LA PLAYA NUDISTA
El cornudo pagó todo. Un viaje de una semana a una playa nudista en Brasil. Él sabía exactamente por qué. No era un viaje de pareja. Era un viaje para dejar volar sus más bajos instintos, en otro país donde nadie los conocía y podían deshinibirse aún más.
Llegaron a mediodía. El sol castigaba la arena blanca. Ella se desvistió de inmediato, exhibiendo esas tetas operadas que el cornudo pagó para el disfrute de sus machos. El cornudo también se desnudó, avergonzado, su miembro ridículamente pequeño colgando entre sus piernas, objeto de risa inmediata de los brasileños musculosos que tomaban cerveza en la orilla.
No pasaron cinco minutos. Un grupo de tres hombres, morenos, corpulentos, con pollas grandes y pesadas colgando entre las piernas, se acercaron. Hablaban en portugués, señalando al cornudo, riendo, haciendo gestos de diminutivo con los dedos. El más alto, un tipo de metro noventa con abdomen marcado, le preguntó a ella en español entrecortado: "¿Es tu marido?"
Ella sonrió, señaló el pito del cornudo y dijo: "Sí. Haciendo la señal de que chiquito con los dedos y sonriendose
Los tres rieron a carcajadas. Uno le dio una palmada en el culo a ella, tan dura que dejó la marca de su mano roja sobre la piel blanca. Otro agarró una de sus tetas operadas, apretó, hizo un comentario en portugués que el cornudo no entendió pero sí el gesto de aprobación.
Los 4 fueron al agua. Ella nadó desnuda entre ellos, sintiendo manos por todas partes, dedos entrando sin permiso, en su culo, preparándola, abriéndola. El cornudo los siguió desde la orilla, cargando las bebidas y los bolsos de todos. su pito inútil temblando de excitación y vergüenza bajo el sol.
Salieron del agua en un sector de piedras, un poco menos expuestos al resto de la playa, pero no del todo ocultos, el cornudo los siguio por la orilla, cuando llego ella ya estaba arrodillada en l arena con los tres brasileros rodeandola y ella pasando de una pija a la siguiente. Luego la recostaron de espaldas en la arena Uno se puso sobre ella. Ella abrió las piernas de par en par, mirando directo a los ojos del cornudo arrodillado en la arena a un metro de distancia. "Mira bien, inútil," le dijo, "y ni se te ocurra tocarte"
El brasileño entró, de una, hasta el fondo. Ella gimió tan fuerte que toda la playa escuchó, una mezcla de placer y humillacion para el cornudo. Él empezó a moverse, duro, profundo, usándola a ella como un objeto, mientras el cornudo miraba desde la arena, arrodillado, con las manos sobre las rodillas, obligado a ver cada embestida.
Terminó adentro. El brasileño se corrió profundo, gruñendo, llenándola de leche caliente, recién ahí el cornudo se percato que no se habia puesto preservativo. Cuando salió, el semen blanco y espeso empezó a escurrir inmediatamente.
El segundo brasileño no esperó. La puso a cuatro patas y le entró desde atrás, también sin forro, usando la leche del primero como lubricante natural. Ella gemía mirando al cornudo, humillándolo con sus propios gemidos de placer, con su cara de éxtasis que él nunca había logrado provocar. También acabo dentro
Cuando el tercero estaba por terminar, la hizo darse la vuelta y acabo todo sobre su cara y sus tetas. Ella estaba llena, por dentro y por fuera. Los brasileños tomaban cerveza sentados en la arena, señalándo al cornudo y llamándolo "cornão pequeño", "marido inútil".
Entonces el cornudo supo que debía hacer. Se arrastró por la arena, se posicionó entre las piernas abiertas de su mujer, y metió la lengua. Lamió la concha de su esposa, saboreando la mezcla de semen de los extraños, tragando, limpiando profundo, metiendo la lengua hasta donde alcanzaba para sacar todo lo que dejaron adentro. Cuando termino de limpiarla vio que los brasileños filmaban con sus celulares, riendo.
LA NOCHE EN EL HOTEL:
A la noche, en el hotel cinco estrellas que el cornudo pagó, ella se vistió como puta de calle: falda de cuero negra sin bragas, tetas apenas cubiertas por una camiseta de red transparente sin corpiño, tacos de diez centímetros.
