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Mi esposo invita a sus amigos a ver el futbol

Mi esposo invita a sus amigos a ver el futbol

El timbre sonó justo cuando Fernando ajustaba el volumen del televisor para el partido. "Cariño, llegaron", me anunció con una sonrisa cómplice y ansiosa que me erizaba la piel. Me ajusté la minifalda de satén sedoso que apenas cubría mis curvas y revisé que mi blusa crop halter negra dejara ver mi abdomen plano y mi ombligo. Yo soy pequeña;mido 1.55 m, mi piel es morena clara, delgada y de bonito cuerpo que cuido con mucho ejercicio, y con mi arreglo me sentía bastante sexy.
Abrí la puerta y los ojos de los cuatro amigos  de mi esposo se clavaron en mí. "Hola, chicos", dije con una sonrisa coqueta mientras mi cabello oscuro caía sobre mis hombros descubiertos."¡Las cervezas están frías!"

Mientras les servía, me movía deliberadamente entre ellos, notando cómo sus miradas seguían cada uno de mis movimientos. La minifalda que traía era muy corta y en un momento en que me incliné para tomar una servilleta del mueble que estaba frente a ellos, alcancé a notar como hicieron silencio. Sabía exactamente lo que habían visto: la ausencia total de ropa interior bajo mi minifalda.
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¿Todo bien, Marco?- pregunté inocentemente mientras me enderezaba lentamente. Su erección bajo sus pantalones de mezclilla era evidente, un bulto prominente que crecía mientras sus ojos ahora se fijaban en mis pechos, firmes y a punto de escaparse de mi blusa halter.[/size]
El partido continuaba, pero la atención de los hombres ya no estaba en la pantalla. Roberto se ajustó incómodamente en su silla, se le notaba también a él su miembro erecto formando una tienda visible en sus pantalones deportivos. Javier no podía evitar tocarse discretamente mientras me observaba servir más botanas.
"Woww, Fernando, ¿cómo logras concentrarte en el partido teniendo a esta joya en casa?", comentó Roberto, su voz un poco ronca mientras sus ojos recorrían mi cuerpo de arriba abajo.
Fernando sonrió con orgullo."Es un desafío diario, amigos, pero vale la pena".
Javier se acercó un poco más,su mirada fija en mis piernas. "Tienes suerte, colega. No todas lasesposas se atreven a vestirse así para los amigos de su marido. De hecho, no todas podrían lucir tan bien así".
"¿Atreverse?", se burló Luis suavemente. "Esto no es atreverse, esto es un regalo para los sentidos. Chica, ¿seguro que no eres modelo? Porque ese cuerpo es una obra de arte".
Sentí mis mejillas sonrojarse un poco, pero también una oleada de confianza recorrerme. "Me alagas Luis",respondí con una sonrisa, acercándome un poco más a ellos mientras servía otra ronda de cervezas.
Marco, que hasta entonces había permanecido en silencio, se atrevió a decir: "Si tuviera una esposa así, no la dejaría salir de casa... o quizás sí, solo para mostrarla al mundo".
"O mejor aún, para mostrarla a nosotros", añadió Javier con una sonrisa lujuriosa. "Estoy seguro de que no hay nada debajo de esa falda, porque desde aquí se ve perfecta,sin una sola marca".
"¿Por qué no loverificas tú mismo?", respondí con audacia, girándome lentamente para quevieran cómo el satén se adhería a mis curvas, insinuando más de lo que revelaba.
Los cuatro contuvieron el aliento, y por un momento, el único sonido en la habitación era el del televisor. Fernando se rio, disfrutando claramente el poder que tenía su esposa sobre sus amigos.
"Chicos, chicos, cálmense", dijo Fernando, aunque su sonrisa delataba que disfrutaba la situación. "Todavía hay todo un partido por delante y la noche es joven".
Roberto se ajustó en su silla, su erección ahora completamente visible bajo sus pantalones."Espero que pase mucho más", murmuró, más para sí mismo que para los demás.
Javier se levantó,acercándose a mí con un vaso vacío en la mano. "¿Podrías rellenarme esto hermosa, por favor? Pero antes, déjame decirte que tienes las piernas más perfectas que he visto en mi vida. Y he visto muchas".
Mientras tomaba la botella,dejé que mis dedos rozaran los suyos, un contacto breve pero eléctrico."Gracias por el cumplido", susurré, mis ojos encontrando los suyos en un desafío silencioso.
