El inicio de todo esto...
La verdad no sabría por dónde empezar.
Mi nombre en Jhon, estoy por cumplir 30 años, las historias que contaré en este grupo, son basadas en hechos reales, tan reales que quisiera NO repetir algunas.
Nací en el año 1996, cuando mi madre tenía 21 años y mi padre 23 años, era su segundo hijo, mi hermana tenía 2 años cuando yo nací. Le doy el contexto de todo por que cada detalle va a contar en esta historia de mi vida.
Mi madre nació en un pueblo del norte del Perú, ella viajó a la ciudad para terminar sus estudios, ahí conoció a mi padre y empezó su historia de amor.
Al enterarse que estaba embarazada, abandonó sus estudios y formo un "Hogar" junto a mi padre, no tuvo la mejor vida con él; papá era borracho, irresponsable y mujeriego.
A pesar de eso se establecieron los primeros años en la ciudad.
Mis primeros años los pasé en un barrio humilde, en una casa hecha de calaminas con una ventana de madera por dónde cruzaba la luz de la calle y cada noche que podía me sentaba a esperar a mi padre a que llegara de trabajar.
Nuestra casa era pequeña, contábamos con una sola habitación y 2 camas dónde dormía mamá y papá en una cama, y mi hermana y yo en la otra cama.
Recuerdo que para ese entonces a penas tenía unos 5 años, mi hermana 7 años, mi madre 26 años y mi padre unos 28 años.
Mi madre se mantenía regia, era delgada de piel media, le gustaba vestir en casa unos shorts pequeños, sus senos no eran tan grandes, tenía una culito levantado y firme, una bonita cintura y siempre olía rico.
Los domingos mi padre se quedaba en casa y compartíamos momentos en familia, por la tarde nos daba permiso para salir a jugar con los chicos del barrio y ellos se quedaban a solas en casa, casi siempre nos insistían que salgamos a jugar, aunque yo era un pequeño de pocos amigos, en algunas ocasiones regresábamos a casa y demoraban en abrir la puerta, mi madre salía algo agitada y mi padre en casa con una cara de pocos amigos, hasta ese entonces no entendíamos porque.
Mi hermana desde pequeña era rebelde, hacía muchas travesuras, pero a pesar de todo siempre cuidaba de mi; una noche mientras dormía la escuché llorando, sollozando.
Recuerdo que mi mamá le decía que se durmiera mientras mi papá de mal genio le decía que se callara.
Al día siguiente le pregunté por qué estaba llorando y ella me decía que tenía miedo por los ruidos que hacían mis padres por las noches, no sabía de que me hablaba, ella era más abispada que yo, pero así pasaron unos días hasta que otro día por la noche ella me empezó a mover y me decía susurrando "Ya empezaron" "escucha"...
Efectivamente por primera vez escuché los gemidos de mi madre, se escuchaba como mi padre se la cogía duro y ella intentaba no gritar mientras el sonido de sus cuerpos nos dejaba a mi hermana y a mi paralizados, con miedo, confundidos a oscuras, mi hermana me abrazaba y lloraba en silencio, solo los niños que hemos pasado por esas situaciones entenderán ese sentimiento.
Así como esa noche, se repetían muchas noches más, yo consolaba a mi hermana en silencio, nos hacíamos los dormidos, a veces mi mamá se pasaba a nuestra cama para calmar a mi hermana sin decir nada y yo empecé agarrar el gusto por escuchar los gemidos de mi madre, a pesar que eran sonidos desconocidos para nuestra edad pero se sentía una adrenalina mezclada con temor y gusto.
Una noche mientras esperaba que padre que llegara del trabajo, me quedé dormido en un sofá al costado de la ventana, mientras dormía sentí que alguien me puso una cobija e intento ponerme en una postura mirando hacia la pared, entre dormido no presté atención hasta que escuché unos ruidos en la sala.
