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La Doctora de mi amigo

Hace tiempo un amigo me recomendó a su Doctora, él llevaba muchos años de conocerla y cuando le pregunté sobre qué tan de confianza era ella, sin dudarlo me dijo que "sí".

Cuando hice cita con ella la primera vez, recuerdo que algo que me impactó fueron sus grandes nalgas que se le veían. No lograba concentrarme en lo que me preguntaba hasta el punto en donde me pidió una serie de estudios que tenía que llevarle en la próxima consulta.

Para la siguiente cita yo llegué con minutos de anticipación y cuando me tocó entrar, ella estaba diferente, llevaba una falda corta que hacía que lucieran sus grandes piernas, si de por sí, era dificil concentrarme, en algún momento ella abrió las piernas y me di cuenta que no llevaba nada abajo. Por algún momento pensé si ella había tenido un descuido, pero cuando volteo a verme, me miró a los ojos y me preguntó: te gusta lo que ves? Entonces entendí que no había sido un descuido, era una provocación, misma que me encantó, pero no sabía que hacer, cómo actuar. En ese momento ella se dirigió hacia mí, me bajó el cierre y comenzó a lamerme. En ese momento confirmé lo que había escuchado, que las Doctoras haces unos orales que te enloquecen.

Las consultas posteriores fueron tan excitantes porque siempre terminaba penetrandola. Nunca he querido saber porqué mi amigo la recomendaba tanto, pero honestamente, prefiero no hacerlo, porque prefiero seguir viviendo esa experiencia. No me interesa saber si eso sucede con todos sus pacientes, solo importa lo que sucede cuando se cierra la puerta de su consultorio.
La Doctora de  mi amigo

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