Luis se unió a la conversación, su voz baja y seductora. "No son solo las piernas, amigo. Es todo el paquete. Esa piel, esa sonrisa, esa forma de moverse... Fernando,deberías estar orgulloso. Y un poco celoso también".
"¿Celoso?",respondió Fernando con una risa. "Para nada. Me gusta que mis amigos aprecien lo que tengo. De hecho, me hace sentir como el hombre más afortunado del mundo".
Marco, animado por la conversación, se acercó un poco más. "Si me permites el atrevimiento,diría que esa falda fue hecha para ti. O quizás fuiste tú hecha para esa falda.O como sea, la combinación es letal".
"¿Letal?", repetí con una sonrisa. "Me gusta cómo suena eso".
"Deberías", respondió Javier, su mano rozando mi espalda mientras pasaba a mi lado."Porque letal es exactamente lo que eres. Podrías matar a un hombre depura excitación".
El ambiente en la habitación se había calentado considerablemente. Yo noté como entre ellos intercambiaban miradas y uno queotro comentario en secreto, me hubiera encantado escuchar lo que se decían.  El partido continuaba en el televisor, pero para entonces, todos habíamos perdido el interés. La única competencia que importaba era la de quién podía decir el piropo más atrevido, quién podía acercarse más sin cruzar la línea.
Justo en ese momento, el árbitro pitó enérgicamente y señaló el punto penal. La cámara se acercó al jugador estrella del equipo favorito. Un murmullo de indignación recorrió la sala.
"¡No puede ser! ¡Eso noes penal!", protestó Roberto, lanzando un cojín al suelo.
Javier, con una sonrisa maliciosa que no llegó a sus ojos, se inclinó hacia adelante. "Tranquilo,amigo. Quizás la suerte está de nuestro lado". Luego giró su cabeza hacia Fernando, su mirada fija en mí mientras hablaba. "Oye, Fer, te propongo algo. Una pequeña apuesta para animar la noche".
Fernando apretó los labios."¿De qué se trata, Javier?"
"Muy sencillo",dijo Javier, sin quitarme los ojos de encima. "Si este tipo falla el penal, te doy mil pesos en efectivo. Pero si lo anota... tú me dejas que tu preciosa esposa se siente en mis piernas durante el resto del partido".
La habitación se quedó en silencio. Los otros tres amigos miraron a Javier, luego a Fernando, esperando su respuesta. Sentí el pulso de Fernando acelerarse contra mi espalda, y una oleada de calor me recorrió. Era una apuesta audaz, un desafío directo que cruzaba la línea de la amistad.
Fernando soltó una carcajada, un sonido que mezclaba sorpresa y emoción. "Javier, siempre tan atrevido". Me miró por encima del hombro, como preguntándome sin palabras. “que responda mi esposa, es ella la que pagaría la apuesta”. Yo respondí con un leve asentimiento y una sonrisa coqueta. "Acepto pero los mil serán míos", dije volteándome hacia Javier.
"Peroque sea claro: si anota, se sienta en mis piernas. Sin más" respondió Javier.
"Trato hecho", su triunfo ya anticipado en su mirada.

Todos los ojos se fijaron enla pantalla. El jugador comenzó su carrera hacia el balón. El portero se movía en la línea de gol. El silencio en la sala era palpable, tan denso que se podía cortar con un cuchillo. El pie del jugador conectó con el balón, que voló hacia la esquina superior de la portería. El portero se lanzó, pero sus dedos solo rozaron el aire….. GOOOOOOOOOL!!!!!!
La explosión de alegría de los comentaristas contrastó con el gemido colectivo de los hombres en la sala. Todos menos Javier, que levantó los brazos en señal de victoria. Fernando me dio una pequeña nalgada diciendo "Un trato es un trato, cariño",susurró en mi oído, su voz cargada de excitación.
Con una lentitud deliberada, me acerqué a Javier. La minifalda de satén se deslizaba sobre mis muslos mientras caminaba. Me detuve frente a él, mis ojos encontrando los suyos en un desafío silencioso.
"Parece que tengo un premio que reclamar", dijo Javier, golpeándose suavemente el muslo.
Se recostó en el sofá, abriendo sus piernas en una invitación clara. Sus ojos brillaban de anticipación. Me giré y me senté lentamente en su regazo. Un suspiro escapó de los labios de Javier al sentir mi peso sobre él. Su erección,ya evidente antes, se endureció aún más, presionando contra mis nalgas a través de su pantalón y la fina tela de mi minifalda. Sus manos; entonces, se posaron en mi cintura, sus dedos aferrándose suavemente a la tela de mi blusa.

