que te reís?”
“Nada nada. Qué lees?”
“Ahora Sábato”
“No conozco, nunca lo lei”
“Deberías, es un genio. Era.”
“Palmó?”
“Si boludo hace mil años”
“Sábado a la noche leyendo que aburrida jjajajaj”
“Y que queres que haga, gil?”
“No sé. Salí con tu novio anda por ahí anda a bailar”
“No voy a bailar. Ya no”
“No tenes amigas para salir?”
“Pocas. Tengo a Ceci que a veces nos tomamos algún café”
“A esa ya la conozco. Otras?”

Valentina sonrió y siguió tipeando.
“Ojo vos con Ceci negro eh? Que tiene novio”
“Jajaj ta linda la guacha”
“NO JODAS TAVO”, tipeo Valentina con una sonrisa
“Que te haces la cuida, vos tenes novio tambien y mira jajaja”
“Mira que?”
“Mandandome mensajitos a la una de la matina”

Valentina se mordió el labio y sonrió.
“Yo no te dije nada”
“Decir no pero anda a saber que estás pensando jajajaj engañadora”
“Engañadora de que?”
“Ta durmiendo tu novio?”
“Si”
“Jajajajaja”
“Que?”
“Nada que duerma bien jajajaja”
“Pelotudo”, tipeo Valentina con una sonrisa

“Nada pensé que era por lo del otro dia me ilusionaste”
“Que cosa del otro día?”
“Lo que te dije, si querías”

Valentina suspiro y tardo en contestar. Finalmente le escribió.
“No te escribí por eso, ganso.”
“Claro claro”
“En serio gordinflas jajaja”
“Che mas respeto jajaja”
Valentina le mando un emoji de una carita tirando un beso

“Y por qué escribiste?” le llego el mensaje de el.
“Por nada. Estaba aburrida. Necesito un motivo para hablarte?”
“No”


Luego de un minuto le entro otro mensaje de Tavo
“Mandame una foto a ver”
“A ver que?”, tipeo Valentina sonriendo
“A ver que aburrida que estas”
“No, para que?”
“Dale”
“Que queres ver foto de que?”
“De nada, tuya, que se yo. Ahí tirada jajajaja”

“Medio boluda esa foto”
“Bueh si no tenes huevo entonces deja”

Valentina frunció las cejas y se rio. Hijo de puta. Apoyo el celular en el sillón, se irguió y se sacó la remera, quedando en la bikini blanca que llevaba abajo que le mostraba bien las tetas. Si Tavo quería que lo calentara, lo iba a calentar. Se recostó de nuevo en el sillón, se arregló un poco la tela para que no se viera mucho, lo cual era tan imposible que pronto desistió. Alineó el celular y mirando a la pantalla sacó la foto, mandandosela inmediatamente.




El Día De La Lealtad (parte 3)





La siguió con otro mensaje
“Ahí tenes. Quien no tiene huevos a ver? Jajaja”


Tavo tardó bastante en contestar. Las dos marcas azules de foto y mensaje recibidos lo delataron. Finalmente contestó.
“Nah no podes jajaja”
“No puedo que?”
“Sos hija de puta eh jajajaja”
“De que?”
“Mira lo que sos hermosa mira lo que es eso me mata”

Valentina sonrió y contestó.
“Viste”
“Come bien tu novio jajaja”
“Sep”
“Sabes lo que le hago a esas dos jajajaj”
Valentina se sonrio, igualmente le contesto, “No seas guarango”
“Ay que te ofendiste?”
“No”
“Jajajaj putita linda”

A Valentina le dio un brinquito en el pecho cuando leyó ese mensaje. Igualmente no tuvo mucho tiempo de pensar. Enseguida le llegó otro mensaje de Tavo.
“Mostramelas a ver”
“Uf Tavo”
“Dale no seas mala. Si te gusta jajajaja”
“No”
“Te tengo que apurar de nuevo engañadora? Jajaja”
“No, no jodas.”
“Dale no seas malita. Si las tenes ahí. Dame una alegría.”

“Ni loca mira si se la mostras a tu primo o a cualquiera. Ni en pedo gordo”
“Tas loca, esto es para mí solo. A nadie.”
“No se.”
“Dale puti mostramelas se buenita. El otro duerme jajajaja”

Valentina se mordió el labio cuando leyó “el otro”. Nicolás. Si, dormía. Y Valentina no. No solo no dormía sino que estaba ya bastante excitada con lo que estaba haciendo. Finalmente le respondió a Tavo.
“Me juras que no las ve nadie o te mato. No te estoy jodiendo, gordo. En serio”
“Te lo juro mami. En serio. Confía en papito.”


Valentina no lo dudó mucho, tomó la prenda y tiró para arriba con suavidad, dejando que sus tetas fueran libres y quedaran a la vista. Estiró el brazo, apuntó con el celu y sacó la foto. Titubeó un momento para mandarla, pero finalmente lo hizo.



novia puta





Un minuto después llegó el mensaje de Tavo
“Mira lo que sos hija de puta me muero”


Valentina se sonrió sola, sentía el corazón latirle suavemente y la concha despertando y mandando señales.
“Te gustan?”

