A mis queridos cuatro lectores:
Para entender la trama de este relato, es conveniente leer sus dos primeras partes acá:
https://www.poringa.net/posts/relatos/6102801/El-motivo-relato-gay.html
https://www.poringa.net/posts/relatos/6423502/El-motivo-2-relato-gay.html
Juan regresó de la costa una semana antes que los padres, con la excusa de que "tenía que estudiar para las materias que se había llevado", cuando en realidad Juan quería estudiar todas las poses en que yo me lo podía garchar. Y la cama de sus padres sólo para nosotros dos era el mejor lugar de estudios que podía existir, mejor incluso que el telo donde yo había estudiado con Martín.
-Ma, Juan está solo en la casa, me voy a dormir con él, así le hago compañía-
-Ay hijo, qué buen amigo sos, sí, Lu, andá tranquilo, pero Lu, no hagan bochinche en la casa que no quiero quejas-
Tenía ganas de decirle "tranqui, ma, cuando un pijazo me haga gritar, muerdo la almohada", pero me contuve, jeje.
Antes de salir de casa me senté en el bidet, ahora era mucho pero mucho más fácil dejármelo limpito para coger sin sobresaltos.
Llegué, "pasá, está sin llave" escuché por el portero de la reja, entré. Lo busqué en la cocina y el living, nada. Me fui directo al dormitorio de sus padres, ahí estaba, desnudo, apoyado en el respaldo, pajeándose despacito.
-Tardaste mucho!!!-
Sonreí, me desnudé en el acto y fui a su encuentro. Nos abrazamos y nos deslizamos, quedé arriba de él, y comencé a besarlo, no se resistió!, al contrario, su lengua entró en mi boca y me recorrió todo, nuestro primer beso!!! Enseguida su mano buscó mi pija.
-Dame pija Lu, dame pija, mi culo no se banca tanto tiempo sin que me lo rompas-
Lo puse en el borde de la cama en la misma pose en que Martín me había echado el primer polvo en el telo. Le abrí las nalguis y despacito comencé a pasar mi lengua por su ojetito tibio. Juan giró la cabeza. Nunca le había chupado el culo y menos aún Juan a mi.
-Qué hacés?-
-Vos dejame- Comencé a lamer todos los bordes de su agujerito, pasé mi lengua desde el arranque de sus bolas por todo su perineo hasta el comienzo de la raya, lo sentí temblar, le abrí un poco más las nalguis y le metí la lengua dentro del canalito. Escuché el primer "ahhhhh" de Juan, mi lengua entró y salió de su agujero, volvió al esfínter, recorrió la cara interna de sus nalgas, y Juan gimió, un gemido tras otro, su ano se dilató, se mojó, estaba descubriendo el placer de recibir una lengua en su culito, a la mierda los prejuicios, era demasiado rico.
-Ay Lu, metémela porfa, mi culito te necesita demasiado, llename de tu pija Luuuu-
De una mi pija fue hasta el fondo, sin esfuerzo, sin un "ay" de dolor, mi lengua y su calentura habían hecho bien su trabajo. Empecé a culearlo fuerte, mi pubis golpeaba una y otra vez en sus nalgas, Juan gemía, gritaba, pensé en el "no hagan bochinche" de mi vieja, pensé en mis gritos en el telo cuando Martín me destrozaba la cola y, como en el telo, no me importó que escucharan.
-Ay Lu, así, así, ay Lu que me vengo, que me vengooo", sentí su canalito contraerse, Juan levantó su cadera para eyacular más cómodo, con la colita levantada no me pude contener y me vacié entre gritos en su cola devenida concha.
-Ay Lu, ay Lu, cómo te necesitaba!, me hiciste feliz, me hiciste feliz como nunca!-
Se la saqué despacito, le miré el agujerito. "Evidentemente mi pija no es como la de Martín", pensé. Me quedé un rato más recuperando el aliento sobre la espalda de Juan y después me incorporé, lo tomé de la mano, nos volvimos a besar, y él se arrodilló para chuparme la pija, nunca me había chupado la pija cuando se la sacaba del culo, "es un asco", decía, pero se ve que mi lengua en su colita había hecho caer unas cuantas barreras.
Nos acostamos, nos pusimos en cucharita, yo detrás.
