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La Prostituta De Mi Bully 4

Estaba encerrada en el baño de mi casa, mirando fijamente el reflejo del espejo mientras me ponía el conjunto de lencería negra, diminuta y ultra reveladora que el hijo de puta de Braian me había obligado a comprar. La tela era pura transparencia y encaje rasgado, pensada exclusivamente para los videos porno que él subía a OnlyFans para lucrar a costillas mías, quedándose con el 99% de las ganancias mientras a mí solo me tiraba un peso miserable por cada cogida. Me acomodé el corpiño con los dedos temblorosos, sintiendo un nudo en la garganta al ver mi propio cuerpo transformado en el de una prostituta dominada por su propio bully.
— Mírate... mirá en lo que te terminaste convirtiendo, en una simple puta barata que se dejó dominar por el hdp que le arruinó la vida... Me dije a mí misma en voz baja, con los ojos llenos de lágrimas de impotencia frente al espejo.
— Pero no me importa lo que tenga que soportar, lo hago por mi hijo... tengo que aguantar toda esta mierda y tragarme el orgullo para que al pibe no le falte nada... Pensé con el corazón apretado, respirando hondo y obligándome a levantar la cabeza.
Cuando el chabón no estaba, el odio y el asco hacia él me quemaban por dentro, deseando con toda el alma que desaparezca para siempre. Pero apenas cruzaba la puerta y se ponía furioso, borracho, estresado o caliente, mi papel cambiaba por completo: tenía que arrastrarme, actuar como su puta más sumisa y rogarle para que me siguiera usando y pagando ese peso por cogida que nos mantenía a flote.
Abrí la puerta del baño despacio y salí al dormitorio. Ahí estaba el maldito, sentado en el borde de la cama con las piernas abiertas de par en par, una lata de birra en la mano y la verga todavía floja mientras acomodaba el trípode y el celular con la cámara ya lista para grabar. Al verme salir con la lencería puta, se armó una sonrisa sádica en la cara.
— Al fin salís, tardás más que una trola de Palermo para armarte, mové ese orto para acá. Me dijo Braian con la voz ronca, alcoholizada y cargada de desprecio.
— S-sí... ya voy... perdoname, tardé un toque acomodándome el conjunto... Le respondí con una vocecita sumisa y temblorosa, obligándome a cambiar el chip para no enfurecerlo.
— Más vale que estés bien lubricada y lista, porque hoy te voy a reventar la concha para los suscriptores y de paso te hacés unos pesos para la leche del pibe. Me lanzó él, mirándome de arriba abajo con aire de dueño.
— B-bueno... pero al menos h-habeme esperado con la pija parada así terminamos más rápido... Pensé con fastidio y rabia contenida, deseando que ese suplicio pasara rápido.
— ¿Qué murmurás ahí, perra de mierda? ¿Querés que te espere calentito? Para eso estás vos, para ponerte a gatas y calentar a la verga cuando a mí se me cante. Me humilló el chabón, largando una risa cínica.
— N-no dije nada, Braian... lo que vos mandes... Perdón, te lo suplico, no te enojes... Le contesté agachando la cabeza, arrastrándome como una cucaracha para mantenerlo calmado.
— Andá arrodillándote enfrente de la cámara y abrigate bien las piernas que esto arranca ya mismo. Me ordenó el maldito señalando el colchón.
— P-por favor... tené un poco de piedad hoy, estoy re cansada... Pensé con terror, sabiendo perfectamente lo que me esperaba.
— Suplicame más fuerte a la cámara si querés que empiece a cogerte, dale. Me exigió él con el celular en la mano.
Sé que no va a tener piedad, sé que me va a usar como un trapo de piso y me va a reventar a embestidas sin importarle nada de mi dolor, pero trago saliva, reprimo las ganas de llorar y doy el último paso hacia la cama, sabiendo que mi vida entera se redujo a esto.
