Capitulo 2: culeando con la turra en su rancho
La realidad es que yo había quedado completamente loco con el primer garche de mi turra. Claro que en ese momento todavía no era mi turra simplemente habíamos garchado una sola vez. Por aquel entonces no existía mucha conexión digital de modo que muchas de las turritas que nos comíamos en los boliches con mi amigo rápidamente iban quedando en la nada. Por ahí cuando las turritas te tienen que elegir entre seguir hablando con algún churrito del barrio Que posiblemente lo veían todos los días o nosotros que vivíamos a 50 km de distancia y a duras penas podíamos cruzar algunos mensajes por Facebook la cosa se terminaba evaporando. Obvio nosotros en el colegio igual nos sentíamos los más turros los más ganadores porque mientras nuestros compañeros Cheetos eran constantemente rechazados en los boliches por las chetas nosotros lo llevábamos chapes a veces garches del mundo turro. Para mi suerte y pese a la extrema pobreza en la que la Jessi vivía con su familia en esa casilla que desde la calle había podido ver cuando las alcanzamos después del boliche tenían bastante buena conexión a internet. De modo qué a partir del domingo a la tarde el lunes y el martes pasamos largas horas hablando por Facebook. Recuerdo bien esa época literalmente vivía con la pija al palo porque las charlas con las turras eran completamente calientes. Y por supuesto que la jesi no era la excepción. Sin ningún tipo de vergüenza me contó los lugares más locos donde había garchado como un descampado cerca de la casa la pieza de las amigas y el baño de un boliche. Yo sabía que tenía que volver a verla que no se me podía evaporar como otras turras sabía que tenía que hacer la miturra. En una de esas largas charlas recuerdo que llegué a pensar que esta villerita hermosa podía ser mi puerta de acceso definitivo al mundo turro.
Arreglamos la salida para un miércoles al mediodía. Sabía que llegar allá me iba a llevar casi toda la mañana Por el maldito tránsito. De modo que salí vestido como para ir al colegio así nos levantaba la perdiz en la casa de mis aburridos y oligarcas padres me subí al Fiat 147 y arranqué el camino hacia el colegio. Pero por supuesto nunca llegué me desvié Y agarré la autopista camino a virrey del pino. El viaje se había hecho eterno el tránsito hacía que se vaya a paso de hombre y yo tenía todos los nervios de no saber si mi turrita realmente iba a estar o me iba a dejar clavado. Debe pasar a buscarla por la esquina de la casa para el momento en el cual toqué la ruta 3 mis nervios habían aumentado. Pasando el shopping de San justo Me estacioné para poder cambiarme la ropa Por supuesto que no iba a caer a virrey del pino con la ropa de un colegio privado no será que quisiera ser violado afanado y descansado con justa razón. Voy a llevar un conjunto deportivo bastante facherito que tenía todo negro en donde el jogging me quedaba muy bien realmente como yo no uso boxer se notaba bastante el bulto.
El paisaje comenzó a cambiar cuando pasé el shopping de catán ya entrando para adentro y alejado de la ruta 3 las casas de material se habían ido transformando en casillas de chapa y madera paredes sin revocar calles de tierra de barro basura por todos lados zanja con agua podrida claramente podemos decir que el paisaje se había vuelto mucho más lindo. Lo más loco de todo es que incluso siendo para ese momento a las 11 de la mañana ya me había cruzado con cuatro o cinco turritas completamente hermosas por la calle. Con las colas bien paraditas completamente en calzadas algo que hubiera sido imposible de ver en el barrio de mi colegio. Al doblar la esquina de los caballos comiendo pasto de la vereda llegué finalmente al punto de encuentro. Yo tengo una mezcla de calentura Y nervios. Le avisé por Facebook que había llegado y casi como un acto reflejo me contestó que ella ya salía para él. A los pocos minutos la veo que viene caminando sin apurarse meneando esa cola de una forma divina. Ahora de día las cosas se podían ver mucho mejor que en la oscuridad del boliche y del auto. Pese a su corta edad la Jessi era una flor de hembra. Una calcita color gris claro así a marcar su concha bien carnosa. Una tanguita hilito se transparentaba en la fina tela de la calza haciendo que esa tirita y el triangulito rojo de la parte de atrás de volar a la cabeza. Hasta la argollita metálica estaba transparentada. Tenía puesto la remerita corta rosita Que dejaba su ombligo al aire y le daba un toque de nena que te volvía loco.