-¿No me vas a coger?-, le pregunté
-Hoy no tengo ganas, la próxima te cojo-, me dijo mirándome pícaro, nos reímos.
Charlamos un rato, nos sentamos en la cabecera de la cama y seguimos charlando mientras él jugaba con mi pija y yo con la de él, como hacemos siempre después de coger. A veces bajaba, me la chupaba un poquito y volvía a sentarse, yo hacía lo mismo.
-Che Juan, ¿te muestro algo?-
-Dale-
Busqué en mi celu la foto de la pija de Martín apoyada en mi panza mientras él me cabalgaba, esa única vez que lo cogí un rato.
-La mierda!, ¿de quién esa esa belleza enorme?-
-Te acordás que te dije que había descubierto el motivo del culo abierto de Luis?
-Ahh si, con la caliente que estaba, ni me acordé, contame-
-¿Te acordás de su amigo Martín?-
-¿Viste boludo?, yo te dije que era el novio-
-Y mirá esto-, le dije mientras me ponía en cuatro y me abría las nalgas.
-Fuaaaaaaaaaaaaaaa-, giré la cabeza, su cara de asombro, su boca abierta, su mano frotándose la pija. -¿te cogió Martín y te dejo así?-.
-Si-, le dije, -para que vos me cojas más rico- Me deslicé y quedé boca abajo en la cama.
En segundos sentí el peso del cuerpo de Juan sobre mi espalda y su pija entrando sin dolor en mi culito.
-Yo también te extrañé Ju-
-No me hagas reír putazo, que la pasaste bomba con Martincito-
-Sólo lo hice para averiguar el motivo del culo roto de Luis, Juuuu, en serio!- Nos reímos los dos
-Mmmm, Lu, estás re-rico- Comencé a gemir, la sentía suave, tibia, me llenaba de un placer distinto, delicado, bello, hasta pensé "¿así sentirán las mujeres?".
Su pija estuvo en mi cola como 45 minutos. Con mi dilatación, Juan, que siempre fue medio rapipolvo, me podía coger laaargo. Me inundó de leche, los dos quedamos cansadísimos, pero igual me puse en 4 y le mostré cómo su leche se me escurría del anito que Martín había convertido en concha perpetua. El muy chanchito, ahora me la lamió y me besó para compartirme su semen mezclado con los moquitos de mi recto, antes casi inexistentes, ahora super abundantes.
Con lo extenuados que quedamos no daba para otro polvo, nos dormimos en el acto.
A la mañana me despertaron sus dedos en mi culito y sus besos en mi boca. Lo besé también y me puse boca abajo. Su pija entró suave en mi y despacito comenzó a bombearme. Por una hora su cuerpo me cubrió, su pija entró y salió de mi culito abierto, durante una hora mi cara sonrió con los ojos entornados y mi cola y mis bolas y mi pija y todo mi cuerpo vivieron ese dulce ensueño de ser cogido, comparable a nada, único, que sólo los putos conocemos y que tantos cagones se pierden justamente por eso, por cagones. Me volvió a llenar de leche, Juan es MUY lechero y luego fue mi turno, igual, él boca abajo, pero su culito es el de un puto normal, en 10 minutos lo preñé. Nos quedamos un rato abrazados y de pronto Juan saltó de la cama y salió de la habitación. Regresó en unos minutos con las manos detrás de la espalda.
-Ésta es para vos, ésta es para mi-, me mostró dos bombachas que por el tamaño eran de la hermana. Me reí, lo miré con cara rara, pero me la puse. Una vedettina rosa hermosa, él un culotte lleno de encajes.
-Che, vos no tenés drama, pero con la leche tuya que se va a escurrir de mi cola la voy a ensuciar.- Juan sonrió pícaro y fue a buscar algo al placcard de la madre.
-Si Martín te hizo una concha, usá protectores diarios-, nos cagamos de risa y tanteando un poco, me puse el protector dentro de la chabomba. Menos mal, porque mientras sentados en la cocina desayunábamos, de mi cola escurría su leche tibia.
Nos bañamos juntos y ya dentro del baño comenzó el toqueteo. Por primera vez presté atención a sus tetitas, Juan es algo más gordito que yo. Mis pechos son casi inexistentes, él tiene un poquitín. Jugando solamente, me puse detrás de él y mientras lo apoyaba le agarré las tetas.