La Prostituta De Mi Bully 4

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El maldito de Braian había entrado a la pieza hecho una furia, con los ojos inyectados en sangre por el alcohol y el estrés de la calle, tirando todo lo que encontraba a su paso. Como siempre, venía a sacarse de encima toda esa mugre conmigo, pero esta vez traía el celular en la mano y el trípode listo para armar su negocio de mierda.
— ¡Arriba de la cama, perra! Sacá el consolador de goma y ponete de costado en cucharita, que hoy hay transmisión en vivo para el OnlyFans. Me gritó Braian con la voz ronca, pegándome una patada floja al borde del colchón.
— E-estoy cansada, Braian... me duele todo el cuerpo de estar todo el día corriendo atrás del nene... Le dije tartamudeando, intentando sentarme despacio.
— ¡A mí me importa un carajo si estás cansada, trola! ¡Hacé lo que te digo o no te doy ni un peso para la leche del pibe! Me vociferó él, empujándome con fuerza para tirarme boca abajo.
Apretando los dientes de rabia, agarré el dildo de goma grande y frío que él mismo me había comprado y, con las lágrimas acumulándose en los ojos, me lo empecé a meter de a poco en el culo, abriéndome las nalgas frente a la cámara que ya estaba grabando en vivo.
— ¡Eso, dale, abriles bien el orto a los pibes del chat! Mirá cómo se la traga solita, ¡a los seguidores les encanta ver a esta madre de mierda romperse el culo sola! Se reía Braian, apuntando el teléfono celular directo a mi entrepierna mientras leía los comentarios de la pantalla.
— S-sí... miren cómo me rompo el culo... para ustedes... Dije en voz alta para el vivo, forzando una sonrisa patética y fingiendo gemidos falsos para que los pajeros de internet siguieran donando plata.
Mientras metía y sacaba el plástico frío de mis entrañas, por dentro me carcomía el asco y el odio más profundo. Pensaba en cómo este hijo de puta, mi propio bully de la secundaria, me había convertido en su puta personal. Para él yo no era la madre de su hijo ni una compañera; era una simple herramienta de producción. Me usaba, me obligaba a abrir un OnlyFans donde él se quedaba con el 99% de las ganancias mientras a mí me tiraba un peso miserable por cogida, y encima tenía que aguantar que me tratara como a una basura.
— ¡Más fuerte, mueve ese orto, perra! ¡Los pajeros están pagando bien y quiero más plata, mové la concha y hacete la desesperada! Me insultó Braian a los gritos, dándome un cachetazo seco en la nalga izquierda.
— ¡Ay, por favor... sigan donando... me encanta que me rompan el culo... aaaaah! Seguí actuando con total sumisión para la cámara, sabiendo que cada segundo de esa humillación pública era la única forma de juntar algo para mantener a nuestro hijo.
— ¿Vieron? Esta es mi gata personal, le pago un peso por cogida y se abre de piernas con lo que sea con tal de juntar monedas. ¡Miren cómo se chorrea esa cola! Decía Braian riéndose a carcajadas frente al chat, humillándome en vivo y sin importarle nada.
Cuando cortó la transmisión, el chabón se quedó mirando la pantalla con una sonrisa de oreja a oreja, contando mentalmente la plata que había entrado, de la cual a mí no me tocaría ni una milésima parte de ese 99% que él robaba.
— Bueno, ya jugaste bastante con el plástico, trola. Ahora que los calentaste a todos en el vivo, me dio ganas a mí. Me dijo el maldito, bajándose el cierre del pantalón con violencia.
— P-pero Braian... ya me duele el culo... dejame descansar un rato, por favor... Le supliqué dándome vuelta de cucharita, con la voz quebrada y temblando de miedo.
— ¡Cerrá el orto! ¿Te pensás que vine acá a hacerte el favor gratis? Si querés mi verga de verdad y no ese juguete de goma, vas a tener que rogarme como la puta barata que sos, dale, empezá a suplicar. Me ordenó el borracho, agarrándome del pelo y tirándome la cabeza hacia atrás.
En ese instante, mi mente hizo el click automático de supervivencia. Por dentro lo detestaba con cada fibra de mi alma, quería matarlo, pero afuera, frente a él, tenía que volver a ponerme la máscara de la sumisión absoluta por el bien de nuestro hijo.