Rápidamente me bajé el auto para ir a saludarla y nos encontramos en un beso caliente y furioso. Comenzamos a chapar apoyados en el capón del Fiat 147 mientras con ambas manos yo le apretaba a los cachetes de la cola. Por Dios qué buena cola pensaba. Tenía una firmeza increíble una curvatura que te volaba la cabeza y al sentir el hilo de la tanga me había puesto la pija al palo. Ella sintiendo como mi verga chocaba contra su entrepierna se reía y haciéndose la inocente más me provocaba. Estuvimos chapando un buen rato ganando calentura y una tremenda excitación hasta que finalmente emprendimos la salida al McDonald's del shopping de catán. Escucharla hablar llevaba mi calentura a otro nivel. Primero por esa tonada tan villera divina y segundo porque me empezó a contar bellezas de su mundo que en el mío eran completamente imposibles. Acá por ejemplo entró por primera vez la figura de mi suegra una mujer muy joven y de buen cuerpo que saltaba de la verga de un chongo a la de otra como quien se cambia de remera en un día caluroso. No solamente eso sino que varias noches es de las hermanas habían escuchado a mi suegra garchar. Sin vergüenza alguna la Jessi me miró Y me dijo con vo le vamo a hacer alta competencia. Yo estaba tan caliente te entre beso y beso trataba de hacerle alguna preguntita buscando más de estas historias más de estas respuestas. Olvídate yo veo donde pinta es así donde te dan las ganas rergas el chorro jajaja
Fue una de las respuestas que más me volvió loco.
Como le dije antes a ustedes La idea es contar toda nuestra historia con más detalles con más fotos y con más recuerdos exactos. El shopping de catán siempre fue una maravilla. Es un Disney de turras incluso haciendo un miércoles al mediodía la competencia era tremenda había ortos en calzados jeans ajustados remeras cortitas algunas incluso sin corpiño hilitos que asomaban por arriba de alguna calza pero la Jessie se llamaba muchísimo la atención. Esa cabecita transparentandole toda la tanga te hacía volar la cabeza. Le invité un buen McDonald's y volvimos al auto a chapar esta vez se me subió encima y comenzó a besarme mientras mi verga completamente al palo chocaba contra su cola en tangada. A la Jessi una de las cosas que más le gustaba de mí era que yo era más grande que ella y sobre todas las cosas que yo resolvía como hombre pese a que en realidad todavía era muy joven. Yo arreglaba mi propio auto sabía caminar calles de barrios que no eran míos y también según sus palabras y cito textual sos cheto pero tenés la verga de un turro. La realidad es que yo no era cheto nunca jugué al rugby nunca me gustó la música en inglés iba a la tribuna popular de mi equipo pero para las turras el rey del pino todo lo que no fuera virrey del pino ya automáticamente te transformaba en cheto. San justo por ejemplo chetisimo así que imagínense lo que quedaba para alguien que vivía en zona norte.
Mientras ella me comía la boca estando a upa mío en el auto yo por debajo de su remera acariciaba sus tetas. Le tocaba los pezones y le iba poniendo más y más mojada. La escena no duró mucho porque tocaba estetas mediante me dijo vamo a culiar. Le pregunté dónde había una calle donde podíamos estacionar tranquilos pero su respuesta me sorprendió todavía más. Vamos a culiar a casa ya fue papi te culeo en la villa. Se reía disfrutando de la situación tomando eso como una especie de ritual de iniciación en el mundo turro.
Estacioné el auto en la entrada de tierra y barro de la casilla de la Jessi. La calle langosta con muchísima basura en la zanja y un olor a podrido. Ella me agarró de la mano empujó a duras penas el alambrado oxidado de la entrada de la casilla y cruzamos esas tiritas de plástico que se usan para poner en la puerta cuando dejas la puerta abierta pero no querés que entren tantos mosquitos. Ahora casi no se ven pero en ese momento les puedo asegurar que había mucha gente que las tenía. Por si alguno está leyendo esto por primera vez les recuerdo que estamos en el año 2010. Literalmente yo entré a la casilla con la pija dura. Mis ojos se dividían entre la cola entangada de la jesi y la belleza de la casilla por dentro. La casilla tenía dos partes una almadera y chapa y otra en ladrillo sin revocar. En una mezcla de sensaciones hermosas esa casilla. Mientras las paredes sin revocar del comedor ni siquiera tenía terminada alguna de las uniones con el techo en uno de los rincones había tremendo equipo de música con dos parlantes que tranquilamente me podían llegar a la cintura. La pieza de mi suegra estaba como si fuera una especie de construcción en bloques mal acomodados. Las luces en la lamparitas que colgaban del techo y el baño no solamente no tenía puerta sino que brillaba por la falta de inodoro. Tenía el hermoso balde y una canilla.
