Esto ocurrió hace ya unos años.
Me encontraba sin rumbo, después de haber terminado la secu y a puertas de entrar a la uni.
Pasaba largas noches despierto, perdiendo el tiempo en internet, jugando o viendo porno.
En una de esas que veía Youtube, doy con un video de un hombre que recorría las calles de la ciudad, a altas horas de la noche, en busca de "vida nocturna". La premisa era esa, dar vueltas por ahí y grabar, sin que lo supieran, a las chicas o travestis que se adueñaban de las esquinas.
Algunas veces estos youtubers daban consejos acerca de este mundo, las tarifas actuales y qué zonas eran adecuadas visitar. Realmente interesante.
Poco a poco me fue picando el bichito de la curiosidad y morbo.
Era impresionanta ver cuánta vida nocturna había fuera, inclusive en lugares menos comerciales.
Lo más revelador fue darme cuenta que cerca a mi casa siempre habían existido prostitutas. Tantas veces pasé a sus costados y no me percaté de la realidad.
Estaban tan cerca... quería salir y echar un vistazo. Caminar con carita de inocente, en la misma acera que ellas, tal vez mirarlas un poco mejor y deleitar mis ojos.
Eso era mi plan. Nada osado, atrevido o arriesgado.
Conocía de dos lugares o zonas en las que siempre estaban.
La primera zona era toda una Avenida con un poco de Moteles esparcidas por ahí; la segunda zona era en los alrededores de un colegio, resguardadas bajo la sombra de árboles.
Lentamente fui trazando un pequeñito plan, un recorrido que haría en la madrugada, unas horas después que todos se hubiesen ido a dormir en mi casa.
Me puse los jeans, cogí las llaves y salí haciendo el menor ruido posible (difícil con la puerta de mierda que teníamos).
Deberás saber que este recorrido lo hice 3 veces como mínimo, cada una con su experiencia subida de tono. Pude haber hecho más escapadas, pero no las recuerdo con claridad.
En la primera salida, decidí rondar ese colegio. Fui con toda la tranquilidad que pude aparentar.
No habían muchas personas en la calle, estaba bastante tranquilo. De vez en cuando llamaba la atención de algún transeúnte, pues era raro ver a un jovencito a esas horas de la noche (y era peor porque siempre he sido algo bajito).
No fui directo al lugar, pues se haría evidente mi plan. Estuve dando vueltas unas calles más lejos de ahí, hasta que eventualmente terminé en el lado trasero del colegio.
Me detuve en la esquina y miré disimuladamente hacia el otro lado, en busca de estas damas. Y ahí las vi, al otro extremo de la cuadra, ocultas bajo los árboles.
El corazón ya me estaba latiendo un montón, casi que no me atrevía a ir en esa dirección. Di unos pasos y nuevamente agaché la cabeza (como hago siempre al caminar).
La distancia entre esas dos chicas y yo se iba acortando. Por breves instantes levantaba la vista y notaba que ellas también habían notado mi presencia. Darme la vuelta ya no era una opción.
Estando ya a pocos metros, pude ver con detalle sus apariencias.
Para empezar, eran travestis, era algo notorio, pero igualmente muy femeninas. Una de ellas era alta, cabello corto rubio y estilizado, unos jeans que le ajustaban las caderotas; la otra era más bajita, cabello largo, suelto y negro, menos acuerpada pero con tetas.
Ambas con tacones, carteritas, tops y chaquetas cortas.
Una vez que las tuve a centímetros, solo pude saludar con un seco "Buenas noches", y lo siguiente que pasó fue que estaba conversando con ellas.
No recuerdo qué fue lo que me dijeron para que me detuviese, pero ahí me quedé por cortesía (y la adrenalina de estar con ellas).
La más alta fue la que más habló, haciéndome preguntas; la bajita soltaba cortos comentarios o se reía junto a nosotros.
Me preguntaron sobre mi edad (les asombró saberlo)... qué hacía a estas horas por ahí... si estoy estudiando alguna carrera...
Sutilmente se me fue acercando la alta, agarrándome la mano y hablando coqueta. Después me agarró el paquete, mirando hacia todos lados para ver que no llegase alguien.
Yo estaba excitado y nervioso, la dejé manosearme.
Me bajó los jeans y me la sacó. Le sorprendio ver el tamaño que tenía para alguien joven o de baja estatura como yo.
Sin preguntar nada más, se puso en cuclillas. Vio mi erecto penecito y se lo llevó a la boca, además de masturbarlo con los dedos.
Sin embargo, en la calle apareció una moto que se acercaba rápido. Ella lo escuchó y se levantó rápido, yo me abroché el jean.