Bajó al lobby sola. El cornudo la siguió a diez metros de distancia, como le ordeno ella En el bar del hotel, dos empleados del hotel — el barman y el gerente de turno — la estaban esperando. Habían recibido un mensaje del cornudo. Ella los saludó con un beso en la boca a cada uno, delante de los otros huéspedes, mientras el cornudo se sentaba en la barra y pedía un trago.
La llevaron a la sala de empleados detrás del mostrador. El cornudo desde la barra podia escuchar los gemidos de su mujer mientras los empleados del hotel se la cogían, uno tras otro, en el escritorio del gerente. Ella gemía fuerte, a propósito, para que se escuchara en el lobby, para que los huéspedes pregunten qué pasa. Pará exponer aun más al cornudo
Cuando los empleados terminaron, salieron ajustándose los pantalones, sonriendo, pasando junto al cornudo. "Te toca" le dijo el gerente, El cornudo entró a la sala de empleados y vio a su mujer sobre el escritorio, piernas abiertas y semen chorreando, otra vez la habian cogido sin forro, se arrodilló entre las piernas abiertas de su mujer y lamió el semen de los empleados del hotel, tragando, agradeciendo, limpiando con la lengua todo el semen que habian dejado en ella.
La noche siguiente,. En el ascensor subiendo a la habitación, se cruzaron con tres huéspedes alemanes, musculosos, borrachos, el los reconocio, habian estado en la barra junto a el la noche anterior, seguro se habrian dado cuenta de todo, lo cual era mas que obvio por la mirada de desprecio que tenian con el y la de deseo con ella. Ella les sonrió divertida, se levanto el top y mostrandoles los pechos les dijo, en un mal ingles: "Somos del 512. Mi marido paga las copas. Los esperamos a medianoche"
A medianoche, en la habitación que el cornudo pagó, los tres alemanes se la cogieron uno tras otro, mientras el cornudo sentado en el sillón veía la televisión con volumen bajo, escuchando los gemidos. Cuando terminaron ella llamo al cornudo, diciendo que los chicos tenian un regalito para él, esta vez no era semen brotando de su interior, sino 6 preservativos repletos de leche que ella divertida fue vaciando uno a uno en la boca del cornudo ante la mirada atónita y las risas de los alemanes.
El cornudo pagó todo. Un viaje de una semana a una playa nudista en Brasil. Él sabía exactamente por qué. No era un viaje de pareja. Era un viaje para dejar volar sus más bajos instintos, en otro país donde nadie los conocía y podían deshinibirse aún más.
Llegaron a mediodía. El sol castigaba la arena blanca. Ella se desvistió de inmediato, exhibiendo esas tetas operadas que el cornudo pagó para el disfrute de sus machos. El cornudo también se desnudó, avergonzado, su miembro ridículamente pequeño colgando entre sus piernas, objeto de risa inmediata de los brasileños musculosos que tomaban cerveza en la orilla.
No pasaron cinco minutos. Un grupo de tres hombres, morenos, corpulentos, con pollas grandes y pesadas colgando entre las piernas, se acercaron. Hablaban en portugués, señalando al cornudo, riendo, haciendo gestos de diminutivo con los dedos. El más alto, un tipo de metro noventa con abdomen marcado, le preguntó a ella en español entrecortado: "¿Es tu marido?"
Ella sonrió, señaló el pito del cornudo y dijo: "Sí. Haciendo la señal de que chiquito con los dedos y sonriendose
Los tres rieron a carcajadas. Uno le dio una palmada en el culo a ella, tan dura que dejó la marca de su mano roja sobre la piel blanca. Otro agarró una de sus tetas operadas, apretó, hizo un comentario en portugués que el cornudo no entendió pero sí el gesto de aprobación.
Los 4 fueron al agua. Ella nadó desnuda entre ellos, sintiendo manos por todas partes, dedos entrando sin permiso, en su culo, preparándola, abriéndola. El cornudo los siguió desde la orilla, cargando las bebidas y los bolsos de todos. su pito inútil temblando de excitación y vergüenza bajo el sol.
