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Compendio II
El miércoles de la semana pasada, nuestra Mágica Alicia cumplió siete años.
XD
Secretamente, armé un gran escándalo por ello, ya que era "su primera vez" después de que ella decidiera convertirse en nuestra hija.
(Ya saben, desde aquellos tiempos en que solía ser la amiga imaginaria de nuestras gemelas y la niña fantasmita de nuestro antiguo apartamento...)

😏
En fin, el miércoles tuvimos una pequeña reunión.
Fue algo íntimo y tranquilo: solo mi esposo, las gemelas, nuestro bebé Jacinto, Bastiáncito, su mamá y su pareja Elena.
Pasamos la tarde comiendo hamburguesas grasientas y compartiendo un pastel pequeño y modesto que Alicia se alcanzó a untar por todas las mejillas antes incluso de que pudiéramos encender las velas.

Pero me fijé en que mi amor y Elena se están llevando mucho mejor, lo que hace que estas reuniones familiares se sientan menos como una carga y más como una gran familia feliz.

XD
Pero el sábado hicimos la gran celebración.
😆
Y una vez más, nuestra casa se llenó de alboroto.
El caos agudo de una docena de niños tratando nuestro patio trasero como si fuera su propio parque de atracciones.
Las niñas eran un borrón de tul rosa y cabello enredado, orbitando a las gemelas y a Bastiáncito en un frenético juego de persecución que amenazaba la estabilidad de cada mesa de la casa.
😇
Era un caos hermoso y ruidoso que hacía que la casa se sintiera menos vieja y más llena de vida.
Mientras tanto, nosotros, los adultos, disfrutábamos de un merecido alto al fuego en el patio, bebiendo vino y copas heladas y picoteando las deliciosas creaciones de mi esposo.
Solemos inclinarnos por invitar a mis colegas de la academia; mi amor cree que las personas con las que trabajo son mucho más sociables, honestas (y significativamente más amables) que los tipos corporativos con los que él lidia a diario.
😍
Se ve tan relajado y disfruta genuinamente hablando con todos ellos.
Como buen anfitrión de la fiesta, estaba en la cocina, aunque "anfitrión" se queda corto.
Mi esposo operaba como un chef ejecutivo de alta gama en una cocina con estrella Michelin, orquestando una sinfonía caótica de carne sellada y pescado cortado con precisión.

0.0
Se movía con una gracia atlética y concentrada, sus hombros anchos flexionándose bajo una ligera capa de harina mientras volteaba hamburguesas y enrollaba sushi con un nivel de pericia que pondría celoso a cualquier profesional.
Mientras la mamá de Bastián, Elena, y yo actuábamos como mozas (gestionando las bandejas con comida y dirigiendo el flujo de la conversación) el hombre de mi vida era el motor en la parte trasera, completamente en su elemento y radiando una confianza serena y satisfecha.

Pero fue entonces cuando noté que Bonnie y Melissa se quedaban mirando a mi amor.
😕
Bonnie no solo estaba mirando a mi marido; prácticamente se lo estaba comiendo con la mirada.
Su vista se demoraba en la curva de su mandíbula y en la forma en que sus bíceps tensaban la camisa mientras emplataba los aperitivos, con una expresión de hambre pura y lujuriosa.

😋
Era como si quisiera bañarlo en mermelada y devorarlo allí mismo, sobre los azulejos de la cocina.
Obviamente, una pequeña parte de mí lo encontraba halagador.
😤
Mi amor es inteligente, alto, fornido y guapo.
Un espécimen de gracia atlética que incluso la mayoría de mis colegas profesoras no pueden ignorar.
Pero Melissa, al lado de Bonnie, tenía esa sonrisa maliciosa.

😠
Sinceramente, no sé cuál es su problema.
Para Melissa, parece que el hombre ideal está diseñado para actuar como un esclavo de cada capricho de la mujer.
Y eso no me gusta.
😔
Mi esposo, por encima de todo, siempre ha sido mi mejor amigo y quien ha velado por mí.
Él es el hombre que sostuvo mi mano durante las noches de insomnio en cada uno de mis embarazos.
Para él, no soy un proyecto ni una obligación social, sino el centro de su mundo.
Me ha cuidado con una devoción que me hace sentir la mujer más importante en su vida, y con él, creamos un santuario de seguridad y amor donde nuestra familia crece.
Así que, verla sonreír de esa manera retorció algo en mis entrañas.

