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En el taller con Priscila: Tensión y guantes amarillos PT3

Priscila no pudo evitar sentir pena por Carlos, solo era un chico que había pasado malos ratos
Ella se acercó para tocarlo, pero Carlos le espetó furioso:
¿¿Acaso eres otra puta barata que quiere venir a llenarme de ideas mi cabeza?? ¿Quieres darme el “consuelo” que he buscado como desesperado en puteros?
Priscila ya no veía al chico tierno algo cambio, pero a sabiendas de que ella tampoco era una santa, se le paró firme y le espeto furiosa:
-        ¿¿¿Con que así quieres tratarme chiquillito de mierda… que coño te pasa??? ¿¿Te crees que soy una cualquiera?? ¿Crees que soy una callejera? Mas respeto si no quieres que te pegué
-        Intentanlo… a ver si te atreves, no crees que no puedo pegarle a una mujer solo por que es una “dama”, vamos que si me tiras un golpe eres capaz de aguantarme uno
-        No me provoques….
-        ¿¿¿O que??? Iras corriendo donde el señor Vicente
Priscila, con una fuerza descomunal lo empujo contra la pared y lo sometió, poniéndole sus manos contra la pared e inclinándose a su oído le decía: “Quieras o no papito, se que me tienes ganas y yo también… esa rabia me dice que has sufrido mucho dolor, y no haz encontrado a la indicada, pero déjame decirte algo, yo no soy una cualquiera como tus otras ex, al menos yo si tengo los pantalones bien puestos para aceptar que me equivoque y la he regado… pero tú, tú necesitas sanar, y mi forma de ayudar a sanar no es la solución que has buscado en puteros o bares y mientras le decía esto, Priscila bajo una mano al miembro de Carlos, mientras lo sobaba por encima del pantalón y ganosa le decía: Tal vez no pueda ayudarte a que olvides y las perdones, pero al menos puedo intentar que disfrutes, ese sexo que se te ha negado.

En el taller con Priscila: Tensión y guantes amarillos PT3


Y acto seguido apretó suavemente el miembro por encima del pantalón de Carlos quien dejo escapar un gruñido y Priscila dijo:
Ahí está, eso era lo que quería escuchar papito… se que estas tenso y necesitas ayuda para sacar toda esa mala leche que tienes retenida y que no has disfrutado… pero quiero ser yo quien pruebe esa leche amarga, para saber que tan amarga o que tan dulce está, mientras seguía sobándole por encima del pantalón.

relato



Carlos se fue relajando y Priscila seguía sobando y apretando ese buen trozo de carne, que ya sentía en su mano
Parece que nuestro pequeño niño, tiene una gran espada que necesita pulirse por manos expertas – dijo ella.
Carlos, seguía relajando su tensión y en un momento de rabia, tomó con fuerza las caderas de Priscila y la atrajo hacia si, para estamparle un peso profundo en la boca, haciendo que Priscila gimiera y al despegarse, ella dijo con malicia
Que rico besas niño… me pregunto si ese amigote tuyo, me podrá aguantar una mamada
A lo que Carlos respondió: ¿No crees que hay una forma de averiguarlo?
A lo que Priscila riendo contestó:
Hmmm... atrevido el niño… me encanta- y acto seguido se separo de él, y paso sus manos a la correa de sus pantalones, los bajo hasta mitad de la rodilla y vio que el bóxer estaba mojado con precum
Uyyyyy… veo que alguien está alegre por mi – dijo ella mientras pasaba un dedo trazando a la forma del pene de Carlos y llegaba hasta la punta húmeda y jugaba un poco con ello
¿¿Tu crees?? – si desde que te vi te tengo ganas
Pues hoy me lo vas a demostrar papito, dijo Priscila mientras se ponía sus guantes amarillos de nuevo, le baja el bóxer a Carlos y ante si aparecía una verga no muy grande, pero gruesa, que goteaba precum…
Carlos agacho el cabeza apenado, viendo y pensando que su miembro no era lo suficiente para Priscila, la aparto, pero Priscila lo empujo de nuevo a la pared
¿¿Qué haces le preguntó??
Priscila tomó el pene en sus manos enguantadas y dijo algo que impacto a Carlos: ¿¿Y quien te dijo que te movieras?? No ves que estoy degustando visualmente lo que me quiero comer y con lo que quiero jugar… no es el tamaño, es cómo lo uses…. Mientras pasaba el dedo pulgar, distribuyendo el precum en el miembro de Carlos, quien dejaba escapar un suspiro
Para mi está bonito y perfecto nunca me le comido uno peludo, supongo que hoy será la primera vez y acto seguido dirigió sus labios al miembro de Carlos y le planto un beso en la punta que estremeció al chico y ella espetó:
Si esa estúpida, no supo como sacarle el jugo a esta preciosura, es que no supo lo que se perdió, yo al menos, podre disfrutar de ella, y lo empezó a lamer, haciendo que Carlos gimiera
¿¿Que pasa papito?? ¿No que ya antes te la habían chupado así?
No. Jamás así, dijo jadeando.
Me alegro, disfrútalo, por que yo si lo estoy haciendo. -  Y se metió el pene de Carlos a su boca y empezó a succionarlo y a jugar con el usando su lengua y una de las manos enguantadas.