— S-sí, mi amor... por favor, te lo ruego... Meteme tu verga de verdad, no quiero el consolador, quiero sentirte a vos adentro mío... Le dije cambiando la voz al instante, arrastrándome verbalmente frente a él.
— ¿Cómo me dijiste, perra? A ver si hablás más fuerte que no te escucho nada desde acá arriba. Me exigió él, con una sonrisa sádica y alterada por el alcohol.
— ¡Por favor, Braian, te lo suplico de rodillas! ¡Meteme tus 23 centímetros bien adentro, haceme tu puta, rompeme la vagina y el culo, te necesito tanto! Le rogué llorando de verdad, abriéndole las piernas y ofreciéndole mi cuerpo totalmente entregado.
— Así me gusta, que reconozcas quién manda y quién te mantiene, pedazo de trola. Mirá cómo abrís el culo sola para recibir mi leche. Se burló el chabón, acomodándose encima mío.
Sin una sola gota de piedad, me empujó la pierna hacia arriba y me clavó su verga sudada de un solo golpe seco y brutal en la vagina, mientras yo cerraba los ojos, tragándome el llanto, aceptando mi destino de ser la esclava de mi propio bully a cambio de un peso y las migajas de su desprecio.
humillacion


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Dejar a nuestro hijo en la casa de mis viejos era el único momento de respiro que tenía en el día, pero para Braian era simplemente la excusa perfecta para empezar con el tormento. El maldito me había obligado a ponerme ropa deportiva superapretada y corta, de esa que usan las putas para marcar cada curva, dejándome totalmente expuesta desde el momento en que salimos a la calle. Apenas doblamos la esquina de la casa de mis papás, el chabón se frenó en seco contra una pared oscura, con la respiración caliente y los ojos inyectados en sangre por el alcohol y el descontrol.
— Ni en pedo aguanto hasta llegar a la casa, perra, arrodillate acá mismo que quiero una previa antes de coger. Me ordenó Braian con voz ronca, agarrándome fuerte de los pelos para tirarme hacia abajo.
— B-braian, por favor acá en la calle no... nos puede ver alguien... Le dije tartamudeando, sintiendo el pánico y la vergüenza quemándome la cara.
— ¡Me importa un carajo quién nos vea! Hacé lo que te digo y arrodillate ya si querés cobrar tu peso de hoy. Me gritó enfurecido, empujándome la cabeza contra su entrepierna.
Actuando como la puta sumisa que me exigía ser por el bien de nuestro hijo, me tragué el orgullo y me dejé caer de rodillas sobre la vereda fría. Tenía que hacerlo; él era mi bully, el padre de mi criatura, el monstruo que me había arruinado la vida, pero también la única fuente de mis ingresos miserables, sobre todo ahora que me había obligado a abrir una cuenta de OnlyFans donde él se quedaba con el noventa y nueve por ciento de lo que ganaba.
— S-sí, mi amor... lo que quieras... te la chupo ahora mismo... Le dije cambiando la voz al instante, forzando un tono de perra barata mientras le bajaba el cierre del pantalón.
— Así me gusta, trola de mierda, aprendé a obedecer a tu dueño. Me escupió él, sacándose la verga dura y sudada a la cara.
Metí su carne de 23 centímetros en la boca de golpe, sintiendo el gusto fuerte y el olor a transpiración que me revolvía el estómago. Empecé a mover la cabeza de arriba a abajo, sufriendo cada arcada mientras el maldito me agarraba del pelo para usarme de juguete sexual en plena vía pública.
— Mmmgh... mmmf... Intenté respirar, pero me hincó la verga más hondo hasta hacerme la garganta profunda.
— ¡Eso, atragantate bien, puta! Mirá cómo te entra toda, sos una reverenda basura que no sirve para otra cosa. Me insultó Braian con furia, estresado y caliente, descargando toda su violencia verbal sobre mí.
— S-sí... mmmgh... te la chupo toda... Lo complací con una sumisión patética, con las lágrimas empezando a brotarme de los ojos por la falta de aire.