"Cómoda", susurró Javier en mi oído, su aliento caliente contra mi piel. "Mucho más cómoda de lo que imaginaba".

gangbang"¿Cumpliendo bien la apuesta?" preguntó Roberto, con voz tensa por una mezcla de envidia y excitación.
"Totalmente", respondió Javier, sus manos comenzando a moverse lentamente sobre mi abdomen."… creo que Fernando hizo el mejor negocio de todos".
Fernando se sentó frente a nosotros, con una sonrisa difícil de decifrar, tal vez nerviosa, tal vez de excitación.
Mientras, el partido continuaba en la pantalla, la atención de todos estaba en nosotros. Javier movía sus caderas sutilmente, frotando contra mí su erección con un ritmo queme hacía latir más rápido. Sus manos subieron lentamente, encontrando el borde inferior de mi blusa crop.
"¿Te gusta cómo te sientes aquí?" preguntó Javier, su voz baja y seductora. "¿O prefieres estar más cómoda?"
Antes de que pudiera responder, sus dedos se deslizaron, encontrando la piel desnuda de mi abdomen.Sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo mientras sus manos exploraban, subiendo lentamente hacia mis pechos.
"La apuesta decía que te sentaras en mi regazo", continuó Javier, sus labios besando mi cuello."Pero no se dijo nada sobre lo que podríamos hacer mientras estás aquí".
Miré a Fernando, que ya no sonreía pero un bulto en su pantalón lo delataba. Los otros tres amigos también observaban, con erecciones evidentes bajo sus pantalones, y ojos llenos de un deseo que casi podía sentir.
"¿Y si hacemos algo más interesante?", propuse, con voz seductora. "¿Qué tal si hacemos otra apuesta? Pero esta vez, con todos ".
Los ojos de los hombres se abrieron de par en par, una nueva oleada de emoción recorriendo la sala. Javier detuvo sus manos, esperando. Fernando se inclinó hacia adelante, fascinado.
"Estoy escuchando", dijo Luis, con voz ronca.
"Es simple" continué, moviéndome sutilmente en el regazo de Javier, sintiendo su erección responder a mi movimiento. "El próximo gol del partido. Si lo anota el equipo que lleva la ventaja, cada uno de ustedes se quita la prenda de ropa que yo elija". Hice una pausa, dejando que la imagen se asentara en sus mentes. "Pero si lo anota el equipo que va perdiendo... entonces cada uno de ustedes puede elegir una prenda para que yo me la quite".
Un silencio denso llenó la habitación. La apuesta era mucho más audaz, implicaba a todos y aceleraba el ritmo de la noche de manera exponencial.
"Me parece justo",dijo Roberto, ajustándose los pantalones. "Pero, ¿y si no hay más goles?"
"Entonces no hay más premios", respondí con una sonrisa pícara. "Y tendremos que seguir bebiendo".
Los hombres se miraron entre sí, asintiendo en silencio. Era un trato. La tensión en la sala se podía cortar con un cuchillo. El partido, que había pasado a un segundo plano, recuperó repentinamente toda la atención.
Los minutos siguientes fueron una tortura deliciosa. Cada ataque del equipo perdedor era recibido con gemidos de anticipación por parte de los hombres;cada contra del equipo ganadora, con suspiros de alivio mezclados con un ligero disgusto. Javier seguía disfrutando de su premio y no dejaba de mover sus caderas debajo de mí, sus manos subiendo y bajando por mis costillas, acercándose cada vez más al borde de mi blusa.
Y entonces sucedió. Un pase largo, un control perfecto, el delantero se enfrentó solo al portero. La cámara siguió cada movimiento en cámara lenta. El disparo.La red se agitó.
La sala explotó en una mezcla de gritos y gemidos. Había marcado el equipo que iba perdiendo.
"¡Sí!", gritó Luis,levantándose de su silla. "¡Toca elegir!"
Miré a Fernando, que me sonreía con una complicidad absoluta. "Parece que has perdido,cariño", dijo, su voz vibrando de emoción. "O en realidad ganaron todos".
Me levanté lentamente de las piernas de Javier, quedando de pie frente a los cuatro hombres, que ahora me rodeaban como depredadores alrededor de su presa.