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Carlos jadeaba por el placer y solo podía articular: Joder…. Ahhhh. Esto.. ahhh. Pris…. Mierda… vas a hacer que me corra….
Y ella con una sonrisa mientras se sacaba el pene de la boca decía: eso es exactamente lo que quiero y empezó a masturbarlo, mientras seguía jugando con sus bolas
Acto seguido, saco un lubricante y lo roció sobre uno de los guantes y lo paso, por el miembro de Carlos, que gimió, al sentir ese contacto del guante contra su piel.

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¿¿¿Ves papito??? Te dije que iba a hacerte disfrutar – mientras Priscila, seguía, masturbándolo, opto por volverse a meter el pene de Carlos en la boca y a jugar con él, mientras rociaba abundante lubricante en uno de los guantes y con el otro, empezó a jugar untándole lubricante en la entrada del ano a Carlos, quien se sobresaltó, pero Priscila lo calmo, sobándole las nalgas…
No tengas miedo- esto te va a gustar y te vas a venir más rápido – dijo ella mientras se sacaba el miembro de la boca y retomaba el usar las manos
Carlos se relajo y sentía, como el dedo enguantado de Priscila había circulo en su entrada del perineo, acostumbrándose a la sensación, mientras ella seguía pajeandolo con tanta devoción y así siguieron por un largo rato, hasta que Priscila, poco a poco fue metiendo un dedo enguantado, que hizo que Carlos gimiera y se moviera adelante un poco

guantes

¡¡¡¡Ves!!!! Sabía que te iba a gustar, ese dedito enguantado, hacia presión mientras ella seguía masturbándolo con la otra mano y Carlos solo jadeaba, siguieron así, cuando Priscila noto la tensión de los músculos, Carlos dijo: mierda creo que me voy a correr y acto seguido Priscila paro todo y dejo a Carlos ahí
¡¡¡¡Oye!!!! ¿Qué haces? – pregunto Carlos molesto
Quien dijo que termine- respondió Priscila y agarro el pene entre sus manos ya sin guantes y los sobaba, sintiendo los pelitos…
Ese si es el pene de un hombre decía, mientras apretaba y jugaba con las bolas de Carlos y paraba de nuevo, así lo hizo unas tres veces más….
Carlos suspiraba, pero no entendía a que se debía ese juego, su pene empezó a hincharse y estaba que explotaba, Priscila lo notó y dijo:
Ahora si papito, prepárate, quiero que te corras todo y lo deposites en mi boca, dame tu rica leche y acto seguido, se metió el pene de Carlos en su boca, hasta el fondo y hacia de todo y Carlos le agarraba la cabeza con fuerza,  Priscila alzó la  vista y vio como Carlos disfrutaba, esa era su victoria, un rato más y está vez Carlos se tensó y Priscila sintió, ese chorro caliente de semen, salir y bajar por su garganta… mientras Carlos jadeaba hasta que se despego de ella, sacando su pene de la boca de Priscila

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Cayó rendido en la silla, Priscila se devolvió hacia Carlos y el vio cómo le escurría a ella, el semen por la comisura de los labios.

En el taller con Priscila: Tensión y guantes amarillos PT3


Ella se limpió, pasando sus dedos y chupándoselos, se acerco al oído de Carlos y sensualmente le susurró: Sabes jodidamente bien mi niño… , que delicia de leche me acabas de dar, he quedado muy llena, sabes satisfacer a una mujer… pero aún tengo ganas de más, dijo, mientras acariciaba el pene, que se había puesto flácido… espero poder sentir esa poderosa verga dentro de mí, y se pasó a limpiarle el pene, chupando los rastros de semen, restante y acto seguido le plantó un beso a el con sus labios llenos de semen.

relato


Priscila… yo... ehhh. -  intento articular Carlos
Pero ella le puso un dedo en sus labios y le dijo: Gózalo papito, apenas estamos calentando motores, dijo, mientras le subía el bóxer y se retiraba ella al baño del taller, para limpiarse.
Carlos seguía atónito ante lo ocurrido, no cabía de la sorpresa y la emoción: solo pudo articular muy bajito: Gracias Priscila…
Se subió el pantalón y fue a la tina a lavarse las manos y la boca, hacia tiempo que no sabia lo que era intimar, pero Priscila, tenia algo que le gustaba.
Y por hoy dejamos este tercer capítulo... por ahora. La atmósfera quedó en su punto más alto y les prometo que las repercusiones de esto no se van a hacer esperar.

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