Mi madre estaba acomodando las 8 sillas del comedor formando una cama improvisada, la veía ir y venir con algunas mantas y almohadas, la luz de la sala estaba encendida, se me hizo extraño pero me quedé inmóvil al sentir la presencia de mi padre quién le decía a mi mamá que se apresure, pasaron unos minutos cuando empezaron a escucharse besos, caricias, gemidos y el choque de sus cuerpos que me estremecían la piel...
El momento había llegado... Por fin iba a descubrir el misterio de esos sonidos que atemorizaban a mi hermana, pero que me gustaba escuchar a mi; con algo de temor haciendome el dormido, poco a poco iba girando mi cuerpo con los ojos cerrados, cuando me di la vuelta por completo escuché que se detuvieron, pero al ver que estaba dormido, prosiguieron con lo suyo, lentamente iba entre abriendo mis ojos, la luz de la sala abría paso a la escena que jamas olvidaría, efectivamente, era como ver las revistas que papá ocultaba bajo el colchón, pero podía ver, escuchar y sentir esa escena en vivo. Mi madre estaba en 4 totalmente desnuda, sus pechos colgaban y se movían al ritmo que mi padre se la cogía y la jalaba del cabello, mamá abría la boca, se mordía los labios y gemía rico. Esa mujer que nos trataba con amor, dulzura y ternura, me estaba dando un show para mi solito, ella lo estaba disfrutando tanto como yo, esa faceta que desconocía de mamá me dejo enamorado, sí, enamorado.
De vez en cuando miraban hacía donde yo estaba, cerraba mis ojos y los entre abria nuevamente para ver todo, de un momento a otro pude ver la cara de mi madre mirándome, sí, me descubrió, pero no me delató, por el contrario, sonrió, hizo un gesto tratando de decirme que duerma. Entendí la situación, era esa mirada que ella nos hacía cuando papá nos regañaba y ella trataba de advertirnos que no lo hagamos enojar.
Heché un vistazo por última vez y cerré mis ojos.
No pasó mucho tiempo cuando pude sentir la presencia de mi madre acomodandome la cobija, me cargó en sus brazos y me llevó a mi cama.
Ella regresó a la sala, apagó la luz y descansó al lado de mi padre.
Continuará...
La verdad no sabría por dónde empezar.
Mi nombre en Jhon, estoy por cumplir 30 años, las historias que contaré en este grupo, son basadas en hechos reales, tan reales que quisiera NO repetir algunas.
Nací en el año 1996, cuando mi madre tenía 21 años y mi padre 23 años, era su segundo hijo, mi hermana tenía 2 años cuando yo nací. Le doy el contexto de todo por que cada detalle va a contar en esta historia de mi vida.
Mi madre nació en un pueblo del norte del Perú, ella viajó a la ciudad para terminar sus estudios, ahí conoció a mi padre y empezó su historia de amor.
Al enterarse que estaba embarazada, abandonó sus estudios y formo un "Hogar" junto a mi padre, no tuvo la mejor vida con él; papá era borracho, irresponsable y mujeriego.
A pesar de eso se establecieron los primeros años en la ciudad.
Mis primeros años los pasé en un barrio humilde, en una casa hecha de calaminas con una ventana de madera por dónde cruzaba la luz de la calle y cada noche que podía me sentaba a esperar a mi padre a que llegara de trabajar.
Nuestra casa era pequeña, contábamos con una sola habitación y 2 camas dónde dormía mamá y papá en una cama, y mi hermana y yo en la otra cama.
Recuerdo que para ese entonces a penas tenía unos 5 años, mi hermana 7 años, mi madre 26 años y mi padre unos 28 años.
Mi madre se mantenía regia, era delgada de piel media, le gustaba vestir en casa unos shorts pequeños, sus senos no eran tan grandes, tenía una culito levantado y firme, una bonita cintura y siempre olía rico.
Los domingos mi padre se quedaba en casa y compartíamos momentos en familia, por la tarde nos daba permiso para salir a jugar con los chicos del barrio y ellos se quedaban a solas en casa, casi siempre nos insistían que salgamos a jugar, aunque yo era un pequeño de pocos amigos, en algunas ocasiones regresábamos a casa y demoraban en abrir la puerta, mi madre salía algo agitada y mi padre en casa con una cara de pocos amigos, hasta ese entonces no entendíamos porque.