"¿Quién empieza?",pregunté, mi voz desafiante.
"Yo", dijo Javier,acercándose. "Yo empecé todo esto". Sus ojos se fijaron en mi blusa halter. "Esta. Quiero verla en el suelo".
Con una lentitud calculada, mis manos encontraron el nudo en la espalda. La tela negra cayó, revelando mis pechos con sus pezones erectos por la excitación. La mirada de todos sobre mi pecho desnudo era electrizante.
"Siguiente", dije, con mirada desafiante, tratando de disimular mi propia excitación.
Roberto se acercó, su mirada fija en mi minifalda. "Esa falda", dijo, su voz ronca. "Quiero verla también en el suelo".
Mis manos bajaron al costado de mi falda. La abrí, y la tela de satén se deslizó por mis caderas hasta mis tobillos, dejándome completamente desnuda frente a ellos. La luz de la lámpara brillaba sobre mi piel morena, resaltando cada curva.

"Espera", intervino Luis. "La apuesta decía una prenda por cada uno. Ya han sido dos. Javier eligió la blusa, Roberto la falda. Me toca a mí". Miró mi cuerpo desnudo, sus ojos recorriéndome con una intensidad que me hizo temblar. "No hay más ropa que quitar",dijo, su voz baja y seductora. "Así que elijo algo diferente. Elijo... que te arrodilles frente a mí".
Sentí una oleada de poder y sumisión recorrerme. Era una orden, no una sugerencia.Lentamente, me arrodillé frente a Luis, a tan solo un par de centímetros delenorme bulto de sus pantalones, mis ojos encontrando los suyos en un desafío silencioso.

"Perfecto", susurró, su mano acariciando mi cabello y acercando aún más mi cabeza y dejánndola a milímetros de su erección...
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"Ahora, tu turno, Marco". Marco, el más joven y tímido del grupo, parecía aturdido por la situación. "Yo... yo no sé", tartamudeó.
"Vamos,Marco", animó Fernando. "Es tu oportunidad. Elige lo que quieras".
Marco me miró, sus ojos llenos de deseo reprimido. "Quieroo... quiero un beso...",dijo finalmente. "…un beso de verdad".
Me levanté y me acerqué a Marco. Mis manos encontraron su rostro, mis dedos acariciando sus mejillas mientras mis labios encontraban los suyos. Empecé con un beso suave, casi casto, pero pronto se intensificó, convirtiéndose en una exploración apasionada de bocas y lenguas. Cuando nos separamos, Marco jadeaba,sus ojos brillando.
Los otros tres hombres se acercaron casi al mismo tiempo, sin decir más palabras. Roberto fue el primero en tocarme, sus dedos recorriendo mi espalda mientras sus labios encontraban los míos en un beso apasionado. Sentí sus manos bajar por mi cintura hasta mis caderas, tirándome hacia él para que sintiera su erección contra mi vientre.
Mientras besaba a Roberto, sentí las manos de Javier en mis pechos, acariciando mis pezones erectos hasta hacerme gemir. Luis se arrodilló detrás de mí, sus labios besando mi cuello y sus hombros mientras sus manos exploraban mi trasero. Marco se acercó a mi frente, su erección visible bajo sus pantalones mientras desabrochaba su cinturón.
"Vamosa la habitación", sugirió Fernando, que había estado observando todo con una sonrisa de satisfacción. "Allí habrá más espacio".
Una vez en la habitación, los hombres comenzaron a desnudarse. Sus cuerpos eran diferentes pero igualmente excitantes: Roberto era musculoso y velludo, Javier más delgado pero con un miembro impresionante, Luis de personalidad dominante,y Marco tenía tatuajes que cubrían su pecho y brazos, era el más joven, con una energía casi salvaje en sus ojos.
Me recosté en la cama mientras ellos se acercaban. Javier fue el primero en arrodillarse entre mis piernas, sus dedos separando mis labios mientras su lengua encontraba mi clítoris. Gemí mientras me lamía con una habilidad que me hizo arquear la espalda. Roberto acercó ami cabeza su miembro erecto, cerca de mi boca. Lo tomé con entusiasmo,sintiendo su grosor mientras lo introducía poco a poco.
Mientras satisfacía oralmente a Roberto, sentí a Luis entrar en mí desde atrás, susmanos agarrando mis caderas mientras penetraba mi vagina húmeda. El ritmo de sus embestidas se sincronizaba con los movimientos de mi lengua sobre elmiembro de Roberto. Marco observaba masturbándose mientras esperaba su turno,antes de acercarse y tomar uno de mis pechos en su boca, su lengua jugueteando con mi pezón erecto.