Pensaba en lo mucho que lo odiaba, en cómo deseaba que se muriera en ese mismo instante, en el asco que me daba tener que actuar como una prostituta sumisa solo para juntar las monedas que él me regalaba después de exprimirme todo el día. Cuando no estaba conmigo, el odio me carcomía por dentro hasta el punto de querer desaparecer; pero cuando lo tenía enfrente, borracho, alterado y exigente, mi mente se quebraba y solo atinaba a rogarle para cuidar a nuestro hijo.
— Dale, perra, mové más rápido esa boca que me estoy por venir adentro. Me ordenó el chabón, dándose contra mi paladar a los manotazos.
— Mmmgh... ajuuu... S-sí, correte... Le rogaba con la voz destrozada, tragándome las arcadas y aguantando el dolor en la mandíbula.
Después de una hora entera teniéndome de rodillas en la calle, el maldito dio un empujón seco y se corrió con todo, disparándome un chorro hirviente y espeso directo en el fondo de la garganta. Me atraganté feo, tosiendo y babeando mientras él me sacaba la verga de la boca de un tirón.
— Trágatela toda, que no quede nada afuera, basurera. Me ordenó, acomodándose el pantalón mientras me dejaba la cara completamente enchastrada de baba, lágrimas y su semen espeso.
Cuando quise levantarme y usar la manga de la campera para limpiarme la cara y arreglarme un poco antes de seguir caminando, Braian me frenó con un manotazo en el brazo, lleno de furia.
— ¡Ni se te ocurra limpiarte la cara, eh! Así como estás, con la boca blanca de leche y toda chorreada, caminás al lado mío hasta la casa para que todos los vecinos vean la clase de puta atragantada que sos. Me gritó con los ojos abiertos por el alcohol.
— P-por favor... dejame al menos sacarme esto de la cara... Le supliqué con la voz quebrada, sintiendo la mayor de las humillaciones en plena calle.
— ¡Te dije que no, carajo! Caminá callada la boca y agradecé que te uso. Me empujó del hombro para que arrancara a marchar.
Con el odio quemándome el pecho, con la cara enchastrada de semen y lágrimas, y caminando al lado de mi propio tormento con la ropa deportiva superapretada, empecé a andar en silencio. Por dentro, mi alma estaba hecha trizas, maldiciendo el día en que lo conocí, sabiendo que al llegar a la casa me iba a coger otras cien veces más solo para ganarme el peso miserable con el que mal comíamos.
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Había dejado a nuestro hijo temprano en la casa de mis padres para que no presenciara este infierno. Mientras volvía caminando sola hacia mi casa, el celular vibró en mi bolsillo con un mensaje de Braian que me heló la sangre: *"Asegurate de haber dejado al mocoso con tus viejos. Cuando vuelvas a casa, ponete la lencería que te mandé a comprar, tirate boca arriba en la cama y dejá la cámara grabando que se vea bien tu cara. Hoy te voy a hacer mierda, te voy a coger con todo el odio y el rencor del mundo, vas a ser mi perra toda la noche"*.
Llegué corriendo, temblando de pies a cabeza. Hice exactamente lo que me ordenó: me puse el conjunto de encaje más diminuto que encontré, acomodé el teléfono en el trípode apuntando directo a la cama y me tiré boca abajo, con la cola elevada tal como exigía. Al rato, la puerta se abrió de un golpe seco. Braian entró hecho una furia, apestando a alcohol barato, con los ojos inyectados en sangre, alterado y completamente fuera de sí. Apenas me cruzó la mirada, me propinó una palmada brutal en una nalga que me hizo gritar.
— ¡Bien hecho, puta de mierda! Así es como me tenés que esperar. Me gritó Braian con una risa sádica, sacándose la ropa a los tirones.
— P-por favor, Braian... a-acabó de llegar, tené piedad... Le supliqué con la voz quebrada, intentando esconderme bajo las sábanas.
— ¡Ni se te ocurra taparte, perra! Levantá la cola ahora mismo y empezá a rogarme que te rompa el orto. Me ordenó el maldito, empujándome la cabeza contra el colchón.
