You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Me la cojo en su pijama de peluchito

Me la cojo en su pijama de peluchito



Domingo. Ella está en pijama, un pijama colorido de peluche que tiene. Ella cree que es poco sexy ese pijama, pero a mi me calienta mucho, siempre pienso en que bombachita tendrá por debajo.

Está sentada en el sillón, haciendo algo en la computadora. Yo me baño, me afeito, me perfumo, vuelvo con la cara suave y olor a espuma de afeitar, que sé que la calienta. Ella sin decir nada se levanta y se va a bañar. Tarda un rato, lo cual me hace pensar que se está depilando, perfumando, poniendo crema.

Cuando finalmente vuelve, está con el mismo pijama de peluche, pero en tetitas. Yo, sentado en el sillón, la miro con la pija ya parada. “Te quiero preguntar algo” me dice con cara y vocecita de inocente, que acompañan su pijama colorido de peluchito. “¿Qué?” le digo. “Si me queda bien esto”, dice, mientras se da vuelta y se baña un poco el pantalón de peluche. Abajo se asoma una bombacha roja metida en el orto.

Le digo que obviamente le queda hermoso. Me dan ganas de sacarle fotos, le digo, me dice que sí, que va a posar. La empujo gentilmente sobre el sofá, ella se deja caer. Me acuesto frente a frente con ella, ambos de costado. Le toco muy suavemente el orto por sobre el pantalón peluche, mientras la beso en la boca. Sigo tocando despacito por sobre el pantalón, cola y concha, mientras nos damos un beso muy baboso.

Me dice que le encanta que le acaricie la lengua con mi lengua. Le digo que me encantan sus besos babosos, compartir la saliva con ella, saborear su saliva. Me dice “besame despacito, con lengua, como si me estuvieras chupando la conchita”. Le doy lengua despacito, como si estuviera saboreando sus genitales. “Me la podés tocar por adentro del pantalón? Mirá como la tengo” me dice.

Meto la mano, y empiezo a tocar por arriba de la bombacha Se siente húmeda, caliente, bien ajustada contra la conchita. Me huelo la mano a centimetros de su cara, y vuelvo a tocarla mienras le doy otro beso baboso. Agarro la tira de la bombachita y tiro, separandola de su orto y su conchita, pero no la toco todavìa, la hago desear. Hasta que le pregunto “te puedo tocar?”. “Sí” me dice, y ahí poso delicadamente mis dedos en la entrada de su conchita. Está tan babosa como su boca.

Casi ni presiono, y siento ya como mis dedos se le hunden. Gime, y me vuelve a decir que la bese en la boca como si se la estuviera chupando. Saco la mano de su bombacha y la pongo entre su nariz y la mía, se siente el aroma de mis dedos mojados entre los dos. “Vos sabés que ahora te la voy a chupar, no? Ahora o en un ratito, pero no zafas de esa” le digo, mientras le doy un lenguetazo suave a mis dedos mojados por su humedad, y le acerco los dedos a la boca para que ella también los chupe y sienta su propio sabor.

Ella chupa mis dedos y me dice “ahora”. Yo vuelvo a llevar mis dedos, ahora ensalivados, a su conchita, y hundo dos, unos centímetros. Su cara se crispa de placer. 

“¿Ahora querès?”. 
“Sì”
“Ahora querés qué?
“Que me la chupes”
“Que te chupe que?” 
“Que me chupes la conchita”
“Pedime por favor y lo hago”
“Chupame la conchita por favor, comela” 

Le doy un beso en la boca, la pongo culito para arriba, le bajo el pantalón de peluche y la bombacha de un tirón. Me detengo unos segundos frente a ese precioso espectáculo, ante la delicia que me espera.

Quiero saborear todo, conchita, orto. Le saco una foto, que es la que está al comienzo del relato. Sale hermosa, su culito con una forma increíble. Su aroma, que pena que la foto no lo tiene, me vuelve loco. Le huelo un poco la conchita, después me acomodo dejando que mi boca se apoye sobre ella, mis labios sobre sus labios, y la nariz me quede a la altura de su culo, le quiero oler el orto mientras le saboreo la conchita.