😏
No pude evitar tomarme un pequeño descanso y soltar esta bomba para amargarle la cara.
“¿Sabes? Me alegra muchísimo haberme casado con él.” Le dije, invadiendo el espacio personal de Melissa, mientras mi voz adquiría un tono dulce y letalmente sincero.
Bonnie tragó saliva, mirándome como si la hubiera pillado robando el tarro de las galletas, pero dejé que mi mirada se desviara hacia la cocina, donde mi marido estaba sirviendo una bandeja de rollos California.

“De nosotros dos, él es el que mejor cocina, y sus platos son radicales.”
😂

Era casi para la risa.
Melissa no dejaba de decir que ninguna mujer debería estar jamás "atrapada en la cocina".
Sin embargo, en el momento en que admití que mi marido cocinaba mejor, puso una cara de estar casi ofendida.
Supongo que era difícil conciliar ambas ideas: que cocinar no debería definir a una mujer, pero que, de alguna manera, se suponía que mi marido no debía ser mejor que yo en ello.
XS
“Todavía no logro saltear el arroz en el wok como él lo hace.” continué, echando más sal sobre la herida. “Pero dice que mi velocidad picando verduras es mejor. Además, las gemelas se lo están pasando en grande; les está enseñando a preparar rollos de sushi y a freírlos. A veces me preocupa que podamos subir un poco de peso por los deliciosos rollos de las gemelas.”
Melissa parpadeó, con los ojos muy abiertos, como si acabara de confesar un crimen en un idioma que ella no hablaba muy bien.
Aquello resultó refrescante...
😂
Poco después, la energía caótica del patio cambió mientras migrábamos hacia la mesa del comedor para celebrar el séptimo cumpleaños de Alicia. El pastel era una obra maestra de bizcocho de vainilla y glaseado de fresa. Cantamos el feliz cumpleaños y Alicia sopló sus velas.
o.o
Más tarde se acercó, con la voz convertida en un susurro conspirador que solo yo podía oír, para revelarme los secretos de su corazón de siete años.
Primero, quería que sus dientes volvieran a crecer más rápido; mi princesa mágica chimuela ya ha perdido dos, y está convencida de que los nuevos están tardando demasiado en crecer.
😂
Entonces, deseó que la primavera llegara apresuradamente, para que Harold (nuestro cerezo) pudiera despertar plenamente de su sueño invernal.

Pero la parte más conmovedora fue su deseo final: quería que otro "Bob" llegara esta primavera, para anidar sobre Harold y que así él no se sintiera solo.
De cualquier modo, después de comer el pastel y como ya estaba oscureciendo, las niñas decidieron organizar un torneo de alto riesgo en nuestra Nintendo Switch en la sala, con la pantalla cobrando vida como una arena digital para que los niños ajustaran sus cuentas.
😆
Sigo asombrada de que las niñas no estén enganchadas a las consolas y los teléfonos móviles como los demás.
En un mundo donde incluso los niños de siete años suelen navegar por las tabletas con la precisión de un cirujano, Alicia y las gemelas tratan la Switch como una novedad más que como un salvavidas.
Juegan durante una hora y, entonces, simplemente... se aburren.
😂
Se van a leer un libro o comic o discutir sobre quién se queda con el control remoto, completamente indiferentes al vacío digital.
Sospecho que la propia historia de mi marido es la causante silenciosa de este equilibrio; sus antiguos temores a recaer en una adicción a los videojuegos se han trasladado sutilmente a ellos.
XD
Él trata la pantalla como si fuera un pimiento picante (algo para disfrutar en dosis pequeñas y controladas, a menos que esté conmigo y las niñas) y nuestras hijas han heredado esa moderación.
Pero cuando la conversación con mis compañeros empezó a decaer, Melissa decidió finalmente atacarme.
😠

“¡No puedo creer que te haya dejado embarazada... otra vez!” Melissa montó un pequeño espectáculo para que todos miraran.
Señaló mi pequeña pancita, como si fuera la raíz de todo mal.

😦
Ella no tiene idea de que esto fue una decisión mutua.
Mejor aún, fue una decisión familiar, ya que sentamos a las niñas y les preguntamos si querían que otro hermanito se uniera al caos, y su entusiasta "sí" fue el sello final del acuerdo.
😑
Para Melissa, un embarazo es como una cadena; para nosotros, es un proyecto colaborativo impulsado por el amor.
"¡No entiendo cómo permites que él pisotee tus libertades!", continuó Melissa, con la voz elevándose en una cadencia teatral, como si estuviera dando una lección a una sala de almas oprimidas.