-Uy gorda, qué tetona te estas poniendo!- Juan se rio y me siguió el juego.
-Ay si, cuando me está por venir no sabés lo sensibles que se me ponen!-
-Ahhh, si?- Jugando lo di vuelta y le comencé a chupar un pezón. Su gemido no fue en broma, nos miramos asombrados. Lo apoyé el culo contra la cerámica y empecé a chuparle las dos tetas mientras le manoseaba con todo la pija, "ay que rico, ay que rico" gemía Ju, lo di vuelta y se la clavé, lo aplasté contra la pared y lo cogí con toda la furia sin dejar de franelearle los pezones.
-Ay ¿que me hacés Lu?, ¿qué me hacés Lu?, mi cuerpo vibra, ay ay ayyyyy- Su lechazo contra la pared fue impresionante, las piernas se le aflojaron,
-Teneme Lu, porfa-
Lo abracé fuerte, le saqué mi pija dura del culito, lo di vuelta, se colgó de mi cuello y nos besamos largo largo. Mojados fuimos a la cama, mojado se acostó boca abajo y mojada entró mi pija en su culo abierto. Mis manos fueron a sus pechitos y mi pija una y otra vez entró y salió de su culo, entre gemidos y hayes de Juan y entre las guarradas que se me ocurrían. Cuando ya estaba cerca, se la saqué lo di vuelta y le acabé sobre los recién descubiertos pechitos, Juan me miraba extasiado. Después con mi lengua le chupé los pezones, lamí mi leche y lo besé, Juan estaba en el paraíso. En eso miré para atrás y vi que se le había parado mal ¿Y qué podía hacer?, me puse mi propio semen en la cola para lubricar y me fui sentando en su pija, ahhhh, qué puto soy, me gusta por donde sea!
Sin dejar de franelearle los pechos lo galopé y lo galopé, paraba, nos besábamos, y el muy guacho con un caderazo me la mandaba a fondo y yo, adicto como soy a la pija, me ponía de nuevo a galoparlo. Me llenó de nuevo de leche, cuando me incorporé, todo su increíblemente abundante semen fluyó de mi cola abierta a su pija, por supuesto se la chupé, no hay que desperdiciar.
Nos tuvimos que bañar de nuevo, esta vez tranqui. Cuando terminé de secarle el culito, busqué la bombacha y lo ayudé a ponérsela, le di un besito, lo tomé de la mano y lo llevé al dormitorio de su hermana. El cajón de la ropa interior seguía abierto, busqué un corpiño y se lo puse, buscamos un espejo grande, nos miramos, lo tomé de la cintura, yo en bolas con la pija semi erecta, Juan con culotte y corpiños de encaje, la verdad, quedábamos hermosos. Esta vez ya no hubo risas.
Fuimos a la cocina a comer algo, lo dejé pasar delante para mirarle el culito, mmm, la verdad nunca se me había ocurrido jugar con lencería, pero a mi Juancito le realzaba tanto la cola, se la hacía tan bonita, que me tuve que morder los labios para no saltar a cogerlo nuevamente.
Mientras comíamos le conté con lujo de detalles lo de Martín y arreglamos, obvio, para hacer un trio antes que sus viejos volvieran, así el culito de Juan podía quedar como el mío. Porsu nos calentamos, me arrodillé a los pies de su silla y sin sacarle el culotte, empecé a lamerle la pija por sobre la tela, su pija se fue parando y por arriba del elástico fue asomando su bella cabeza oscura que mi culo deseaba tanto, le bajé un poquito la bombacha, arrimé panza con panza, me la acomodé en el dilatado, le rodeé el cuello con mis brazos y me senté. No se cuanto tiempo estuvimos cogiendo en esa silla, sólo sé que la pija de Juancito me hace feliz, que mi colita es feliz cuando Juan me la coge, que soy feliz de ser puto, que si alguna vez tuve la duda de "probar" con una mina, ya no la tengo, que por ahora lo voy a seguir ocultando, pero no falta mucho para que se lo diga a mis viejos.
Esa misma tarde le escribí a Martín y le dije que había dos puertas para abrir...