Salieron del agua en un sector de piedras, un poco menos expuestos al resto de la playa, pero no del todo ocultos, el cornudo los siguio por la orilla, cuando llego ella ya estaba arrodillada en l arena con los tres brasileros rodeandola y ella pasando de una pija a la siguiente. Luego la recostaron de espaldas en la arena Uno se puso sobre ella. Ella abrió las piernas de par en par, mirando directo a los ojos del cornudo arrodillado en la arena a un metro de distancia. "Mira bien, inútil," le dijo, "y ni se te ocurra tocarte"
El brasileño entró, de una, hasta el fondo. Ella gimió tan fuerte que toda la playa escuchó, una mezcla de placer y humillacion para el cornudo. Él empezó a moverse, duro, profundo, usándola a ella como un objeto, mientras el cornudo miraba desde la arena, arrodillado, con las manos sobre las rodillas, obligado a ver cada embestida.
Terminó adentro. El brasileño se corrió profundo, gruñendo, llenándola de leche caliente, recién ahí el cornudo se percato que no se habia puesto preservativo. Cuando salió, el semen blanco y espeso empezó a escurrir inmediatamente.
El segundo brasileño no esperó. La puso a cuatro patas y le entró desde atrás, también sin forro, usando la leche del primero como lubricante natural. Ella gemía mirando al cornudo, humillándolo con sus propios gemidos de placer, con su cara de éxtasis que él nunca había logrado provocar. También acabo dentro
Cuando el tercero estaba por terminar, la hizo darse la vuelta y acabo todo sobre su cara y sus tetas. Ella estaba llena, por dentro y por fuera. Los brasileños tomaban cerveza sentados en la arena, señalándo al cornudo y llamándolo "cornão pequeño", "marido inútil".
Entonces el cornudo supo que debía hacer. Se arrastró por la arena, se posicionó entre las piernas abiertas de su mujer, y metió la lengua. Lamió la concha de su esposa, saboreando la mezcla de semen de los extraños, tragando, limpiando profundo, metiendo la lengua hasta donde alcanzaba para sacar todo lo que dejaron adentro. Cuando termino de limpiarla vio que los brasileños filmaban con sus celulares, riendo.
LA NOCHE EN EL HOTEL:
A la noche, en el hotel cinco estrellas que el cornudo pagó, ella se vistió como puta de calle: falda de cuero negra sin bragas, tetas apenas cubiertas por una camiseta de red transparente sin corpiño, tacos de diez centímetros.
Bajó al lobby sola. El cornudo la siguió a diez metros de distancia, como le ordeno ella En el bar del hotel, dos empleados del hotel — el barman y el gerente de turno — la estaban esperando. Habían recibido un mensaje del cornudo. Ella los saludó con un beso en la boca a cada uno, delante de los otros huéspedes, mientras el cornudo se sentaba en la barra y pedía un trago.
La llevaron a la sala de empleados detrás del mostrador. El cornudo desde la barra podia escuchar los gemidos de su mujer mientras los empleados del hotel se la cogían, uno tras otro, en el escritorio del gerente. Ella gemía fuerte, a propósito, para que se escuchara en el lobby, para que los huéspedes pregunten qué pasa. Pará exponer aun más al cornudo
Cuando los empleados terminaron, salieron ajustándose los pantalones, sonriendo, pasando junto al cornudo. "Te toca" le dijo el gerente, El cornudo entró a la sala de empleados y vio a su mujer sobre el escritorio, piernas abiertas y semen chorreando, otra vez la habian cogido sin forro, se arrodilló entre las piernas abiertas de su mujer y lamió el semen de los empleados del hotel, tragando, agradeciendo, limpiando con la lengua todo el semen que habian dejado en ella.
La noche siguiente,. En el ascensor subiendo a la habitación, se cruzaron con tres huéspedes alemanes, musculosos, borrachos, el los reconocio, habian estado en la barra junto a el la noche anterior, seguro se habrian dado cuenta de todo, lo cual era mas que obvio por la mirada de desprecio que tenian con el y la de deseo con ella. Ella les sonrió divertida, se levanto el top y mostrandoles los pechos les dijo, en un mal ingles: "Somos del 512. Mi marido paga las copas. Los esperamos a medianoche"
A medianoche, en la habitación que el cornudo pagó, los tres alemanes se la cogieron uno tras otro, mientras el cornudo sentado en el sillón veía la televisión con volumen bajo, escuchando los gemidos. Cuando terminaron ella llamo al cornudo, diciendo que los chicos tenian un regalito para él, esta vez no era semen brotando de su interior, sino 6 preservativos repletos de leche que ella divertida fue vaciando uno a uno en la boca del cornudo ante la mirada atónita y las risas de los alemanes.
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