El momento se había interrumpido, dándome aviso para regresar a mi casa después de aquel encuentro.
Nos despedimos ellas y yo entre bromas y amabilidad. Lo último que me dijeron es que también hacían tríos, por si me animaba en otra ocasión.
Al doblar la esquina, la moto ya me había alcanzado. El hombre que la manejaba giró la cabeza para verme, quizás estaba confundido e intrigado por mí. Por suerte siguió de largo.
Aunque corta, fue memorable esa escena con ellas.
-------------------
La segunda experiencia que recuerdo ocurre también alrededor de ese colegio. Esta vez no pude ver la presencia de alguien, por lo que me dispuse a continuar mi recorrido por detrás del cole.
Para mi sorpresa, me cruzo con una de estas damas de compañía.
No estoy seguro de si era la bajiita de aquella vez, o si era otra parecida. Pero nuevamente me vi envuelto en una espontánea conversación mientras caminábamos hacia un parquecito que había cerca.
Era ella quien hacía las preguntas, parecidas a las anteriores. Parece que algo le gustó de mí, pues me iba llevando hacia ese parquecito.
Allí nos ocultamos entre arbustos y árboles secos. Yo volví a estar de pie, mientras esta travesti se agachaba a darme una mamada.
Esa noche sí que recibí una buena chupada de pinga. Conocí lo que es sentir que succionen tu pene y lo laman con ganas.
Estaba tan cachondo... pero no duró mucho.
Al estar en la calle, suelen pasar vehículos, aunque sea de madrugada.
De ahí no pasó nada más, seguimos actuando con normalidad y cada uno se fue por su camino.
---------------------
En la tercera experiencia sí pude venirme (al fin!!!).
El plan seguía siendo el mismo, pero esta vez iría a esa Avenida; además llevaría un poco de dinero que tenía ahorrado.
Anduve por todo lo largo, pasando al lado de varias personas. Transeúntes, locales abiertos y estas damas de compañía que no disimulaban su trabajo pero corrían de los policías que patrullaban a veces.
Se veían en cada esquina, paradas o escondiéndose en los callejones. Vi grupitos de 2 o más de estas trabajadoras, quizás eran amigas. Esto me ponía más tímido y solo podía pasar de largo.
Hasta que a lo lejos veo una travesti más alta que yo, en tacones y vestido apretadito. Paso a su lado, pero doblo la esquina para entrar al callejón.
Di unos pasos más y me detuve apoyando mi espalda en la pared de una casa. Saqué mi celular para aparentar indiferencia.
Duré así unos segundos y después levanté la mirada. La vi merodear por esa esquinita, atenta a algún cliente que pasara en vehículo. Luego de un ratito, se giró hacia donde estaba yo, y me atreví a hacerle una seña con la cabeza para que viniese a mí.
Vino caminando como si fuese una modelo.
Al estar frente a frente, le hice esas típicas preguntas para saber tarifas y blah blah blah...
Ella respondió a todo eso, además de llamarme "mi amor" y palabritas endulzantes como esas.
Acepté su oferta con gusto, ella me dijo que la siguiese y caminó hasta un pórtico de una casa presuntamente abandonada.
Allí se agachó para masajearme y lamerlo todo. Logró que se me ponga dura en un instante.
En seguida se paró y sacó de su carterita un preservativo nuevo.
Lo abrió y colocó ella misma en mi pene (lo hizo con su boca).
Una vez puesto correctamente, se dio la vuelta y apoyó en la puerta, entregándome toda la cola.
Pude apreciar unos tatuajes en la espalda baja y los hombros.
Con torpeza y algo de dificultad fui metiéndole la punta. Sus suaves gemidos rompían el silencio.
Logré meterla casi por completo, y continué con el habitual movimiento de caderas.
Mis manos aferradas en sus anchas caderas, admirando con mi vista las curvas de su trasero.
Ella tomó una de mis manos para dirigirla hacia uno de sus pechos operados. Se sentían más firmes de lo que esperaba, pero igual lo disfruté jugando con sus pezones.
Seguimos así por un rato más hasta que no aguanté las ganas y me vine. Preguntó si ya había acabado y me sacó el condón usado, dejándolo ahí tirado.
Le pagué lo que correspondía y ella hizo un comentario acerca de mi pene.
Me despedí y regresé a casa con una satisfación y agitación nunca antes sentidas.
Al llegar me di una ducha.
-----------------------
No he vuelto a escaparme de casa. Hoy en día soy más sensato y precavido.
Las calles son más peligrosas, además de estar repletas de cámaras.
Aun así tengo ganas de pasar un rato agradable con alguien, ya sea chica, travesti, trans, femboy...
