Mamá y su amiga Laura tenían muchas ganas de ir a un concierto en una feria, pero mamá no me quería dejar solo pese a todo me hicieron ir con ellas y no me arrepiento pues lo que viví fue una locura…
Mamá tenía 43 años y un cuerpo que volvía locos a los hombres: tetas grandes y firmes, operadas, cintura estrecha, caderas anchas y un culo grande, redondo y jugoso gracias al gimnasio, esa noche para el concierto regional se puso un pantalón negro super ajustado que marcaba perfectamente su coño y su culo, una blusa blanca escotada que dejaba ver un escote profundo y sus tetas casi saliéndose, junto a unas botas vaqueras altas. Llevaba lentes que le daban un toque aún más sexy casi porno.
Su amiga Laura era igual de caliente pero diferente, mientras mamá era atlética, ella era más llenita, con tetas enormes y un culo carnoso y suave que rebotaba. Iba con minifalda y top ajustado.
En el concierto se acercaron a tres tipos vulgares y patanes de unos 27-30 años: tatuados, groseros, con cadenas y pinta de tener plata. Al principio no querían llevarme. “No vamos a cargar con ese escuincle”, dijo el líder grande. Mamá se acercó a él, le susurró algo al oído y le rozó discretamente la verga. El tipo sonrió y aceptó.
En la camioneta el coqueteo fue más disimulado pero igual de caliente. Mamá estaba tomada y se sentó entre dos de ellos y dejaba que le pusieran la mano en el muslo, que le rozaran las tetas “sin querer” y que le hablaran bajito. Laura hacía lo mismo con el tercero. Se reían, se besaban en el cuello y gemían suave. Mamá sabía que yo estaba atrás, pero ya le valía. Solo me miró una vez por el espejo y siguió dejándose tocar.
Llegamos al hotel y mamá me dijo que iban ir a a comprar algo cervezas, hice como que entraba pero los seguí unos metros más adelante hasta una calle vacía, dentro de la camioneta, se desató todo.
Los tres tipos desnudaron a mamá y a Laura rápidamente al punto de romperles la ropa, Mamá quedó en cuatro, con el pantalón bajado hasta las rodillas. El líder le metió su verga gruesa de un solo empujón mientras ella gemía como puta: “¡Ayyy sí! ¡Qué verga tan rica, papi! ¡Rómpeme!” Laura estaba al lado, chupando dos vergas al mismo tiempo, babeando y gimiendo.
Los tipos se turnaron salvajemente. Cogían a mamá por el coño y la boca al mismo tiempo, dándole nalgadas fuertes. “Qué puta tan caliente eres, mamita… aprietas rico”, gruñía uno. Mamá respondía entre gemidos: “¡Sí! ¡Fóllame más duro! ¡Lléname como la puta que soy!”
Uno se corrió en la boca de Laura obligándola a tragar mientras le escurría baba y semen. Otro le pintó las tetas grandes a mamá con chorros espesos, pero faltaba su líder, el más grande, la puso de perrito y la cogió brutalmente hasta que gruñó fuerte y se corrió adentro, llenándole el coño de leche caliente. “Toma toda mi corrida, puta… ese era el precio por traer a tu hijo bastardo”.
Mientras mamá intentaba safarse para no ser llenada, pero no pudo con la fuerza del sujeto.
Los tres se reían satisfechos y dejaron a mamá y Laura con la ropa rota, semen chorreando por la cara, tetas y piernas, y se fueron.
Yo corrí al cuarto, me metí a la cama y fingí dormir cuando las escuché llegar.
Mamá tenía 43 años y un cuerpo que volvía locos a los hombres: tetas grandes y firmes, operadas, cintura estrecha, caderas anchas y un culo grande, redondo y jugoso gracias al gimnasio, esa noche para el concierto regional se puso un pantalón negro super ajustado que marcaba perfectamente su coño y su culo, una blusa blanca escotada que dejaba ver un escote profundo y sus tetas casi saliéndose, junto a unas botas vaqueras altas. Llevaba lentes que le daban un toque aún más sexy casi porno.
Su amiga Laura era igual de caliente pero diferente, mientras mamá era atlética, ella era más llenita, con tetas enormes y un culo carnoso y suave que rebotaba. Iba con minifalda y top ajustado.
En el concierto se acercaron a tres tipos vulgares y patanes de unos 27-30 años: tatuados, groseros, con cadenas y pinta de tener plata. Al principio no querían llevarme. “No vamos a cargar con ese escuincle”, dijo el líder grande. Mamá se acercó a él, le susurró algo al oído y le rozó discretamente la verga. El tipo sonrió y aceptó.
En la camioneta el coqueteo fue más disimulado pero igual de caliente. Mamá estaba tomada y se sentó entre dos de ellos y dejaba que le pusieran la mano en el muslo, que le rozaran las tetas “sin querer” y que le hablaran bajito. Laura hacía lo mismo con el tercero. Se reían, se besaban en el cuello y gemían suave. Mamá sabía que yo estaba atrás, pero ya le valía. Solo me miró una vez por el espejo y siguió dejándose tocar.
Llegamos al hotel y mamá me dijo que iban ir a a comprar algo cervezas, hice como que entraba pero los seguí unos metros más adelante hasta una calle vacía, dentro de la camioneta, se desató todo.
Los tres tipos desnudaron a mamá y a Laura rápidamente al punto de romperles la ropa, Mamá quedó en cuatro, con el pantalón bajado hasta las rodillas. El líder le metió su verga gruesa de un solo empujón mientras ella gemía como puta: “¡Ayyy sí! ¡Qué verga tan rica, papi! ¡Rómpeme!” Laura estaba al lado, chupando dos vergas al mismo tiempo, babeando y gimiendo.
Los tipos se turnaron salvajemente. Cogían a mamá por el coño y la boca al mismo tiempo, dándole nalgadas fuertes. “Qué puta tan caliente eres, mamita… aprietas rico”, gruñía uno. Mamá respondía entre gemidos: “¡Sí! ¡Fóllame más duro! ¡Lléname como la puta que soy!”
Uno se corrió en la boca de Laura obligándola a tragar mientras le escurría baba y semen. Otro le pintó las tetas grandes a mamá con chorros espesos, pero faltaba su líder, el más grande, la puso de perrito y la cogió brutalmente hasta que gruñó fuerte y se corrió adentro, llenándole el coño de leche caliente. “Toma toda mi corrida, puta… ese era el precio por traer a tu hijo bastardo”.
Mientras mamá intentaba safarse para no ser llenada, pero no pudo con la fuerza del sujeto.
Los tres se reían satisfechos y dejaron a mamá y Laura con la ropa rota, semen chorreando por la cara, tetas y piernas, y se fueron.
Yo corrí al cuarto, me metí a la cama y fingí dormir cuando las escuché llegar.
0 comentarios - Se la cogieron luego del concierto