Todo comenzó con una consulta de rutina. Un día acudí al consultorio de mi oftalmóloga para actualizar la graduación de mis lentes, convencido de que sería una cita más. Sin embargo, ese día ella estaba diferente , usaba su bata , pero como nunca antes llevaba un escote que dejaba ver sus grandes senos. Entre las preguntas sobre mi vista y la serenidad con la que ella explicaba cada procedimiento, descubrí que lo que más me llamaba la atención ya no eran las letras del tablero, sino su escote, sus enormes senos y la calidez de su voz.
Con el paso de los meses regresé solo cuando era necesario, respetando siempre la relación profesional que existía entre ambos,
pero un día decidí besarla y ella respondió el beso. Recuerdo haberle quitado la bata y desabotonado su blusa. Mientras la besaba , mis manos comenzaron a tocar debajo de su blusa sus enormes senos. Era tan suaves, sus pezones estaban tan parados que comencé a lamerlos.
Ese día tuve uno de los encuentros sexuales mas increíbles. Fue tan excitante saber que mientras me cogía a mi oftalmóloga sus pacientes estaban esperando a fuera. No sé si nos escucharon, pero no importó, porque cogerse a una mujer con bata es de los más excitante.
Con el paso de los meses regresé solo cuando era necesario, respetando siempre la relación profesional que existía entre ambos,
pero un día decidí besarla y ella respondió el beso. Recuerdo haberle quitado la bata y desabotonado su blusa. Mientras la besaba , mis manos comenzaron a tocar debajo de su blusa sus enormes senos. Era tan suaves, sus pezones estaban tan parados que comencé a lamerlos.
Ese día tuve uno de los encuentros sexuales mas increíbles. Fue tan excitante saber que mientras me cogía a mi oftalmóloga sus pacientes estaban esperando a fuera. No sé si nos escucharon, pero no importó, porque cogerse a una mujer con bata es de los más excitante.
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