La madre no estaba pero sus dos hermanas más chicas sí. Una vez saludo con buena onda la otra apenas se levantó la mirada. La Yesi les hizo un gesto dando a entender que me iba a culiar en la pieza. La que me saludó con buena onda protestó en tono de risa y ambas se quedaron en el comedor. La pieza de las turras tampoco tenía puerta de manera que a priori esto llega a ser muy interesante mucho más de cualquier garche que haya vivido en toda mi vida hasta ese momento. Entramos a la pieza de ladrillo hueco sin revocar chapa en el techo sin ningún tipo de aislante piso de cemento roto y algunos pósters pegados en la pared de viejas glorias de la cumbia.
La Jessi siguió por el camino de volverme loco y sinvergüenza alguna me dijo ya fue Julián en la cama de mi hermana. Me empujó sutilmente hacia ella y yo me dejé caer con la v**** tan dura que se me hacía una carpita en el jogginh. La turrita se me vino encima y comenzó a comerme la boca de fanera zarpada. Comenzamos así una previa violenta muy caliente. Yo le saqué su remerita dejando sus tetas sobre mi pecho. Se las acariciaba le tocaba los pezones hasta empezar a chupárselas. Más le chupaba las tetas y ella dejaba escapar unos tremendos gemidos de placer que seguramente las hermanas a escasos metros deberían de escuchar. Ella me sacó mi remera y mi join dejándome completamente en pija. Se sacó la calcita y la tanguita y quedamos completamente los dos desnudos sobre la cama de la hermana. Se inclinó y comenzó a chuparme la pija. Como toda tu Rita de ley tremenda petera. Cómo aprenden tan rápido a chupar también la pija. Era una locura se atragantaba con mi verga hasta el final me la baboseaba toda me la dejaba bien salivada me echaba la cabeza la punta a los costados volvía a atragantarse. Piteaba que daba gusto. Mepeteaba también que yo tenía miedo de acabar en ese momento y quedar como un pelotudo.
Tanto así que tuve que interrumpir un poco tremendo Pete para dejar que ella se vuelva a subir encima mío y con la conchita completamente mojada y flojeada Y por supuesto sin forro piel con piel mi verga deslizó hasta el fondo de su concha. La sensación de éxtasis que tenía era impresionante. Comenzó a cabalgarme saltándome encima como loca. Era una lobita en celos. Gritaba que daba gusto eran unos gritos agudos bien exagerados que me volvían loco. Además sabía que mis cuñadas deberían de estar escuchando absolutamente todo y a la turra poco y nada le importaba al contrario parecía excitarla todavía más. Mientras mi verga se clavaba una y otra vez en su carnosa concha yo alternaba besos en su boca con chupada de tetas. Una hermosa sensación te iba dando el sentir como si te mojaba la cama y las piernas por el flujo que iba acabando mi turrita como si nada.. el flujo tenía parte un olor muy especial es difícil de describir pero te das cuenta que es flujo de tu rabillera es muy especial es fuerte es hermoso te para la pija con solo olerlo
La situación era tan caliente y escuchar los gritos de mi turra sabiendo que mis cuñadas estaban escuchando todo me estaba volviendo loco. Yo sabía que tenía la pija titilando y que estaba a nada de llenarla de leche. En una de esas cabalgadas violentas la Jessie me clavó las uñas en mi pecho elevó su nivel de grito de una forma zarpada y acabó chorros y chorros de flujo que empaparon toda la cama dejando un río de flujo en ella. Casi al mismo tiempo apenas habían terminado sus chorros mi v**** explotó de leche dentro de su concha. Luego haber acabado como 2 litros de leche de la calentura que tenía. Ella los recibía con placer y me seguía comiendo la boca.
La muy turra agarró la almohada de la hermana y se la pasó por la concha para limpiarse un poco el flujo y la leche la revolvió por la cama y comenzó a vestirse. Yo también hice lo mismo y me invitó a tomar unos mates en el patio de la casa. No sin antes cruzar el comedor por donde estaban mis cuñadas y la Yesi sin decir ni una sola palabra pasó delante de ellas meneando la cola como imponiéndose como marcando el territorio como diciéndoles yo soy la más puta.