Me encontraba sin rumbo, después de haber terminado la secu y a puertas de entrar a la uni.
Pasaba largas noches despierto, perdiendo el tiempo en internet, jugando o viendo porno.
En una de esas que veía Youtube, doy con un video de un hombre que recorría las calles de la ciudad, a altas horas de la noche, en busca de "vida nocturna". La premisa era esa, dar vueltas por ahí y grabar, sin que lo supieran, a las chicas o travestis que se adueñaban de las esquinas.
Algunas veces estos youtubers daban consejos acerca de este mundo, las tarifas actuales y qué zonas eran adecuadas visitar. Realmente interesante.
Poco a poco me fue picando el bichito de la curiosidad y morbo.
Era impresionanta ver cuánta vida nocturna había fuera, inclusive en lugares menos comerciales.
Lo más revelador fue darme cuenta que cerca a mi casa siempre habían existido prostitutas. Tantas veces pasé a sus costados y no me percaté de la realidad.
Estaban tan cerca... quería salir y echar un vistazo. Caminar con carita de inocente, en la misma acera que ellas, tal vez mirarlas un poco mejor y deleitar mis ojos.
Eso era mi plan. Nada osado, atrevido o arriesgado.
Conocía de dos lugares o zonas en las que siempre estaban.
La primera zona era toda una Avenida con un poco de Moteles esparcidas por ahí; la segunda zona era en los alrededores de un colegio, resguardadas bajo la sombra de árboles.
Lentamente fui trazando un pequeñito plan, un recorrido que haría en la madrugada, unas horas después que todos se hubiesen ido a dormir en mi casa.
Me puse los jeans, cogí las llaves y salí haciendo el menor ruido posible (difícil con la puerta de mierda que teníamos).
Deberás saber que este recorrido lo hice 3 veces como mínimo, cada una con su experiencia subida de tono. Pude haber hecho más escapadas, pero no las recuerdo con claridad.
En la primera salida, decidí rondar ese colegio. Fui con toda la tranquilidad que pude aparentar.
No habían muchas personas en la calle, estaba bastante tranquilo. De vez en cuando llamaba la atención de algún transeúnte, pues era raro ver a un jovencito a esas horas de la noche (y era peor porque siempre he sido algo bajito).
No fui directo al lugar, pues se haría evidente mi plan. Estuve dando vueltas unas calles más lejos de ahí, hasta que eventualmente terminé en el lado trasero del colegio.
Me detuve en la esquina y miré disimuladamente hacia el otro lado, en busca de estas damas. Y ahí las vi, al otro extremo de la cuadra, ocultas bajo los árboles.
El corazón ya me estaba latiendo un montón, casi que no me atrevía a ir en esa dirección. Di unos pasos y nuevamente agaché la cabeza (como hago siempre al caminar).
La distancia entre esas dos chicas y yo se iba acortando. Por breves instantes levantaba la vista y notaba que ellas también habían notado mi presencia. Darme la vuelta ya no era una opción.
Estando ya a pocos metros, pude ver con detalle sus apariencias.
Para empezar, eran travestis, era algo notorio, pero igualmente muy femeninas. Una de ellas era alta, cabello corto rubio y estilizado, unos jeans que le ajustaban las caderotas; la otra era más bajita, cabello largo, suelto y negro, menos acuerpada pero con tetas.
Ambas con tacones, carteritas, tops y chaquetas cortas.
Una vez que las tuve a centímetros, solo pude saludar con un seco "Buenas noches", y lo siguiente que pasó fue que estaba conversando con ellas.
No recuerdo qué fue lo que me dijeron para que me detuviese, pero ahí me quedé por cortesía (y la adrenalina de estar con ellas).
La más alta fue la que más habló, haciéndome preguntas; la bajita soltaba cortos comentarios o se reía junto a nosotros.
Me preguntaron sobre mi edad (les asombró saberlo)... qué hacía a estas horas por ahí... si estoy estudiando alguna carrera...
Sutilmente se me fue acercando la alta, agarrándome la mano y hablando coqueta. Después me agarró el paquete, mirando hacia todos lados para ver que no llegase alguien.
Yo estaba excitado y nervioso, la dejé manosearme.
Me bajó los jeans y me la sacó. Le sorprendio ver el tamaño que tenía para alguien joven o de baja estatura como yo.
Sin preguntar nada más, se puso en cuclillas. Vio mi erecto penecito y se lo llevó a la boca, además de masturbarlo con los dedos.
Sin embargo, en la calle apareció una moto que se acercaba rápido. Ella lo escuchó y se levantó rápido, yo me abroché el jean.
El momento se había interrumpido, dándome aviso para regresar a mi casa después de aquel encuentro.