La habitación se llenó de gemidos y susurros, el olor del sexo y el sudor. Cambiamos de posiciones varias veces, cada hombre experimentando diferentes formas de placer conmigo. En un momento, me monté sobre Javier, sintiendo sumiembro profundo dentro de mí, mientras Roberto y Marco se acercaban a mi cara para que los satisficiera oralmente. Luis me tomó desde atrás, mientras continuaba con embestidas profundas.
Después de no se cuanto tiempo de placer intenso, noté que Javier comenzaba a prepararse para el clímax final. Javier me tenía acostada de espaldas, sus piernas entre las mías mientras me penetraba profundamente. Sentí su ritmo acelerarse, su respiración volverse más aguda.
"Voy a correrme…",susurró en mi oído. "…¿dónde quieres que lo haga?"
"Adentro", respondí sin pensarlo, aunque una parte de mí sabía el riesgo. Estaba en mis días más fértiles, y aunque la idea de quedar embarazada me asustaba un poco, también; no se porque, me excitaba enormemente.
"¿Estás segura?"preguntó Javier, deteniéndose un momento. "No estamos usando protección".
Roberto se acercó, acariciando mi mejilla. "Será increíble sentirte sin nada de por medio", susurró. "Además, ¿qué hay de malo en un pequeño riesgo?La vida es para vivirla al máximo".
Luis asintió desde donde estaba recostado. "Exacto. Y si algo pasa, estoy seguro que Fernando cuidará de ti y del bebé, jejeje".
Marco, que había estado observando en silencio, añadió: "Imagina la emoción de no saber, de sentirnos completamente dentro de ti, sin barreras".
Fernando, que había estado observando todo el tiempo, sonrió. "Cariño, es tu decisión.Pero admito que la idea de verte llena de nuestros amigos me excita enormemente".
Miré a Javier, que sin dejar de moverse dentro de mi, esperaba mi respuesta con los ojos llenos de deseo. La idea era peligrosa, pero también increíblemente excitante. Asentí lentamente. "Adentro", repetí. "Quiero sentirlos a todos dentro de mí, sin nada de por medio".
Javier sonrió y continuó con sus movimientos, esta vez con más intensidad. Sentí su miembro endurecerse aún más dentro de mí antes de sentir la primera oleada de su semen caliente inundándome. La sensación fue indescriptible, una mezcla de placer puro y el peligro excitante de lo que podría suceder. No pude más,exploté en mi primer orgasmo, un orgasmo como nunca había tenido, interminable,literalmente estaba en el cielo…
Uno por uno, los otros hombres tomaron su turno, cada uno eyaculando dentro de mí mientras yo experimentaba más orgasmos que sacudían todo mi cuerpo. Roberto fue el siguiente, seguido por Luis y finalmente Marco. El calor de su semen dentro de mí, es una sensación única que valía la pena todos los riesgos.
Cuando terminamos, yacimos todos en la cama, agotados pero satisfechos. Mis piernas temblaban, mi cuerpo cubierto de sudor y semen.Fernando se acercó y me besó profundamente.
Me quedé recostada en la cama, sintiendo el calor de los cuerpos a mi alrededor y el líquido seminal de los cuatro hombres goteando lentamente de mí. La mezcla de agotamiento y satisfacción era abrumadora, pero aún sentía un pulso de deseo recorriendo mis venas.
Fernando me acarició el cabello, su sonrisa cómplice iluminando su rostro. "Has sido la anfitriona perfecta esta noche", susurró. "Pero creo que nuestros amigos todavía tienen energía para más".
Miré alrededor y vi que, efectivamente, los cuatro hombres comenzaban a recuperar su vigor. Sus manos recorrían mi cuerpo, explorando cada curva, cada pliegue de mi piel sudada. Javier, que yacía a mi lado, comenzó a besarme el cuello mientras su mano descendía hacia mi vientre todavía húmedo.
"¿Sientes eso?"preguntó mientras sus dedos jugueteaban con mi clítoris todavía sensible."Siento cómo late, pidiendo más".
Roberto se acercó por el otro lado, su miembro ya recuperando su erección. "No podemos dejar que esta noche termine así", dijo, su voz ronca por el deseo. "Aún hay mucho por explorar".