Tragándome todo el odio que le tenía y pensando en que necesitaba ese miserable peso por cogida para mantener a mi hijo, cambié de postura al instante, adoptando la máscara de puta sumisa que él exigía.
— ¡P-por favor, Braian! ¡Rompeme el culo, te lo suplico, haceme tu perra! Le rogué llorando frente a la cámara, moviendo las caderas con desesperación.
El chabón se tiró arriba mío con todo su peso, sin un gramo de delicadeza, y me metió su verga de golpe por el ano sin lubricación. Dejé escapar un grito desgarrador que llenó toda la habitación, mientras él se reía borracho y se acercaba a la cámara del teléfono para hablarle a sus seguidores de OnlyFans —plataforma donde él me obligaba a transmitir y grabar porno, quedándose con el 99% de los ingresos mientras a mí apenas me daba monedas—.
— Miren cómo llora esta puta, muchachos, miren cómo se le abre el orto a la madre de mi hijo. ¿Ven por qué vale un peso? Gritos y más gritos, así es como se domestica a una perra. Se burlaba Braian frente al lente, mientras me clavaba los 23 centímetros con furia.
Durante la primera hora, el dolor fue una tortura insoportable; cada embestida me sentía partir en dos mientras mis gritos y sus carcajadas borrachas se mezclaban con el ruido de las notificaciones de las donaciones. Cada vez que intentaba esconder la cara en las sábanas para que no se viera mi llanto, el maldito me agarraba del pelo y me levantaba a la fuerza.
— ¡Mirá a la cámara cuando te estoy cogiendo, trola! ¡Que los pibes vean cómo te rompés por mis propinas! Me gritaba, dándome otra palmada seca.
— S-sí... mirá cómo me cogés... s-soy tu puta... Le decía yo actuando con una sumisión enfermiza, por miedo a que me pegara más y por la plata que necesitaba para la comida de mi hijo.
En la segunda hora, el ritmo se volvió todavía más duro y salvaje. Mi cuerpo ya no respondía, mis piernas temblaban y las lágrimas corrían sin parar, pero él no aflojaba el paso, empapado en sudor y escupiendo insultos mientras interactuaba con el chat en vivo.
— ¿Escuchan cómo aprieta este orto roto, gente? Manden más bits si quieren que la use de bolsa de boxeo. Decía Braian con la respiración agitada.
Para la tercera hora, el dolor se había transformado en un adormecimiento brutal. El chabón ya no hablaba tanto; solo empujaba su verga de forma mecánica, hundiéndola hasta la base, hasta que sentí una oleada hirviente y pesada inundarme por dentro. Chorros y chorros de su semen caliente brotaban de su verga, rebosando por mi ano destrozado. Yo ya no tenía voz, solo podía emitir gemidos ahogados y débiles contra el colchón: *"Mmmm... mmmmm..."*.
Pensaba para mis adentros, con un odio tan negro que me quemaba el alma, cómo era posible la resistencia sobrehumana de este maldito. Yo ya había llegado al orgasmo y colapsado de agotamiento con su primera embestida, mientras él seguía intacto, alimentándose de mi degradación.
— Bueno, muchachos, descansen las manos un ratito porque en cinco minutos volvemos a arrancar. Donen ahora y dejen en los comentarios cómo quieren que use a esta puta antes de que termine el stream. Anunció Braian a la cámara, riéndose a carcajadas mientras se acomodaba frente al chat para leer las ideas de los seguidores.
Me quedé tirada boca abajo, completamente inmóvil, adolorida hasta el hueso, escuchando cómo leía las propuestas más perversas en voz alta mientras nombraba a los usuarios:
— A ver qué dice el chat... el usuario *DarkKing99* tiró una idea excelente: dice que te ate de manos a las patas de la cama y te use de cenicero humano mientras me la chupás. Me gusta, me gusta esa idea, muchachos... Comentó Braian soltando una risa cínica.
