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Con un petero de acá

En estos días me habló uno de acá porque le gustó un relato mío donde contaba que un amigo mío me mostraba las fotos de su novia. La charla empezó normal, sin mucho misterio, pero poco a poco note que su interés no era las fotos que me mostró mí amigo, si no como lo trate a mí amigo. La conservación cambió rápidamente entonces descubrí que era un putito de clóset, 22 años y después de un poco de insistencia me mostró el pedazo de orto que tenía, no saben lo bien que se le ven las tangas al trolito, me re calentó. 
Me contó que nunca había entregado el orto porque le daba cosa todavía, aunque si se dedeaba. Que había peteado unas veces a unos amigos estando en pedo, pero que después hacían como si nada. Me contó sus experiencias y le dije que quería su boca en mí verga. Ahí dejó de contestar, así que pensé que había arrugado, pero a los dos días apareció y me dijo que le daba vergüenza, pero quería probar ser una putita sumisa.
Arreglando ahora vernos el sábado a la tarde, generalmente no tengo lugar, pero este sábado todos se iban. Llegó el sábado tipo 15hs, remera blanca y un jogging gris, si lo veías así no sospecharias nada, pero en la cara de nervios se le notaba que estaba con ganas. Vivo en unos edificios, así que hay que guardar aparecías en la entrada. Nos saludamos con un beso en el cachete y entramos a mí depto.
Apenas entramos y cerré la puerta, lo tomé por la espalda, ambas manos en su cintura y lo traje a mí para apoyar ese lindo culo. Escuché como suspiro, su piel se erizo.
-¿Qué te sorprende? A esto viniste putito -le dije al oído.
Empecé a tomar su pecho y sentí como abajo de la remera tenía un corpiño, le levanté la remera y era un corpiño rosita. Empecé a apretar sus pezones con mí dedo pulgar en índice, se retorcía y empezaba a frenelear su culo en mí pija que se iba poniendo duro.
Lo tome por el pelo, lo arrastre al sillón y lo puse en cuatro, baje su pantalón y tenía una hermosa tanga de hilo rosa. Le pegue una nalgada fuerte 
-Esto querias ¿No trolito?
-Si papi 
Le seguí pegando y veía como ese culito blanco se ponía rojito. Me puse a su costado y empezó a besar mí bulto por sobre encima del pantalón 
-¿Lo querés putito?
Asintió con la cabeza 
Baje mí pantalón y empezó a pasar su lengua por encima del boxer, lo olía, le daba besos. Cuando baje mí pantalón mí verga salto toda dura y golpeó su cara, se la refrego y después se metio en la boca, chupaba como si mí verga fuera lo más rico que hubiera probado. Cuando la metía a la mitad lo nalgueaba para que la lleve al fondo, se atragantaba. Lo agarre del pelo y sacó la lengua, se escupí en la boca y puse su cara en mis bolas, así las chupaba bien, con la mano me pajeaba mí verga que ya estaba por explotar. Quise intentar dedearlo pero no me dejó meter más que un dedo. A mí me servía porque lo único que quería era deslecharme, no me importaba cogerlo ese día.
Con un petero de acá


Le agarre la cabeza con las dos manos y empecé a cogerle la boca, cuando sentí que no aguantaba más, entonces empecé a pajearme y el abrió la boca, saco la lengua y le acabé todo, mitad en la boca, mitad en la cara. Se tomo todo como buen putito.
Nos quedamos sentados un ratito en el sillón, yo le acaricie un rato el orto, se limpio, tomo un poco de agua y se fue. Me dijo que le encantó y que me gustaría repetir.
De momento no quiere que diga su nombre por vergüenza, pero seguro después de un segundo encuentro y que lea como lo tratan de putito en los comentarios se anime.
Espero sus comentarios y puntos o el próximo que quiera prestar su boca, gracias.

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