“Hermosas como vos”
“Gracias”
“Sabes los besitos que les doy jajajaj”
“Jajaja besitos”
“Si besitos y otras cosas jajaja”
“Otras cosas como que a ver?”
“Mordidas chupadas estrujadas las pongo en un cuadro para el museo a esas gomas jajajaj”
“Jajajaj que forro”

“Esssos timbres los toco hasta que me vengan a atender y no me voy jajaj”
“Que pelotudo jajaj”


Pasó un minuto y Tavo le mando otro mensaje
“Como me pusiste pendeja”
“Mal?”
“No bien jajaja”
“Jajajaj”
“Sabes la que tengo aca para darte jajaja”
Valentina se rió casi fuerte en voz alta, “Me imagino”
“Te la imaginas?”
“Y si”
“O la queres ver?”
“Dale a ver jajajaja”


Luego de un minuto Tavo le mando su foto:



cornudo



“Toda esta para vos mami si queres”

Valentina sonrió mirando la foto. Que verga hermosa tenía el hijo de puta. Grande, dura y marrón.
“Boludo”
“Que no te gusta?”
“Es tremenda jajaja”
“Viste toda tuya mami”
“Boludo te pajeaste?”, le escribió Valentina
“Mas bien jajaja quedo un poquito de lechita si queres jajajaja”


Valentina se mordió el labio y abrió la foto otra vez, haciendo zoom con los dedos para agrandar la verga de Tavo en la pantalla. Lo que debía ser tener ese pijon en la boca… o abriéndole fuerte la concha, pensó.
“Me encanta”
“La pija o la lechita jajaja!”
“Las dos cosas jajaja”
“El lunes que voy la ves en vivo si queres”
“No me tientes hijo de puta”
“No te tiento te digo que si la queres la tenes”
“Que generoso jajaja”
“Viste yo soy asi buen tipo”
“Eso lo se”
“La vas a querer?”
“No se”
“Jajajaj que no sabes… deja de mentir”
“Tengo novio, gordo”
“Si ya se me lo dijiste veinte veces reina”
“Entonces ya sabes”
“Entonces nada porque tenes novio pero me andas mostrando las tetas para calentarme y lo lograste jajaja no te hagas la santa”

Valentina suspiró y respondió
“Nunca dije que era una santa”
“El lunes la probas y si te gusta vamo para delante”
“Uf Tavo”
“Uf nada. No me digas que no la queres”
“No digo que no”
“Dale dejate de joder monito. Tengo unas ganas de culearte que vuelo y encima ahora peor con tus fotos”


Valentina no contestó, esperó un momento y respondió.
“Yo tambien”
“Yo tambien que?”
“Que me caliente con la foto, boludo”
“Bueno quiero que me la chupes el lunes entonces”
“Tengo ganas”
“Ya se yo tambien. Casi que te culeo la otra vez que fui a tu casa jajajaj”
“Que hijo de puta jajaja”
“Te hubiese gustado no?”
“Ay diosss…”
“Jajajaj prepara esa boquita para el lunes, rubia que te la vas a tragar toda”
“Todo eso no se si puedo jajaja”
“Jajaja verga en la boquita y la lechita en la pancita te gusta asi?”
“Si”
“Te vas a tragar toda mi lechita linda?”
“Si. Toda.”
“Y despues queres que te llene la conchita?”
“Querer quiero pero no se, gordo”
“Que no sabes?”
“No se, es un paso fuerte. No estoy soltera.”
“Para chupar verga si estas soltera para coger no jajajaj”
“Que forro que sos.”
“Bueno el lunes charlamos”

“Dale ok. No vengas tarde que despues me atraso con las cosas”
“A las 9 estoy ahí. Ponete linda putita jajajaj”
“SOY linda tarado jajajaa Bueno, beso. Que descanses.”
“Vos tambien reina nos vemos.”


Valentina dejó el celular de lado. Deslizó una mano debajo del pantalón de jogging que tenía puesto y encontró los labios de su concha húmedos y calientes. Se masturbó en silencio, en la quietud del living, dándole a su clítoris la fricción que pedía mientras con la otra mano se estrujaba las tetas y se tironeaba de los pezones, imaginando el sentir la verga hermosa del gordo. El lunes la iba a tener. Honestamente Valentina no sabía si iba a querer coger en ese momento. No le había mentido a Tavo. Quería, pero al mismo tiempo no sabía si quería todo lo que venía después. Lo vería el lunes. Faltaba.

Y mientras tanto, ajeno a todo esto, Nicolas dormía un sueño profundo y reparador. Se había quedado dormido, sin quererlo, pensando en las cosas del trabajo que tenía pendientes arrancando el lunes. No le molestaba la rutina. Tenía trabajo estable, vivía en un lindo departamento donde no pagaba alquiler, solo los gastos de la casa, y compartía su vida con la mujer más hermosa del mundo.

Que mas podia pedir?

1 comentarios - El Día De La Lealtad (parte 3)

Nemocabezon
👏👏👏👏 cada vez se pone más interesante esta historia... continua por favor..