toqué sin contemplación. Que bien se sentía volver a sentirse observada y deseada con lujuria. Estúpido Luis, que me había introducido a esto sin querer, dejando que este lado florezca en mí.
Mi esposo escribió en el grupo al día siguiente, disculpándose por andar desaparecido. Maldita sea, ya era hora. Todos festejaron la idea de volver a verme.
Cuatro días después, cuando estaba preparando la cena, oí a Luis llegar a casa. En esos días seguía con mi idea de usar poca ropa por si él quisiera tomarme fotos desprevenida. En ese momento tenía puesto un short exageradamente corto, que casi dejaba afuera mis nalgas, y una camiseta blanca semi transparente muy apretada, sin nada abajo, que marcaba perfectamente mis tetas y resaltaba mis pezones.
Le abrí la puerta y noté con mucha vergüenza que venía acompañado.
—Traje a uno de mis estudiantes de tesis, tenemos que revisar unos apuntes suyos, perdón por no avisar.— dijo.
Un muchacho alto y de rostro amable estaba en la puerta. Me sonreía alegremente. Debía tener unos 22 o 23 como máximo. Alto, bien parecido. Tardé unos segundos en darme cuenta porque se me hacía tan familiar. Ya había visto esa sonrisa antes. Estaba en su foto de perfil de Telegram, que conocía perfectamente por haberla visto antes varias veces.
Mi esposo había traído a Pablo, uno de los hombres del grupo en donde me exhibía desnuda siempre. El mismo con el que yo había escrito días atrás. El que había visto mis tetas de manera directa.
Mierda.
(Continuará...)
Mi esposo escribió en el grupo al día siguiente, disculpándose por andar desaparecido. Maldita sea, ya era hora. Todos festejaron la idea de volver a verme.
Cuatro días después, cuando estaba preparando la cena, oí a Luis llegar a casa. En esos días seguía con mi idea de usar poca ropa por si él quisiera tomarme fotos desprevenida. En ese momento tenía puesto un short exageradamente corto, que casi dejaba afuera mis nalgas, y una camiseta blanca semi transparente muy apretada, sin nada abajo, que marcaba perfectamente mis tetas y resaltaba mis pezones.
Le abrí la puerta y noté con mucha vergüenza que venía acompañado.
—Traje a uno de mis estudiantes de tesis, tenemos que revisar unos apuntes suyos, perdón por no avisar.— dijo.
Un muchacho alto y de rostro amable estaba en la puerta. Me sonreía alegremente. Debía tener unos 22 o 23 como máximo. Alto, bien parecido. Tardé unos segundos en darme cuenta porque se me hacía tan familiar. Ya había visto esa sonrisa antes. Estaba en su foto de perfil de Telegram, que conocía perfectamente por haberla visto antes varias veces.
Mi esposo había traído a Pablo, uno de los hombres del grupo en donde me exhibía desnuda siempre. El mismo con el que yo había escrito días atrás. El que había visto mis tetas de manera directa.
Mierda.
(Continuará...)
1 comentarios - Mi esposo me exhibe ante unos desconocidos