Simplemente dejé escapar un suspiro de cansancio...
😕
El resto de mis colegas, maestros que sí tienen hijos propios, ya me entienden. Porque para mi amor y para mí, tener hijos es divertido: podemos ver dibujos animados y hablar de anime y películas, jugar juegos locos y leer hermosos cuentos antes de dormir.
Pero solo porque soy cuatro años mayor que Melissa, ella cree que de alguna manera puede gobernar mi vida como si fuera mi hermana mayor y supiera más que yo.
😠
“¡No ves cómo te ata al patriarcado! ¡Él no tiene ningún derecho sobre tu cuerpo!” La voz de Melissa alcanzó un tono que me recordó a un volcán en erupción.

Ya no me hablaba solo a mí; estaba actuando para toda la habitación, gesticulando salvajemente con los brazos como si estuviera pronunciando un manifiesto sobre la liberación de la mujer moderna.
Lo peor era que miraba mi vientre con una mezcla de lástima y asco, como si mi embarazo fuera el síntoma de una enfermedad en lugar de una elección que yo había tomado con una sonrisa en la cara.
T.T
Como Melissa estaba haciendo demasiado ruido, mi amor asomó la cabeza desde la cocina.

😳
Intercambiamos miradas a través de la distancia.
Él no dijo ni una palabra, pero la forma en que su mirada se suavizó y el pequeño y cómplice gesto de sus labios hicieron que me sonrojara instantáneamente, mientras un calor intenso subía por mi cuello.
😍
“Lo tiene.” dije, sonriendo suavemente.
“¡¿Qué?!” chilló ella, como una verdadera bruja.
Otra respiración profunda...
“Lo tiene.” repetí, con mi voz siendo un contraste tranquilo ante su volumen creciente.
No necesité gritar para que me escucharan; la habitación se había quedado en silencio, los otros profesores pausaron con sus bebidas a medio camino de los labios, atrapados por el drama de Melissa.
“Intercambiamos votos matrimoniales, Melissa. Hicimos un pacto.”
Melissa se pegó en la frente, como si acabara de decir que el planeta tierra era una vaca.
😠
“¡Eso está pasadísimo de moda!” chilló prácticamente Melissa, su voz rebanando el aire del patio. “¡Él no es tu dueño, Marisol! Eres una mujer adulta, no una propiedad que debe ser manejada según las preferencias de un marido.”
“No, él no es mi dueño, Melissa. Pero elegimos pertenecernos el uno al otro.” Le respondí, manteniendo la voz firme y ligera.
Sentí la presencia de mi esposo detrás de mí, un ancla cálida y estable que hacía que el espacio se sintiera más pequeño y seguro.
😆
"Una vez tuve muchísimas ganas de hacerme un tatuaje... uno pequeñito, pero mi marido me convenció de que perdería elegancia si me hacía uno... y que me vería menos bonita... así que, aunque realmente quería uno... decidí no hacérmelo porque lo amo muchísimo... además..." Lo miré fijamente, con el corazón ya latiéndome con fuerza. "Él hace ejercicio porque yo lo encuentro más atractivo. Así que no entiendo tu punto".
"¿Pero es que no ves lo opresivo que ha sido tu esposo contigo?", continuó Melissa, moviendo las manos en el aire como si el volcán hubiera entrado en erupción. "¡Ni siquiera puedes hacerte un tatuaje si quieres! Básicamente estás borrando tu propia identidad para ajustarte a su preferencia estética. ¡Es un ejemplo de libro de sumisión doméstica!".
😕
Miré al amor de mi vida, sintiéndome triste.
Mi mejor amigo ha sido todo menos opresivo conmigo: me animó y convenció de convertirme en profesora incluso cuando dudaba de si era lo suficientemente inteligente, y cuidó de mí con una "ternura frustrante" aquellos primeros días en que empezamos a salir y mis hormonas estaban causando estragos.
Fue paciente e incluso me protegió de mí misma.
😇
“No, no lo entiendes.” Le dije, soltando un suspiro largo y agotado de librar la misma batalla una y otra vez. “Si tengo que elegir entre hacerme un tatuaje y perder parte del amor de mi mejor amigo por mí, renunciaría al tatuaje con gusto. Él se preocupa por mí. Es un buen padre y una buena persona. De hecho, me horroriza que tengas el descaro de criticarlo, ya que él ha sido quien se ha encargado de toda la comida.”
😠
Todos mis compañeros de trabajo (excepto Bonnie, que seguía pensando mentalmente en mi esposo ejercitándose) miraron a Melissa con un silencio colectivo y pesado.
La comida había estado deliciosa: los rollos de sushi y las hamburguesas demostraban su destreza, paciencia y esmero en la cocina.
Era el tipo de mirada reservada habitualmente para un estudiante que obtenía una nota pésima en un examen.
😰
El aire en la sala cambió, volviéndose frío y crítico, dejando a Melissa bajo un reflector creado por ella misma.
De repente parecía pequeña, con los ojos saltando de rostro en rostro, abiertos y frenéticos, como si hubiera comprendido que ya no era la conferencista, sino el espécimen bajo un microscopio.
XD
Por un momento, parecía estar rodeada por una manada de lobos, y ella era la única que no tenía garras.
“¡Pero ese ni siquiera es el punto!” continuó Melissa, con la voz temblando ligeramente, aunque intentaba mantener su postura de superioridad intelectual. “Él ni siquiera te deja salir a bailar ni te lleva a restaurantes elegantes. ¡Estás viviendo la vida de una abuela a los treinta y un años, Marisol! Estás simplemente... constantemente embarazada, atrapada en un ciclo de pañales y domesticidad mientras él se hace pasar por el proveedor benevolente.”
😂
Mi esposo y yo nos reímos despacito.
“Sí. Lo intentamos, pero no es lo nuestro.” dije con una sonrisa de satisfacción.
😆
Bonnie me miró como si yo hubiera empezado a hablar chino de repente.
“De vez en cuando, fingimos que estamos en nuestra primera cita en un club.” Le dije con una risita, recostándome y dejando que mi mano descansara cómodamente sobre mi vientre. “Pero después de la tercera o cuarta vez, simplemente se vuelve aburrido. La gente te empuja, o te dan codazos mientras intentas caminar. Siempre hay fila para el baño de mujeres; el lugar apesta a tabaco rancio y marihuana; la música está tan fuerte que ni siquiera puedes hablar; y hay borrachos por todas partes, invadiendo tu espacio.”

