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Compendio III
😍
Una vez más, mi esposo estaba haciendo ejercicio antes de irse a dormir. Estaba terminando su serie diaria de flexiones; los músculos de sus hombros anchos se agrupaban y desplazaban bajo su piel como placas tectónicas.

🤤
Yo no estaba ayudándole mucho a mantener la concentración: estaba apoyada en el borde de nuestra cama, mordiéndome el labio inferior y babeando por todas partes, observando cómo sus músculos se contraían y relajaban mientras yo lo “animaba”, dejando que viera mis pechos.

En realidad, era mutuamente beneficioso.
XD
Pero entonces, cuando terminó la serie, me hizo una de esas preguntas profundas, muy profundas, que suele hacer...
“Marisol, la primera vez que lo hicimos juntos, ¿Mentiste sobre la picazón que sentías?”
😳

Me sonrojé al instante.
Sus palabras me dejaron descolocada...
Porque puede que le haya mentido... un poquito.
😅
No me malinterpreten.
Amo muchísimo a mi esposo, que es mi mejor amigo en el mundo.
Pero en aquel entonces, cuando me estaba preparando para mis exámenes de admisión a la universidad, él era todo un caballero.
Lo cual, a veces, resultaba increíblemente frustrante.
😕
Déjenme explicarlo.
Como he mencionado innumerables veces, estaba perdidamente enamorada de mi mejor amigo.

😍
Era educado, valiente, honesto, gentil, generoso y, en resumen, completamente diferente a los hombres que había conocido antes.
Pero yo estaba rozando la mayoría de edad, excitadísima, prácticamente vibrando con una inquietud que no sabía nombrar.
Y allí estaba él, tratándome como si fuera una pieza de porcelana frágil.

😕
O sea, lo más lejos que llegamos fue a besarnos y a algunos tocamientos leves.
“Tocamientos educados” sería más que preciso.
Y la vez que logré hacerle una mamada fue una verdadera victoria para mí.
😤

Porque un chico como él “no me dejaba...”
Así que sí, cada vez que nos besábamos, me dejaba bien, bieeen excitada allá abajo.
Y él era lo suficientemente disciplinado como para no aprovechar la oportunidad.
😣
Incluso mi mamá sabía que le tenía ganas a mi pololo.
Creo que hasta se convirtió en mi cómplice, inventando tareas domésticas o necesidades repentinas de ir al mercado con mi hermana menor solo para dejarnos solos en la sala.
😂

Me lanzaba un guiño cómplice y pícaro antes de cerrar la puerta, básicamente entregándole las llaves del reino.
Pero mi cielo era un muro de disciplina.
😕
Pasaba horas enteras explicándome de matemáticas o de física, apenas mirándome mientras yo me removía en el escritorio, probando todos los trucos posibles para que su atención se desviara de los libros de texto hacia mis escasas curvas.
Lamentablemente, nunca cayó en mi trampa.
😭
Así que sí, aquella primera vez, le dije que cada vez que nos besábamos mucho, sentía una especie de picazón por todo el cuerpo.
Le dije que era una sensación inquieta, como un zumbido que se asentaba con más fuerza en el interior de mi vagina, haciéndome retorcer contra los cojines.
😳
Cuando finalmente reuní el valor para quitarme la ropa, despojándome de ella con una determinación temblorosa, mi cielo se limitó a mirarme, con los ojos muy abiertos y sin aliento, como si estuviera presenciando un milagro o un crimen.
(Y sí, en aquel entonces, mi pecho era terriblemente plano...)