— El pibe *Fede_Villero* comenta que te haga caminar en cuatro por el pasillo y te tire agua fría con la manguera antes de seguir cogiéndote. Muy buena, Fede, anótala para la próxima, hermano... Siguió leyendo el maldito entre carcajadas.
— *El_Pela_LP* pide que te tape la boca con cinta adhesiva para que no hagas tanto escándalo cuando me meta los dos puños en el cono. Jaja, este está reloco, pero banco fuerte la idea... Decía el hijo de puta leyendo los nombres de los desquiciados que nos miraban.
— *Gonza_Negro* sugiere que te haga un doble turno de anal y vaginal sin sacármela en toda la noche hasta dejarte desmayada. ¡Tremenda idea, Gonza, ganaste el premio mayor hoy! Gritaba Braian entusiasmado.
— *Lucas_El_Mas_Pesado* dice que te ordene limpiar toda la casa desnuda y con la leche chorreándote por las piernas antes de pagarte el peso. Jaja, obvio, esa no falla nunca... Comentaba el chabón revisando la pantalla.
— *Tebi_RP* comenta que te grabe pidiéndome perdón por ser una mala madre y una puta inservible. Me re sirve esa, pa... Siguió leyendo sin piedad.
— Jaja, son unos enfermos mentales, muchachos, me encantan sus ideas... Remató Braian cerrando la transmisión, mientras a mí solo me quedaba llorar en silencio contra las sábanas, pensando en mi hijo y tragándome el asco de esta vida miserable.
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Dejé a nuestro hijo en la casa de mis viejos, tal como me lo había ordenado por mensaje en el celular con esa frialdad que me paralizaba el cuerpo. Cuando volví corriendo a mi casa, el maldito de Braian ya me estaba esperando. Había llegado borracho, alterado, furioso y con un nivel de violencia y estrés que se le notaba en cada músculo de la cara. Tenía la cámara del teléfono montada en un trípode, apuntando directo hacia la cama revuelta.
— ¡Llegaste tarde, pedazo de puta con odio! ¿Te creés que podés hacerme esperar, trola? Me gritó Braian con los ojos inyectados en sangre, agarrándome del pelo para tirarme contra el colchón.
— N-no tardé nada, Braian... fui a dejar al nene como me dijiste... Perdón... Le dije tiritando de miedo, desnudándome a los ponchones mientras él me miraba con asco.
— Desnudate ya mismo y ponete en cuatro, que hoy te voy a hacer mierda. Te voy a coger con todo el rencor que te tengo, vas a ser mi perra de verdad. Me escupió él, manoteándome de la cintura para estamparme contra las sábanas.
Me puse en cuatro, con las manos apoyadas en la cama y la cola bien levantada, cumpliendo cada una de sus órdenes como la puta sumisa en la que me había convertido solo para ganar ese peso miserable por cogida con el que malcomíamos con mi hijo.
— ¡Miren a esta madre del año, giles de la cámara! La dejé un ratito sola y ya se pone en cuatro esperando la verga. ¡Mirá cómo le rompo el culo a esta perra! Gritó Braian directo al lente, dándome un primer golpe de pelvis tan violento que me arrancó un grito desgarrador.
Durante la primera hora, el dolor fue una pesadilla insoportable. Me partía en dos, sentía que las entrañas se me abrían con cada embestida de sus 23 centímetros, mientras él se reía borracho y le hablaba sin parar a los seguidores del OnlyFans que nos miraban en vivo. En la segunda hora, el suplicio se puso todavía más duro y salvaje, y para la tercera hora ya no me quedaba voz; solo atinaba a emitir gemidos ahogados y balbuceos patéticos mientras él me vaciaba litros y litros de semen hirviente en el interior del recto, con chorros y chorros que se desbordaban.
— ¡Mmmh... ahh... p-por favor... no más... Mmmh! Gemía yo con la mente en blanco, totalmente destrozada.
— ¡Aguanten un cacho, muchachos, que en cinco minutos volvemos a coger! Donen más bits y digan bien en los comentarios cómo quieren que use a esta puta barata hoy. Les soltó Braian a la cámara en medio del en vivo, mientras yo pensaba en mi hijo, en el odio profundo que le tenía y en cómo el maldito tenía tanta resistencia física, si yo ya me había corrido y gastado con su primera embestida brutal.
