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Con la jefa en el almacén III.

Hola a todos, lamento la espera tuve que recuperar mi cuenta y fue todo un lío por algunos motivos.

Continuando con lo que pasó, doña Mariana saco mi verga y tras un instante la sujeto con una mano, miro hacia arriba directo a mis ojos y acercó sus labios a mi glande que ya estaba chorreando líquido preseminal, cuando al fin sus labios tocaron mi pene se sentían cálidos y blandos, lentamente metió toda la cabeza en su boca mientras había empezado a mover su mano desde la punta de mi verga hasta la base, en ningún momento dejo de verme a los ojos, yo solo disfrutaba cada instante pero conteniendo un poco mi calentura pues quería sujetar la cabeza de mi jefa y meter mi miembro hasta su garganta pero me contuve, solo disfrutaba ver a doña Mariana, la señora a la que siempre veia el culo por las mañana y sobre todo la señora que me paga el sueldo ahí arrodillada, con el shorts desgarrados y mi verga en su boca, dejando o incluso suplicando que yo le falte el respeto. Pude sentir que después de un momento dejo de solo besar mi pene y empezó a usar su lengua, momentos después intentaba por si sola meterse mi verga más y más profundo en su boca, dejo de sujetar mi verga con su mano y solo se abrazo a mis piernas mientras se comía mi verga, la sensación era increíble y aunque de vez en cuando sus dientes me lastimaban un poco ella seguía muy animada comiéndose mi verga. De rato en rato se provocaba arcadas y se tomaba un instante para respirar mientras sus manos me estimulaban el miembro, cuando salían gotitas de líquido de mi pene ella acercaba los labios y las saboreaba. Su rostro estaba ruborizado por las arcadas y la falta de aire y aun así seguía devorando me. Mi calentura llegó a tal grado que mis manos sujetaron a doña Mariana casi por instinto y empeze a empujarla contra mi cadera, no hubo objeción ni queja alguna por parte de ella. En cada embestidas sentía el final de su boca, yo seguia y seguía sujetando su cabeza y metiendo mi pene dejándome llevar e incluso sintiendo que si seguía así quizá podría terminar, y ya volviendo a la realidad me preocupe por si había sido muy brusco con las embestidas a mi jefecita y volteo hacia abajo.
Para mí sorpresa doña Mariana tenía los ojos en blanco por el placer, su mano izquierda izquierda acariciaba sus tetas que no supe en qué momento las saco de su top y su mano derecha se dirigía a sus muslos para dar placer su sexo, y aunque yo dejé de meter y sacar mi pene de su boca, ella aún seguia chupandolo con fuerza y con la mirada perdida, ante tal obscenidad me agarró una calentura que pocas veces había sentido, empezá a dar embestidas más rápido entrando hasta un punto máximo dentro de su boca más o menos llegando hasta la mitad de mi verga, pero algo me decía que mi jefa daba para más. Seguí y seguí hasta que en un punto su garganta pareció abrirse, ella soltó unos gemidos muy sensuales y la barrera del final de su boca desapareció, mi pene entro por completo dentro de ella, di un par de embestidas sintiendo su garganta y en eso ella se despegó de mi por falta de aire.
Doña Mariana de manera provocativa se relamia los labios mojados con su saliva mezclada con los líquidos de mi verga, empezó a limpiar la saliva que chorreaba de mi verga y mis huevos a lengüetasos con una niña con una paleta.
_aun sigo hambrienta_ dijo mirándome _dale de comer a esta perrita_ volvió a decir mientras yo le sonreía listo para llenarle todos sus agujeros...
Pero en ese instante se escucho que la puerta del frente se abría _¿Mariii, dónde estás?_ se oyó desde el frente... Reconocí la voz de inmediato, era la pareja de mi jefa, don Federico o como le diciamos en almacén: don Quico.
Se me salió el corazón ni bien escuché la voz, doña Mariana se puso de pie de inmediato, yo me subí los pantalones en un parpadear. _estoy aquí atrás amor_ dijo doña Mariana volviendo a cubrir sus tetas con su top _ya salgo ¿Que querías?_ pregunto mientras ambos se poníamos más presentables en aquel cuartito estrecho y oscuro en el que hace solo unos segundos estábamos haciendo toda clase de cosas.
_tenia que recogerte en el gym para ir por la Ana_ respondió don Quico, doña Mariana se sobre salto pues al parecer se le había olvidado por completo _si si si ya salgo, solo tuve que ordenar un pendiente aquí, ya voy. Ve por el auto yo te alcanzo_ dijo doña Mariana está vez más asustada _¿no necesitas ayuda?_ pregunto don Quico mientras se oía como sus pasos se acercaban _NO_ grito la jefa _ya ve por el auto amor_ dijo firmemente. Don Quico solo dijo bueno y se oyó como salía del almacén... Doña Mariana estaba asustada pues no podía salir en publico así, tenía los shorts rotos rotos... Se le veía todo ese gordo y blanco culo... Y mientras se hacía una coleta y pensaba en que iba a hacer para explicarle eso a su pareja yo pensé que talvez mis boxers le quedarían a ella como un shorts... Así que me saque los pantalones y ella ya muy estresada dijo _sera en otra ocasión cariño, ahora no puedo pero tienes mi número_
Lo que dijo me calentó un poco pero le expliqué que estaba pensando mientras me quitaba el boxer... Ella dudo un poco pero acepto... Se quitó los shorts que llevaba y su calzon rosado. Se puso mi boxer y no le quedó mal pero en la zona de la entrepierna sobraba tela, aún asi le quedó bastante bien si parecía que salía del gym por lo sonrojada y agitada que estaba...
Termino de arreglarse mientras me ponía mi pantalón, antes de irse me dijo _ya te escribo cariño_ y procedió a darme su calzon _para que no te olvides_ dijo y salió corriendo del almacén... Yo me arregle, cerré todo el lugar y me fui con mi verga aún dura, ansioso porque se repita...





Deje sus puntos para la siguiente parte y saber que paso con mi jefecita...🍑

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