Melissa me miró fijamente con un “¿Y qué?” silencioso en los ojos, con una expresión de total incredulidad.
😕
Para ella, el “sacrificio” de un club abarrotado era simplemente el precio de la liberación, un rito de iniciación para cualquier mujer que se negara a estar atada a un hogar.
😏
“Prefiero quedarme en casa, acurrucándome y viendo Netflix o leyendo manga con un chocolate caliente.” Le dije, con la voz prácticamente saltando con una actitud alegre y sin remordimientos. “De hecho, a nuestras hijas les encanta ver a sus padres bailando en la sala o jugando con ellas sobre la alfombra. ¿Por qué cambiaría eso por una pista de baile pegajosa y un dolor de cabeza?”
Me incliné ligeramente, irradiando la satisfacción de mi felicidad doméstica.
“Estoy completamente enganchada a mi vida familiar. Mi esposo me ve como su mejor amiga, su esposa, una madre y una profesional. Para mí, lo único que posiblemente podría mejorar mi vida sería que mi esposo estuviera constantemente cubierto de chocolate y yo tuviera que lamerlo para limpiarlo todos los días. Pero aparte de eso, estoy más que bien.”
Melissa miró hacia abajo, sin saber muy bien cómo continuar.
😤
“Y se mueve para ambos lados.” seguí yo. “Mi esposo quería hacerse la vasectomía, pero me prometió darme siete hijos cuando estábamos saliendo.”
0_0
Todos me miraron como si el techo acabara de colapsar. Mi esposo, por otro lado, se puso rojo como un tomate...
“Así que, sí. Ahora mismo estoy embarazada del quinto bebé. Pero lo haremos dos veces más y luego dejaré que cierre su fábrica de bebés.” añadí con un guiño juguetón.
😉
“Pero eso es lo que pasa con nosotros: nos queremos muchísimo.” Le dije, soltando un suspiro lento y satisfecho que pareció desinflar la tensión en la habitación. “Cuando empezamos a salir, él no tenía absolutamente ningún sentido de la moda; no tenía tiempo para los espejos. Y en mi caso, soy crónicamente indecisa; no me gusta que los hombres me miren demasiado. Así que hicimos un pacto. Decidimos elegir la ropa el uno del otro, porque estábamos seguros de que no permitiríamos que el otro hiciera el ridículo.”

