You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

La novia de mi primo

Hoy les traigo una historia de un seguidor.

La primera vez que la vi desnuda no fue en una foto. Fue en la casa de mi primo.

Se llamaba Valentina. Novia de él desde hacía casi un año. Siempre la había visto vestida: top corto, jeans ajustados, ese pelo castaño oscuro con flequillo que le caía sobre los ojos. Tenía una forma de mirar que te hacía sentir que ya sabía lo que estabas pensando antes de que lo dijeras. Mi primo hablaba de ella como si fuera la mina perfecta: atenta, divertida, un poco intensa en la cama. Nunca me dio demasiados detalles, pero se le notaba en la cara cuando la mencionaba.

Esa noche habíamos quedado para tomar algo en lo de él. Llegué primero. Él se había olvidado de comprar hielo y cerveza, así que se fue al chino de la esquina. Me quedé solo con ella en el living. Estábamos sentados en el sillón, hablando de cualquier cosa: del calor, de un boliche nuevo que había abierto cerca, de lo mucho que mi primo tardaba siempre en las compras. En un momento ella se levantó, se estiró y dijo:

—Tengo un calor de la puta madre. Voy a cambiarme un segundo.

Desapareció por el pasillo. Escuché la puerta del baño y después el ruido de la ducha un rato corto. Cuando volvió, traía una remera larga gris que le llegaba a mitad del muslo. Nada más. Se notaba. Se sentó frente a mí, se cruzó de piernas y me miró con una media sonrisa, como si estuviera esperando a ver qué hacía yo.

—Tu primo tarda una eternidad cuando va al chino —dijo, acomodándose en el sillón. La remera se le subió un poco más. Se le veía el muslo entero, la curva de la cadera.

Traté de no mirar demasiado, pero ella se dio cuenta. Se rio bajito y se acomodó otra vez, dejando que la tela subiera todavía más.

—¿Nunca te preguntaste cómo soy sin ropa? —preguntó de golpe, mirándome directo a los ojos.

Me quedé callado un segundo. Ella se levantó despacio, se paró frente a mí y, sin apuro, se sacó la remera por la cabeza. Se quedó completamente desnuda. Las tetas le pesaban, grandes, con los pezones oscuros y semi-duros. La panza suave, el coño afeitado, las piernas juntas. Se pasó una mano por el pelo, se acomodó el flequillo y me miró de arriba abajo.

—Bueno… ahora ya sabés.

Me quedé quieto, procesando. Ella se acercó, se arrodilló entre mis piernas y me desabrochó el pantalón sin pedir permiso. Me sacó la pija, ya medio dura, y la miró un momento antes de pasarle la lengua despacio, de la base hasta la punta. Después se la metió en la boca.

Me chupó con ganas, sin prisa pero sin suavidad. La lengua le daba vueltas a la cabeza mientras me miraba desde abajo. Se la metía hasta casi el fondo, se atragantaba un poco y volvía a sacar, dejando un hilo de saliva. Con una mano se tocaba una teta y con la otra se metía dos dedos entre las piernas. Estaba mojada, se escuchaba el sonido. Cada tanto sacaba la pija de la boca, la acariciaba con la mano y me decía bajito:

—Si llega antes de que termine… te jodés.

Seguí dejándola. Me chupó un buen rato, alternando entre metérsela profunda y lamerle solo la punta. Cuando sentí que me iba a venir, la levanté de los hombros y la llevé hasta la cama de mi primo. La acosté de espaldas, le abrí las piernas y me arrodillé entre ellas. Le pasé la lengua de abajo hacia arriba, lento, y después me concentré en el clítoris. Ella se agarró de las sábanas y empujó la cadera contra mi boca. Cada tanto soltaba un gemido bajo, como si todavía tuviera miedo de que alguien escuchara aunque no hubiera nadie.

Le metí dos dedos y empecé a moverlos en círculo mientras le chupaba. Se le puso la cara colorada, cerró los ojos y se le cortó la respiración. Seguí así varios minutos, subiendo y bajando la intensidad cada vez que sentía que se acercaba. Cuando se corrió, lo hizo con un gemido largo, temblando, apretándome los dedos adentro. Me quedé un momento más lamiéndola despacio mientras se le pasaba el orgasmo.

Después se incorporó un poco, me miró con los ojos entrecerrados y me dijo:

—Subí. Quiero sentirte.

Me saqué la ropa. Ella me agarró la pija con la mano, la restregó un poco entre sus labios y después me guió para que entrara. Estaba tan mojada que se deslizó fácil. Empecé a cogerla lento, profundo, mirándola a la cara. Ella me rodeó con las piernas y me clavó las uñas en la espalda. Las tetas le rebotaban con cada embestida. En un momento me agarró la cara y me besó con la boca abierta, respirando agitada contra mis labios.

—Más adentro… así… no pares.

La di vuelta y la puse de cuatro. Le agarré la cintura y empecé a embestirla más fuerte. El sonido de mi pija entrando y saliendo se escuchaba claro en la pieza. Ella se arqueó y se tocó el clítoris mientras yo la culeaba. En un momento se dio vuelta un poco la cabeza y me dijo, con la voz entrecortada:

—Más fuerte… así… no pares…

Seguí así un buen rato. Cambiaba el ritmo: a veces lento y hondo, otras más rápido y corto. Ella se corrió otra vez, apretándome con fuerza, y yo tuve que frenar un segundo para no venirme también. La di vuelta de nuevo, me senté en la cama y la hice subirse encima. Ella se impaló sola y empezó a cabalgarme, las tetas saltándole frente a mi cara. Me las agarré y se las chupé mientras ella se movía. Se corrió por tercera vez, temblando, y yo seguí un poco más antes de sentir que no aguantaba.

—Venite adentro… quiero sentirlo —me susurró.

Me vine profundo, agarrándola de las caderas. Ella se quedó quieta un segundo, sintiendo cómo latía adentro suyo, y después se dejó caer de costado, respirando agitada.

Nos quedamos un rato en silencio. Ella se pasó un dedo entre las piernas, se miró la leche que se le escapaba y soltó una risa chica.

—Si llega ahora… inventamos algo.

Se levantó, se puso la remera de nuevo y fue al baño. Cuando volvió, se sentó a mi lado como si nada hubiera pasado. Unos minutos después se escuchó la llave en la puerta. Mi primo entró con las bolsas, se quejó del calor y de lo que tardó el chino, y nosotros dos lo miramos como si hubiéramos estado hablando de fútbol todo el tiempo
Fin.
La novia de mi primo
cornudo
novia infiel
novia puta

1 comentarios - La novia de mi primo