😅
Pero, volviendo al presente, el aroma de su desodorante y el sudor fresco flotaron hacia mí, devolviéndome a la realidad.
Se incorporó, secándose la frente con una toalla gris; sus ojos negros buscaron los míos con una intensidad que siempre me hacía sentir que podía leer cada uno de mis pensamientos.
😍
Amo esos ojos.
“¿Y bien?” me preguntó él, con una sonrisa juguetona.
No se movió, simplemente se quedó allí sentado con la toalla echada sobre los hombros, dejando que el silencio se estirara entre nosotros como una banda elástica.
💗 😊
Sentí que el calor subía a mis mejillas y mi corazón martilleaba contra mis costillas como un pájaro carpintero.
Intenté hacerme la indiferente, pero nunca funciona cuando lo intento con él: mi respiración era superficial, y él conoce mis señales cuando estoy mintiendo.
😊

“¿A qué te refieres con “y bien”?” le tartamudeé, cambiando el peso de mi cuerpo en el borde de la cama, esperando que el movimiento de mis pechos lo distrajeran un poco.
No puedo evitarlo. Parpadeo más tiempo cuando miento, y él fue el primero en darse cuenta.
😂
Intenté parecer indignada, pero es difícil verse severa cuando estás prácticamente vibrando con una mezcla de nostalgia y excitación actual.
Se inclinó hacia adelante, y la tela de su pijama se ciñó a sus anchos hombros, acorralándome eficazmente en la esquina del colchón.
😳
“Me dijiste esa vez que la “picazón” era como una necesidad física” me dijo él, bajando la voz a ese tono bajo y serio de detective que me moja y que deja a nuestras hijas boquiabiertas cuando están mintiendo.
Ya saben, la voz de un hombre que había pasado años analizando datos, y en este momento, yo era el sujeto de su estudio.
🤔
“Recuerdo que dijiste que se sentía como electricidad bajo la piel.” añadió él, entrecerrando los ojos con un destello de perspicacia.
😰
Me mordí el labio inferior, mirando hacia la puerta para asegurarme de que estuviera cerrada y que las niñas no estuvieran despiertas merodeando por el pasillo, escuchando a hurtadillas nuestro viaje por el carril de los recuerdos.

Solo los dulces ronquidos del pequeño Jacinto desde su cuna rompieron el silencio.
XD
“Era... una sensación muy intensa.” Le susurré con la voz temblorosa.
Podía sentir el calor de mis mejillas, esa clase de rubor que me hace pensar que podría guiar barcos hacia el puerto como si fuera un faro por la calentura que sentía.
😳
Él soltó una risita, un retumbo grave que sentí en el colchón debajo de mí.
“Fuiste tan convincente, Ruiseñor. Casi me convences de que era una condición médica... especialmente cuando te quitaste la ropa.”

😂
Sí, mis mejillas estaban en un nivel diez de rojo.
Solté un pequeño bufido y crucé los brazos sobre el pecho, intentando salvar la poca dignidad que me quedaba.
“Fue una exageración estratégica.” admití, acercándome más, mientras el aroma de su piel sudorosa actuaba como un imán que me atraía hacia él.

😍
Él arqueó una ceja y su mirada bajó a mis labios por un segundo fugaz antes de volver rápidamente a mis ojos.
“¿Estratégica? ¿Te estaba ayudando para tus exámenes y decidiste jugar un juego psicológico conmigo?”
😅
“¡Es que eras demasiado educado!” protesté, gesticulando salvajemente con las manos y casi derribando la lámpara del velador. “¡Eras un caballero perfecto! Me tratabas como si estuviera hecha de azúcar y cositas lindas, y aunque eso era dulce, ¡También era absolutamente desesperante!”

“Y tú querías que yo dejara de serlo…” replicó él, con ese tono lógico que me estaba provocando, haciéndome sentir un escalofrío recorrer mi espalda.
😰
Me sonrojé al instante.
“¡Sí!” Le respondí casi en un susurro. “¡Eras tan increíble y bueno conmigo, que supe que quería que fueras el primero!”
(Y el único ;D)
“Entonces…” me susurró él, inclinándose hasta que su aliento me hizo cosquillas en la oreja, enviando un escalofrío directo por mi columna que no tenía nada que ver con la fría brisa de Melbourne allá afuera. “¿De verdad había una picazón?”
Alargué la mano y mis dedos rozaron la tela húmeda de su camiseta de pijama, sintiendo el calor residual de su entrenamiento.
🤤
“Tal vez un poquito.” respondí, echando la cabeza hacia atrás y mirándolo a través de mis pestañas, con un hilo de voz.
“¿Un poco?” repitió él, mientras su mano se deslizaba desde el colchón para encontrar el hueco de mi espalda. El calor de su palma se filtró a través de mi fino camisón, anclándome mientras todo lo demás se sentía como si estuviera flotando.
😳
“Era... más bien una sensación de humedad.” confesé, y la honestidad hizo que se me revolviera el estómago. “Con un ligero cosquilleo dentro de mi vagina.”