Mi hermana desde pequeña era rebelde, hacía muchas travesuras, pero a pesar de todo siempre cuidaba de mi; una noche mientras dormía la escuché llorando, sollozando.
Recuerdo que mi mamá le decía que se durmiera mientras mi papá de mal genio le decía que se callara.
Al día siguiente le pregunté por qué estaba llorando y ella me decía que tenía miedo por los ruidos que hacían mis padres por las noches, no sabía de que me hablaba, ella era más abispada que yo, pero así pasaron unos días hasta que otro día por la noche ella me empezó a mover y me decía susurrando "Ya empezaron" "escucha"...
Efectivamente por primera vez escuché los gemidos de mi madre, se escuchaba como mi padre se la cogía duro y ella intentaba no gritar mientras el sonido de sus cuerpos nos dejaba a mi hermana y a mi paralizados, con miedo, confundidos a oscuras, mi hermana me abrazaba y lloraba en silencio, solo los niños que hemos pasado por esas situaciones entenderán ese sentimiento.
Así como esa noche, se repetían muchas noches más, yo consolaba a mi hermana en silencio, nos hacíamos los dormidos, a veces mi mamá se pasaba a nuestra cama para calmar a mi hermana sin decir nada y yo empecé agarrar el gusto por escuchar los gemidos de mi madre, a pesar que eran sonidos desconocidos para nuestra edad pero se sentía una adrenalina mezclada con temor y gusto.
Una noche mientras esperaba que padre que llegara del trabajo, me quedé dormido en un sofá al costado de la ventana, mientras dormía sentí que alguien me puso una cobija e intento ponerme en una postura mirando hacia la pared, entre dormido no presté atención hasta que escuché unos ruidos en la sala.
Mi madre estaba acomodando las 8 sillas del comedor formando una cama improvisada, la veía ir y venir con algunas mantas y almohadas, la luz de la sala estaba encendida, se me hizo extraño pero me quedé inmóvil al sentir la presencia de mi padre quién le decía a mi mamá que se apresure, pasaron unos minutos cuando empezaron a escucharse besos, caricias, gemidos y el choque de sus cuerpos que me estremecían la piel...
El momento había llegado... Por fin iba a descubrir el misterio de esos sonidos que atemorizaban a mi hermana, pero que me gustaba escuchar a mi; con algo de temor haciendome el dormido, poco a poco iba girando mi cuerpo con los ojos cerrados, cuando me di la vuelta por completo escuché que se detuvieron, pero al ver que estaba dormido, prosiguieron con lo suyo, lentamente iba entre abriendo mis ojos, la luz de la sala abría paso a la escena que jamas olvidaría, efectivamente, era como ver las revistas que papá ocultaba bajo el colchón, pero podía ver, escuchar y sentir esa escena en vivo. Mi madre estaba en 4 totalmente desnuda, sus pechos colgaban y se movían al ritmo que mi padre se la cogía y la jalaba del cabello, mamá abría la boca, se mordía los labios y gemía rico. Esa mujer que nos trataba con amor, dulzura y ternura, me estaba dando un show para mi solito, ella lo estaba disfrutando tanto como yo, esa faceta que desconocía de mamá me dejo enamorado, sí, enamorado.
De vez en cuando miraban hacía donde yo estaba, cerraba mis ojos y los entre abria nuevamente para ver todo, de un momento a otro pude ver la cara de mi madre mirándome, sí, me descubrió, pero no me delató, por el contrario, sonrió, hizo un gesto tratando de decirme que duerma. Entendí la situación, era esa mirada que ella nos hacía cuando papá nos regañaba y ella trataba de advertirnos que no lo hagamos enojar.
Heché un vistazo por última vez y cerré mis ojos.
No pasó mucho tiempo cuando pude sentir la presencia de mi madre acomodandome la cobija, me cargó en sus brazos y me llevó a mi cama.
Ella regresó a la sala, apagó la luz y descansó al lado de mi padre.
Continuará...
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