(Continuará)
Para entender la trama de este relato, es conveniente leer sus dos primeras partes acá:
https://www.poringa.net/posts/relatos/6102801/El-motivo-relato-gay.html
https://www.poringa.net/posts/relatos/6423502/El-motivo-2-relato-gay.html
Juan regresó de la costa una semana antes que los padres, con la excusa de que "tenía que estudiar para las materias que se había llevado", cuando en realidad Juan quería estudiar todas las poses en que yo me lo podía garchar. Y la cama de sus padres sólo para nosotros dos era el mejor lugar de estudios que podía existir, mejor incluso que el telo donde yo había estudiado con Martín.
-Ma, Juan está solo en la casa, me voy a dormir con él, así le hago compañía-
-Ay hijo, qué buen amigo sos, sí, Lu, andá tranquilo, pero Lu, no hagan bochinche en la casa que no quiero quejas-
Tenía ganas de decirle "tranqui, ma, cuando un pijazo me haga gritar, muerdo la almohada", pero me contuve, jeje.
Antes de salir de casa me senté en el bidet, ahora era mucho pero mucho más fácil dejármelo limpito para coger sin sobresaltos.
Llegué, "pasá, está sin llave" escuché por el portero de la reja, entré. Lo busqué en la cocina y el living, nada. Me fui directo al dormitorio de sus padres, ahí estaba, desnudo, apoyado en el respaldo, pajeándose despacito.
-Tardaste mucho!!!-
Sonreí, me desnudé en el acto y fui a su encuentro. Nos abrazamos y nos deslizamos, quedé arriba de él, y comencé a besarlo, no se resistió!, al contrario, su lengua entró en mi boca y me recorrió todo, nuestro primer beso!!! Enseguida su mano buscó mi pija.
-Dame pija Lu, dame pija, mi culo no se banca tanto tiempo sin que me lo rompas-
Lo puse en el borde de la cama en la misma pose en que Martín me había echado el primer polvo en el telo. Le abrí las nalguis y despacito comencé a pasar mi lengua por su ojetito tibio. Juan giró la cabeza. Nunca le había chupado el culo y menos aún Juan a mi.
-Qué hacés?-
-Vos dejame- Comencé a lamer todos los bordes de su agujerito, pasé mi lengua desde el arranque de sus bolas por todo su perineo hasta el comienzo de la raya, lo sentí temblar, le abrí un poco más las nalguis y le metí la lengua dentro del canalito. Escuché el primer "ahhhhh" de Juan, mi lengua entró y salió de su agujero, volvió al esfínter, recorrió la cara interna de sus nalgas, y Juan gimió, un gemido tras otro, su ano se dilató, se mojó, estaba descubriendo el placer de recibir una lengua en su culito, a la mierda los prejuicios, era demasiado rico.
-Ay Lu, metémela porfa, mi culito te necesita demasiado, llename de tu pija Luuuu-
De una mi pija fue hasta el fondo, sin esfuerzo, sin un "ay" de dolor, mi lengua y su calentura habían hecho bien su trabajo. Empecé a culearlo fuerte, mi pubis golpeaba una y otra vez en sus nalgas, Juan gemía, gritaba, pensé en el "no hagan bochinche" de mi vieja, pensé en mis gritos en el telo cuando Martín me destrozaba la cola y, como en el telo, no me importó que escucharan.
-Ay Lu, así, así, ay Lu que me vengo, que me vengooo", sentí su canalito contraerse, Juan levantó su cadera para eyacular más cómodo, con la colita levantada no me pude contener y me vacié entre gritos en su cola devenida concha.
-Ay Lu, ay Lu, cómo te necesitaba!, me hiciste feliz, me hiciste feliz como nunca!-
Se la saqué despacito, le miré el agujerito. "Evidentemente mi pija no es como la de Martín", pensé. Me quedé un rato más recuperando el aliento sobre la espalda de Juan y después me incorporé, lo tomé de la mano, nos volvimos a besar, y él se arrodilló para chuparme la pija, nunca me había chupado la pija cuando se la sacaba del culo, "es un asco", decía, pero se ve que mi lengua en su colita había hecho caer unas cuantas barreras.
Nos acostamos, nos pusimos en cucharita, yo detrás.