Luis se levantó y regresó con una toalla húmeda, “Toma Fernando, limpia a tu esposa que la vamos a necesitar de nuevo”. Fernando de inmediato, obedeció, tomó la toalla y se puso a limpiarme suavemente con un cuidado que contrastaba con la ferocidad de sus amigos.
Marco, el más joven del grupo, me observaba con ojos llenos de admiración y lujuria. "Nunca había conocido a una mujer como tú", confesó. "Quiero memorizar cada parte de ti, cada sensación".
Fernando sonrió desde la cabecera de la cama."¿Qué te parece si empezamos de nuevo, pero esta vez más despacio? Quiero que cada uno tenga la oportunidad de explorarte a fondo".
Asentí, sintiendo una nueva ola de excitación recorrer mi cuerpo. Esta vez, las cosas fueron diferentes.Más lentas, más deliberadas.
Javier de nuevo fue el primero en tomarme, pero esta vez me puso boca abajo, elevando mis caderas con almohadas. Entró en mí lentamente, su miembro deslizándose enmi vagina sin resistencia gracias a la lubricación natural mezclada con el semen de nuestros encuentros anteriores. Cada embestida era profunda, calculada, alcanzando puntos dentro de mí que no sabía que existían.
Mientras Javier me tomaba desde atrás, Roberto se acercó a mi cara, su miembro erecto a centímetros de mis labios. Lo tomé en mi boca, saboreando la mezcla de mi propio sabor con el de los otros hombres. Sus manos se enredaron en mi cabello, guiando mi ritmo mientras gemía contra su carne.
Luis y Marco no se quedaron atrás. Luis se acercó detrás de Javier, sus manos explorando mi espalda mientras besaba mi nuca. Marco, por su parte, se arrodilló frente a mí, tomando mis pechos en sus manos, sus dedos jugueteando con mis pezones erectos.
Cambiamos de posiciones varias veces. En un momento, me senté sobre Roberto, sintiendo su miembro llenarme por completo con una lentitud que me hizo gemir de placer. La sensación de estar completamente llena, de ser atendida por 4 hombres al mismo tiempo, es una sensación abrumadora.
Fernando observaba todo,masturbándose lentamente mientras dirigía la escena como un director de cine."Más lento", susurraba en ocasiones. "Ahora más rápido". Sus instrucciones guiaban nuestros movimientos, creando una coreografía erótica que nos tenía a todos al borde del éxtasis.
Después de lo que pareció horas, sentí que se acercaba otro clímax. Esta vez, los hombres decidieron terminar juntos. Me arrodillé en la cama, mi boca abierta mientras ellos se colocaban a mi alrededor, masturbándose sobre mi cuerpo diciéndole a Fernando lo puta que es su esposa.
Uno por uno, eyacularon sobre mí, su semen caliente cubriendo mi pecho, mi cara, mi boca. 
La sensación de estar completamente marcada por ellos, de llevar su esencia en mi piel, me llevó a un orgasmo más.
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Cuando terminamos, yacíamos todos en la cama, agotados pero muy satisfechos. El olor del sexo llenaba la habitación, mezclado con el sudor y los susurros de satisfacción.
Fernando me tomó de la mano, llevándome al baño.Mientras me duchaba, sus manos se deslizaban sobre mi piel, limpiándome todo el semen de mi cuerpo con un cuidado que me hizo sentir amada y deseada.
"¿Estás bien?"preguntó mientras el agua caliente caía sobre nosotros.
Asentí, apoyando mi cabeza en su pecho. "Más que bien", respondí. "Nunca me había sentido así".
"¿Y el riesgo?"preguntó, su voz suave. "Lo que hicimos... sin protección..."
Sonreí,sintiendo una mezcla de temor y emoción. "Eso es parte de lo que lo hizo tan increíble", confesé. "No saber si... si uno de ellos me ha dejado embarazada. Es peligroso, sí, pero también es emocionante".
Fernando me besó profundamente. "Créeme, todo esto me excita más de lo que crees".
Regresamos a la habitación donde los otros hombres ya se estaban vistiendo. Nos despedimos con abrazos y besos, prometiéndonos repetir la experiencia pronto.
Cuando nos quedamos solos, Fernando me tomó en sus brazos. "Eres increíble",susurró. "La mujer más increíble del mundo".
Sonreí, sintiéndome completamente satisfecha y amada. "Y tú eres el mejor esposo que podría pedir", respondí.

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