Ella se retuerce. Progresivamente paso de apoyarle los labios, a apoyarle la lengua, a lamerla y besarla como si le estuviera besando la boca. El mismo beso baboso. Ella disfruta como loca. Mientras la beso le separo las nalgas, respiro su olor a cola, y le doy un buen chirlo en el cachete, uno picante, que se lo deja temblando, y ella deja escapar un gemidito. Le doy otro, y me sumergo a lamer y chupar más fuerte. Ella gime y gime.

Le meto la lengua, que entra varios centímetros adentro de ella. Sus gemidos son cada vez más fuertes. Imprevistamente, sin avisarle, me subo encima de ella y le meto la pija, de sopresa. Que placer, que suavidad, que calorcito, y que hermoso su germido sorprendido, de encontrarse cogida de pronto. Le doy unos bombazos fuertes, mientras le agarro firme el cuellito.

De pronto siento que voy a acabar, no puedo más, estoy demasiado caliente, así que vuelvo a bajar, y sigo chupando su conchita, ahora más abierta por la cogida. Se que ya viene su orgasmo, no lo quiero demorar más, chupo y chupo, ella gime y gime, “chupame fuerte, ay, toda tu cara con olor a concha” me dice, y casi acabo de escucharla. Le meto la lengua a fondo, y empieza a acabar, con espasmos que me aprietan la lengua y tambien la cara contra sus nalgas.

Acaba durante varios segundos, hasta que se queda quieta. Miro su cola y veo que tiene la piel de gallina. Se queda inmóvil, y yo me quedo con la cara sobre su orto. Luego de aproximadamente un minuto me dice “Como querés acabar? Me querés coger? No te aguantes, cogeme y acabá cuando quieras”. “Sí, te cojo” le digo, pero antes quiero aprovechar para pasarle la lengua por el orto, que por higiene femenina no le quise chupar al mismo tiempo que la conchita.

Le doy un lenguetazo en el orto, de pasada a cogerla, pero ella reacciona con un gemido tal que me doy cuenta de que està para otro orgasmo. Voy fuerte a su orto, le meto la punta de la lengua, la muevo en su ano, ella gime y saca colita, mientras veo que su mano baja a estimular la conchita. Le doy otro chirlo, que la acerca màs a mi objetivo. Estiro el brazo, ella se acomoda para que le pueda apretar el cuello. Le gusta eso, que le apriete el cuello mientras le chupo el orto violentamente.

Gime, siento su mano trabajando fuerte sobre la conchita, beso y chupo, le beso el ano como si fuera la boca, la cabeza apretada con sus nalgas. Gemido largo, como un quejido, el ano se empieza a contraer, me aprieta la lengua, la cola y las piernas se ponen de nuevo en modo piel de gallina, le doy fuerte, le como el orto sin guardarme nada, ella gime, gime, mi mano aprieta un poco más su cuello, gemido final y queda quiera, culito para arriba, piel de gallina, bien quieta. 

Ahí, en ese momento me monto sobre ella y se la vuelvo a meter. Entra muy fácil, su cuerpo está agotado por los orgasmos, pero su conchita está hinchada, caliente, mojada por su lubricación natural y por mi saliva. La pija entra hasta el fondo de golpe, le doy, bombeo, la cojo, la agarro del pelito, del cuello, ella me dice “acabame mi amor, todo adentro dejame, dejame todo adentro por favor, gozá” y levanta más la colita.

Esas palabras y ese movimiento hacen que inmediatamente mi pene empiece a derramar semen adentro de ella. Toda la leche adentro, todo adentro de mi nena. Acabo en una serie de espasmos, y quedamos los dos tirados, rendidos, uno sobre otro. Tardo como dos minutos en sacar la pija de adentro de ella, ya blanda y chorreando. La saco y mi esperma se derrama. Le doy un beso en la cola, se levanta y nos vamos a bañar.

0 comentarios - Me la cojo en su pijama de peluchito