Vendemos fotos y videos escribannos d1
La realidad es que yo había quedado completamente loco con el primer garche de mi turra. Claro que en ese momento todavía no era mi turra simplemente habíamos garchado una sola vez. Por aquel entonces no existía mucha conexión digital de modo que muchas de las turritas que nos comíamos en los boliches con mi amigo rápidamente iban quedando en la nada. Por ahí cuando las turritas te tienen que elegir entre seguir hablando con algún churrito del barrio Que posiblemente lo veían todos los días o nosotros que vivíamos a 50 km de distancia y a duras penas podíamos cruzar algunos mensajes por Facebook la cosa se terminaba evaporando. Obvio nosotros en el colegio igual nos sentíamos los más turros los más ganadores porque mientras nuestros compañeros Cheetos eran constantemente rechazados en los boliches por las chetas nosotros lo llevábamos chapes a veces garches del mundo turro. Para mi suerte y pese a la extrema pobreza en la que la Jessi vivía con su familia en esa casilla que desde la calle había podido ver cuando las alcanzamos después del boliche tenían bastante buena conexión a internet. De modo qué a partir del domingo a la tarde el lunes y el martes pasamos largas horas hablando por Facebook. Recuerdo bien esa época literalmente vivía con la pija al palo porque las charlas con las turras eran completamente calientes. Y por supuesto que la jesi no era la excepción. Sin ningún tipo de vergüenza me contó los lugares más locos donde había garchado como un descampado cerca de la casa la pieza de las amigas y el baño de un boliche. Yo sabía que tenía que volver a verla que no se me podía evaporar como otras turras sabía que tenía que hacer la miturra. En una de esas largas charlas recuerdo que llegué a pensar que esta villerita hermosa podía ser mi puerta de acceso definitivo al mundo turro.
Arreglamos la salida para un miércoles al mediodía. Sabía que llegar allá me iba a llevar casi toda la mañana Por el maldito tránsito. De modo que salí vestido como para ir al colegio así nos levantaba la perdiz en la casa de mis aburridos y oligarcas padres me subí al Fiat 147 y arranqué el camino hacia el colegio. Pero por supuesto nunca llegué me desvié Y agarré la autopista camino a virrey del pino. El viaje se había hecho eterno el tránsito hacía que se vaya a paso de hombre y yo tenía todos los nervios de no saber si mi turrita realmente iba a estar o me iba a dejar clavado. Debe pasar a buscarla por la esquina de la casa para el momento en el cual toqué la ruta 3 mis nervios habían aumentado. Pasando el shopping de San justo Me estacioné para poder cambiarme la ropa Por supuesto que no iba a caer a virrey del pino con la ropa de un colegio privado no será que quisiera ser violado afanado y descansado con justa razón. Voy a llevar un conjunto deportivo bastante facherito que tenía todo negro en donde el jogging me quedaba muy bien realmente como yo no uso boxer se notaba bastante el bulto.
El paisaje comenzó a cambiar cuando pasé el shopping de catán ya entrando para adentro y alejado de la ruta 3 las casas de material se habían ido transformando en casillas de chapa y madera paredes sin revocar calles de tierra de barro basura por todos lados zanja con agua podrida claramente podemos decir que el paisaje se había vuelto mucho más lindo. Lo más loco de todo es que incluso siendo para ese momento a las 11 de la mañana ya me había cruzado con cuatro o cinco turritas completamente hermosas por la calle. Con las colas bien paraditas completamente en calzadas algo que hubiera sido imposible de ver en el barrio de mi colegio. Al doblar la esquina de los caballos comiendo pasto de la vereda llegué finalmente al punto de encuentro. Yo tengo una mezcla de calentura Y nervios. Le avisé por Facebook que había llegado y casi como un acto reflejo me contestó que ella ya salía para él. A los pocos minutos la veo que viene caminando sin apurarse meneando esa cola de una forma divina. Ahora de día las cosas se podían ver mucho mejor que en la oscuridad del boliche y del auto. Pese a su corta edad la Jessi era una flor de hembra. Una calcita color gris claro así a marcar su concha bien carnosa. Una tanguita hilito se transparentaba en la fina tela de la calza haciendo que esa tirita y el triangulito rojo de la parte de atrás de volar a la cabeza. Hasta la argollita metálica estaba transparentada. Tenía puesto la remerita corta rosita Que dejaba su ombligo al aire y le daba un toque de nena que te volvía loco.