Nos despedimos ellas y yo entre bromas y amabilidad. Lo último que me dijeron es que también hacían tríos, por si me animaba en otra ocasión.
Al doblar la esquina, la moto ya me había alcanzado. El hombre que la manejaba giró la cabeza para verme, quizás estaba confundido e intrigado por mí. Por suerte siguió de largo.
Aunque corta, fue memorable esa escena con ellas.
-------------------
La segunda experiencia que recuerdo ocurre también alrededor de ese colegio. Esta vez no pude ver la presencia de alguien, por lo que me dispuse a continuar mi recorrido por detrás del cole.
Para mi sorpresa, me cruzo con una de estas damas de compañía.
No estoy seguro de si era la bajiita de aquella vez, o si era otra parecida. Pero nuevamente me vi envuelto en una espontánea conversación mientras caminábamos hacia un parquecito que había cerca.
Era ella quien hacía las preguntas, parecidas a las anteriores. Parece que algo le gustó de mí, pues me iba llevando hacia ese parquecito.
Allí nos ocultamos entre arbustos y árboles secos. Yo volví a estar de pie, mientras esta travesti se agachaba a darme una mamada.
Esa noche sí que recibí una buena chupada de pinga. Conocí lo que es sentir que succionen tu pene y lo laman con ganas.
Estaba tan cachondo... pero no duró mucho.
Al estar en la calle, suelen pasar vehículos, aunque sea de madrugada.
De ahí no pasó nada más, seguimos actuando con normalidad y cada uno se fue por su camino.
---------------------
En la tercera experiencia sí pude venirme (al fin!!!).
El plan seguía siendo el mismo, pero esta vez iría a esa Avenida; además llevaría un poco de dinero que tenía ahorrado.
Anduve por todo lo largo, pasando al lado de varias personas. Transeúntes, locales abiertos y estas damas de compañía que no disimulaban su trabajo pero corrían de los policías que patrullaban a veces.
Se veían en cada esquina, paradas o escondiéndose en los callejones. Vi grupitos de 2 o más de estas trabajadoras, quizás eran amigas. Esto me ponía más tímido y solo podía pasar de largo.
Hasta que a lo lejos veo una travesti más alta que yo, en tacones y vestido apretadito. Paso a su lado, pero doblo la esquina para entrar al callejón.
Di unos pasos más y me detuve apoyando mi espalda en la pared de una casa. Saqué mi celular para aparentar indiferencia.
Duré así unos segundos y después levanté la mirada. La vi merodear por esa esquinita, atenta a algún cliente que pasara en vehículo. Luego de un ratito, se giró hacia donde estaba yo, y me atreví a hacerle una seña con la cabeza para que viniese a mí.
Vino caminando como si fuese una modelo.
Al estar frente a frente, le hice esas típicas preguntas para saber tarifas y blah blah blah...
Ella respondió a todo eso, además de llamarme "mi amor" y palabritas endulzantes como esas.
Acepté su oferta con gusto, ella me dijo que la siguiese y caminó hasta un pórtico de una casa presuntamente abandonada.
Allí se agachó para masajearme y lamerlo todo. Logró que se me ponga dura en un instante.
En seguida se paró y sacó de su carterita un preservativo nuevo.
Lo abrió y colocó ella misma en mi pene (lo hizo con su boca).
Una vez puesto correctamente, se dio la vuelta y apoyó en la puerta, entregándome toda la cola.
Pude apreciar unos tatuajes en la espalda baja y los hombros.
Con torpeza y algo de dificultad fui metiéndole la punta. Sus suaves gemidos rompían el silencio.
Logré meterla casi por completo, y continué con el habitual movimiento de caderas.
Mis manos aferradas en sus anchas caderas, admirando con mi vista las curvas de su trasero.
Ella tomó una de mis manos para dirigirla hacia uno de sus pechos operados. Se sentían más firmes de lo que esperaba, pero igual lo disfruté jugando con sus pezones.
Seguimos así por un rato más hasta que no aguanté las ganas y me vine. Preguntó si ya había acabado y me sacó el condón usado, dejándolo ahí tirado.
Le pagué lo que correspondía y ella hizo un comentario acerca de mi pene.
Me despedí y regresé a casa con una satisfación y agitación nunca antes sentidas.
Al llegar me di una ducha.
-----------------------
No he vuelto a escaparme de casa. Hoy en día soy más sensato y precavido.
Las calles son más peligrosas, además de estar repletas de cámaras.
Aun así tengo ganas de pasar un rato agradable con alguien, ya sea chica, travesti, trans, femboy...
1 comentarios - Mis primeras experiencias con travestis.