XD
Él se rió; un sonido genuino y cálido que llenó la quietud de la habitación.
😂
No fue una risa burlona, sino más bien esa carcajada profunda, comprensiva y resonante que siempre me hacía sentir que yo era la única persona en el mundo capaz de hacerlo verdaderamente feliz.
“Sinceramente, no tenía idea de qué hacer.” admitió él, con la voz vibrando contra mi sien. “Tu mamá había salido... y tú te habías quitado la ropa...”
😍
Solté una risita y la tensión se rompió mientras apoyaba la cabeza en su pecho. El latido rítmico de su corazón era un tambor constante, una certeza en mi vida durante catorce años.
“Solo tenías que haberme besado.” susurré contra su piel, con la voz amortiguada por el calor de su pecho.
😘
“Bueno, para ser honesto contigo, yo también sentía esa “picazón” cuando nos besábamos.” admitió él, bajando un poco la voz. Se estremeció ligeramente. “A veces, prácticamente tenía que salir corriendo a mi habitación a masturbarme solo para poder caminar derecho.”

0_0
Me voló la mente.
💥
Así que mi hermana mediana y yo no éramos las únicas que pasábamos noches enteras explorándonos en la oscuridad.

Me apretó la cintura, pegándome a su cuerpo atlético.
“Me alegra que me mintieras.” dijo él, con su encantadora voz espesa de afecto.
“¿Por qué?” pregunté, mirando hacia esos penetrantes ojos negros que siempre parecían ver hasta lo más profundo de mi alma.
“Porque me dio la excusa perfecta para perder la paciencia finalmente.” Respondió.
😘
Empezamos a besarnos de nuevo. Su lengua se deslizó en mi boca, derritiéndome como siempre con ese dulce sabor a menta y calor, hasta que, por un momento, olvidé cómo respirar.
“¿Te decepcioné mucho esa vez?” le pregunté cuando él me ayudaba a deslizar los tirantes del camisón fuera de mis hombros.

“¿A qué te refieres?” preguntó mientras yo le arrancaba los pantalones del pijama.
😩
Hice una pausa y sentí ese viejo miedo adolescente aflorando otra vez. Me miré a mí misma y luego volví a mirarlo, sintiendo que mis mejillas se calentaban.
“Ya sabes... mi pecho en ese entonces... era plano.” dije, sonrojándome.

XD
Estalló de la risa, un sonido rico y retumbante que vibró a través del colchón e hizo que mi corazón bailara.
“¡Marisol, fuiste la primera chica que vi desnuda en vivo!” exclamó, y su risa se suavizó en una mirada de pura y absoluta adoración. “Y yo estaba loco por tu cara. ¡Lo sabes!”
Lo sabía, por supuesto. Pero también sabía que le gustan los pechos y que yo carecía de ellos en aquel entonces.
(Ya no, XD)
😏
En cualquier caso, me puse de rodillas, haciendo que el colchón se hundiera bajo mi peso, y saludé a su amigo suave y rosado con un beso prolongado.
Me parece tan tierno que siempre se limpie con tanto detalle para que yo pueda saborearlo.