Rápidamente me bajé el auto para ir a saludarla y nos encontramos en un beso caliente y furioso. Comenzamos a chapar apoyados en el capón del Fiat 147 mientras con ambas manos yo le apretaba a los cachetes de la cola. Por Dios qué buena cola pensaba. Tenía una firmeza increíble una curvatura que te volaba la cabeza y al sentir el hilo de la tanga me había puesto la pija al palo. Ella sintiendo como mi verga chocaba contra su entrepierna se reía y haciéndose la inocente más me provocaba. Estuvimos chapando un buen rato ganando calentura y una tremenda excitación hasta que finalmente emprendimos la salida al McDonald's del shopping de catán. Escucharla hablar llevaba mi calentura a otro nivel. Primero por esa tonada tan villera divina y segundo porque me empezó a contar bellezas de su mundo que en el mío eran completamente imposibles. Acá por ejemplo entró por primera vez la figura de mi suegra una mujer muy joven y de buen cuerpo que saltaba de la verga de un chongo a la de otra como quien se cambia de remera en un día caluroso. No solamente eso sino que varias noches es de las hermanas habían escuchado a mi suegra garchar. Sin vergüenza alguna la Jessi me miró Y me dijo con vo le vamo a hacer alta competencia. Yo estaba tan caliente te entre beso y beso trataba de hacerle alguna preguntita buscando más de estas historias más de estas respuestas. Olvídate yo veo donde pinta es así donde te dan las ganas rergas el chorro jajaja
Fue una de las respuestas que más me volvió loco.
Como le dije antes a ustedes La idea es contar toda nuestra historia con más detalles con más fotos y con más recuerdos exactos. El shopping de catán siempre fue una maravilla. Es un Disney de turras incluso haciendo un miércoles al mediodía la competencia era tremenda había ortos en calzados jeans ajustados remeras cortitas algunas incluso sin corpiño hilitos que asomaban por arriba de alguna calza pero la Jessie se llamaba muchísimo la atención. Esa cabecita transparentandole toda la tanga te hacía volar la cabeza. Le invité un buen McDonald's y volvimos al auto a chapar esta vez se me subió encima y comenzó a besarme mientras mi verga completamente al palo chocaba contra su cola en tangada. A la Jessi una de las cosas que más le gustaba de mí era que yo era más grande que ella y sobre todas las cosas que yo resolvía como hombre pese a que en realidad todavía era muy joven. Yo arreglaba mi propio auto sabía caminar calles de barrios que no eran míos y también según sus palabras y cito textual sos cheto pero tenés la verga de un turro. La realidad es que yo no era cheto nunca jugué al rugby nunca me gustó la música en inglés iba a la tribuna popular de mi equipo pero para las turras el rey del pino todo lo que no fuera virrey del pino ya automáticamente te transformaba en cheto. San justo por ejemplo chetisimo así que imagínense lo que quedaba para alguien que vivía en zona norte.
Mientras ella me comía la boca estando a upa mío en el auto yo por debajo de su remera acariciaba sus tetas. Le tocaba los pezones y le iba poniendo más y más mojada. La escena no duró mucho porque tocaba estetas mediante me dijo vamo a culiar. Le pregunté dónde había una calle donde podíamos estacionar tranquilos pero su respuesta me sorprendió todavía más. Vamos a culiar a casa ya fue papi te culeo en la villa. Se reía disfrutando de la situación tomando eso como una especie de ritual de iniciación en el mundo turro.
Estacioné el auto en la entrada de tierra y barro de la casilla de la Jessi. La calle langosta con muchísima basura en la zanja y un olor a podrido. Ella me agarró de la mano empujó a duras penas el alambrado oxidado de la entrada de la casilla y cruzamos esas tiritas de plástico que se usan para poner en la puerta cuando dejas la puerta abierta pero no querés que entren tantos mosquitos. Ahora casi no se ven pero en ese momento les puedo asegurar que había mucha gente que las tenía. Por si alguno está leyendo esto por primera vez les recuerdo que estamos en el año 2010. Literalmente yo entré a la casilla con la pija dura. Mis ojos se dividían entre la cola entangada de la jesi y la belleza de la casilla por dentro. La casilla tenía dos partes una almadera y chapa y otra en ladrillo sin revocar. En una mezcla de sensaciones hermosas esa casilla. Mientras las paredes sin revocar del comedor ni siquiera tenía terminada alguna de las uniones con el techo en uno de los rincones había tremendo equipo de música con dos parlantes que tranquilamente me podían llegar a la cintura. La pieza de mi suegra estaba como si fuera una especie de construcción en bloques mal acomodados. Las luces en la lamparitas que colgaban del techo y el baño no solamente no tenía puerta sino que brillaba por la falta de inodoro. Tenía el hermoso balde y una canilla.