Mis colegas casados me dedicaron sonrisas cálidas y asintieron, sus expresiones suavizándose con la comprensión compartida de esos pequeños rituales privados que mantienen vivo un matrimonio.
Mientras tanto, mi amor me miraba con esos penetrantes ojos negros: los mismos que, después de todos estos años, todavía convierten mis piernas en gelatina.
😍
"Y aunque las gemelas lo han convencido de hacer ejercicio a diario y salir a trotar, él sigue entrenando con disciplina, ya que amo su complexión muscular..." Le dije, y prácticamente podía sentir cómo se me hacía agua la boca mientras hablaba.
Mi mirada se desvió por un segundo hacia la forma en que su camisa se ajustaba a su pecho, una repetición mental de él regresando de esas carreras al atardecer, sin aliento y resplandeciendo de sudor.
😋
"Pero nunca ha dicho ni una sola vez que tenga que hacer ejercicio. Está completamente satisfecho conmigo tal como soy, siempre diciendo que mi cuerpo 'se siente más suave en todos los lugares adecuados'..." Hice una pausa, dejando que una sonrisa lenta y pícara se extendiera por mi rostro. "Así que, digamos que somos muy cariñosos en privado".
XD
Mis compañeros de trabajo se rieron ante mi sonrisa pícara...
😂

“¿Y qué pasa con tu anillo? No tiene ningún diamante.” Me preguntó Bonnie.
😕
Me quedé mirando mi anillo: los hermosos delfines azules que siempre me recuerdan a él; sentí un pinchazo en la nariz y casi se me llenan los ojos de lágrimas.

😭
Porque alguien como Bonnie, que ve las joyas como un trofeo del patrimonio neto de un hombre, no entendería la lucha de un sacrificio.
Para ella, un anillo sin diamante es un fracaso de la ambición, una pieza faltante de un rompecabezas social.
😕
"Mi esposo ahorró durante casi cuatro meses para comprar esto", dije, bajando la voz a un susurro suave e íntimo, porque para mí, mi anillo también es "mi precioso..." XD. "En aquel entonces, éramos muy pobres. Recién empezábamos a vivir juntos y él era el único que recibía un cheque de pago. Le pagaba el alquiler a mi padre y cubría cada una de las facturas de los servicios; incluso estaba pagando mis frenillos en ese momento".

Tragué saliva, recordando vívidamente aquellos tiempos más difíciles.
“Yo, en cambio, seguí estudiando constante y arduamente, temiendo perder una de mis becas.” continué, con la voz temblándole ligeramente mientras el recuerdo de aquellas noches agotadoras y sin dormir regresaba con fuerza, con él ayudándome a pesar de su propio cansancio.
😞
Miré a Bonnie, sintiendo un pinchazo repentino y agudo detrás de mis párpados.
Parpadeé rápidamente, forzando las lágrimas hacia atrás, y enderecé la postura, sintiendo la fortaleza de la presencia de mi esposo a tan solo unos pasos de distancia.
😤
“Pero te equivocas al decir que mi anillo es barato o sin valor.” dije, recuperando la fuerza en la voz mientras me limpiaba una lágrima rebelde de la mejilla. “¿Sabías que solo hay dos lugares en la tierra donde se puede conseguir lapislázuli? Es una piedra de historia y realeza.”
Lo miré, tan hechizada como la primera vez que él me lo mostró.
“Además, mi amor sabe que los delfines son mis animales favoritos, y el azul es su color preferido.” Continué, recobrando el ritmo constante en mi voz. “Así que, si estás preguntando si cambiaría esto por un anillo de bodas brillante y normal, estás perdiendo el tiempo. Mi amor me dio este anillo cuando me hizo suya... y yo le di el suyo cuando lo hice mío.”
😊

Todos los demás en la habitación parecieron suavizarse, y el silencio pasó de ser crítico a empático mientras observaban el azul real profundo del lapislázuli. Incluso Bonnie cambió el peso de su cuerpo, luciendo avergonzada por haber preguntado. Casi todos quedaron conmovidos por mis palabras...
La excepción era Melissa.
😕
“¡No te das cuenta de que estás viviendo una "vida de abuela"!” me soltó Melissa, y su voz cortó el silencio sentimental como una cuchilla oxidada. “Tienes más de treinta, Marisol. Deberías estar viajando, bailando, descubriéndote a ti misma, no cambiando pañales otra vez. No sales con nadie, siempre estás cuidando a tus hijos y sigues teniendo bebés. ¡Eso no es vida!”