😍
Además, el sabor de su carne rosada y de su semen es sencillamente delicioso: un toque salado que siempre me recuerda al océano, mezclándose con un calor que es únicamente suyo.
😩 😖
Me demoré allí, girando la lengua alrededor de la corona, saboreando la forma en que él se estremecía debajo de mí. Podía sentirlo pulsar, reaccionando a la succión de mi boca y a la presión rítmica de mi mano.
Empezó a crecer, volviéndose más grande y grueso dentro de mi boca, pulsando de una manera que me mareó un poco.
😳
“¿Sabes? La primera vez... de verdad pensé que eras enorme.” dije, con la voz amortiguada por el calor húmedo de mi boca. Succioné la punta con fuerza, fingiendo que era una vampira. “Tenía un poco de miedo de que me doliera demasiado...”
Él gimió, pero logró recuperar la voz.
“¿Te dolió?” preguntó con la voz tensa, pero genuinamente preocupada por mí.
“No mucho.” Le respondí, mirándolo con un brillo juguetón en los ojos. “Bueno, solo un poquito... pero tuviste la gentileza de preguntar.”
😍
Cuando me paré y lo besé en los labios, su enorme miembro ya estaba jugueteando con mi ombligo.
XD
Es curioso pensarlo ahora, pero en esa época, ninguno de los dos sabía realmente lo afortunada que yo era.
😇
Y no me refiero solo a que es un amigo maravilloso o todo un caballero... aunque la manera madura y adulta en que cuidó de mí siempre hizo que mi corazón diera un vuelco.
No, hablo de la pura lotería física que gané.

😤
Su pene también fue el primero que vi en vivo, y aunque no lleva ningún tipo de monstruo mitológico y tan pornográfico bajo los pantalones, sigue siendo innegablemente grande.
(Sus compañeras de trabajo también pueden dar fe de ello... XD)
😏
Es de un tamaño robusto e imponente, lo suficientemente grueso como para hacerme sentir llena hasta el tope, pero con la forma perfecta para llegar a todos los puntos exactos sin sentir que me están partiendo en dos (demasiado XD).
Así que sí, soy una esposa y madre feliz, y una muy bien abierta.
😤
“Bueno, ya sabes... a mí me preocupaba que se rompiera el preservativo.” dijo él, con la punta de su pene jugueteando en mi entrada, antes de dar un empuje lento y profundo, deslizándose más profundo en mi calor.
“¿Quéee?” jadeé mientras él empujaba más adentro, y su grosor empezaba a estirar mis paredes de esa manera que siempre me hace ver destellos de luz.
😩 😖
“Es verdad. Mi hermano solo me había dado un preservativo.” confesó, con la voz tensa mientras él también disfrutaba la forma en que me estaba estirando. “Si se rompía, estaríamos perdidos.”

0.0
Solté una risita burbujeante mientras me llenaba. Porque mi amor siempre ha sido así de atento conmigo.
😂
Además, aquel fue el comienzo de su largo compromiso con el pasillo de los preservativos (hasta que finalmente lo convencí de hacerlo sin nada, XD).
Porque nos volvimos (y seguimos siendo) adictos al sexo.
😩 😲
Y ya saben, una sola caja apenas nos duraba una semana, sin mencionar que su presupuesto (mi papá nunca nos dio una mesada a mí ni a mis hermanas... :/) era limitado.
Así que intentábamos follar todo lo que podíamos: en mi casa, en el parque, en el cine, durante nuestros paseos en bicicleta e incluso en nuestra universidad (solicité entrar a la misma donde él estaba haciendo su maestría), una vez que fui aceptada.

😫 😖
Mientras empujaba más profundo, sentí ese estiramiento familiar y pesado.
El tipo de estiramiento que te hace contener el aliento y aferrarte a las sábanas hasta que los dedos se te ponen blancos.
😩😫
“Todavía encaja a la perfección.” dijo suavemente, con una voz que sonaba como la miel, vibrando contra la piel sensible de mi cuello.
Solté un suspiro tembloroso y cerré los ojos mientras envolvía mis piernas firmemente alrededor de su cintura para atraerlo aún más.