El chabón se acomodó la ropa un segundo, miró el chat que corría rápido en la pantalla y empezó a leer las ideas y comentarios de los seguidores en voz alta, usándome de conejillo de indias mientras me volvía a clavar la verga.
— A ver qué dice el chat... "Franco_Carp" pregunta: *¿Cuánto le pagás a esa trola para que te abra el orto así?* Jaja, le pago un peso por cogida, hermano, es mi esclava personal. Y acá "El_Negro_Seba" pone: *Una buena puta se traga todo sin quejarse, eso es verdad, a esta puta le gusta tragar, ¿no es verdad, puta?* A ver, respondéle al chat, trola. Me gritó Braian, dándome una embestida que me hizo saltar sobre el colchón.
— ¡S-sí... n-nos encanta... mmmgh! Le respondí con la voz quebrada, obligada a actuar como la prostituta que él había creado.
— Muy bien, aprendan todos, acá les dejo las 8 reglas de oro para dominar y tratar a las putas, prestá atención, chat, y vos también, trola de mierda:
1. Regla número uno: A las putas les encanta el anal, aunque se hagan las que les duele; no es así, puta? Me pegó un arrebato fuerte hasta que le grité que sí.
2. Regla número dos: Jamás les den plata de más; si valen un peso, se les paga un peso, porque si les das poder, te arruinan la vida. ¿No es verdad, perra? ¡Respondé!
3. Regla número tres: Hacé que te compren su propia lencería barata con lo poco que ganan chupándote la pija; así se sienten usadas y bajan la cabeza.
4. Regla número cuatro: Si tienen un hijo tuyo, usalo de chantaje emocional para que te obedezcan en cuatro y traguen semen sin rechistar. ¿O no, madre del año?
5. Regla número cinco: Grabarlas siempre sin su consentimiento para que sepan que su dignidad vale cero frente a los seguidores de internet.
6. Regla número seis: Nunca las dejes descansar; si estás caliente, te abren las piernas aunque estén rotas, porque para eso son tus putas.
7. Regla número siete: Obligalas a lamer los huevos sudados y el semen frío de toda la casa antes de darles una moneda.
8. Regla número ocho: Rompeles el culo con bronca y desprecio para que nunca se olviden quién manda en la cama y en la calle.
— A ver, sigo leyendo los comentarios del stream mientras le sigo rompiendo el orto a esta insaciable. Acá "Gabo_Tec" comenta: *Preguntale si le gusta sentir la gran verga de su bully adentro de su familia rota.* A ver, perra, ¿te gusta sentir mi verga? ¡Respondé bien al chat! Me exigió Braian, dándome golpes secos y profundos.
— ¡S-sí...! ¡M-me encanta... m-me encanta tu verga, Braian! Le grité llorando y humillada frente a la cámara.
— Bien ahí, otra más de "Lucas_VCP": *A esa trola se la ve con cara de que le gusta que la cacheteen mientras le vaciás la leche.* Tomá, para vos y para el chat, perra. Me dio una nalgada tan fuerte que me dejó la marca roja en la carne.
— ¡Ay! ¡S-sí, me gusta, por favor s-seguí! Dije con la mente en blanco, llegando al límite absoluto de la degradación.
— Otro comentario de "Facu_Escabio": *Decile que se quede bien sumisa y que pida más porno para el canal.* ¿Escuchaste, trola? Mañana abrís otro OnlyFans y te grabás con tres amigos míos más. ¿No es así, puta?
— S-sí... lo que quieras... lo que digas... Balbuceé derrotada.
— Y el último de "Tano_99": *Una verdadera reina del chupar la concha y el culo por monedas.* Jaja, tal cual, muchachos, así se domestica a una puta barata en este país de mierda. Se despidió Braian de la cámara, dándome un último empujón brutal y dejándome tirada, llorando y vacía sobre la cama de mis padres.
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