😡
Ya no podía más.
“¿Por qué estás tan obsesionada con meterte en mi vida privada?” estallé, mientras la paciencia que había mantenido cuidadosamente durante su ridícula diatriba finalmente se fracturaba. “Yo no me burlo de tu estilo de vida ni intento convencerte de que eres una miserable, Melissa, porque… independientemente de cómo vivas… no lo eres. Eres la única aquí que intenta convertir la fiesta de cumpleaños de una niña de siete años y el amor de su familia en un juicio sobre la domesticidad.”

Se quedó atónita, llegando incluso a retroceder ante mis palabras.
“Mi mejor amigo y yo no salimos de la manera que tú quieres.” continué, con la voz vibrando en una mezcla de frustración y orgullo feroz. “No necesitamos lugares ostentosos para sentirnos conectados. Encontramos nuestro propio tiempo, en los huecos silenciosos entre el caos, para reconectar y recordar quiénes somos más allá de ser padres. Nunca hemos necesitado el ruido de una multitud para validar nuestra chispa; la mantenemos viva en la forma en que nos miramos a través de una casa desordenada. Sin embargo, a diferencia de ti, nosotros nos divertimos con nuestros hijos, y es por eso de que nunca me canso de ellos...”
“Y cada vez que la llevo a un restaurante elegante, Marisol sigue cuidando nuestros gastos como si estuviéramos de vuelta en aquellos austeros días de la universidad.” intervino finalmente mi amigo, con una voz de barítono suave y firme que cortó la tensión al instante.
😍
Dio un paso adelante, sabiendo el momento exacto en que necesitaba su rescate, como el verdadero héroe que es.

“A diferencia de ti, Marisol no bebe ni fuma, y yo tampoco.” añadió, con un rastro de sonrisa en la voz mientras se acercaba. “Las niñas, en cambio, simplemente aman ver a sus padres bailando como tontos en la sala. Es lo mejor de su semana... pero lo único que hacemos a menudo es escaparnos a un hotel por unas horas... y tener algo de tiempo a solas sin preocuparnos por nuestros hijos escuchando a escondidas.”
😳
Me sonrojé y puse gesto de enfado al mismo tiempo.
Le lancé a mi marido una mirada que pretendía ser severa, pero que era indudablemente cariñosa...
😏
Después de todo, también disfruto de nuestras escapadas aleatorias al hotel...
XD
Pero a medida que pasaban las horas y nuestros invitados finalmente se marchaban, supe que esta pelea probablemente nunca terminaría.
😕
Puede que Melissa y Bonnie nunca entiendan lo que he encontrado y me arrastren constantemente hacia el "lado oscuro"...
😂
Pero estoy conforme con las decisiones que he tomado.
Cada noche, me quedo dormida al lado de la persona más interesante que he conocido y, aun después de años y años de hablar y hablar, parece que nunca nos faltan temas.
Así que, mientras arropábamos a nuestros hijos en sus camas, Alicia, aún con un resto de glaseado de fresa en la mejilla, se acercó para susurrar el pronóstico "oficial" de Harold, el cerezo.
XD
Nos dijo con absoluta certeza que Harold le había susurrado un secreto: mañana sería un día de sol y muy pocas nubes, si los pájaros cantaban lo suficientemente fuerte.

Ni siquiera lo cuestionamos.
😆
Eso es lo bueno de estar casada con él: cree a nuestros hijos pase lo que pase.
Y mientras mi amor soltaba una risita ante el tierno bostezo de nuestro bebé, besó la frente de Jacinto antes de depositar suavemente a nuestro príncipe menor en su cuna y sonreírme, haciendo que mi corazón se saltara un latido mientras se preparaba para su entrenamiento nocturno...

🤤
Y me di cuenta de que no hay nada que me haga querer cambiar mi vida.
😉
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