😖😲
Podía sentir su peso sólido y pesado anclándome al colchón, una presencia física que se había convertido en mi santuario diario durante los últimos doce años que llevamos casados.
Porque, sinceramente, algunas cosas crecen, otras cambian, pero la forma en que él llena el espacio de la habitación (y el espacio de mi cama ;D) siempre ha sido abrumadora.
¡¡De la mejor manera posible!!
😤
“¿Cómo lo hiciste esa vez?” gemí, y las palabras apenas escaparon de mis labios mientras sentía que se hundía más adentro, reclamando cada milímetro de mí.
Me estaba ahogando en un mar de éxtasis, mis sentidos nublándose en una bruma de calor y fricción.
😩 😖
Podía sentir las paredes de mi vagina estirándose, acomodando su grosor con una presión lenta y pesada que hacía que se me curvaran los dedos de los pies.
“¿Hice qué?” preguntó él, con la voz convertida en un estruendo tenso.
XO
Ni siquiera tenía planeado hacer una pausa; siguió bombeando, dándole duro a mi cuerpo con sus caderas impulsándose hacia adelante con una precisión rítmica y pesada que parecía hacer eco del latido de la habitación.
“Ser tan bueno... para ser tu primera vez.” gemí, con los ojos poniéndose en blanco.
😵
Sentí que llegaba tan profundo que, por un minuto, pensé que me estaba lanzando al espacio exterior.
Él se sonrojó, ese calor repentino y juvenil subiendo por su cuello, y me miró profundamente de esa manera que me derrite.
😊
“Bueno... no quería dejarte con las ganas... así que aguanté todo lo que pude.” admitió, con un tono tenso y honesto que vibró en lo más profundo de mi corazón.
No estaba presumiendo de su fuerza, sino siendo honesto sobre su autocontrol.
😍
Recordé cómo luchó contra sus propios instintos de dejarse llevar, midiendo sus tiempos con una disciplina que era casi admirable, a pesar de que me estaba deshaciendo en el proceso...

Y continuó así, sus caderas embistiendo en mí cada vez con una persistencia rítmica y pesada que se sentía menos como sexo y más como su misión de ahogarme en placer.
😩 😲
Cada estocada era medida, calculada, una colisión en cámara lenta que hacía eco de mi paciencia de aquellos días de juventud...
(Porque sí, yo quería empezar a salir con él desde el momento en que nos hicimos amigos y tardé un año y medio en que ocurriera nuestro primer beso... y luego, resultó que el sexo con él es al menos noventa veces mejor que besarlo).
😠
Y lo juro, durante esos primeros meses en los que todavía explorábamos nuestros cuerpos, nunca me dejó a medias.
Ni una sola vez.
De hecho, la primera vez que sentí un segundo orgasmo, sinceramente pensé que o me estaba muriendo o me estaba volviendo loca.
😂
Mientras encontrábamos nuestro ritmo y él me embestía hasta llevarme al olvido, mi mente empezó a divagar.
XO
¿Saben cómo es cuando te sientes totalmente cómoda con alguien?
O sea, ¿Cómoda de verdad?
😆
Bueno, pues pensé en la forma en que otras mujeres lo miran en la oficina.
He visto, e incluso he conocido a algunas de ellas: las miradas sutiles que se prolongan cuando él habla, la forma en que se arreglan el cabello cuando él pasa por su lado, o cómo se ríen demasiado fuerte de chistes que ni siquiera tienen tanta gracia.
Tiene esa complexión atlética de hombros anchos y esos ojos penetrantes e inteligentes; en un mar de bombones corporativos, mi esposo es básicamente una imán de minas.