-¿No me vas a coger?-, le pregunté
-Hoy no tengo ganas, la próxima te cojo-, me dijo mirándome pícaro, nos reímos.
Charlamos un rato, nos sentamos en la cabecera de la cama y seguimos charlando mientras él jugaba con mi pija y yo con la de él, como hacemos siempre después de coger. A veces bajaba, me la chupaba un poquito y volvía a sentarse, yo hacía lo mismo.
-Che Juan, ¿te muestro algo?-
-Dale-
Busqué en mi celu la foto de la pija de Martín apoyada en mi panza mientras él me cabalgaba, esa única vez que lo cogí un rato.
-La mierda!, ¿de quién esa esa belleza enorme?-
-Te acordás que te dije que había descubierto el motivo del culo abierto de Luis?
-Ahh si, con la caliente que estaba, ni me acordé, contame-
-¿Te acordás de su amigo Martín?-
-¿Viste boludo?, yo te dije que era el novio-
-Y mirá esto-, le dije mientras me ponía en cuatro y me abría las nalgas.
-Fuaaaaaaaaaaaaaaa-, giré la cabeza, su cara de asombro, su boca abierta, su mano frotándose la pija. -¿te cogió Martín y te dejo así?-.
-Si-, le dije, -para que vos me cojas más rico- Me deslicé y quedé boca abajo en la cama.
En segundos sentí el peso del cuerpo de Juan sobre mi espalda y su pija entrando sin dolor en mi culito.
-Yo también te extrañé Ju-
-No me hagas reír putazo, que la pasaste bomba con Martincito-
-Sólo lo hice para averiguar el motivo del culo roto de Luis, Juuuu, en serio!- Nos reímos los dos
-Mmmm, Lu, estás re-rico- Comencé a gemir, la sentía suave, tibia, me llenaba de un placer distinto, delicado, bello, hasta pensé "¿así sentirán las mujeres?".
Su pija estuvo en mi cola como 45 minutos. Con mi dilatación, Juan, que siempre fue medio rapipolvo, me podía coger laaargo. Me inundó de leche, los dos quedamos cansadísimos, pero igual me puse en 4 y le mostré cómo su leche se me escurría del anito que Martín había convertido en concha perpetua. El muy chanchito, ahora me la lamió y me besó para compartirme su semen mezclado con los moquitos de mi recto, antes casi inexistentes, ahora super abundantes.
Con lo extenuados que quedamos no daba para otro polvo, nos dormimos en el acto.
A la mañana me despertaron sus dedos en mi culito y sus besos en mi boca. Lo besé también y me puse boca abajo. Su pija entró suave en mi y despacito comenzó a bombearme. Por una hora su cuerpo me cubrió, su pija entró y salió de mi culito abierto, durante una hora mi cara sonrió con los ojos entornados y mi cola y mis bolas y mi pija y todo mi cuerpo vivieron ese dulce ensueño de ser cogido, comparable a nada, único, que sólo los putos conocemos y que tantos cagones se pierden justamente por eso, por cagones. Me volvió a llenar de leche, Juan es MUY lechero y luego fue mi turno, igual, él boca abajo, pero su culito es el de un puto normal, en 10 minutos lo preñé. Nos quedamos un rato abrazados y de pronto Juan saltó de la cama y salió de la habitación. Regresó en unos minutos con las manos detrás de la espalda.
-Ésta es para vos, ésta es para mi-, me mostró dos bombachas que por el tamaño eran de la hermana. Me reí, lo miré con cara rara, pero me la puse. Una vedettina rosa hermosa, él un culotte lleno de encajes.
-Che, vos no tenés drama, pero con la leche tuya que se va a escurrir de mi cola la voy a ensuciar.- Juan sonrió pícaro y fue a buscar algo al placcard de la madre.
-Si Martín te hizo una concha, usá protectores diarios-, nos cagamos de risa y tanteando un poco, me puse el protector dentro de la chabomba. Menos mal, porque mientras sentados en la cocina desayunábamos, de mi cola escurría su leche tibia.
Nos bañamos juntos y ya dentro del baño comenzó el toqueteo. Por primera vez presté atención a sus tetitas, Juan es algo más gordito que yo. Mis pechos son casi inexistentes, él tiene un poquitín. Jugando solamente, me puse detrás de él y mientras lo apoyaba le agarré las tetas.