La madre no estaba pero sus dos hermanas más chicas sí. Una vez saludo con buena onda la otra apenas se levantó la mirada. La Yesi les hizo un gesto dando a entender que me iba a culiar en la pieza. La que me saludó con buena onda protestó en tono de risa y ambas se quedaron en el comedor. La pieza de las turras tampoco tenía puerta de manera que a priori esto llega a ser muy interesante mucho más de cualquier garche que haya vivido en toda mi vida hasta ese momento. Entramos a la pieza de ladrillo hueco sin revocar chapa en el techo sin ningún tipo de aislante piso de cemento roto y algunos pósters pegados en la pared de viejas glorias de la cumbia.
La Jessi siguió por el camino de volverme loco y sinvergüenza alguna me dijo ya fue Julián en la cama de mi hermana. Me empujó sutilmente hacia ella y yo me dejé caer con la v**** tan dura que se me hacía una carpita en el jogginh. La turrita se me vino encima y comenzó a comerme la boca de fanera zarpada. Comenzamos así una previa violenta muy caliente. Yo le saqué su remerita dejando sus tetas sobre mi pecho. Se las acariciaba le tocaba los pezones hasta empezar a chupárselas. Más le chupaba las tetas y ella dejaba escapar unos tremendos gemidos de placer que seguramente las hermanas a escasos metros deberían de escuchar. Ella me sacó mi remera y mi join dejándome completamente en pija. Se sacó la calcita y la tanguita y quedamos completamente los dos desnudos sobre la cama de la hermana. Se inclinó y comenzó a chuparme la pija. Como toda tu Rita de ley tremenda petera. Cómo aprenden tan rápido a chupar también la pija. Era una locura se atragantaba con mi verga hasta el final me la baboseaba toda me la dejaba bien salivada me echaba la cabeza la punta a los costados volvía a atragantarse. Piteaba que daba gusto. Mepeteaba también que yo tenía miedo de acabar en ese momento y quedar como un pelotudo.
Tanto así que tuve que interrumpir un poco tremendo Pete para dejar que ella se vuelva a subir encima mío y con la conchita completamente mojada y flojeada Y por supuesto sin forro piel con piel mi verga deslizó hasta el fondo de su concha. La sensación de éxtasis que tenía era impresionante. Comenzó a cabalgarme saltándome encima como loca. Era una lobita en celos. Gritaba que daba gusto eran unos gritos agudos bien exagerados que me volvían loco. Además sabía que mis cuñadas deberían de estar escuchando absolutamente todo y a la turra poco y nada le importaba al contrario parecía excitarla todavía más. Mientras mi verga se clavaba una y otra vez en su carnosa concha yo alternaba besos en su boca con chupada de tetas. Una hermosa sensación te iba dando el sentir como si te mojaba la cama y las piernas por el flujo que iba acabando mi turrita como si nada.. el flujo tenía parte un olor muy especial es difícil de describir pero te das cuenta que es flujo de tu rabillera es muy especial es fuerte es hermoso te para la pija con solo olerlo
La situación era tan caliente y escuchar los gritos de mi turra sabiendo que mis cuñadas estaban escuchando todo me estaba volviendo loco. Yo sabía que tenía la pija titilando y que estaba a nada de llenarla de leche. En una de esas cabalgadas violentas la Jessie me clavó las uñas en mi pecho elevó su nivel de grito de una forma zarpada y acabó chorros y chorros de flujo que empaparon toda la cama dejando un río de flujo en ella. Casi al mismo tiempo apenas habían terminado sus chorros mi v**** explotó de leche dentro de su concha. Luego haber acabado como 2 litros de leche de la calentura que tenía. Ella los recibía con placer y me seguía comiendo la boca.
La muy turra agarró la almohada de la hermana y se la pasó por la concha para limpiarse un poco el flujo y la leche la revolvió por la cama y comenzó a vestirse. Yo también hice lo mismo y me invitó a tomar unos mates en el patio de la casa. No sin antes cruzar el comedor por donde estaban mis cuñadas y la Yesi sin decir ni una sola palabra pasó delante de ellas meneando la cola como imponiéndose como marcando el territorio como diciéndoles yo soy la más puta.

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