😍
“¿Sabes?” jadeé, echando la cabeza hacia atrás sobre la almohada, con la visión nublándose mientras otra estocada pesada me enviaba una sacudida de electricidad desde la espalda hasta la punta de mis dedos. “No me importa compartirte.”
0_0
Él se detuvo a mitad de una embestida por un instante, bloqueando sus brazos para sostener su peso sobre mí, mientras los músculos de sus tríceps se esculpían bajo la luz tenue.
Me miró, parpadeando, con el pecho agitándose por el esfuerzo de nuestro ritmo.
“¿Qué?” preguntó, parpadeando sin tener idea de qué estaba hablando.
“Con tus compañeras de trabajo.” Le respondí, con las yemas de mis dedos trazando la línea áspera y masculina de su mandíbula. “La forma en que te miran... la forma en que quieren un pedazo de ti.”
(Y tiene un pedazo muy grande entre las piernas como para compartir...).
😈
Me miró con esos penetrantes ojos negros, genuinamente confundido.
Sé que la mayoría de los esposos habrían tomado mis palabras como luz verde para empezar una segunda familia en la oficina corporativa, o tal vez para intentar descifrar si lo estaba poniendo a prueba.
😆
Pero mi esposo no es así: es un hombre increíble que me prioriza a mí y a nuestra familia, y en ese momento estaba enterrado profundamente en mí, sintiendo cada pulso frenético de mis paredes.
Simplemente solté una risita y lo apreté con más fuerza.
“Tu energía sexual es simplemente... tan potente, cariño.” Le expliqué, con la voz somnolienta y quebrada. “¡Si tuviera que absorber todo ese fuego yo sola, probablemente explotaría! ¡Me destrozaría!”
😂
Me miró fijamente durante un largo momento y luego una sonrisa lenta y genuina se extendió por su rostro... el tipo de sonrisa que llegaba hasta esos penetrantes ojos negros.
🤤
“¡Eres tan rara, Marisol!” soltó una risita mientras mi cuerpo ardía.

😠
Obviamente, hice un puchero. Él sabe lo que pienso de esa palabra.
“Tal vez.” seguí molesta con mi puchero, estirando los brazos para rodear su cuello y bajando su rostro hasta que nuestras narices se rozaron. “Pero soy tu rara.”
😤
“Siempre. Y la mejor, además.” Me respondió, con una voz baja que parecía resonar en lo más profundo de mi pecho.
Reanudó su bombeo cambiando su peso, embistiéndome con una presión lenta y deliberada que hizo que se me curvaran los dedos de los pies y que el aire abandonara mis pulmones.
😫 😖
No se trataba solo del estiramiento físico o de la forma en que su grosor parecía estirar cada rincón oculto de mi cuerpo.
Era la forma en que me miraba: como si yo fuera la única persona en el mundo que realmente importara.
😍
Porque mientras que otras mujeres son solo momentos fugaces o enamoramientos de oficina, yo soy quien conoce el mapa de su alma.
Yo soy la que lo vio cuando no era más que un chico universitario, nervioso y nerd, aferrando un único y preciado condón como si fuera el salvavidas de nuestro futuro.
😏
Y él, a su vez, vio a la colegiala caliente e inquieta que se escondía tras la excusa de sus exámenes de admisión a la universidad para acercarse al chico que le gustaba.
La chica que no tuvo miedo de inventarse una condición médica (y sacarse la ropa XD) solo para sentir que él rompía su disciplina.
Yo soy quien lo moldeó en el padre y esposo amoroso que él es hoy, y él es quien me ayudó a convertirme en la mujer, esposa y maestra a lo largo de doce largos y hermosos años.
👰
Mientras alcanzábamos esa cima juntos, se sintió como una fusión física, como si el límite entre donde terminaba su piel y empezaba la mía simplemente se hubiera disuelto.
Esa sensación intensa de ordeño donde cada terminación nerviosa simplemente... grita.
💦 💦 💦 💦
Nos quedamos entrelazados durante mucho tiempo después, simplemente respirando el aroma del sudor y el amor.
“Entonces...” susurró suavecito, mientras besaba mi frente. “¿Ya no mentirás más sobre picazones?”
😂
Le di un apretón juguetón y fuerte en la cadera, haciendo que hiciera una cara y se riera al mismo tiempo.

“Depende.” Le dije con una sonrisa maliciosa, mirándolo con un brillo travieso en los ojos. “Depende de si vas a ser un caballero conmigo esta noche.”
“¡Ni lo pienses!” respondió él con una sonrisa.
XD
¡Y gracias a Dios por eso!
😉
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