-Uy gorda, qué tetona te estas poniendo!- Juan se rio y me siguió el juego.
-Ay si, cuando me está por venir no sabés lo sensibles que se me ponen!-
-Ahhh, si?- Jugando lo di vuelta y le comencé a chupar un pezón. Su gemido no fue en broma, nos miramos asombrados. Lo apoyé el culo contra la cerámica y empecé a chuparle las dos tetas mientras le manoseaba con todo la pija, "ay que rico, ay que rico" gemía Ju, lo di vuelta y se la clavé, lo aplasté contra la pared y lo cogí con toda la furia sin dejar de franelearle los pezones.
-Ay ¿que me hacés Lu?, ¿qué me hacés Lu?, mi cuerpo vibra, ay ay ayyyyy- Su lechazo contra la pared fue impresionante, las piernas se le aflojaron,
-Teneme Lu, porfa-
Lo abracé fuerte, le saqué mi pija dura del culito, lo di vuelta, se colgó de mi cuello y nos besamos largo largo. Mojados fuimos a la cama, mojado se acostó boca abajo y mojada entró mi pija en su culo abierto. Mis manos fueron a sus pechitos y mi pija una y otra vez entró y salió de su culo, entre gemidos y hayes de Juan y entre las guarradas que se me ocurrían. Cuando ya estaba cerca, se la saqué lo di vuelta y le acabé sobre los recién descubiertos pechitos, Juan me miraba extasiado. Después con mi lengua le chupé los pezones, lamí mi leche y lo besé, Juan estaba en el paraíso. En eso miré para atrás y vi que se le había parado mal ¿Y qué podía hacer?, me puse mi propio semen en la cola para lubricar y me fui sentando en su pija, ahhhh, qué puto soy, me gusta por donde sea!
Sin dejar de franelearle los pechos lo galopé y lo galopé, paraba, nos besábamos, y el muy guacho con un caderazo me la mandaba a fondo y yo, adicto como soy a la pija, me ponía de nuevo a galoparlo. Me llenó de nuevo de leche, cuando me incorporé, todo su increíblemente abundante semen fluyó de mi cola abierta a su pija, por supuesto se la chupé, no hay que desperdiciar.
Nos tuvimos que bañar de nuevo, esta vez tranqui. Cuando terminé de secarle el culito, busqué la bombacha y lo ayudé a ponérsela, le di un besito, lo tomé de la mano y lo llevé al dormitorio de su hermana. El cajón de la ropa interior seguía abierto, busqué un corpiño y se lo puse, buscamos un espejo grande, nos miramos, lo tomé de la cintura, yo en bolas con la pija semi erecta, Juan con culotte y corpiños de encaje, la verdad, quedábamos hermosos. Esta vez ya no hubo risas.
Fuimos a la cocina a comer algo, lo dejé pasar delante para mirarle el culito, mmm, la verdad nunca se me había ocurrido jugar con lencería, pero a mi Juancito le realzaba tanto la cola, se la hacía tan bonita, que me tuve que morder los labios para no saltar a cogerlo nuevamente.
Mientras comíamos le conté con lujo de detalles lo de Martín y arreglamos, obvio, para hacer un trio antes que sus viejos volvieran, así el culito de Juan podía quedar como el mío. Porsu nos calentamos, me arrodillé a los pies de su silla y sin sacarle el culotte, empecé a lamerle la pija por sobre la tela, su pija se fue parando y por arriba del elástico fue asomando su bella cabeza oscura que mi culo deseaba tanto, le bajé un poquito la bombacha, arrimé panza con panza, me la acomodé en el dilatado, le rodeé el cuello con mis brazos y me senté. No se cuanto tiempo estuvimos cogiendo en esa silla, sólo sé que la pija de Juancito me hace feliz, que mi colita es feliz cuando Juan me la coge, que soy feliz de ser puto, que si alguna vez tuve la duda de "probar" con una mina, ya no la tengo, que por ahora lo voy a seguir ocultando, pero no falta mucho para que se lo diga a mis viejos.
Esa misma tarde le escribí a Martín y le dije que había dos puertas para abrir...
(Continuará)
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